Yo Joe

El otro día vi G.I Joe: Venganza. No se por qué, ya que su predecesora no me gustó nada. Empezando por la Baronesa Cobra, que me trae malos recuerdos, pasando por la aparición de Dennis Quaid, al que siempre confundo con el "marciano" Douglas Quaid, y por el típico negro gracioso que hay en toda película de acción y que en los últimos tiempos se está acostumbrando a sobrevivir todo el metraje, cuando hasta hace no mucho, se lo cargaban a mitad de la cinta para señalar el giro dramático de la historia antes de su conclusión.

Tal y como acababa este primer título de los Joes, se dejaba intuir que habría una continuación, que yo veía en la cuerda floja por el escaso nivel  artístico de la película, que no apostaba por la locura de los dibujos animados, ni por ese realismo heróico de Nolan, que si se puede encontrar en su secuela. Y es que G.I. Joe: Venganza, se puede considerar una especie de reboot de la "saga" aunque continúa su línea temporal, esto es: Zartan ha suplantado al presidente de los USA y el Comandante Cobra y Destro están prisioneros en algún lugar de Europa. Sin embargo, descontando a los ninjas antagónicos Snake Eyes y Storm Shadow, el resto de las plantillas de los Joes y del ejército Cobra cambia. Por lo pronto el negro gracioso no aparece, y no dan ninguna explicación, dando la nota de color su sustituto Dwayne "La Roca" Johnson, que está más o menos moreno. De hecho si me preguntaran de qué raza es, no sabría que responder. Menos chino, me la jugaría a todas las demás. Tampoco aparecerán y a nadie le importa, Quaid, Scarlett ni la Baronesa, y Duke hará un pequeño papel al principio para morir a los diez minutos como un vulgar masilla.

Y es que, como es de esperar cuando tu mayor enemigo es tu jefe, Zartan pone una trampa a los Joes para quitárselos de enmedio, masacrándolos a todos excepto a tres, Lady Jaye, Flint y Roadblock (a partir de ahora, La Roca) El subtítulo de la película juega a dos bandas, hace referencia por una parte a la venganza que a partir de entonces
llevarán a cabo el trío protagonista contra los asesinos de sus camaradas caídos en acción y por otra, a la que pretende saciar el Comandante Cobra contra aquellos que le encerraron en un tubo de agua. Y entre medias sale Bruce Willis ganando dinero para pagar el divorcio de Demi Moore.

La película es un cascarón vacío que ni siquiera sorprende por sus efectos especiales, muy muy normalitos. De hecho salvo un par de detalles y un número similar de escenas, bien podría pasar por la típica cutre-película de acción de esos héroes de segunda fila como son Steven Seagal o Michael Dudikoff. No hay sensación de grandiosidad, ni espectacularidad. A la épica no se la espera. Queda todo muy local y contenido. Puede ser por el viraje hacia el realismo que toma la saga o por no querer jugársela con un presupuesto alto no fuera a ser un fracaso como la primera parte.

En cuanto a los actores, bueno, cualquier película en la que salga Dwayne Johnson, será una película de La Roca: La Roca persiguiendo a unos ladrones en coche, La Roca cuidando niños, La Roca haciendo de soldado, La Roca peleándose con La Momia, La Roca en un WC Roca (La Roca on the rocks en versión original)... pero como Clint Eastwood o Robert Redford, aunque haga siempre el mismo papel, lo borda. A veces llegas a preguntarte si no será un robot en lugar de una persona, incluso si te quedas mirando fijamente unos minutos a su cara, podrás ver un brillo rojizo tras sus ojos. Del resto... Bruce Willis no es que vaya en piloto automático, es que juraría que envió a su doble a trabajar por él, aunque tiene solo un par de escenas; sale Tito Pullo haciendo de malo y poco más. Lady Jaye está buena pero no tanto como Sienna Miller.

Para rematar el despropósito queda la historia. ¿Cómo podría definirla de forma precisa? La Roca on the rocks. Tiene detalles absurdos, un par de chispazos de humor, juega con la redención de Storm Shadow cuya historia se resuelve de forma totalmente estúpida y Deus ex machina y el Comandante Cobra sale incluso menos que Bruce Willis y por supuesto escapa al final de la película, dejando la puerta abierta a una tercera parte, en la que espero al menos que saquen por fin al Sgto. Slaughter.

En resumidas cuentas, no os gastéis el dinero en ella, mejor echadle un vistazo a la ventana de vuestra vecina, que igual veis algo más interesante.

Desafío Total (2012)


Hay cosas que no entiendo de esta vida que nos ha tocado sufrir y una de ellas son los remakes de películas que en su día fueron un éxito. Vería mucho más lógico y sobre todo un gran reto para directores noveles, el dar una vuelta de tuerca a títulos denostados por la crítica y rechazados por el público, para ver si consiguen superar un producto que en su día no agradó. ¿Nadie se atreve a hacer un remake de "Los Bicivoladores"? Aunque bueno para según quién (por ejemplo yo) esta película no es para nada mala.

De todas formas, mientras la gente se pone las pilas y empieza a subir películas como posesos al heredero de Megavideo, algo hay que ver y por ello me decidí una tarde por darle una oportunidad a la última (dios no lo quiera) película de Colin Farrell: Desafío Total, un film que pretende ser una visión moderna del clásico de Paul Verhoeven. Si es que se puede llamar clásico a algo que tiene apenas 20 años. Sin contar con la mitiquísima banda sonora de Jerry Goldsmith.

