En el fondo del mar, sólo los buzos escucharán tus gritos

Con el apagón analógico no sólo se perderán en el vertedero de la historia millones de televisores incapaces de soportar la señal digital, también esas películas bizarras y versiones de Drácula que tantas noches me ayudaron a mitigar la soledad con decorados de cartón piedra, sangre de bote y actuaciones dignas del hombre sin rostro. La calidad de esos títulos era tan ínfima que ni siquiera pueden encontrarse en el Emule, donde uno puede hallar a Cicciolina mostrando su amor por la fauna animal.

Por fortuna, nos han dejado sus retoños, en forma de canales minoritarios de la TDT. Ciertamente no podremos encontrarnos con Drácula visita el parque de Yellowstone, pero al menos podremos disfrutar de clásicos de la pequeña pantalla, como la serie que hoy nos ocupa: Seaquest, los vigilantes del fondo del mar.

Un día unos productores se reunieron en un bar y pensaron: "vamos a hacer una serie sobre una nave que va explorando el espacio, salvando a colonos y descubriendo nuevos mundos" Pero Star Trek ya estaba inventada y cancelada, así que decidieron ambientarla en las profundidades marinas, un tema que no había sido tratado por la ficción.

Desde el comienzo la producción se vio envuelta en problemas de todo tipo y ya se sabe que cuando las cosas se hacen mal, el producto final se suele resentir. No fue este el caso, pues el buen funcionamiento de la primera temporada, motivó el desarrollo de dos más. Aunque en cada una la temática divergía ligeramente.

La primera etapa de la serie muestra un planteamiento serio. El Seaquest es un submarino científico-policial único en el mundo, al mando del Capitán Nathan Bridger, encarnado por el antiguo sheriff Brody de Tiburón, cosa nada extraña, pues uno de los productores ejecutivos era el mismísimo Spielberg. La nave patrullaba los mares haciendo experimentos, resolviendo disputas entre colonos, deteniendo piratas y otras tareas que podría hacer la guardia civil si tuviera submarinos.

Realizada a mediados de los 90, la multiculturalidad se ve reflejada en la tripulación. Hay un viejo lobo de mar, una milf científica, un genio adolescente y dicen que guapo, para que las jovencitas perdieran la cabeza y otras cosas, una chica guapa que mantenía una relación interracial con un negro, un hispano, un delfín parlante, un nerd con gafas y el golfo entrañable y jugador que no puede faltar en toda embarcación; además del puñado de secundarios que no tenían nada mejor que hacer que pasar por allí. Si, el combustible del Seaquest era la corrección política.

A lo largo de los capítulos se tocaban temas como el ecologismo, los problemas de superpoblación, el peligro de las redes de comunicación, que comenzaban a extender sus tentáculos por el mundo, los derechos de los animales... todo muy al estilo Al Gore. Cuando se acercaba el final de la temporada, se comenzaron a dar las primeras pinceladas de lo que llegaría a ser la segunda, con un gran capítulo sobre un barco encantado y el hallazgo de una nave extraterrestre en el lecho marino.

En la segunda temporada, la nave abandona las aguas de la ciencia ficción especulativa y se lanza de lleno a la fantasía: posesiones, antiguas ruinas, viajes en el tiempo, animales gigantes, alienigenas...
Visto el cambio de timón en las tramas, gran parte del reparto inicial se desentendió de la serie. Especialmente dolorosa fue la pérdida de la milf. Y sus buenas razones tenían, pues en los últimos capítulos, el Seaquest era teletransportado a un remoto planeta viéndose envuelto en una guerra civil extraterrestre, donde terminaba siendo destruido junto con casi toda la tripulación.

Y llegamos así a la 3º temporada, con un nuevo giro en el guión. El submarino y sus tripulantes reaparecen en la Tierra diez años después de su desaparición. ¿Cómo? A mí no me preguntéis. El caso es que el mando del submarino termina recayendo sobre el Capitán Oliver Hudson, interpretado por el omnipresente Michael Ironside, al que tienen que dar trabajo de tanto en cuando para que no destroce el tejido de la realidad con su mala leche y el brillo de su calva.

Este convierte al Seaquest en una nave militar con la que contrarrestar la amenaza de la Micronesia. Si, no es broma, allí donde hoy se apiñan cuatro chabolas y un puñado de nativos en pelotas, emergerá dentro de escasos cuarenta años una superpotencia militar.

Para entonces los aficionados estaban tan despistados que dieron la espalda a la serie, siendo cancelada antes de tiempo.

Para ser sinceros, la serie era muy entretenida. Las historias eran interesantes salvo en la última temporada en la que quizás se vio perjudicada por intentar conseguir un tono oscuro que no le iba a una nave tan luminosa como el Seaquest. El delfín solía tener sus apariciones estelares al más puro estilo Lassie, pero no abusaban de ello. Y es una suerte porque nunca tragué a Lassie.

Como curiosidades, el jovencito que estaba llamado a ser el sueño de las adolescentes de treinta años, terminó suicidándose al no poder aceptar que su carrera era un fracaso. El lobo de mar de la primera temporada murió en un incendio en su casa de New York y la chica guapa de la primera temporada no murió, pero tiene una película en la que sale enseñando los torpedos, lo que es igual de turbador.

