Un día completo (Beta)

Habreis notado que últimamente he tocado temas de rabiosa actualidad como la Eurocopa y mi (escaso) encanto personal. Tiene una explicación. Eran textos esbozados durante mi ausencia veraniega, que recuperé para la ocasión, mientras preparaba el aniversario del blog.

Cuatro largos años han pasado desde que abrí este rincón en la red. Desde entonces, más o menos en cada aniversario, he lanzado algo especial: Fin del juego año 2 (y pico), Jim del Espacio exterior 2, 50xRoboto... El año que viene, si todavía sigue alguien leyéndome, tal vez enseñe una foto mia y se resuelva el misterio de si soy un hombre o una mujer, pero en este, tengo el placer de presentaros la historia más grande jamás contada tras El Padrino II, un nuevo blog-juego: Un día completo.

¿Quién dijo que los libro-juegos estaban muertos? (Aparte de más o menos el 95% de la población) Si Jim llegó a ser mencionado en un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya, con Un día completo espero tener una pequeña reseña en las memorias de Vincent Price: Volví de la tumba para esto.

No sólo es más largo que su predecesor, más absurdo y más ilustrado, sino que además, ¡apenas tiene faltas de ortografía! sólo las que el corrector de blogger no es capaz de detectar. A decir verdad adolece de simpleza en diversas partes, debido a causas ajenas al autor.

Esta vez me ha resultado sorprendentemente fácil escribir una historia no porno, así que podrán leerlo niños de diez a noventa y nueve años. O bueno, pensándolo mejor no, que luego no quiero denuncias.

De nuevo, espero que guste, y si no, siempre me quedará Argentina, que tiene una impresionante cantera de aficionados. ¡Viva Maradona!


Con más finales que la videoteca de Maldini

Victoire

España ha ganado la Eurocopa (vaya novedad ¿eh?). El día de la final, el país se paralizó, las calles se vaciaron como si en cada una de ellas se dirimiera un duelo al sol y para calentar el ambiente, en mi casa el previo estuvo repleto de actividades relacionadas con el balompié: partidas al Super Soccer de Super Nintendo, pases de los capítulos más destacados de Oliver y Benji y la proyección de una de las mejores películas sobre el tema.

Basta escuchar los primeros acordes de la banda sonora de Evasión o victoria, para darnos cuenta que nos encontramos ante una película alegre y optimista. Para mi, el mejor film antibelicista en un género repleto de sentimentalismos y moralina, en la que suelen aleccionarnos a no hacer la guerra porque causa muchas muertes y desgracias, como el alcohol, las aventuras extra matrimoniales y los programas del corazón.

Sin embargo, el mensaje de la película de Houston es que hay una vida que merece la pena disfrutar, en lugar de desperdiciarla masacrándose unos a otros.

Los protagonistas son unos hombres que se ven envueltos en la vorágine de la guerra, la cual en todo el metraje, no parece ir con ellos, entendiéndola más como un accidente que interrumpió sus carreras que como una lucha por la libertad, como se ve en la escena en la que renuncian a huir y continuar la lucha armada, para disfrutar del fútbol, motor de sus vidas y vencer a los germanos donde a ellos les gustaría: en el terreno de juego.

El reparto está cuajado de estrellas, tanto cinematográficas como futbolísticas, entre las que destacan el gran Pelé y Michael Caine. Como anécdota, en mis tiempos mozos corría el rumor de que el principal jugador del equipo alemán, era Jupp Heynckes, aunque en los títulos de crédito no aparecía su nombre. El parecido en cualquier caso, era asombroso.

Un oficial alemán, interpretado por Max Von Sydow, visita un campo de prisioneros donde se encuentra recluido una gran estrella del fútbol inglés (Michael Caine). El oficial le propone un partido entre soldados de la Wehrmacht y aliados, con el que aumentar la moral de ambos bandos. El inglés acepta y pronto el encuentro se convierte en un acto de propaganda nazi, que no saldrá como ellos piensan.