Lo primero que me llamó la atención fue que de Marte no había ni rastro. ¿Cómo? ¿No saldrá Jordi Pujol liderando a un grupo de luchadores por la libertad con la barretina calada y el cuerpo desfigurado? Pues no. Matthias, que ya puestos podría haberse llamado Paco, un Lauren Postigo con acento de la Gran Bretaña, es el jefe de un grupo de "terroristas" que realiza atentados en la Federación Británica, los malos de la película como en V de Vendetta o Gibraltar, que ocupa Europa entera tras una guerra química-biológica que ha arrasado todo el mundo menos el viejo continente y Australia, ahora llamada "La Colonia", ambas conectadas por un túnel que recorre el interior del planeta.

Todo comienza con un sueño de Colín, en el que escapa junto a una chavala de un sitio sin personalidad. Puede ser una base secreta o la carnicería de su barrio. No importa. El caso es que al final es capturado por unos robots mientras la chica cae por un túnel. Y en ese momento despierta en su cama junto a Kate Beckinsale, más retocada que una foto de Fidel y Chávez haciendo footing por el malecón de la Habana. Por lo visto Colín está perturbado por tener esa pesadilla recurrente, y su mujer Kate le hace la gran pregunta que toda mujer tiene que hacer al menos una vez al mes ante la amenaza de implosionar: ¿Quieres que lo hablemos? Las mujeres y su necesidad por hablarlo todo, incluso las veces que uno va al baño. Basta solo unas líneas de diálogo para preguntarse cómo es posible que Quaid no se de cuenta de que esa no es su mujer porque como actriz es pésima. Es una mezcla entre Pilar Rubio y la rubia de "La que se avecina".

No lo hablan, claro, primero porque prefieren folgar como conejos y segundo porque la cópula es interrumpida por un atentado de los rebeldes de Matthias (¿soy el único al que se le viene a la cabeza el abuelo de Médico de Familia?) que buscan... divertirse matando personas por ejemplo. No se sabe. Las motivaciones de la gente en esta película son muy ténues. Kate que es enfermera debe acudir al lugar de la explosión y nuestro protagonista se va a trabajar a una cadena de montaje de robots donde aparecerá su mejor amigo, el negro de turno, que por ello se convertirá en uno de los malos de la historia, sobre todo cuando le diga a Colín que no acuda a Rekall porque a un colega le lobotomizaron allí, en un diálogo que pretende ser homenaje a la película original, junto a las menciones a Marte, al que todos quieren ir pese a existir otros lugares más cercanos e inhóspitos como América y Asia, que no se pueden pisar porque hay más veneno que en una reunión de ex-alumnas de un colegio de monjas.

Después de ver el anuncio de una compañía que implanta recuerdos, uno espera una gran empresa puntera con alta tecnología situada en un campus universitario como mínimo, pero no. Rekall está ubicada en lo mejorcito de Chinatown, en un antro regentado por asiáticos que le harán sentarse en una silla con grilletes del restaurante "Gran Muralla" para implantarle el recuerdo de haber sido un agente secreto. Esta escena no deja lugar a dudas en el espectador, de que todo lo que verá a lo largo del metraje es real, al contrario de lo que ocurría en la cinta original, donde se jugaba (de forma magistral) con la idea de que todo hubiera sido un simple recuerdo.

Antes de que le implanten nada, la policía irrumpe en el local y matan a todos menos a Colín, que igual porque ama el pollo general Tao decide vengar al personal chino que le estaba atendiendo, acabando con las fuerzas del orden que pretendían detenerle. Tras una persecución se topa con la chica que aparecía en sus sueños, como podría haberse encontrado con la chica de la curva; mientras evita que su ex-mujer le mate (el personaje de Michael Ironside no aparece aquí) descubre que le han borrado la memoria y que antes era Alejandro Magno y que Cohaagen, el presidente de la Federación Británica, pretende invadir "La Colonia" con un ejército de robots porque se queda sin espacio en Europa. ¿Para qué investigar cómo acabar con los residuos químicos pudiendo gastarte el dinero en androides y conquistar la "soleada" Australia?. En fin, la película es previsible incluso para quien no conozca otra versión. Chico va a ver Lauren Postigo, sistema de localización se activa cuando este intenta obtener la secuencia que desactive al ejército robot, Chica es capturada mientras al Chico le van a devolver su anterior memoria, Chico escapa, rescata a Chica, mata a Cohaagen, destruye a los robots y le pega un tiro a su ex-mujer, hecho aplaudido por un espectador de la sala donde se grabó el audio, divorciado, sin duda; y finalmente amanece en Australia.

Como película es entretenida. Como remake es un fiasco, básicamente porque no era necesario. La original era, salvo detalles, redonda. Como documento sociológico es impagable pues muestra cómo ha cambiado la sociedad, la economía y las expectativas de la gente, si se la compara con el film de Schwarzenegger. En esta, Douglas Quaid, un obrero de la construcción vivía en un barrio normal, en una casa decente y con una rubia maciza en la cama. En la actualidad, tras la crisis económica iniciada en 2008, Quaid vive en un guetto y monta robots tecnológicamente avanzados mientras retoza con una Beckinsale vestida con ropa interior de señora de la posguerra, en un futuro que es una cloaca repleta de hologramas en el que la gente que padezca vértigo lo pasará muy mal porque todo está por los aires: casas, coches, autopistas y los precios de los pisos, que parece que no aprenderán nada de la burbuja inmobiliaria española; un futuro aciago y negro, con miseria tecnológica a raudales, escenario común de películas que traten el futuro de forma rigurosa, pues aquellas que muestren los años venideros como un lugar luminoso y avanzado no podrán ser tomadas en serio. Por cierto, fallo muy grande el usar a dos morenas para los papeles femeninos. Así no hay quien se aclare. En la anterior la rubia era la mala y la morena la buena. Como en la vida real más o menos.

