Hombres de silicio

Siempre me he preguntado si el cutrerío de la cinematografía hispana es inherente a nuestra herencia cultural o una simple cuestión de mala suerte. ¿Existe dentro de cada español de pro un gen, al que bautizo como "Gen Uwe Boll", que determina la creación de productos audiovisuales deficientes? No ocurre lo mismo en otros campos artísticos desde luego, así que por incompetencia congénita no puede ser. Sin embargo en cuanto a películas y series se refiere, lo excelso es la excepción que confirma la regla. Solo hay que echar un vistazo a "Felipe y Letizia" (también llamados Los amantes de Teruel, según el lado del que se esté) una comedia de situación a la que es inevitable y cruel comparar con "La Reina", film británico del 2006.

Las dos historias parten de la misma base: un hecho que sacude los cimientos de una familia real de antiquísima tradición, hasta el punto de conllevar ramificaciones políticas. Sin embargo mientras en la producción inglesa se nota el cuidado por los hechos, dotados de una dimensión alejada del morbo recreado, y las interpretaciones rayan a un nivel  tan alto como para otorgarle el Oscar a Helen Mirren por su papel de la inquebrantable Isabel II, en el biopic sobre los príncipes españoles nos sirven un plato frío dispuesto a ser digerido por la masa ávida de cotilleo insulso y pasteleo grueso, sin ningún rigor periodístico o histórico que apenas vale como película de sobremesa. Y la gran pregunta es: ¿se pudo hacer mejor o es que no dan para más?

La falta de presupuesto, lema ondeado por los creadores cuando las críticas arrecian, no es excusa. Y para muestra, un botón de los anteriormente citados británicos: Micro Men, una TV movie producida por la BBC, realizada con cuatro perras inglesas (se entiende que con libras, no con las novias de Wayne Rooney) que trata la tensa relación de Sir Clive Sinclair, creador del Spectrum y master del universo y Chris Curry, empleado suyo hasta que harto de los desmanes de un Sinclair magistralmente interpretado por el personaje que hacía Tom Cruise en Tropic Thunder, decide montar su propia compañía: "Acorn Computers" para competir con el tito Clive en el mundo de los microordenadores con el BBC Micro, una máquina casi desconocida en estos lares; aunque su contribución histórica al mundo de la informática es el chip ARM, presente en la mayoría de los teléfonos móviles, pero esa es otra historia más acorde para nerds de esos que gustan de comer los fideos chinos con alicates.



Nuestra futura reina. ¡Vivan sus coronas!

La película no solo nos transporta a los turbulentos y siempre bien recordados años 80 sino que nos permite conocer un poco mejor al señor que hizo que cada niño pudiera tener un ordenador en casa (y centenares de casettes virgenes con juegos) y que resulta que lo que menos le importaba era eso sino dar salida a un coche eléctrico que hasta un perroflauta le tiraría a la cara (quiero uno) El epílogo, a lo "fin del imperio", con esa música de Jean Michel Jarre (icono de aquella década junto con Margaret Thatcher y el helicóptero del Tulipán) es de los que perduran en la memoria.

¿Veremos algún día en la pequeña o gran pantalla algo parecido con la rivalidad entre Dinamic y Opera como protagonistas? Lo dudo mucho. Desde lo más profundo de nuestra doble hélice de ADN, en un chalet adosado repleto de furcias y alcohol, Uwe Boll se está riendo de nosotros ahora mismo (el gen, no el de verdad, que también se descojona cuando alguien paga más de 20 céntimos por una de sus películas)



A quien no le den ganas de echar de la carretera a los dos camiones del final, es que no ha tenido infancia.

3 comentarios:

  1. Está genial el coche electrico este!!!
    ¿¿¿Se dirige con la mente o con el escroto???
    Jean Michele Jarre, efectivamente, nos retrotae a una época sin bello púbico; esta fue la sensación que tuve este verano al ver su directo en la plaza del Obradoiro...eso y que se parece mucho al Nacho Cano!!!
    Leticia Salamanca no es fea, y ya por ello se merece ser más "la princesa del pueblo"; ví un poco de la serie y si, era de humor. Aguardo su pronta reposicion así como la ocatava temporada de "Manos a la obra".
    Un abrazo!

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  2. Bueno Fran, el coche era eléctrico, pero necesitaba un ego del tamaño de un pecho de Dolly Parton para producir 1,21 gigowatios con los que manejarlo. No hacía falta ni volante ni manivel, solo pensar que te necesitaban en algún lado y allí que iba el coche solo.

    Por cierto, nadie ha visto juntos a Nacho Cano y Jean Michel Jarre. Ahi lo dejo...

    Un abrazo!!

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