Para el que quiera echarle un vistazo, la están reponiendo en el canal Sony en veoh, entre Will y Grace y Becker.

La milf de Seaquest y Drácula. Se cierra el círculo.

La grande mort

Para los antiguos vikingos, fallecer en mitad de un combate, era un honor al que todos aspiraban. Se decía que las valkirias de Odín recorrían los campos de batalla a lomos de sus corceles blancos en busca de los mejores guerreros para llevárselos al Valhalla y convertirlos en Einherjars, los soldados que combatirían junto a los Ases en el Ragnarok.

En los albores del cristianismo, un grupo de estos vikingos fundó una colonia a orillas del río Volga donde prosperaron al abrigo de las frías estepas y los duros inviernos. Fueron llamados los Rus y de ahí deriva el actual nombre de Rusia.

Los tiempos han cambiado y ya no hay batallas gloriosas en las que perecer, ni dioses distantes que pidan su diezmo de sangre. Ahora morir no se estila. Y la dualidad Eros - Thanatos se resuelve matando nazis en la Playstation mientras una chica te agarra el joystick.

Pero lo que no ha cambiado es la existencia de hombres aguerridos con poco cerebro y exceso de testosterona. Como no podía ser de otro modo, el protagonista de la siguiente noticia es ruso, de nombre Sergey Tuganov.

Dos amigas suyas le retaron a un maratón de sexo de doce horas ininterrumpidas. Si amigos, en Rusia las mujeres son así. Por eso triunfó la Perestroika. Para mayor envidia de todo hombre que esté leyendo estas dos lineas, y como si hacer un trio hasta desfallecer no fuera suficiente premio, el joven de 28 años optaba a ganar la nada despreciable cifra de 4.000 euros en caso de salir victorioso del sensual tour de force.

Consciente de que ni una espada toledana es capaz de aguantar semejante desafío, decidió ayudarse con viagra. Fatal error que le costó un paro cardíaco del que no pudieron salvarle los servicios de emergencia.

Y así, este bravo ruso honró la memoria de sus antepasados guerreros. Si existe algún cielo para los picha brava, seguro que está allí tirándose a todo lo que se mueve. ¡Honor y gloria a los que mueren en el catre!

Una mañana en cualquier lugar

De nuevo otro relato, presentado de nuevo a otro concurso, siendo de nuevo dejado de lado en la lucha por la victoria. Pero este es diferente, pues al menos ha sido editado en un libro que circula por ahí, a un exhorbitante precio. El tema era la felicidad, aunque parezca mentira.


Jonás perdió su trabajo. Tantos años sacrificando su vida personal por el bien de la empresa no habían servido de nada. El lacerante dolor que le causaba en las mejillas, el viento en aquella esquina, junto a la oficina de empleo, le hacia recordar que había desperdiciado el tiempo en pos de una lealtad y una entrega inútiles, erradicadas ya de su mente como la mala hierba de un jardín.

Una voz angelical que provenía de su espalda vino a salvarlo del abismo al que encauzaba sus pensamientos. Se llamaba María y su historia bien hubiera podido ser compartida por cualquiera de los que hacían cola junto a ellos.

Olvidado el tiempo y la frustración, compartieron confidencias como sólo dos desconocidos que comparten la misma desgracia pueden hacerlo, y al final de la mañana, con sus documentos en regla y todo el tiempo por delante, intercambiaron teléfonos y promesas de volverse a ver.

Sonriente, cogió el móvil y marcó su número. Jonás perdió su trabajo, pero encontró una nueva vida.

FTP de Michel

Antes de que la triada Google-Messenger-Emule se hiciera adorar por los neófitos informáticos, el panteón de Internet estaba repleto de dioses que servían al sufrido navegante en su devenir diario: gopher, news, irc, telnet, ftp...

Precisamente de este último quiero hablar. En los albores del mundo, los piratas hicieron famosas unas cosas llamadas "Servidores de ftp", algo así como dedicar parte de un disco duro en una máquina tuya o de otro, a la que podías acceder fácilmente, la mayoría de las veces, con una cuenta de usuario, y que servía para compartir archivos con otra gente. El p2p era algo relacionado únicamente con los sex-shops y sus edificantes espectáculos.

Dicho "disco" solía estar repleto de programas crackeados, porno, juegos y en general todo lo que uno podía imaginar. Yo llegué a encontrar la base de datos de los concursantes del primer Gran Hermano, visto lo cual, hay que decir que un ftp no tenia que ser precisamente útil.

Pero, he aquí que cierto día, se le ocurrió a un misterioso personaje llamado Michel, el crear uno de estos servidores, para compartir una miríada de libros de toda temática y extensión. Aparte de las donaciones de los usuarios, desconozco cómo hacia esta persona para mantener actualizada mes a mes la lista de títulos a descargar, con las últimas novedades editoriales y más de una rareza; pero a medida que pasaba el tiempo, la gran biblioteca virtual iba creciendo, con manuales de informática, catálogos de arte e incluso audiolibros en su última etapa, antes de que la policía del Copyright cerrara sus puertas ¿para siempre?

Gracias a él pude acceder a títulos que no sólo no podía encontrar en la biblioteca de mi pueblo, sino tampoco en las escasas librerías que intentan mantener a flote la cultura local, sobreviviendo a base de Harry Potter y demás fenómenos mediáticos.