Especialmente notable es la escena en que Sydow, ante una magnífica chilena de Pelé que termina con el balón entre las redes, se levanta de su asiento para aplaudir efusivamente la jugada ante la sorprendida mirada de sus compañeros nacionalsocialistas.

La banda sonora es soberbia y acompaña perfectamente a la acción y en momentos como el citado gol de Pelé o el inicio de la segunda parte del partido, consigue poner los pelos de punta.

Hay que citar la simbologia que se esconde en el metraje. Así, a lo largo de los casi noventa minutos de proyección, podemos ver una descripción del comportamiento de los contendientes en la gran guerra según el punto de vista aliado. Los nazis, marrulleros y victoriosos hasta que los americanos (Stallone) e ingleses (Caine) con la ayuda de la Commonwealth (Pelé) les paran los pies. Los franceses a lo suyo, unos espectadores impavidos del conflicto unos y otros luchadores por la libertad con escasa relevancia; y por último, los nobles alemanes (Von Sydow) que luchan con honor y justicia por su país, a su pesar, bajo la bandera nazi. Historia mundial resumida en un cinta.

Un título recomendado también para seguidores de Stallone puesto que, para mi, hace una de sus mejores interpretaciones: la de Stallone intentando hacer como que juega al fútbol.

Lenceria en el pasillo 3

Ir de compras: el acto capitalista por excelencia. En la Unión Soviética cuando uno iba a comprar, pasaba más tiempo haciendo cola fuera de la tienda que dentro de ella. En Rusia las temperaturas eran gélidas y por eso fracasó el comunismo. La gente se hartó de pasar frío para comprar una simple barra de pan. Si hubieran tenido calefacción, Lenin seguiría en el Kremlin.

En la opulenta occidente, sin embargo, las tiendas son templos en los que las mujeres van a adorar a su dios: la ropa. Y las féminas son más politeístas que un hindú. Su conciencia no queda tranquila hasta que no ha presentado sus respetos a cada pieza de tela que se agolpa en los estantes.

Un hombre, cuando va a comprar, echa un vistazo rápido por el escaparate, encuentra lo que quiere, llega hasta la prenda siguiendo el camino más corto, la coge, intenta darla de sí, y si supera la prueba, se dirige con ella a la caja, sin levantar la vista de los pechos de la dependienta. Ni probárselo, ni comparar precios ni nada de perder tiempo en tonterías. Ya si en casa se da cuenta de que le está corta, mandará a su madre o esposa a descambiarla.

En menos de dos minutos sale de la tienda y puede perder el resto del día en el bar con los amigotes.

Es por ello, que cuando un hombre se plantea iniciar una relación seria, procura informarse antes de si la candidata es aficionada a ir de compras o no, ya que el primer lugar que visitarán como pareja oficial, será el Zara.

Dicen que bastan cinco minutos para que una mujer sepa si se quiere acostar contigo, tener una relación larga o salir huyendo (en mi caso les basta sólo un segundo para correr) pues yo digo que sólo se necesitan cinco minutos en una tienda para saber si una relación perdurará o estará abocada al fracaso, como la Cherry Coke.

Un consejo a todos aquellos que quieran conservar esa novia que es una leona en la cama: ¡No bostecéis! Grapaos la boca, pegárosla con Imedio, lo que sea, pero que ella no vea que os aburrís, porque esa noche dormiréis en el sofá (y ella no estará encima)

La figura de un hombre que va de compras con su chica, es la de un ser derrotado, de hombros caídos y chepa incipiente por el peso de las bolsas y del aburrimiento tras haber visto veinte prendas iguales.

Al toparse en un pasillo con otro congénere en su misma situación, siente una alegría momentánea al comprobar que no es el único pringado, se saludan con un ligero movimiento de cabeza y se miran con cara de circunstancias.

- Lo que hay que hacer por un polvo - parece decir uno.