Se que es lo que estáis esperando desde el primer párrafo. Si, sale la mujer de los tres senos, asiática esta vez, pero en un plano rápido de sus pechos que no permite recrearse en las mamas trinas; escena fruto del puritanismo que se ha apoderado de la industria del cine sin habernos dado cuenta. Desde luego el director de esta película no es el holandés Verhoeven por lo que la ultraviolencia presente en la película de 1990 ni se huele en esta. Nada de enanas cercenando miembros viriles, lo siento. Hay otros muchos guiños a su película madre: la escena en la que pasa por un control de seguridad y el guardia de seguridad para una mujer poco agraciada es uno de ellos, o cómo se libra Colín de su rastreador, nada de objetos extraños metidos en el cerebro sino un teléfono móvil incrustado en la mano, lo que me da que pensar en varias aplicaciones, todas ellas para mayores de 18 años.

Película recomendable de cualquier forma, si no pagáis por ella. De lo contrario, yo no quiero saber nada ¿eh?

 
Reacción del Chuache al ver lo que hicieron con su trabajo

El Núcleo

El final se acerca y como hecho significativo de relativa importancia para la historia, la industria del cine ha imaginado el último acto de la humanidad en multitud de ocasiones, representado en forma de pandemias, guerras, revueltas sociales, catástrofes naturales y espaciales, invasiones alienígenas, falta de abastecimiento de Panteras Rosa y muchas otras causas más. El ser humano, dado a autoinfligirse dolor, ya sea cotizando a la seguridad social o viendo películas de terror, devoró estos films con fruición durante décadas hasta que se cansó.

El mercado se saturó con películas de asteroides asesinos, la guerra nuclear estaba muy trillada y además no se correspondía con la época de distensión mundial que se respiraba tras la caída de la Unión Soviética y el cambio climático, de moda a mediados de los 90 hubiera sido muy lento de rodar, aunque luego llegaría Roland Emmerich y su mano derecha Joseph Porro (al que nombro por su gracioso apellido) y se pasaría por el forro las leyes naturales en "El día de mañana" con una glaciación que cubre el hemisferio norte en días o semanas, no se, estaba todo seco, aparte la mirada para mirar los pechos de mi compañera de butaca y al levantar la vista hacia la pantalla los pingüinos llevaban ya abrigo. Había que buscar nuevas amenazas, a ser posible circunscritas a nuestro planeta puesto que los alienigenas ya no podían ser metáfora del ejército rojo. El separatismo catalán como apocalipsis quedaba un poco descafeinado, así que las mentes pensantes de Hollywood pensaron y pensaron, mientras editaban catástrofes menores como "Volcano" o "Un pueblo llamado Dante´s Peak", hasta que algún lumbreras dijo: ¿Y si hacemos que el núcleo de la Tierra se pare?. "No me gusta la idea de meter a los hombres-topo", diría uno. "¿Cómo? ¿La Tierra tiene un núcleo?", preguntaría el productor, pero todas las dudas quedarían ocultas tras un manto de promesas de ciudades destruidas que ofrecería la película apocalíptica de la semana: "El Núcleo", el Armaggedon de los mineros.

"El Núcleo" presenta todos los tópicos habidos y por haber del cine de catástrofes mundiales, empezando por la historia. El gobierno americano, incompetente como él solo, hace que el núcleo del planeta se detenga. Los primeros en notar los efectos son los tripulantes de un transbordador espacial que al reentrar en la atmósfera terrestre se dan cuenta de que los instrumentos les han engañado, como Rajoy a todo el mundo, y en lugar de estar enfilando algún aeropuerto o donde quiera que aterrizan los transbordadores, se encuentran esquivando los edificios de una gran ciudad en uno de cuyos puentes terminarán aterrizando con buena fortuna y una gran labor de sus pilotos.

El modus operandi del gobierno ante situaciones de gran peligro es siempre el mismo: reunir un equipo de gente que no trabaja para el gobierno, porque en los USA los buenos profesionales no trabajan para el estado. Por suerte en España ni pinchamos ni cortamos a la hora de resolver nada porque de seguro el gobierno de turno subcontrataría la salvación del mundo a la empresa de algún familiar. Para ello contactan con un heterodoxo equipo formado por los mencionados astronautas que salvaron el transbordador, que pilotarán hacia el centro de la Tierra una nave construida por un negro que no es el de Matrix ni el de Pulp Fiction, que irá guiado por un sistema de visionado a través de la piedra diseñado por el Harvey Dent de "El Caballero Oscuro", que a su vez es rival y antiguo amigo del engolado asesor del presidente que busca pasar a la posteridad como salvador del mundo, a ver si así deja de dormir solo. Para que la gente no se entere de lo que pasa, un hacker que más bien parece un duende de Santa Claus después de pasar por la "rueda" de la inquisición. Si caen rayos sobre Roma destrozando monumentos milenarios, se le echa la culpa a Berlusconi y nadie preguntará nada más.

El desarrollo quedará claro para todo aquel familiarizado con los cánones establecidos. El primero en morir será el piloto macho que es el que tiene menos minutos desde el primer minuto de metraje, el negro la palmará de forma absurda, el ególatra del gobierno se sacrificará heróicamente y la astronauta hembra se enamorará perdidamente de Harvey Dent que salvará el día con unos pepinos atómicos, recuperando de paso parte de la inversión en la industria armamentística. El hacker al final enviará toda la historia a los cibercafés del mundo después de bajarse un par de películas porno. Y entre medias, un homenaje a "Viaje al centro de la tierra" de SuperLópez, con una visita a un valle con diamantes del tamaño de rascacielos que harían morir de placer a una mujer.
No diré que esta película sea mala, pero si el mundo se acaba antes de que la veáis, no os perderéis nada.