No entiendo por qué cerraron su ftp. Sólo alguien que no esté en su sano juicio, como yo, puede leer más de mil paginas en un desgastado monitor sin que las letras chorreen ante sus ojos como en los créditos de Matrix; y de imprimirlos mejor ni hablar. Su existencia no hubiera afectado a la industria como en el caso de los divx, pues solo se utilizaría el ftp como algo puntual. Así pues lo único que se consiguió con esta medida fue intentar coartar la difusión de la cultura.

Puede que Michel siga con su filantrópica obra en algún rincón de Internet no cartografiado aún, ajeno a Google y sus tentáculos. Si es así, ¡¡espero que alguien me pase la dirección!!

La silla de Perry Mason

La sala de un juzgado. El jurado, compuesto por doce personas, atiende concentrado al alegato de la fiscal sobre el presunto asesino que está sentado en el estrado. La abogada se acerca a su mesa, coge un cartel en el que pueden leerse con letras rojas la palabra "Asesino" y lo coloca frente al acusado.
- ¿Oiga y ese cartel? - pregunta este ofendido.
- Es para informar al jurado de quién es usted y que así no se confunda. - es todo lo que responde ella.
- ¿Donde quedó eso de "Inocente hasta que se demuestre lo contrario"?
- Creo que tengo una pegatina así en el coche - bromea de cara a los miembros del jurado, que le ríen la gracia - Bien señor García, ¿dónde estaba la noche en que la señora Bridge fue vilmente asesinada por usted?
El acusado medita unos segundos antes de contestar. Hay algo de esa pregunta que le huele raro.
- Pues estaba con unos amigos en un restaurante, celebrando el cumpleaños de...
- ¡¡¡No trate de justificarse!!! - estalla la fiscal.
- ¡¡Pero si le estoy explicando dónde estaba!! Si me vieron los camareros y otro grupo que...
La abogada extiende la mano hacia la cara del acusado haciéndole callar.
- Excusas, excusas... No puedo creerle. ¿Sabe? No me interesa lo que tenga que decir. Es que ya me da igual.
- Estoy tratando de demostrar que yo no pude ser el asesino, porque me encontraba a centenares de kilómetros -intenta de nuevo defenderse el acusado.
- Ya es tarde para eso.
- ¡¡Pero si estamos en el juicio!!
La fiscal encara al jurado sin prestar atención a sus quejas.
-¿Qué opinan los miembros del jurado?
La portavoz del jurado está besándose con un policía. Al ver que es requerida su atención, se detiene, se recoloca la falda, se atusa el pelo y exclama:
- ¡¡A la horca!!
- Pero si se está enrollando con el alguacil - exclama por enésima vez el acusado que suda copiosamente sabedor de que lo tiene más negro que el tinte de Alaska - ¡Y ahora con otra miembro del jurado!
- Si - concede la abogada - pero tiene buen criterio. Además, le conoce a usted bien.
- ¡Pero si no he visto a esa mujer en mi vida!
- Ella dice que sí.
- Ya, y yo conozco a Frank Sinatra.
- Señoría, que conste en acta que el acusado miente.
- ¡Protesto! - grita el acusado.
- Cállese asesino - ordena el juez. - Alguacil, en cuanto termine, lleve a este sujeto al calabozo.


Basado en hechos reales.

La aventura tiene un nombre

Calleja es el que no tiene pechosAmérica tiene a Steve Rogers como encarnación viviente de los elevados valores de la patria. En España no tenemos algo así, quizás Manolo el del Bombo. Si, somos un país triste. Pero hay una comunidad que se resiste a ser identificada con un músico orondo: Castilla y León, como no podía ser menos teniendo en cuenta su historia, tiene a su propio icono personal: Jesús Calleja.

Tras este nombre común, que bien podría definir a un oficinista o al dependiente del estanco de la esquina, se esconde el mayor héroe de acción que ha dado esta tierra en los últimos años.

El héroe americano comparte con el patrio su pelambrera rubia y... bueno eso ya los hace especiales y si no, decidme, ¿cuando fue la última vez que visteis un rubio andando por la calle?

Yo desconocía la existencia de este hombre hasta que una mañana apareció en un programa de la cadena de televisión Cuatro, anunciando su nuevo programa el cual llevaba por trepidante nombre: Desafío Extremo.

En un principio me pareció una suerte de copia más o menos descarada de "Al filo de lo imposible" pero cuando puse el televisor, tuve que tragarme mis prejuicios. Si por algo no me gustaban los programas de aventuras, era por su seriedad. Si , los alpinistas se juegan la vida para que yo vea la cima del Aconcagua desde mi mullida butaca, pero podrían ponerle algo más de gracia y eso es lo que viene a ofrecer Calleja en cada una de sus expediciones.

En su documentales no hay sufridos escaladores temblando en sus frías tiendas, con el gesto grave y la mirada perdida en un horizonte que temen no volver a ver aunque no comparten el sentimiento con nadie, por temor a que cuestionen su hombría; a él no le duelen prendas en reconocer que tiene miedo, hace bromas con los porteadores, habla un inglés macarrónico con los lugareños, se divierte.. es un showman de la montaña que humaniza la aventura con sus caras desencajadas al alba y su estética alejada del típico montañero rudo y corpulento; incluso llegó a plantar un pino en el polo norte con la cámara por testigo, algo al alcance de muy pocos...