- Al menos tú follas seguro, que yo todavía me la estoy ligando. - replica el otro con una mirada de súplica, que muta a una de resignación al contemplar por enésima vez el trasero de su futuro ligue, que permanece enfrascada en la elección entre una falda beige y una falda beige claro.

Es este un momento crítico para todo hombre, pues ante la duda, la mujer, inconsciente de que toda la vida nos han vestido nuestras madres o nuestras novias y por ello no tenemos un criterio propio sobre ropa más allá de si te realzan las tetas o no, lanzan una de las cinco preguntas de la muerte: ¿Cual elijo?

La demagogia surgió en Grecia como respuesta a este tipo de preguntas. Ya Platón se libró de un bolsazo de su señora (la de pega, porque ya sabemos todos a qué le daba Platón) con un elaborado discurso, sobre la conveniencia de las túnicas plisadas en el estío.

Para el resto de los mortales, a los que Apolo o su profesor de lengua castellana, no bendijo con el arte de la oratoria, existe una fórmula milagro:

- Mira, preguntale a esta amable dependienta, que seguro está al día de lo que se lleva.

Sed rápidos en vuestra respuesta u os espera el frío salón. Avisados estáis.

No estais soooolos...

¿Cómo resumirlo brevemente?... acojonante. Mejor no se puede definir la última adaptación de una novela de Stephen King, con nombre de fenómeno meteorológico.

En un pueblo del interior de los USA, donde los adinerados de la gran ciudad suelen pasar sus vacaciones, se expande una misteriosa niebla que arrincona en un super, a un grupo de personas que hacia acopio de provisiones. Todo aquel que sale del local, muere violentamente por las extrañas criaturas que deambulan por el exterior.

Con la aparición de militares al comienzo de la cinta, y tres soldados en el grupo del super, es imposible no pensar que la niebla asesina es un experimento militar descontrolado, como el de Piraña o Barack Obama.

Más adelante, en efecto sabemos que han sido ellos, pero (Spoilers) ¡¡a causa de haber abierto un portal dimensional!! Bichos asesinos, militares y otras dimensiones... ¿A qué os recuerda? En efecto, al prota sólo le falta salir con una barra de hierro en la mano, para que pensemos que nos encontramos con un spin-off de Half-Life, de hecho los "monstruos" recuerdan poderosamente a los de la saga de videojuegos.

Tremendo giro es suficiente para tenerte enganchado el resto de la cinta. La historia suele descolocar bastante a nivel de relación de personajes, pues muchos de los que en principio considerariamos imprescindibles (aunque fuera para morir antes del final) van desapareciendo.

En La Niebla, a mi juicio lo que menos importa es el miedo que pueda producir en el espectador, o la tensión por la aparición súbita y predecible, del monstruo de turno, es la sensación que te deja en el cuerpo, las ganas que te entran de gritarle al dependiente que dispare de una vez a la fanática religiosa y el subidón de adrenalina, cuando finalmente cae abatida; la desolación que congela tu aliento a pocos minutos de un final que te dejará con la boca abierta. Gran película para ver sentado en el sofa con un bol de palomitas y una barra de hierro. Nunca se sabe...

No diga crisis, diga: ¡Depresión! (III)

Me gustaría hablar sobre una de las poderosas herramientas que por fortuna tenemos para dar un nuevo rumbo a la economía: Internet, y a una teoría económica: la de la larga cola (nada que ver con John Holmes)

La teoría de la larga cola, desarrollada por el editor jefe de la revista Wired, Chris Anderson, explica la existencia de una avasalladora demanda para un número reducido de productos (el último single de Madonna o Beyoncé), pero también una pequeña demanda, de un número de productos que tiende a infinito (el de Rebujitos, Camarón, el grupo del hijo del vecino que te fastidia las siestas...)

