El fantasma de las navidades pasadas

Navidades de 2004. Un joven recibe sobre su rostro inundado de lágrimas amargas, una lluvia de ropa y objetos personales lanzados a través de la ventana de la que hasta esa mañana era el nido de amor que compartía con la misma chica que ahora lo cubre de bilis y desprecio. En otra parte de la ciudad, una chica se arregla el pelo delante de la puerta, suspira aliviada y toca el timbre. Su madre abre la puerta y sin recuperarse aún de la sorpresa se abalanza sobre ella y la cubre de besos, tantos como semanas estuvo fuera de casa. Un gato encuentra una sardina en un contenedor y un oficinista pierde su empleo, y mientras todo esto ocurre, en un rincón oscuro y poco frecuentado, un chaval que se siente joven aunque cada vez le quede menos de ello, abre un blog. El título: Fin del juego. La temática: ninguna.

No tenía muchas esperanzas depositadas en él. De hecho a los tres días me había olvidado por completo de que tenía abierta una ventana al mundo digital. No se que me hizo topar por casualidad con la dirección y ponerme a escribir de forma más o menos regular durante los siguientes cuatro años, pero el caso es que así ocurrió y durante todo ese tiempo viví una aventura tras otra.

Pero todo tiene un final, y así, en circunstancias aún no aclaradas y que tienen por protagonistas a un juicio, un mono que lanza cuchillos, una tarta de chocolate, un payaso alcohólico (valga la redundancia) y una mujer, el blog desapareció de Internet.

Ya se sabe que la fuerza más poderosa del universo es el ego y este es el que me impulsa a este nuevo proyecto, la versión en papel de Fin del juego. Un volumen con casi todos los posts (los que se pueden leer sin sentir vergüenza ajena, aunque alguno se ha colado) tal y como fueron escritos en su momento (lo que implica centenares de faltas de ortografía, ya aviso) Para todos aquellos que quieran guardar un recuerdo de esa etapa o quieran descubrir quién era Moriarty en sus tiempos mozos, pueden descargar el libro desde aquí:

Fin del Juego

También podeis comprar su edición en papel. Un voluminoso libro de 700 páginas en tapa blanda, por el módico precio de 20,24€ (más los gastos de envío que serán 5 o 6 euros) Puedes encontrarlo en la página del libro en Lulu o pincha en la imagen.

Ande yo caliente, juego con mi Tente

Los refranes nos retrotraen a la época del antiguo régimen, con los nobles terratenientes que poseían las riquezas negadas a los trabajadores que tenían que dedicar sus míseras vidas a labrar la tierra. Vamos, a cuando no había tele.

En aquellos tiempos en que la escolarización universal era menos tangible que el Santo Grial, la sabiduría de los pueblos residía en un compendio de sentencias con su moraleja o lección intrínseca. Hoy día, aunque todos conocemos a alguien que podría mantener un diálogo de duración prolongada usando únicamente refranes, la juventud se ha desentendido de ellos por el manto caduco que los cubre. Por ello, he aquí una serie de dichos modernizados para que bakalas, canis, jennys, emos, góticos y demás jóvenes puedan demostrar que gracias a la Logse aprendieron algo más que a liarse un peta.

. Si en el Facebook no te admite, no es tu amigo, no te irrites: viene a decir que hay hechos que no se pueden cambiar y no merece la pena preocuparse por ello. Es como cuando llevas a tunear tu Seat Panda al mecánico y este se niega por objeción de conciencia. No le destroces el local al pobre hombre. Acéptalo y continúa con tu vida.

. Si un Apple el primero quieres probar, más tarde otro modelo tendrás que comprar: llama a reflexionar sobre el modo de actuar que debe regir tu vida. Decían los hedonistas que había que privarse de un placer menor para conseguir uno mayor en el futuro. Por ello antes de gastarse un dineral en la nueva ichorrada ten en cuenta que a las mujeres les impresiona más un Rolex. Además no compreis productos Apple que los ensamblan osos pandas chinos internados en un campo de concentración construido con acelgas y vigilado por los hermanos de Mourinho.

. No le pidas un ataque acuático a un Pikachu: El Principito en su viaje por las estrellas llegaba a un planeta donde habitaba un Rey que solo daba órdenes que se podían cumplir. ¿Cuantas veces le has pedido a la Yure que te enseñe los pechos por la webcam? ¿Y cuantas veces te ha dicho ella que no tiene ordenador siquiera? No hay que obcecarse con cosas imposibles y a ver si te enteras de una vez que el microondas no es la pantalla de un portatil.