Junto a sus rizos dorados, lleva siempre su simpatía y a su Castilla y León, que debe patrocinarle a base de bien pues la pegatina publicitaria que suele llevar en su abrigo no se le despega ni aunque le caiga un monzón encima.

Y si dudáis de su arrojo, contemplad la foto que amplia el post y asombraos ante el valor sobrehumano que debe yacer en su interior, para salir al Polo Norte con una ropa interior tan hortera.

Recordad, todos los domingos a las 21:30 en Cuatro. Que yo también busco un patrocinio...

Cabalgando a lomos del espiritu del viento

Como recordareis, hace unos meses puse en venta mi bici. Hasta el día de hoy nadie la ha comprado, y no lo entiendo, porque regalaba dos entradas para la final de la Eurocopa. Así que tenia dos opciones: tener un pedazo de aluminio estorbando en el aparcamiento o repararla. Lo de tirarla a la basura acabo de pensarlo ahora mientras escribo esto. En fin, a partir de ahora, antes de hacer algo escribiré el post contándolo. El caso es que decidí rascarme el bolsillo y pagarle una caña al mecánico, pues me cobró menos de lo que pensaba.

Ahí estoy yo, con mi recuperada bicicleta entre las piernas, deseando quemar millas. Y nada mejor para estrenarla que el eterno paseo marítimo, escenario de sueños y frustraciones por igual, avenida privilegiada para ancianos y gentes forzadamente ociosas. Pero para llegar allí tengo que atravesar antes la ciudad.

Tras varios minutos de viaje, mi ciudad me parece la más triste del mundo; no por el cielo plomizo ni las obras que tratan de reactivar la economía local, ni por los locales vacíos, los negocios fallidos o la gente que camina cabizbaja inmersa en sus problemas, sino porque cada rincón guarda un recuerdo que se clava en mi garganta impidiéndome respirar. Aprieto los dientes y paso a toda velocidad por un café a media mañana, un beso furtivo bajo el sol del mediodía, un abrazo mientras el ocaso se alza, un te quiero bajo las estrellas...

Llego al fin a la calle que va a desembocar al mar. A la izquierda unos escandalosos gemidos atraen mi atención. Vienen de unas pistas de pádel en las que las clases pudientes del pueblo van a descargar adrenalina antes de enfrentarse a la jungla diaria del centro comercial.

Dos parejas de chicas se enfrentan en un agotador partido a juzgar por sus sudorosas y ajustadas camisetas. En otro tiempo ya me hubiera pegado como una lapa a la mampara de cristal que las resguarda del exterior. Ahora sin embargo, me parece un patético espectáculo deportivo, pues en el fugaz vistazo que les dedico, a una de ellas se le escapa la raqueta y otra le da un pelotazo en el estomago a su compañera.

Me alejo de allí con sensaciones encontradas, entre las que no se incluye la excitación carnal por el movimiento jadeante de aquellos pechos firmes tratando de dejar libres a los pulmones para que cumplan su función. Hay quien dice que la gente nunca cambia. No estoy de acuerdo, en cuanto acumulamos experiencias vitales que van moldeando nuestro pensamiento y nuestro comportamiento. La gente cambia, lo difícil es saber cuándo.

El inconfundible olor a salitre anuncia mi llegada a la playa. Las extensas aceras del paseo se encuentran abarrotadas de ancianos. Son como los caracoles, en cuanto el tiempo da una tregua y la fuerza del sol supera a la debilidad de sus músculos, toman las calles para disfrutar del más pequeño rayo de luz, sabedores de que pueden estar recorriendo sus últimos metros en la carrera de la vida. Sobre todo si alguno tiene la mala suerte de hacer un movimiento extraño y se interpone de repente en mi camino.

También aquí el suelo está empedrado de experiencias inolvidables, pero la velocidad diluye los recuerdos, a los que voy dejando atrás intentando no pensar en ellos. Imposible, son más rápidos.
Me detengo junto a una fuente para refrescarme con el fino hilo de agua que surge del caño. Falta mucho para el verano y el otoño ha dejado buenas reservas, pero el ayuntamiento no se decide a decretar el fin de las medidas anti-sequía. En la arena que se extiende a mi lado, puedo ver una tarde de caricias y mar, abrazos húmedos entre un puñado de críos que se divierten lanzándose arena... Creo que he corrido demasiado. ¿Para qué? Antes tenía su libidinoso propósito, pero el corredor que esquivaba suecas y ponía sus ojos en los biquinis más atrevidos, hizo las maletas y se fue. Sólo queda su eco en el tiempo y una deuda imposible de pagar.

Un coche se detiene a pocos metros de mi. De él desciende una pareja joven. Irán a pasear o de compras por las tiendas de los alrededores, pienso para mi. Se sientan en un soleado banco. De su bolso, ella saca un libro para si y el Marca para él. Los dejo allí, leyendo y diciéndome a mi mismo, que de ser ellos, estaría haciendo otras cosas más...bueno, supongo que incluso de eso se cansa uno. Si hay alguien que pueda confirmarlo que lo haga en los comentarios.