Cuando la red no existía, la distribución de estos productos minoritarios, era imposible, pues el volumen de ventas no justificaba su colocación en las estanterias de una tienda, en un hueco que podria ser aprovechado para colocar un producto que se sabía, o se esperaba, sería un éxito rotundo. El mundo se perdió la obra de Manolo Kabezabolo o Mcnamara (gracias a dios)

Entonces llegó internet, el mejor canal de distribución posible, y la cultura se hizo verdaderamente universal. Cualquiera enchufado a la red, puede acceder a literalmente cualquier libro publicado, cualquier album editado o cualquier programa desarrollado.

El joven compositor al que ninguna discografica quiso producir un disco, tiene la oportunidad de establecer una base de fans que posteriormente acudirá a sus conciertos o puede tener la suerte de que una compañía de publicidad se fije en él y haga de su música la banda sonora de un spot, como ocurrió con el anuncio de la lotería de navidad del año pasado.

Cada persona puede ser un creador: de historias, comics, pintura, software, música... El público potencial es tan grande, que tenemos la posibilidad de crear un nicho de mercado pequeño pero medianamente rentable, al menos para cubrir costes y darnos publicidad de cara a empresas mayores.

Aún recuerdo el boom de las tiendas en internet, al cobijo de las punto com. Incluso en más de una teleserie, el personaje de turno tenia la suya propia en la que vendía sus visillos hechos a mano.

Con la debacle del 2000, en la que los accionistas de Terra se despertaron una mañana siendo poseedores de un bonito montón de papeles con los que limpiar sus "penas", la pequeña tienda personal se vió arrastrada por los grandes portales hacia el abismo del olvido. Dejando de lado planes de empresa erroneos y/o la improvisación que imperó en dichos negocios, creo que la mayoria quebró porque vendia productos que cualquiera podría comprar en su barrio. A nadie le interesaba comprar tornillos en Alcorcón, si vivias en Liverpool. A no ser que los compraras al por mayor, los gastos de envio disparaban el precio del producto, por muy barato que lo vendieras.

Con la producción industrial monopolizada por los paises en vias de desarrollo (que ironia), debería volver la epoca del artesano, de la personalización, de lo exclusivo, no en el sentido elitista de algo inaccesible para la masa, sino en la creación de productos a gusto del consumidor. Un ciudadano, un producto. Bonito slogan para el capitalismo 2.0

El gran problema: la escasa penetración de la red en España, así como su alto precio. Debería reducirse el precio de la conexión a internet (la más cara de Europa y casi del mundo desarrollado, en relación ancho de banda/precio) así como crearse redes inalámbricas abiertas, en todas las instituciones públicas. Se debería instruir a la población en el uso de internet y de las nuevas tecnologias en general y se debería hacer más eficiente el transporte de mercancias, mejorando la red ferroviaria, carreteras, etc. Pero eso entra en el tema de la movilidad, de la cual hablaré otro día.
Nada de lo dicho nos sacará del agujero en el que hemos caido, pero hasta el camino más larga, empieza por un pequeño paso.

El club de los cinco

Una de las características principales de la cultura pop de mediados de los noventa en adelante, es su interconexión con otras creaciones. En una serie sobre informáticos, puede haber una referencia a un videoclip de Styx o en una de dibujos animados sobre unos dinosaurios, un homenaje a la guerra de las galaxias.

Así, viendo un episodio de Futurama, que concluía con una famosa canción de Simple Minds, volví a reencontrarme con una película que permanecía en mi memoria, desde los pretéritos días de la guerra de las Colas (me refiero a Pepsi vs Coca Cola, no a Ron Jeremy vs Peter North)

La canción Don´t you forget about me, formó parte de la banda sonora de El club de los cinco, como se tradujo en España "The breakfast club", un drama adolescente ambientado en la biblioteca de un instituto, un sábado cualquiera.

Allí, se dan cita cinco estereotipos, harto conocidos para todo aquel consumidor de televisión americana: La reina del instituto, el cerebrito, el héroe del deporte, la rara (hoy día reconvertida en gótica) y finalmente, el gamberro. Excepto el cerebrito, algo de lo que carecemos en las escuelas españolas debido al pobre nivel educativo de dichas instituciones, vemos que son unos modelos que se pueden trasladar a la actualidad, pese a que hace, agarraos a la silla, casi 25 años que se estrenó, claro que para mi eso es sólo un suspiro, como quedó demostrado en el post anterior.