Elegidos para la gloria... Me acabo de dar cuenta de que me olvidé de un personaje. Así sería...

Resident Evil Retribution

Cuando apareció el videojuego Resident Evil, no captó demasiado mi atención. El género zombi estaba hasta ese momento representado por subproductos de serie B y las películas de Romero, por lo que si no te movías en ese mundillo o no conocías al susodicho, los muertos vivientes no dejaban de ser un miembro más del panteón de monstruos de pesadilla infantil junto con Drácula o la momia.

Además el juego de Capcom se ganó las loas de la generación Playstation, abanderados de la revolución cani que acabaría con la cultura y los videojuegos y gracias a los cuales podremos "disfrutar" de Fifa 2321 y Call of Duty Back to the future warfare; un grupo de gente que desconocían que antes que los miembros de STARS hubo un detective que exploró una mansión llamada Derceto y que con un puñado de polígonos planos y unos movimientos que imitaban a Chiquito de la calzada, soltaba intestinos con sustos medidos milimetricamente y una ambientación opresiva. Nada de lo que ellos alabaran podía ser bueno.

Con el éxito de las secuelas de R.E. llegaron las inevitables adaptaciones a la gran pantalla. Y los fans al verlas vomitaron bilis y perdieron la cabeza ante tamaña traición al espíritu del juego (que irónicamente acabaría traicionandose a sí mismo) No seré yo quien defienda las películas de Paul Anderson, que si bien del juego original tomaba algunos elementos y poco más, eran un producto más o menos entretenido con los que al menos nos llevábamos el ver a la Jovovich realizando sensuales acrobacias.

Las continuaciones, tanto del videojuego como de la película, continuaron saliendo, apreciándose cierta convergencia entre ambos medios, hasta llegar a la última entrega cinematográfica, en la que se puede decir que ambas tramas se han unido. No en vano el lanzamiento de Resident Evil 6 y Resident Evil Retribution (el último film de la saga por el momento) ha sido casi simultáneo.

¿Y cómo lo han hecho? Se estarán preguntando los escépticos y los conocedores de las teorías narrativas. Muy fácil... no lo se. R.E. Retribution comienza con un par de minutos de continuación a lo que ocurría al final de la anterior entrega (que ya se pasaba por el forro su propia historia) para que veamos como "Tetitas dulces" Jovovich es capturada por Umbrella y bueno... ahí empieza de cero la historia, en uno de los reboots más extraños y desconcertantes que hayan presenciado estos ojos que os miran mientras os ducháis desnudas.

De pronto comienzan a aparecer personajes que habían muerto, otros vuelven desde el más profundo olvido, antiguos enemigos se convierten en aliados por amor al arte, aparecen enemigos de la nada... y es que realizar una cronología de los hechos acaecidos en el universo R.E. es tan descorazonador e ilógico como hacer el árbol genealógico de los Iglesias.

"Retribution" ha conseguido lo imposible, que alguien que visionó de principio a fin "El árbol de la vida" sin decir ni pío, exclame un sonoro "Vaya mierda" tras ver todo el metraje. En esta ocasión (quizás nunca) no se salvan ni los efectos especiales, que digo yo que ya lo de "especiales" empieza a sobrar. La película es una excusa para sacarle el dinero a la gente con el uso del 3D, el nuevo dios pendenciero de Paul Anderson a quien si no dedica un 80% de los planos, castigará con una reducción de su miembro viril por su falta de fe. Esto hace que ver la película sin las gafas de marras se haga bastante raro, con elementos que chocan por su cutrez como las salpicaduras de sangre o los torrentes de agua creados por ordenador para que parezca que te van a limpiar la cara.

Y si después de esto queda alguien que piense: "Bueno, si la historia es buena..." Solo decir dos cosas: una, la película se puede ver en chino. Te enteras igual porque no es más que un videoclip mastodóntico con las escenas de acción ralentizadas para que te recrees con los estilizados cuerpos de las chavalas protagonistas y dos, salen zombis, disparando, aunque con mala puntería (quizás porque son rusos) y lo mejor de todo, haciendo acrobacias en moto. Ah, y León Kennedy tiene cara de tonto.


Bad dressed, bad dressed, watcha gonna do, watcha gonna do when the Fashion Police come for you?

¡Paganinis Reuníos!

Rompiendo con mi afición de visionar los grandes éxitos del cine meses después de su estreno, cuando ya nadie se acuerda de ellos, ayer fui a ver Los Vengadores, la melée de superhéroes de la Marvel que estaba llamada a romper todas las taquillas este verano que se ha adelantado. No tengo ni idea de la fecha exacta en la que se estrenó pero en mi pueblo ya debe haberla visto todo el mundo porque tuve toda la sala para mi solo. Y cuando digo solo no estoy ignorando a otro pobre diablo sin planes un miércoles de fútbol internacional por la noche, no. Únicamente estaba yo y 60 butacas a las que poder honrar con mis posaderas. ¿Cómo describir la sensación de libertad y sosiego frente a la enorme pantalla, ante la ausencia de canis descerebrados, niños llorones, parejas metiéndose mano con disimulo o señoras que no se enteran de nada? Ahora se cómo se siente Amancio Ortega cuando quiere ver una película en su cine privado.