El cielo comienza a cubrirse. Espesos nubarrones devoran el sol y los ancianos huyen en desbandada hacia sus refugios. Es hora de volver a casa.

Desciendo por la rampa del aparcamiento de mi casa con el corazón cansado. No volveré a coger la bicicleta jamás. Fuera comienza a llover. Me pregunto cuando acabará este invierno...

Alégrame el día

¿Cuantas veces nos han engañado con un trailer? En ocasiones, mostrándonos los mejores gags o las escenas de mayor acción; en otras, ejerciendo de prestidigitador haciéndonos creer que vamos a ver una película de temática totalmente diferente a la que al final resulta ser. Y eso es lo que ocurre con Gran Torino, la última producción de Clint Eastwood.

Uno ve en el trailer que han comenzado a emitir en las distintas televisiones, al bueno de Clint agarrando un arma en un par de escenas y encarando a un grupo de maleantes con la poderosa voz de Constantino Romero y claro, uno piensa que el espíritu de Harry Callahan ha vuelto a la vida, a rebufo del revival de los Rocky, McClane y compañía. Nada más lejos de la realidad. Como aún quedan algunas semanas para su estreno, no desvelaré ningún spoiler.

La película contiene en si misma infinidad de lecturas embutidas en una historia quizá algo manida, como es el tema de las bandas callejeras, pero bajo la diestra mano de Eastwood se convierte en una reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el ocaso de un hombre, sobre la formación de una persona, la justicia y la venganza, una pincelada de la sociedad actual... todo ello acompañado por una soberbia banda sonora en la que Clint se atreve a cantar.

El monumento que hace este hombre al cine es tan grande, que visto el panorama actual, se puede decir que sin lugar a dudas, cuando Clint Eastwood muera, morirá Hollywood.

Arrodillaos ante Clint, ¡infieles!

Dark Room

La procastinación es el mayor enemigo de todo aquel que desee ser productivo, en especial de los artistas, que necesitan de un ambiente especial para liberar a las musas de su prisión de rutina y conformismo.
El mundo está lleno de tentaciones: mujeres, cerveza, videojuegos, cine, el bingo... pero ponerse delante de un ordenador nos enfrenta a la madre de todas las tentaciones: Internet. Para evitar el estar comprobando el messenger cada medio minuto por si no nos hemos dado cuenta de que nuestro amigo se ha conectado o echar un vistazo a ese blog tan molón, por si han publicado algo, se creó un programa ideal para todos los escritores: Dark Room.

Es un simple procesador de textos, más cercano al wordpad que a Word en cuanto a opciones, pero que nos coloca ante una pantalla en negro y un cursor parpadeante. Nada más. No veremos ni menús, ni el icono del messenger, ni el reloj del sistema, ni las ventanas de Internet explorer... Podemos seleccionar el color del fondo y el de la letra, aunque recomiendo la muy nostálgica combinación de fondo negro con letra verde fluorescente y ya está: a escribir sin distracciones. Al fin se acabó el perder tiempo con el porno.

El pensadero de Roboto (II)

Pierre disuelve con un discreto golpe de muñeca una de las muchas nubes de humo que ambientan el Café Bourbois, mientras le pregunta al barman por la actuación de un joven de mirada perdida que intenta provocar la sonrisa con sus versos libertinos, consiguiendo en la concurrencia el efecto contrario de un llanto sereno e íntimo.

- Cuando un hombre sufre, sólo tiene dos caminos: hacerse poeta o hacerse cómico. Él ha elegido los dos.

La música me mata

Antes de que me diera por intentar ser normal y salir por ahí y conocer gente, entre mis aficiones estaba investigar todo lo relacionado con la Guerra Fría y su hipotético desenlace nuclear. Guardaba en un rincón de mi disco duro todo artículo y documento que encontraba por la red; desde la opción Sansón israelí, hasta los planos de un futurista vehículo terrestre de mando y control que usaría el presidente de los Estados Unidos en caso de tener que desplazarse por una América devastada por la lluvia ácida.

Como lo de ser normal salió mal, he decidido volver a retomar viejos hábitos, y desempolvando mis archivos, me topé con un curioso artículo sobre los planes de emisión de la BBC minutos antes de que la isla sufriera el impacto de centenares de misiles soviéticos.

Lo último que escucharían los aterrados británicos en sus oscuros búnkeres sería a Julie Andrews triscando por los montes en Sonrisas y lágrimas. Así esperarían las bombas como una bendición. En un principio se desechó la idea de reproducir el himno nacional por ser demasiado formal. Ninguna de las dos me convence, prefiero quedarme con alguna de la siguiente selección, ajustada según el gusto de cada uno.

. Highway to hell - AC/DC: la opción que escogería todo heavy con aspiraciones a ser recolocado en un infierno repleto de mujeres ansiosas y conciertos diarios de trash metal. Una forma marchosa de reconocer los propios pecados y ponérselo fácil al gran fiscal del cielo.

. Knocking on heavens door - Gun´s´roses: para los cristianos modernos, esta versión de la canción de Bob Dylan reconfortará sus almas.

. You only live twice - Nancy Sinatra: para que los optimistas se llenen de esperanza ante lo inevitable. Siempre cabe la posibilidad de que un James Bond anónimo salve la situación...