Cuando me la descargué, esperaba enfrentarme a ella con espíritu crítico y sacarle además todos los defectos posibles. A fin de cuentas, en el film no ocurre nada, sólo son un puñado de chicos hablando, ni siquiera le gastan bromas pesadas al profesor que se encarga de supervisarlos cuando le viene en gana; pero a los pocos minutos y tras notar que la mencionada biblioteca era más lujosa que cualquier biblioteca universitaria de las de aquí, tuve que rendirme a la evidencia y dejarme atrapar por la personal atmósfera creada en esa estancia del Shermer High School.

La historia transcurre en un suspiro. Es como sentarse a ver el amanecer junto a una persona querida. Es una sensación de estar en casa, de quedar con un grupo de amigos y charlar en un oscuro sótano mientras fuera diluvia. Es algo que apenas puede describirse.

La película expone varios temas que siempre han atormentado a los jóvenes: qué se espera de ellos, qué quieren ser, la relación con los padres, como los ven los demás... Para mi, está a la altura de El guardián entre el centeno, a la hora de acercarse a la juventud de su tiempo. Lo hace con unos diálogos bien hilados, que aún siendo demasiado profundos para adolescentes, no parecen artificiales en boca de los protagonistas, debido sobre todo a la afluencia de abundantes tacos intercalados entre confesión y confesión.

Sinceramente, no se qué me pudo atraer de la cinta en su tiempo. Cuando la vi, debía ser un mocoso cuya única preocupación es que iban a quitar El halcón callejero de la programación. Supongo que menos a los intelectualmente precoces, a todos los de mi generación les ocurrirá lo mismo. Creo que el éxito de la misma, se debe a los sentimientos que provoca.

Cuando una película es capaz de dirigir tus sentimientos, y hacerte llorar cuando el director se lo propone, y hacerte reír un instante después, esa cinta, alcanza la categoría de obra maestra. Y El club de los cinco lo consigue, con una de las últimas escenas.

Como curiosidad, se utilizó el mismo instituto para rodar Ferrys Bueller´s Todo en un día, otro film de referencia para la juventud de la época. A Matt Groening le impactó mucho la historia, pues Bender Rodriguez, el robot de Futurama, se llama así en honor de John Bender (el gamberro); además, el "Eat my shorts" que Bart pronunciaba en las primeras temporadas de Los Simpsons, es una de las frases de dicho personaje. Para finalizar, Emilio Estevez no ha vuelto a crecer un centímetro más, desde el estreno de la película.


Esto es lo que le cantó Bono a Cher antes de separarse. Hoy nadie recuerda a Bono.

La vida es una simulación

¿Quién puede abstraerse del lisérgico final de "Los Serrano"? Puede parecer una boutade, una ida de olla de los guionistas, un plagio descarado o la manera más estúpida de concluir la serie, pero pasarán los años y la gente seguirá recordándolo. Desde ese punto de vista, ha cumplido su cometido. ¿Alguien recuerda como terminaba Medico de Familia? (muerte de Marcial aparte)

En cualquier caso la conclusión de la longeva serie, sirve a sus detractores para reafirmar la pésima salud de la ficción española, navegando siempre entre las aguas de la comedia y el melodrama histórico, con escasa calidad.

En cualquier caso, es malo generalizar sobre las series nacionales. Ahí tenemos a Verano Azul, Farmacia de Guardia y la serie del Fary, como ejemplos de ficción de calidad, aunque siempre asociado a nuestra idiosincrasia nacional de país de pandereta y jolgorio.

Por suerte, desde hace unos años, se lucha por hacer cambiar esto.

En sus inicios innovadores, Cuatro, apostó por una serie de inspiración argentina protagonizada por cuatro hombres sin familia conocida, que se reunen para ayudar a los demás, con sus "operativos de simulacro", complejas charadas, en la que todo vale para conseguir los propósitos de los clientes que les contratan.