. Nadie da gratis una expansión del WoW sin tener que pagar cuota mensual: Las cosas cuesta conseguirlas. Por todo tienes que pagar: con tu tiempo, tu dinero, tu esfuerzo o, si eres un gótico, con tu sangre. Así que la próxima vez que alguna mulata despampanante en el Skorpia te invite a ir un callejón para darte una alegría, ten en cuenta que allí te puede estar esperando su chulo o una banda de Latin Kings dispuestos a desvalijarte.

. El que duerme con un blogger, con un post sobre su vida se levanta: Hay que tener cuidado con quién te relacionas. Puede que en un principio esa morena tan simpática y liberada te parezca la mujer de tu vida, alguien con quien pasárselo bien y en quien poder confiar. Pero los meses pasan y ella insiste en iros a vivir juntos, pero no de alquiler que eso es tirar el dinero. Y dedicais las tardes en las que podríais estar retozando en el sofá, a visitar una casa tras otra, todas con grandes posibilidades. Y al final, cuando ya has cedido tu vida al banco, te dice de ir a comprar unos visillos. Y entonces te das cuenta de que has arruinado tu vida.


. ¿Dónde vas Ramoncín? A donde hay un festín: Por muy bien que vayan las cosas siempre puede surgir algún imprevisto, como que aparezca un agente de la SGAE en el botellón de la plaza y exija sus emolumentos por ese cd de Pastis y Buenri que está atronando al vecindario. O mucho peor aún, que aparezca el mismo Ramoncín dispuesto a versionar algún tema de Metallica o Mago de Oz. Con el tiempo Ramonción se convertirá en un ser mitológico del que se dirá, era capaz de matar con el sonido de su voz.

Puede...

Y pasa que a veces una ciudad queda ligada a la mujer de tu vida, a los momentos que compartisteis en sus rincones, a los proyectos que planeasteis sobre sus calles... Y pasa que al final el amor se rompe y la ciudad queda en el olvido bajo una pesada losa de tristeza.

Pero el destino es cruel. No mucho tiempo después recibes una oferta de trabajo de una empresa de aquella ciudad, y el estomago se te encoge, las manos te tiemblan y una desazón se apodera de ti, pues a pesar de todo aún está ella en tu recuerdo, y con ella, los recuerdos vividos allí.

Y te dices que hay que seguir adelante, no dejarse hundir por las circunstancias pasadas que ya no se pueden cambiar. Así que dices que si y le das una oportunidad. Los comienzos serán duros pero pronto seguro que harás la ciudad tuya y de nadie más. Y así sucede, al menos la parte concerniente a las dificultades; y un día tras otro, esa esquina te recuerda que allí la esperaste una tarde de lluvia, esa cafetería rememora caricias bajo la mesa al atardecer, aquella plaza continúa impregnada con su perfume...

Y una mañana te despiertas, te giras en la cama y no está ella. Nadie llama a la puerta del baño mientras te afeitas, hay tostadas para uno y en la radio solo se escucha música clásica. Miras por la ventana y allí está ella: la ciudad donde fuiste feliz, mas nunca más.

Y haces las maletas en silencio, ni siquiera hay lágrimas, pues ya se agotaron en su momento. Sales de casa y cierras la puerta sin mirar atrás, camino de la estación. Y aunque te vas, no es un adiós, pues por toda la eternidad allí estará... ella, y su ciudad.

Joan Cusack

Lo de Caín y Abel no fue un hecho aislado. A lo largo de la historia los hermanos se han llevado a matar e incluso estoy seguro de que más de uno usó una quijada de burro para acabar con la vida de su deudo. Los hermanos somos así de puñeteros. En cualquier caso, miles de jugadores de Vampiro, estarán eternamente agradecidos por el fratricidio primigenio.

Claro que tampoco es que todo el mundo desee ver a su hermano criando malvas. Como normal general, y una vez extendido por occidente la distribución por la riqueza y el progreso, que acabó con la lucha por los recursos dentro de la unidad familiar, los hijos de una pareja se suelen llevar bien.

La de los Cusack esa una de esas sagas de hermanos de Hollywood como los Roberts y los Baldwin, en los que si no se respira amor, al menos no se pasan la vida en los juzgados denunciándose. Es cuerioso pero como si el talento solo pudiera residir en uno de los miembros de una familia, siempre hay un hermano famoso y otro que se tiene que conformar con las migajas. El caso de los Baldwin es la excepción que confirma la regla, puesto que ninguno merecería estar delante de una cámara, pero concedamos el papel de "estrella" a Alec Baldwin por aquello de haberse tirado a Kim Bassinger. De Eric Roberts mejor no hablar, y con los Cusacks solo me queda denunciar una injusticia cometida contra la hermana de John: Joan. (Se ve que sus padres eran muy originales. Hippies sin duda)