. A rose among thorns - Ennio morricone y Dulce Pontes: las treinteañeras solteras que no podrán verse realizadas junto a un marido rico, encontrarán en esta canción el complemento perfecto al valium que habrán derramado sobre su copa de Chardonnay mientras recuerdan a ese ex con el que estuvieron más de seis años de dolorosa falta de compromiso.

. We didn´t start the fire - Billy Joel: para los políticos que quieran acallar sus conciencias.

. Show must go on - Queen: los solidarios se sentirán reconfortados sabiendo que aunque ellos mueran, al menos les dejarán un mundo en paz a los supervivientes. Además podrán irse al otro barrio con la voz del mejor cantante de la historia resonando en sus oídos.

. Killing me softly - Pitingo: Mal que les pese a algunos, Pitingo es el hombre del año. Con ese nombre era inevitable. Todo aquel que quiera esfumarse de la existencia, a la moda, debería escucharlo.

. It´s the end of the world as we know it - REM: para aquellos suicidas sin valor para dar el paso y que celebran el final con fuegos artificiales.

. Always look at the bright side of life - Monty Python: Para todos los demás. Porque siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas, incluso en medio de un holocausto nuclear.

Pilar Rubio

En la cabecera de Six Pack, el primer programa de esta madrileña de 28 primaveras, aparecía mordiendo una hamburguesa. En un principio se pensó en usar un perrito caliente, pero entonces el show hubiera sido considerado pornográfico pese a consistir en un grupo de jóvenes haciendo el indio.

Participó en diversos programas y ha hecho un par de apariciones en el cine, como secundaria cañón, pero el pelotazo le vino como reportera de "Se lo que hicisteis..." programa de humor y/o actualidad rosa, según te hable de él una maruja o un gafapasta. Para los demás, es una cantera de mujeres de buen ver, en una cadena que se ha erigido como heredera de la Quien fuera lengua para pillar cacho de las dos...Telecinco de comienzos de los noventa que mostraba sin pudor culos y tetas.

Algún gran gerifalte de la sexta, decidió que merecía un programa en solitario (y un piso en Almuñecar y la juventud eterna...) Creo que se pasaban más tiempo emitiendo vídeos que enfocando la mirada felina y cautivadora de ella. Fracasó, por supuesto. Y es que el hechizo que encandila a todo el que la ve, cae como un velo rasgado en cuanto abre su boca y demuestra que la edad del pavo se puede prolongar hasta la adultez.

Poco más se puede decir de esta mujer que tiene todo el futuro por delante mientras sus pechos soporten desafiantes la maligna actuación de la gravedad. Más de uno está rezando para que el Interviu le haga una oferta que no pueda rechazar.

El púrpura se lleva este año, pero poco.

Down to earth

Dice un viejo proverbio que la mejor manera de no pensar en algo es mantener la mente ocupada en muchos menesteres. Por eso en los últimos tiempos me he embarcado en un intenso viaje creativo aunque poco imaginativo, todo hay que decirlo.

De él han surgido los últimos posts, Un día completo, la primera novela que ideé y que al fin terminé cinco años después, un experimento sociológico, varios relatos, un juego de mesa erótico que tenía aparcado desde antes del verano pasado y el juego que presento hoy, realizado en dos tardes, sin exagerar un ápice. Si, tengo muchas cosas en las que no pensar.

Down to earth es un arcade de precisión basado en The caverns of Xydraphur, del legendario Commodore 64, en el que deberemos descender en nuestra nave al fondo de la tierra, evitando colisionar con las mortales paredes de la corteza terrestre y los obstáculos que nos saldrán al paso.

Los gráficos son más planos que el casting de Supermodelo y la música parece interpretada por un grupo de grillos mexicanos, pero una tarde no da para más. Huelga decir que no me responsabilizo de los daños que pueda causar en vuestros equipos, pese a que en principio carece de virus. Y si os pensáis que dentro oculta un troyano para manejar vuestras webcams en los momentos más interesantes, no se qué distorsionada opinión tenéis de mi. Yo ya no hago esas cosas.

El pensadero de Roboto

Lucille y Camille charlan en una cafetería repleta de humo sobre las relaciones con sus hombres. Lucille apunta que en cuanto el orgasmo la agota y la abandona, ella hace lo propio con el amante de turno, pues después del placer no hay nada.

Camille no opina lo mismo.

- Después del sexo lo que queda es abrazarte a tu amor, acariciar su cuerpo, sentir su calor contra tu espalda, el latido de su corazón acompasado con el tuyo, el sonido de los quedos gemidos de satisfacción en tus oídos, un 'te quiero' conciso e inabarcable a la vez...
Después del sexo lo que queda es lo mejor.

Mis adorables vecinos

Casi el 90% de los inquilinos de mi edificio están en régimen de alquiler. Por alguna extraña razón no suelen durar más de un mes, aunque alguno me consta, ha huido por no poder hacer frente al pago de la mensualidad. A esta clase de gente se la distingue muy bien porque cuando se mudan, solo traen lo puesto por si tienen que salir corriendo.

Semejante movilidad de la población, hace que convivamos gentes de todo tipo, aunque no se dejen ver mucho. Por eso me sorprendí tanto cuando el otro día me enteré de que tengo una vecina puta; no de comportamiento casquivano y festivo, sino puta, puta, de las que cobran y mucho además, a juzgar por las joyas que lucía.