Casi que lo de menos fue la película. De hecho durante los aburridos trailers estuve a punto de quedarme dormido. Los culpables fueron el avance de una película española de la que no recuerdo nada y “Frankenweenie” que se asemeja a un episodio largo de cualquier serie de dibujos que ponen en el canal “Boing” los fines de semana. Ya me hubiera gustado ver algo de “Prometheus” pero mi pueblo es de pobres y no les llega siquiera para buenos trailers.

No puedo decir qué esperaba de Los Vengadores, aunque si de una película de superhéroes Marvel: dos horas aburridas y previsibles con una hora larga de presentación de personajes, en este caso del grupo, media hora de desarrollo de la historia y media hora final de hostias como panes llevadas a buen puerto con mayor o menor éxito. No incurriría en ningún spoiler si digo que al final Los Vengadores salen victoriosos y el bien triunfa sobre el mal. Y antes de llegar a eso distintos superhéroes se reunen por mediación de Nick Fury en su molón Helicarrier para robar un cubo de rubik mágico robado por Loki. Ya está. No hay más, solo una ristra de detalles hilvanados de forma que el producto resultante contenga la suficiente coherencia como para que pueda clasificarse de película y no de videoclip. Claro que para que se diera lo segundo, debería contar con una banda sonora. Si la había yo no me he enterado. No recuerdo una sola melodía del film que acentuara la épica o la tristeza o la emoción o…  Igual es porque tampoco había nada de eso.

Los primeros compases de la película los dedican a plantear la amenaza, el robo del mencionado cubo por Loki y la formación del grupo de Los Vengadores, primero por los muy humanos Viuda Negra (esperaba mucho más de ese culo encuerado) y Ojo de Halcón, hechizado a las primeras de cambio, y que se tornan prescindibles más allá de ser protagonista uno del único gag que me sacó una carcajada y de las fantasías nocturnas de cualquier adolescente sin Internet la otra. Al menos han tenido la decencia de no incluir a la avispa para que no tuviera que hacer de comparsa con curvas. Poco después aparecen Iron Man y Hulk, los mejores sin discusión. El primero porque se come al resto de los personajes cuando aparece en pantalla con sus gracietas sobre cualquier cosa y el segundo por su salvajismo desatado que hace que los escasos minutos que le dan para que se luzca supere a las tres películas que le han dedicado al personaje. Luego dan paso a un Capitán América descafeinado al que los guionistas empujan para que sea el líder que finalmente no consigue ser porque Tony Stark es millones de veces más carismático que el supersoldado de la Segunda guerra mundial. ¿Un cambio en la escala de valores que hace que prefiramos a un playboy antes que a un veterano soldado cubierto de gloria? Puede ser, pero que el Capi se comporte como el presidente de España en una cumbre europea no ayuda precisamente a empatizar con él. Además le han arrebatado la mitiquérrima frase con los que alentaba a la batalla a sus camaradas. Ese ausente “¡Vengadores, reuníos!” pesa mucho. Y para terminar está Thor, chuloplayas, mojabragas y cualquier otra cosa que no sea un dios del trueno decente.

Con todo, el director quiere ir más allá del cine palomitero y demostrar que él también puede dar un mensaje. Para eso está la escena en Alemania, cuando Loki insta a un grupo de germanos a arrodillarse ante él y un anciano, que se intuye que luchó en las Waffen SS, se niega, siendo salvado de la muerte in extremis por el Capitán América. Si este hubiera soltado un “América nunca se arrodilla” hubiera incluso aplaudido, pero está claro que alguno de los productores le tiene ojeriza al personaje. Al final lo más interesante es la media hora larga de explosiones y puñetazos en pleno Nueva York, en la que se echa de menos un cameo de Spiderman, más teniendo en cuenta que dentro de poco saca película nueva, y que termina con media ciudad destruida, un universo lejano nukeado y un último plano de un Nick Fury con barriga cervecera. Que pase que sea negro, pero ¿panzudo? Creo que Samuel L. Jackson se comió la bolsa de billetes que le pagaron por aquello del miedo a la quiebra de los bancos.

En conclusión: película recomendable sobre todo si te invitan al cine y si eres fan acérrimo de Iron Man.


Le han retocado el culo con Photoshop. ¡Exijo que me devuelvan el dinero de la entrada!

Negrácula, ¡el auténtico!

En la anterior etapa del blog, di buena cuenta de diversas películas con el archiconocido conde transilvano como protagonista y/o inspirador; sin embargo, en aquella época en que Megavideo no era más que la unión antinatural entre una Megadrive y un reproductor VHS, nunca tuve la oportunidad de echar mano del gran clásico del cine negro, negro de color vaya: Blacula (o Negrácula como debería haber sido traducido) Si, podria haberlo hecho usando el Emule, pero ¿ya nadie recuerda lo desesperantemente lento que era? Me imagino que con el cierre de Megavideo más de uno lo estará padeciendo en sus carnes. Además ya lo intenté una vez y lo que finalmente se descargó, aunque también iba de muerdos en el cuello y clavar estacas, se alejaba bastante del género de terror, a menos que fueras una monja o Pitita Ridruejo (a la que mando un abrazo, porque seguro que me lee desde su pirámide)

Estaba tan emocionado por haber encontrado al fin aquella blaxploitation en la siempre útil Cinetube, que decidí compartir la proyección con unos mendigos que escarbaban en el cubo de la basura del jardín de mi casa. Armados con alcohol y unas cuantas pizzas pulsamos el play y abrimos nuestras mentes a un mundo de sensualidad, negrura y mucho funky.