Suena a "El equipo A" ¿verdad? si, Los Simuladores, guarda muchas similitudes con la celebérrima serie americana. Empezando por el líder del grupo, un argentino impasible, fumador de puros: Santos, que repite el papel que protagonizo en la serie original. Entre el reparto se encontraban Cesar Vea, el profesor de educación infantil de Compañeros, cuya interpretación recuerda en ocasiones a Jean Reno (salvando las distancias), Antonio Garrido, actualmente presentador de diversos programas, y el actor Bruno Lastra.

Las historias que protagonizan pueden llegar a ser surrealistas, como conseguir que un estudiante de secundaria apruebe todas las asignaturas, o recurrir a situaciones clásicas, como librarse de un extorsionador o darle un escarmiento a un estafador, aunque todo tan bien trenzado que en ningún momento nos parecerá absurdo o tópico. En mi opinión, destaca sobre todos el episodio "Operación invierno nuclear", un homenaje al cine negro que hará que se te salten las lágrimas como puños ante una puesta en escena tan elaborada.

Quitando que los guiones son de Argentina, en cuanto a estética, producción y dirección, Los simuladores era un reflejo de la España moderna, si acaso inexistente, capaz de mirar cara a cara al resto de países europeos. Una apuesta fresca que no pudo contar con el apoyo de un publico amante de la zafiedad y el garrulismo.

No diga crisis, diga: ¡Depresión! (I)

El vocablo crisis ha sido integrado en el día a día, como una onomatopeya cualquiera de Chiquito de la Calzada, y ya hasta en la publicidad podemos encontrarnos con la palabra de marras. Lo que convierte el fenomeno, de algo puntual, a una tendencia de duración imprevisible.

En los 70, en medio de una grave crisis del sistema económico de la época, un puñado de ricachones wanna be y ricos a secas, se juntaron un buen día y dijeron: vamos a cambiar las reglas del juego capitalista, como si fuera el Monopoly de mi sobrino y asi podremos ganar más pasta y cuando esté cerca el momento de arruinarnos, ya veremos que hacemos.

¿Y qué ocurre cuando se cambian las reglas del juego? Que Manolito se enfada con Juan porque una regla estaba mal definida, y terminan a bofetadas sobre la alfombra del salón. Sustituye Juan y Manolito por un banco cualquiera y ya tienes la explicación. En realidad es muchisimo más complejo, lo importante es que el momento en que el sistema financiero se cae a pedazos y hay que buscar una solución, ha llegado.

Pero bueno eso da para otro tema. Especialmente de lo que quiero hablar es de la situación en este país, nada comparable al resto del mundo, puesto que aquí acabamos de superar hace unos días, el record guiness de destrucción de empleo en un año, por detrás de Zimbabwe y sus exóticos billetes de 500 millones de dolares zimbabweños. Y no es debido totalmente a la coyuntura exterior.

Desde que Franco abriera las puertas a las suecas en bikini, el motor de la economía patria ha sido el turismo. Luego estaban los altos hornos de Vizcaya, algo de agricultura y ganaderia y la industria catalana. Con eso, más o menos ibamos tirando, aunque mucha gente debia emigrar, pues las guiris y el carbón no generaban grandes cantidades de empleo.

Luego vino la democracia y las inversiones extranjeras, los fondos de cohesión europeos y el desastre mayor: el boom inmobiliario. Miriadas de trabajadores poco cualificados fueron atraidos con cantos de sirena y sueldos en B, aumentando el consumo espectacularmente, mientras el país despegaba gracias al endeudamiento de sus ciudadanos, esclavos del crédito y el banco, sin ellos saberlo.