Descubrí su oficio cuando me crucé con ella en el rellano. No es que ejerza en el edificio, pero supongo que cualquier lugar es bueno para captar nuevos clientes y a mi se me debía notar mucho en la cara que estaba necesitado, así que me ofreció veinte euros por un completo.

Al principio no supe muy bien a que se refería, pues nunca se me había ofrecido una meretriz, ni, en general, una mujer, pero entonces puso esa mirada de "vamos al catre picarón" y caí en la cuenta. ¿Que no sabes cómo es esa mirada? tranquilo, te presentaré a mi vecina.

Aunque más de una vez nos habíamos cruzado en el ascensor, hasta ese momento no me había fijado mucho en ella. No muy alta, morena de ojos intensos y pechos exhuberantes, como las carnes que moldeaban su figura, no era mi prototipo de chica, sin embargo el saber que ejercía el oficio más antiguo del mundo abrió mi mente y las compuertas de la presa que retenía mi libido.

Supongo que era el morbo por lo prohibido, la experiencia que acumularía entre sus carnosos muslos, las guarrerías que podría hacer con esa lengua que doblegaba en ese momento, a un afortunado polo de vainilla...

Medité unos instantes su proposición, aunque al final subí las escaleras hacia casa.

- Qué escandalo - pensé - una prostituta en el edificio y yo sin dinero.

Más allá del deber

1853. Ingleses y franceses acuden en auxilio de su aliado otomano, cuyos territorios de Moldavia y Valaquia han sido invadidos por el ejército del zar Nicolás I. Tras unas infructuosas negociaciones de paz, los aliados desembarcan en la península de Crimea, donde intentarán infligir al gigante eslavo un golpe que le haga olvidar sus ansias expansionistas.

El destino hace que el 25 de octubre del año siguiente, los contendientes se encuentren en el valle de Balaclava. Dos columnas rusas intentan atacar posiciones inglesas cerca de Sebastopol amenazando la base de suministros británica. Una de ellas se dirige al pueblo de Balaclava, pero el ataque es rechazado por los mosquetes del 93 regimiento de Highlanders.

La segunda columna rusa se topa en el valle con la brigada pesada inglesa, que carga por la pendiente ascendente de una colina, desafiando toda lógica militar y forzando así al enemigo a huir con su artilleria. Lord Raglan, al mando de la operación, ordena entonces que la brigada ligera de Lord Cardigan"impida que se lleven esos cañones". Las ordenes son malinterpretadas, pues él se refería a los que los rusos mantenían a bastante distancia de allí, no a las baterías enemigas que se despliegan al sur del valle, creando una trampa mortal hacia a la que se le conmina avanzar a Cardigan.

Cuando recibe las ordenes, discute con su cuñado que ostenta el mando de la brigada pesada y cuya misión sería cubrirles. Es un suicidio, pero las órdenes son así y no puede más que tragarse su orgullo y apelar a su honor militar para montar a caballo y reunir a sus soldados para comunicarles su oscuro destino. Muchos escupen al suelo y muestran con sus rostros tensos lo que no pueden describir sus palabras, pues pertenecen a la caballería y su lema es "Cargar o morir"

Los caballos comienzan a trotar adentrándose con presteza en el valle. Con Lord Cardigan al frente, marchan 661 jinetes, 661 hermanos de sangre, 661 mártires, que se dirigen cabalgando ya a toda velocidad, hacia la muerte que destilan las bocas de los cañones rusos, que hambrientos de carne, cercenan las vidas de los soldados ajenos al horror que se ha desatado a su alrededor, avanzando con un solo objetivo en mente: atravesar las filas rusas y ganar un día más a la muerte. Cientodieciocho de ellos no lo conseguirán. El resto volverán a jugarsela al día siguiente pues la guerra se extenderá todavía durante dos años más. Pero todos entrarán en la leyenda y los poetas relatarán su gesta hasta que el recuerdo del imperio inglés se difumine en la niebla del tiempo.

Si alguna vez muero, quiero que en mi funeral suene esta canción.

Oscuro porvenir

Qué lejos queda la imagen de aquel cuasi adolescente marginal, que revolucionaba la vida de una familia asentada en el barrio más glamuroso de California...

Will Smith vuelve a la pantalla grande una vez más, con un nuevo drama, un sorprendente parecido a Barack Obama y una ligera sobreactuación que posiblemente le ha privado de la nominación a los Oscars, aunque para mi lo merecía más que, por ejemplo, Sean Penn o Mickey "Soy amorfo" Rourke.

Es imposible hacer un pequeño resumen de 7 almas, sin incurrir en toda una plétora de spoilers, pues la película se inicia en un punto avanzado de la trama, de cuyos antecedentes nos vamos enterando por medio de diversos flashbacks, alguno de los cuales causa cierta confusión.

Smith es un ingeniero aeronáutico que un día se ve en la situación más dolorosa que a la que un hombre puede enfrentarse: cuando pierdes a quien más amas y no hay nadie a quien culpar del dolor irreparable que se ha causado, más que a ti mismo. Y hasta aquí puedo leer.