La película empieza en Transilvania a finales del siglo XVIII. En una casa de campo que a duras penas intenta parecer un castillo, vemos al conde Drácula charlando con Mamualdi, representante de un pueblo africano que ha acudido al país centroeuropeo para pedir que cese el tráfico de esclavos.
Desde luego el tal Mamualdi no es tonto, pues en lugar de acudir a Inglaterra, Francia o alguna de las potencias esclavistas del momento, donde nada más pisar tierra habría sido encadenado y puesto a arar la tierra, acude a un sitio donde lo más parecido que han visto a un negro es el deshollinador del pueblo.

Quién sabe si para coger experiencia o confianza, le suelta un speech al Conde sobre lo malo que es servir por la fuerza a otros y se lo cuenta a él precisamente, esclavo del tiempo y de su insaciable sed de sangre. Quizás por eso, tras llamarle mono gratuitamente, muerde a Mamualdi convirtiéndole en vampiro y encerrándolo en un ataúd donde morará por los siglos de los siglos, amén.
Pero llegan los locos años 70 del siglo XX y con ellos los gays, que ya por aquel entonces disponían de un poder adquisitivo superior a la media, que les permitía recorrer la vieja Europa en busca de antiguedades con las que decorar su loft en Manhattan. Y en una de esas, una pareja interracial, llega al castillo de Drácula, en estado de cuasi abandono, y del que se vende hasta el ataúd donde yace el pobre desdichado de Mamualdi, cuyos restos viajan a America junto con un cargamento de cortinas, jarrones y cuadros horteras.
Ya en Nueva York, Mamualdi, bautizado como Negrácula, es liberado de su prisión en una escena que perpetúa uno de los mitos, no será el primero, que definen a la raza negra: su vagancia. Y es que Negrácula, tras pasar casi 200 años tumbado sin poder moverse del sitio ni siquiera para rascarse el trasero, muerde a los dos marchantes de arte (los gays de antes vaya) y acto seguido, se vuelve a meter en el ataúd a dormir la mona. Se rumorea que al contemplar dicha escena, Spike Lee aplastó el paquete de palomitas que había robado a una anciana y abandonó la proyección rabioso, decidido a demostrar la realidad de su raza matando de aburrimiento a los blancos por el camino.

Por suerte no terminó de ver el film pues en lugar de a la academia de cinematografía, se hubiera afiliado a los Panteras Negras y hubiera terminado poniendo bombas en los campos de golf. La película continúa y tras asistir a las exequias de sus dos primeras víctimas, Negrácula no solo persigue a una de las asistentes al mismo como si fuera un vulgar acosador, sino que además ¡le roba el bolso! (si es que lo llevan en los genes)

El porqué de este arrebato delictivo es el gran parecido de la chica con la que fue el amor de su vida, que le había acompañado a Transilvania y había muerto a manos del xenófobo Drácula, y a la cual no había nombrado hasta ahora porque simplemente se limitaba a morir.

Desde luego el interés de Negrácula por la chica no debe obedecer a la cantidad de sangre que recorre sus venas, pues ella demuestra tener horchata en su lugar, cuando ve aparecer a su perseguidor en una discoteca en la cual el espectador es obsequiado con una actuación de música funky gratuita.
A petición de la chica, Negracula se sienta con ella y unos amigos. Hay que decir que el vampiro va demasiado sobrado. Pide champán francés en un sitio donde lo más refinado que tienen es el jabón del lavabo, y sin embargo, ¡se lo traen! De donde lo sacó el barman es un misterio. Además, ¿desde cuando los negros beben champán? Eso es de blancos afeminados.

Lo que desconoce nuestro sibarita chupasangre es que está compartiendo mesa con el que será su némesis lo que resta de película: un policía de frondoso bigote y cuidado pelo afro que sospecha que los misteriosos asesinatos que, casualidad de la vida, están asolando la ciudad, son obra de un vampiro, porque es la opción más lógica y porque lo ha leído en un libro de ocultismo.

Para demostrar su teoría decide desenterrar un cadáver a medianoche como si fuera un vulgar profanador de tumbas y no un agente de la ley. Al menos no está solo, le acompaña una amiga, autora de la frase más ridícula del film pues cuando el cadáver resucita gracias al poder vampirico e intenta matar al policía, esta, aterrorizada grita: ¡no lo mates!, como si en lugar de enfrentarse a un demonio místico, se hubiera encontrado un ratoncito en la alacena.

Con las pruebas en la mano el poli se va a ver a su jefe y le comenta sus inquietudes, que el causante de las muertes en Harlem no solo es un vampiro afro, sino que además le tira los tejos a su amiga. Por ello va a su casa donde se la encuentra en la previa del acto amoroso con Mamualdi que interrumpe bruscamente, poniéndolo en fuga. ¿Se convierte para ello en el clásico murcielago? No señor, Negrácula huye a la carrera por las calles del barrio, como un vulgar ladrón de casettes. Por ello la policía pronto le da alcance y lo acorrala en un edificio abandonado donde, esta vez, se transforma en murciélago y escapa volando en espera de una mejor ocasión para llevarse a su amor con él.
La policía, que no es tonta, lo sabe y rodea el barrio con efectivos para evitar el secuestro de la chica. Con lo que no cuentan es con que Negrácula se comunique con ella por onda corta y la convenza para que acuda a una fábrica donde ha montado su guarida. El caso es que cuando la chica sale de su apartamento, un coche de policía la sigue discretamente hacia el nido de Negrácula donde tras una escabechina donde mueren varios policías, la chavala muere a manos de la pasma (otro caso Rodney King) y convertida en nosferatu solo para morir de nuevo atravesada por una estaca (no metafórica)