Quiero aclarar una cosa. No es que me cieguen sus pechos como cacerolas... bueno si, eso y que suele ir de pelirroja tirando a castaña, cosa que me chifla, pero no es óbice para reclamar más papeles para esta neoyorquina que empezó su carrera en el mítico Saturday Night Live, de donde dio el salto a la gran pantalla con la película Armas de mujer. Desde entonces su carrera ha sido más o menos discreta, con papeles en la entretenida In & out o Escuela de rock aunque donde cautivó mi corazón por los siglos de los siglos fue en la serie de la ABC What about Joan? en la que hacía de profesora dulce, cariñosa, pastelosa y algo tonta en la que, como curiosidad, trabajaba Laura Winslow. Solo estuvo en antena dos temporadas, con 21 capítulos en total, pero que hicieron que me enamorara como una colegiala de su candor y sus grandes atributos.

6 de octubre del año 2010

Saludos hombre del futuro:

Mis amigos han notado que estoy de bajón ultimamente, por eso intentan animarme lo mejor que saben. El otro día tuve una conversación interesante con El Rulas. Le llamamos así, no por su afición a las pastillas, sino por su parecido al personaje de Médico de familia. A él no le gusta su mote, pero gracías a él podemos decir cosas tan molonas como: Ayer tuve una conversación con El Rulas. Ahora solo falta encontrar a un Guindilla y tendremos la mejor pandilla del barrio.

Como decía, El Rulas intentaba hacerme comprender que un tio no necesita tener una relación para ser feliz.

- Si lo que buscas es follar, que para eso es por lo que se empareja uno - El Rulas siempre ha sido bastante explícito - buscarte una novia no es la mejor opción. Te sale más rentable irte de putas.

Tras el escándalo inicial por sus palabras, llegó la reflexión. A una puta solo tienes que invitarle a una copa, y ni siquiera es necesario; no tienes que comprarte un piso para que se sienta valorada y acceda a tener sexo contigo. No tienes que aguantar las críticas de las madres de las putas y cuando tienen la regla, te ofrecen otros orificios.

- No te falta razón - concedí - sin embargo hay algo que invalida tu exposición. Las putas no besan.

- No cambiarás nunca. Eres un romántico.

Y sin decir una palabra más, se dejó llevar por una rubia que le había estado rondando toda la noche, y subió a su habitación.

Blogs o el derecho a la pataleta

Son ya varios años los que llevan los gurus de Internet (o al menos una parte de ellos) vaticinando el declive de los blogs. Al principio basaban sus predicciones en las estadísticas de creación de nuevas bitácoras, que disminuía de forma considerable, midiendo el éxito, o en este caso el fracaso, de la plataforma en función de su crecimiento en lugar del uso que se le daba. Una forma de medición típicamente capitalista donde solo el crecimiento constante hace posible la supervivencia del sistema.

Con la aparición de las redes sociales dichos gurus comenzaron a ver confirmadas sus predicciones. Mientras Facebook iba haciendo amigos con la misma facilidad que el camello de la discoteca del barrio, la blogosfera iba recibiendo escasos refuerzos.

Haciendo un recorrido por una selección aleatoria de blogs personales podemos observar que estos se han dividido principalmente en dos grupos: los especializados (en cocina, manualidades o moda, cuyas autoras están tomando al asalto Youtube) y los rabiosamente personales.

Hubo quien en principio sostenía la utilidad del blog como vehículo de información, una forma de que el ciudadano medio, aquel cuya participacion democrática consiste en introducir una papeleta para elegir quien se va a reír de el durante los siguientes cuatro años, se sintiera un poco mas libre y pudiera hacerse oír por encima de los altavoces censuradores de los medios de comunicacion de masas. Poco queda ya de aquello, pues pocos son los usuarios interesados en involucrarse en algo, triunfando por ello los servicios con limite de caracteres a la hora de escribir, lo cual no precisa de un pensamiento elaborado, caso de Twitter.

Sin embargo, aunque parezca que el apocalipsis blogger es cuestión de tiempo, existe una emoción humana que salvara las bitácoras: la frustración. Frustración por la subida de impuestos, porque el ayuntamiento está repleto de ladrones o porque nos ha dejado el novio. Una frustración que se exorciza con una extensa parrafada quejándonos de todo y de todos; algo que no se puede encontrar en utilidades como Myspace o Tumblr, muchas veces por un código de estilo autoimpuesto por los usuarios. En Facebook nadie se queja más que porque hayan subido una foto suya colgado de una lampara en ropa interior mientras cantaba "Granada"; y generalmente suelen hacerlo con una frase críptica como "Manolo te mato".

Es por eso que el derecho a la pataleta, a vomitar frases de rabia o impotencia que lleguen a un público alejado de nuestro circulo de habituales haciéndonos sentir ligeramente realizados, mantendrá a los blogs con vida durante algunos años más.
Con la tecnología de Blogger.