Normalmente una película o un libro nos hacen reír o llorar por el efecto sorpresa de los hechos que se van desencadenando a medida que vamos avanzando en la narración. Sólo las buenas historias nos logran emocionar por mucho que nos zambullamos en ella.

He de decir que antes de ver el filme de Smith, no esperaba soltar una mísera lágrima, pues el día anterior, me habían destripado el final, a mala conciencia. Eso no impidió que pasara las casi dos horas que dura la cinta, llorando como una magdalena con problemas de incontinencia.

En resumen, película recomendable para aquellos momentos de bajón en que no apetece ni comer chocolate, y que guarda un mensaje necesario en esta hora de lobos en la que caminamos al borde del abismo y las dificultades nos ponen a prueba: las buenas personas deben ayudarse, pues sólo nos tenemos los unos a los otros para afrontar la oscuridad.

¿Se puede...

... hacer humor en este país sin usar la palabra "cagar"?
... invitar a un famoso a un programa, sin que promocione lo que sea que está haciendo?
... hacer un programa de humor, sin humor?
... deshacer el tío que hacía de El neng, del personaje de El neng?
... filmar un sketch sin burdas referencias sexuales?
... soportar el rostro andrógino de Eva Hache durante diez segundos sin que te den ganas de apagar la tele?
... tener más rastas que Fran Perea?
... hacer un gag de diez interminables y aburridos minutos?
... dejar de dar cancha a los mismos actores de siempre y buscar a gente nueva que al menos, pueda demostrar que no valen un pimiento?
... hacer un programa en directo, más encorsetado que la reina Victoria en su noche de bodas?

La respuesta: la versión hispana de Saturday night live. Cualquier parecido con el entretenimiento es pura coincidencia.

Help (Quinto aniversario)

Una entrega más de la unica sección con vocación de servicio público del blog, esta vez centrada en motivos sexuales, por las circunstancias y los usuarios de internet, que andan más calientes que un adolescente en la redacción del Venca.

. Cómo tocar Two minutes to midnight con una flauta: Con veinte dedos y cuarenta años de solfeo.

. Baraja guarra: He aquí un ejemplo de por qué son útiles las comas. Si quieres una "baraja guarra", no te pierdas un próximo post en tu blog favorito. Si por el contrario quieres decir: "baraja, guarra", va a barajar tu put... En fin, que aprendáis a usar los signos de puntuación.

. Me invitaron a cenar y me folle a su mujer toda la noche: perdona que te lo diga, pero no eres un buen invitado. Y recuérdame que no te invite a cenar a casa, que yo no tengo mujer pero si un gato y no quiero tener que llevarlo al psicólogo.

. Negro por fuera, amarillo por dentro y te puede matar: un vietcong del Senegal.


.Hundra sumisa: la única Hundra que conozco es la protagonista del juego de Dinamic y mucha pinta de dejarse dominar por un hombre no tenia.

. Onomatopeyas de placer: oh si, oh dios, oh sigue, oh oh oh feliz navidad, mmmm, siiiiiiii, jodeeeeeeer, no pares no pares, ¿de verdad es gratis?...

. ¿Cuales son los hijos del rey misterio?: tiene dos, la pequeña incertidumbre y el mayor, incógnita, y dicen las malas lenguas que tiene un hijo no reconocido llamado suspense.

. I want chupamela: un amigo inglés aprendiendo vocabulario para sus próximas vacaciones en Torremolinos. Ya se llevará la decepción, ya...

. Gillian Anderson porno: Hasta qué punto hizo mella la imagen de esta morbosa pelirroja que se enfrentaba a alienigenas y fantasmas como David Duchovny, para que, más de diez años después del final de la serie, aún siga habiendo gente que quiera conocer el pasado de esta actriz, que, no, repito no hizo porno, sino una película subidilla de tono "The Turning" cuyas escenas más excitantes no valdrían ni para alzar el palo de trinquete del barco pirata de Playmobil.

. Si tu novia te pide tiempo y se lia con otro, ¿son cuernos?: segun Ross Geller no, segun Rachel Green, sí. Mi opinión es: si te lo preguntas, sí que lo son.

. Fotos de como me cojo a mi cuñada: pues si no las tienes tú....un consejo: no guardes recuerdos fotograficos de eso. ¡Cuelgalo en el facebook que para eso se inventó!

. Los Sims 2 como ponerle los pechos mas grandes: si cuando los hombres se compran este juego es por estas cosas, ya lo dije... Le recomiendo que cambie al mercado nipón y sus juegos bizarros. Más información en la pestaña Juegoxxx.

. Mi amiga es una MILF: Eso que lo dices ¿para fardar? Pues yo conozco a muchas más MILF que tú, hale.

. Los pechos de Carolina Alcazar: ¿Quién iba a pensar que la mención de los senos de esta buena mujer iba a atraer a una horda de visitantes con ansias de ver las armas de mujer de la presentadora de Más que coches?. Y además lo buscan así, no usan: tetas, melonacos, cantaros de miel, berzas o tetorras, ni otros términos denigrantes. Son libidinosos educados. Para que me dejen tranquilo y dirijan sus instintos al youporn y similares, he aquí el santo grial del cachondo español:


Yo prefiero mirarlas a la cara, así no me pueden sacar un ojo.
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