Negrácula pierde las ganas de vivir y el rumbo de su vida y en un gesto de clase y distinción como solo puede tener un negro de los 70, antes de que le claven algo, se dirige caminando sereno y determinado hacia la luz de la mañana donde los rayos de sol acaban con su vida hasta "Negracula 2"

Al contribuyente americano
PD: Los mendigos me robaron dos manzanas y una escoba (que no se para qué la querrían)

Natalie Wood

Entre mis innumerables defectos destaca uno con especial intensidad por su falta de lógica y por los problemas que me suele ocasionar: suelo coger una ojeriza irracional a determinadas personas sin una razón de peso aparente.
No se si creer en la reencarnación o no, pero sería una posible explicación a tan extraña actitud, por fortuna para mi, no demasiada frecuente. Normalmente me suele pasar con gente que pasa por mi vida por accidente y sin incidencia, sin embargo, estando en el instituto me ocurrió con dos profesores, el de tecnología y la de "Educación plástica y visual", término usado para englobar cualquier cosa que no fuera útil en la vida, salvo que seas artista lo cual por desgracia no es mi caso.

Estando en esta clase mandó la profesora un día formar grupos con los que poder realizar trabajos y exposiciones sobre distintas materias artísticas. Debido al mencionado defecto me desentendí de aquello y nadie me admitió en su grupo ni la profesora mostró el menor interés en que formara parte de alguno. Por ello, cuando me enfrenté al primer trabajo: comentar la película "Esplendor en la hierba" tras su visionado, yo ya sabía que iba a suspender y decidí dedicar aquellas dos horas de oscuridad al nunca bien ponderado arte de la siesta.
Sin embargo mi plan no saldría como lo esperaba, no por el inexistente celo de la profesora a la que no le habría importado que me quedara en mi casa, sino porque cuando vi la esplendorosa (nunca mejor dicho) belleza de Natalie Wood en la pantalla, me quedé pegado a ella. Luego no entregué ningún trabajo  y ulteriormente suspendí la asignatura, pero dio igual porque en las otras tenía una buena media y no me iban a hacer repetir por esa chorrada.

Pasaron los años y en Cinetube encontré una película llamada "La Gran Carrera". Tengo que decir que desde que estaba en el colegio, ando buscando una comedia sobre una carrera desde Nueva York a Los Ángeles en la que participaba un motorista que terminaba empotrándose en un cartel publicitario, y de la que desconozco todo lo demás, título incluido (por si alguien la conoce y no es ninguna de las Cannonball). Por eso intento descargarme todas las películas de la misma temática. Cual no fue mi sorpresa al encontrarme con el embrión de lo que sería una de las series estrella de los míticos Hannah-Barbera: Whacky Races (los Autos locos para los amigos de Cantinflas)

La película está protagonizada por todo un elenco de estrellas, empezando por  el protagonista: Tony Curtis, pasando por Jack Lemmon como el Dr. Fate (pronunciado así: fate; en aquella época el inglés no era siquiera una práctica sexual en España) representación de Pierre Nodoyuna que viaja con su inseparable patán: Peter Falk, el de Colombo. Pero si hay algo que da glamour a la cinta es la presencia incandescente de Natalie Wood, haciendo de una Penélope Glamour (vestido rosa incluido) feminista y liberada que no duda en mostrar pierna cuando puede para conseguir sus objetivos pero que al final termina entrando por el aro de la tradición, casándose con el protagonista (vamos, lo que han hecho las mujeres toda la vida)
Recomiendo la película, una cinta clásica de aventuras, blanca como la madre de Obama y que puede hacerse un pelín larga con sus más de dos horas y media de duración que se pasarán volando si mantenemos la atención fija en los modelitos con los que nos deleita la Woods.


Con esos ojos, si me pidiera un cigarro se lo daría, aunque tuviera que robarlo

They will take my lightsaber from my dead cold hands

Una de las razones del tremendo éxito de La guerra de las galaxias está en las distintas interpretaciones que pueden sacar de ella sus espectadores. Unos ven la emotiva historia de redención de Anakin Skywalker, para otros es un espectáculo de efectos especiales y explosiones, también es la biblia de la que gente con pocas posibilidades de hacerle el amor a una mujer extrae las valiosas enseñanzas de una nueva religión, un tema con el que romper el hielo con alguna chica muy muy muy borracha o el manual perfecto para subvertir el orden democrático y convertirlo en una despiadada dictadura. Sin embargo, una vez repasada la dos trilogías, bajo una capa de seres multiformes, luchas con espada láser, batallas espaciales y disléxica filosofía, aparece la verdadera motivación de la historia: un alegato a favor de la segunda enmienda de la constitución de los Estados Unidos, la cual permite la tenencia de armas a sus ciudadanos.

Han pasado cuatro años desde el final de la guerra por la independencia de las 13 colonias inglesas y varios de sus representantes se reunen en Filadelfia para dar forma a una constitución por la cual se regirá el gobierno de los recién nacidos Estados Unidos de América. James Madison, abogado y futuro presidente de la nación, redacta una serie de enmiendas con el fin de contrarrestar el poder del gobierno federal con una serie de libertades individuales entre ellas la libertad de expresión y la de portar armas. Este punto es causa de innumerables discusiones aún hoy, muchas veces sin tener en cuenta por qué fue establecido así.

