Viaje al este (I)

Agosto de 2009. El calor acababa de llegar a nuestras vidas en este pequeño pueblo llamado Sainte Adele tras un julio desafortunadamente lluvioso. La gente pensaba ya en periódicas y refrescantes visitas al lago más cercano para estrenar al fin el bikini y/o bañador que habían traido desde Europa, sin embargo, un grupo de amigos y yo teniamos otros planes. ¿Acaso eramos asociales? quizás un poco, pero en realidad lo que hacíamos era pensar a largo plazo: en las fiestas de navidad.

En mi empresa existe una tradición llamada "Spanish vacations" que a semejanza de otras leyendas negras de nuestra nación como la santa inquisición o la discografía de Camilo Sesto, nos ponía a caer de un burro a los españoles, pues tradicionalmente, al llegar la navidad gran número de ellos se tomaban un par de semanas para irse de vacaciones a su casa y no volvían jamás. La realidad era distinta y lo hacía todo quisque, motivados por el invierno tan crudo que hay que soportar, amén de la soledad y el recogimiento que propiciaban más de 3 metros de nieve y -40º de temperatura durante demasiados meses.

El caso es que mis amigos y yo, en previsión de que la tentación de un lugar soleado y libre de mierda blanca (asi llamamos los entendidos a la nieve) fuera mayor que la de tener un trabajo estable, decidimos pasar las vacaciones en otro lugar que no fuera la tan añorada (por motivos climatológicos) España.

Las opciones no eran muchas. En Canadá no hay nada que ver, salvo si eres un oso, un castor o una acelga, cosa que, por si os lo preguntabais, no soy, pero como el país de las oportunidades está a tiro de piedra: un par de horitas desde Montreal, decidimos arriesgarnos y visitar la ciudad que nunca duerme, la que es atacada por Godzilla, terroristas, alienígenas, meteoritos y aún así sigue en pie, la capital del mundo occidental, el hogar de Seinfeld: New York City.

Organizar el viaje tan pronto tuvo sus ventajas. La más importante, ahorrarnos un buen pastizal en reservas de hotel y tener tiempo de organizar rutas y apuntar sitios que ver y cosas que hacer. Aunque como buenos españoles lo dejamos todo para el final y terminamos por improvisar.

Los meses se sucedieron hasta que un día de noviembre, uno de los organizadores del viaje se acercó a nosotros y nos dijo: "Ya que vamos a Nueva York, ¿por qué no vamos a Cape Cod?" Y a todos nos pareció bien, porque ello significaba poder ver Bostón de paso y hollar con nuestros pies las arenas de las playas en las que se rodó Tiburón, o al menos unas que estaban muy cerca.

Pero antes de llegar allí, teniamos que cruzar la frontera, como unos espaldas mojadas cualquiera. No todo lo que se dice de la policía de fronteras de los Estados Unidos es cierto. A mi me tocó uno simpático que me llamó señor. Me hizo tanta ilusión que decidí que ese hombre al que no volveré a ver jamás, será mi amigo por siempre. Antes de descender del coche en el puesto fronterizo habiamos tenido que mostrar nuestro rostro a un guardia enclaustrado en su garita. También nos hizo un interrogatorio sobre nuestra vida en el continente americano. Al principio fue hosco en el trato hasta que le dijimos que eramos testers de videojuegos.

- ¿Tambien probais juegos de DS?- preguntó curioso. Cuando le respondimos afirmativamente intentó sonsacarnos el nombre de algún título pero no podiamos y así se lo hicimos saber. Con cierta renuencia nos dejó pasar y tras aparcar en uno de los múltiples estacionamientos al aire libre, entramos en las oficinas del Homeland Security.

No es hasta el momento que ves el logo de la agencia federal que no recuerdas todo acerca de la Patriot act, las medidas antiterroristas y aquella vez que te disfrazaste de moro en los carnavales del pueblo. Aunque todos los temores se desvanecieron al comprobar que el encargado de tomar los datos a uno de mis amigos, era asiduo al Rocio. Yo también tuve suerte y como he dicho, el que me tocó era majo. Me dijo una tarjeta en perfecto español que tuve que rellenar, teniendo especial cuidado en no marcar las opciones de "Soy un criminal de guerra de la segunda guerra mundial" y "Vengo a matar al presidente y fotografiar la Estatua de la Libertad". Tras dejar mis huellas dactilares, una bonita foto de mi rostro para la ficha del Homeland Security y seis dolares, nos subimos al coche y entramos oficialmente en un país que jamás pensé que llegaría a visitar.

Antes de eso, uno de mis acompañantes realizo el saludo nazi delante de los guardias, de forma involuntaria, pero como no existe documento gráfico que lo atestigue, podeis pensar que es una anécdota de una estúpida película americana.

8 comentarios:

  1. Que se muera la guia "pilot planet", exijo la edición de la "Roboto planet"!!!!

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  2. Lo que me rio leyéndote no tiene precio.

    Mina

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  3. Me alegro que os guste. La próxima entrega ya tendrá fotos. Por ahora estoy en negociaciones con los del National Geographic a ver si me dan mi propia guia de viajes. Les he ofrecido un polo de menta y un mono tocando los platillos. No creo que se resistan!
    Besos y abrazos!

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  4. caramba! dificil resistirse. Aguardo las fotos!

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  5. Cabo Cod... ahí es donde se rodaba la serie esa pastelosa de adolescentes, (Dawson Crece) ¿no?
    Pues debe ser bonito...

    De NY ya no te digo ná. Asqueroso.

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  6. No lo se Rizos, es posible que se rodara Dawson crecer (y su cabeza tambien) en aquel sitio, que la verdad es muy bonito. Es una mezcla entre pequenyo pueblo pesquero ingles y el pueblo de Sleepy Hollow!
    Por desgracia de alli no tengo muchas fotos que se puedan ensenyar porque gran parte lo recorrimos en coche...

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  7. ¡Ay madre qué miedo me has dado con lo del saludo nazi!, menos mal que se acabó la entrada.
    Saludos.

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  8. Jajaja, esa anecdota casi merece un post aparte. Uno de mis acompanyantes fue sometido a un pequenyo interrogatorio por sorpresa por parte del mas malhumorado de los guardias fronterizos por un lio con las green cards. Por ello estaba tan nervioso que no atinaba a colocar la mano en el escaner digital y cuando pregunto al tipo si tenia que poner la mano con la palma extendida hacia bajo, levanto el brazo para que le viera si lo hacia de forma correcta.
    Saludos!

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