Down to earth

Dice un viejo proverbio que la mejor manera de no pensar en algo es mantener la mente ocupada en muchos menesteres. Por eso en los últimos tiempos me he embarcado en un intenso viaje creativo aunque poco imaginativo, todo hay que decirlo.

De él han surgido los últimos posts, Un día completo, la primera novela que ideé y que al fin terminé cinco años después, un experimento sociológico, varios relatos, un juego de mesa erótico que tenía aparcado desde antes del verano pasado y el juego que presento hoy, realizado en dos tardes, sin exagerar un ápice. Si, tengo muchas cosas en las que no pensar.

Down to earth es un arcade de precisión basado en The caverns of Xydraphur, del legendario Commodore 64, en el que deberemos descender en nuestra nave al fondo de la tierra, evitando colisionar con las mortales paredes de la corteza terrestre y los obstáculos que nos saldrán al paso.

Los gráficos son más planos que el casting de Supermodelo y la música parece interpretada por un grupo de grillos mexicanos, pero una tarde no da para más. Huelga decir que no me responsabilizo de los daños que pueda causar en vuestros equipos, pese a que en principio carece de virus. Y si os pensáis que dentro oculta un troyano para manejar vuestras webcams en los momentos más interesantes, no se qué distorsionada opinión tenéis de mi. Yo ya no hago esas cosas.

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