En el imaginario colectivo, la segunda enmienda se ve como algo obsoleto producto de un tiempo en que el rey de Inglaterra podía entrar por la puerta de la casa de cualquier americano, como bien explica Homer a Marge cuando intenta hacerle ver lo necesaria que es tener una pistola en casa y como ocurrió en la guerra de 1812 en la que la Casa Blanca fue incendiada por las tropas inglesas. En esos momentos era necesario contar con una milicia armada que pudiera, o intentara al menos, repeler los ataques de los enemigos de la nación si el ejército se viera desbordado. Sin embargo hay otro motivo al cual no se suele dar pábulo por el ejemplo que podría dar en la actualidad. La idea de Madison al redactar la declaración de derechos en la cual se recogen las primeras enmiendas a la constitución, era otorgar al ciudadano de los derechos necesarios para evitar los desmanes de un gobierno federal incontrolado sobre su persona. Pese a lo que se diga, el poder emana de la fuerza y en teoría, un gobierno con un ejército poderoso podría imponer sobre sus ciudadanos cualquier tipo de ley, por muy abusiva que fuera. Esto se traduce en la famosa frase que se le atribuye incorrectamente a Benjamin Franklin: La democracia son dos lobos y un cordero votando sobre lo que se va a comer. La libertad es un cordero bien armado impugnando la votación.

En una galaxia muy muy lejana, justo antes del Episodio I, nos encontramos con una minoría, los jedis, que imponen la paz con su diplomacia del sable láser, esto es, o haces lo que te digo o dominaré tu voluntad mediante el uso de la fuerza.

Este pequeño cuerpo de paz que responde ante el gobierno de la república, parece ser suficiente para mantener el orden galáctico, hasta que se presenta una amenaza seria: el bloqueo de las rutas comerciales por parte de la Federación de comercio y su ejército de insensibles droides. Su primera acción es contra el indefenso planeta de Naboo que, como sociedad presuntamente avanzada, posee un ejército testimonial que es rápidamente arrollado por los invasores.

La princesa Amidala se ve entonces obligada a pedir ayuda a los hasta entonces repudiados Gungans, creando una pauta que se repetirá en toda la saga: son las sociedades con una estructura tribal o primitiva, los que no dudan en tomar las armas para luchar por su libertad: ya sean los Gungans de Naboo, los Wookies de Kashyyyk o los Ewoks de la luna de Endor.

El éxito de los amigos de Jar Jar Binks es temporal y localizado en un determinado espacio. Pronto se ve que son necesarias más fuerzas para detener el avance en la galaxia de una ola interminable de droides de combate de rápida construcción. Sin embargo, ¿cogen los blasters los ciudadanos de Coruscant? ¿Rellenan sus mochilas de detonadores térmicos los hombres de Alderaan? No, recurren a un ejército creado artificialmente y en secreto, por órden del canciller Palpatine, que planea usarlo para su asalto al poder supremo.

En numerosos sistemas planetarios se libran encarnizados combates protagonizados por peones de ambos bandos. Como regla general no hay ciudadanos en el campo de batalla, si acaso sirviendo de apoyo logístico. Son droides, clones y bárbaros los que vierten su sangre y su líquido hidráulico por los ideales de otros. Nada nuevo desde que los romanos se entregaban al pan y circo mientras los bárbaros defendían los limes del imperio.

Parece una situación ideal. La gente puede llevar una vida normal sin verse afectada por los horrores de la guerra. Sin embargo finalmente Palpatine descubre sus cartas y vuelve a ese ejército contra el pueblo que supuestamente defendía. Su mayor baza es la falta de empatía de sus soldados a los que no les tiembla el pulso al eliminar a sus líderes Jedi. Un ejemplo claro de esto es la actitud del comandante Cody, el cual ordena sin vacilar un instante acabar con la vida de Obi Wan Kenobi. Para quien haya visto la serie de animación "The Clone Wars" es algo chocante pues Kenobi había salvado la vida del soldado clon innumerables veces y su relación parecía ser afectuosa.

Es en el Episodio III donde Lucas señala los peligros de un gobierno con un ejército sin ninguna relación con la indefensa población, y como puede someter a esta a la tiranía. Ocurrió a pequeña escala en los Estados Unidos durante los tiempos de la Gran Depresión cuando un grupo de veteranos de la primera guerra mundial junto con sus familiares decidieron acampar en Washington en protesta por las políticas de Hoover para con ellos. El jefe del estado mayor del ejército y posterior héroe en la segunda gran guerra, Douglas Macarthur, ordenó a sus tropas entrar en el campamento a bayoneta calada para desmontarlo, acabando con la vida de dos veteranos e hiriendo a centenares.

Con los impasibles clones bajo su mando, el ya emperador Palpatine puso a la galaxia bajo su puño de hierro durante varios lustros. Sin embargo, todo empezó a cambiar en el momento en que los granjeros de Dakot... Tatooine decidieron coger las armas y rebelarse contra el gobierno, siguiendo la idea de los padres fundadores de crear milicias con los mejores ciudadanos (claro que no contaban con los paletos de Montana que dedican los fines de semana a beber cerveza, comentar los últimos cotilleos sobre Paris Hilton y hacer prácticas de tiro con una diana con la foto de Janet Reno) Hombres libres y algún que otro calamar decidieron dejar la tranquilidad de sus hogares, sacar sus cazas X-Wing del garage y confrontar la tirania, derrocando finalmente, tras muchos sacrificios, al emperador y devolviendo la democracia a los pueblos de la galaxia.

Ese en definitiva es el gran mensaje que se desprende de la obra de Lucas: No esperes que clones, robots o muñecos peludos luchen por tu libertad. Compra un blaster y acaba con tus representantes si no te gustan sus leyes. Lo de Darth Vader, el incesto, las navecitas y el chulo playas de Solo, es una cortina de humo.





Give me Liberty or give me death!

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