Apostamos todo al ladrillo y el turismo, y cuando la ruleta se detuvo, perdimos hasta los palos del sombrajo. Incluso llegó a parecer que perdía la banca, pero ya se sabe que esta nunca pierde. Lo peor es que, como un ludópata irredento, sin nadie que le dé dos bofetadas y lo saque del casino, parece que queremos continuar jugándonos todo nuestro capital con los mismos números pese a que se ha demostrado que no tienen futuro.

No se utilizaron los beneficios obtenidos con la construcción, en el desarrollo de una industria moderna, de trabajadores de cuello blanco, pues con la globalización, los proletarios son chinos, bolivianos, paquistanies..., contra cuyos sueldos, no puede competir un cani español que abandonó sus estudios para poder ganar dinero y comprarse un scooter con el que pasear a la novia.

Y ahora, explosionada la burbuja inmobiliaria, desaparecidos los trabajos derivados de la construcción, las playas vacias de extranjeros que prefieren quedarse en casa antes que visitarnos, Zapatero proyecta nuevos empleos, como Hitler proyectaba ofensivas con ejércitos inexistentes, mientras los rusos bombardeaban Berlin. Moncloa es el nuevo bunker de la cancillería del Reich y sobre ella, se abalanzan los despidos, como las hordas rojas sobre la capital germana.

El país se derrumba y al mando hay un ciego que ve cerca la victoria gracias a una nueva arma maravillosa: El gasto público; pero esta, aunque potente, tiene poco alcance y los ERE´s son demasiado numerosos. El hundimiento, es inevitable.

Lamento decirlo, de hecho creo que para cualquiera que tenga dos dedos de frente, es algo que ya se sabe: no hay un plan B.

Soluciones para aliviar, que menos, la crisis hay muchas: Centralización de determinadas competencias autonomicas, desarrollo de energias renovables, reducción del número de funcionarios, importación del esquema productivo europeo con flexibilidad de horarios, facilidad a la hora de crear una empresa, reestructuración de la ley de educación, eliminación de gastos superfluos como los medios de comunicación públicos... pero bueno, dilucidar el éxito o el fracaso de las mismas corresponde a los economistas profesionales. En todas ellas, la esencia debe ser la misma: el cambio.

La mentalidad del siglo XX ha caducado. Esta crisis está llamada a ser un evento histórico al mismo nivel de la revolución francesa o la revolución industrial. Los viejos axiomas y paradigmas no tienen validez en un mundo en que el dinero recorre el orbe en segundos y una masa ingente de hambrientos llama a las puertas del mundo civilizado, dispuesto a esclavizarse por un plato de lentejas. No podemos seguir aspirando a fabricar zapatos, si los chinos fabrican más a menor precio. Esto sólo se soluciona de dos formas: con aranceles o tratando de diferenciarse de los zapatos chinos, por ejemplo, en la calidad o la innovación: en nuevos tejiidos, nuevos diseños...

No se puede hacer como los sindicatos, que piden a Nissan que traigan coches diesel y de gasolina a las plantas de producción españolas y retrasen el coche eléctrico, haciéndonos depender de los caprichos de paises extranjeros e impidiendonos competir con China, donde un coche cuesta 1.000 euros (aunque es más seguro subirse en el coche de Stevie Wonder que en un coche cantonés).

El continuismo que se predica desde todos los estamentos de la sociedad, sólo nos lleva al desastre.

Hablar sobre esta crisis es muy complejo, entre toda una red de dependencias artificiales, mentiras interesadas, cortinas de humo... Lo unico seguro es que las oficinas del Inem están repletas y el empleo no crece del árbol de los buenos deseos.

La tracklist del dolor

¿Has tenido un mal día? ¿Tu novio te ha dado la patada? ¿Estás depre sin razón aparente? ¿Tu madre te ha tirado los Madelman a la basura? Para estos momentos, unos comen helado, otros van de compras, otros de putas, pero absolutamente todos, enchufamos nuestro reproductor de música y atormentamos nuestro corazón con tristes canciones, que flotan en la oscuridad de nuestras habitaciones y se posan sobre la cama en la que yacemos recubiertos de lágrimas.

Envié un par de mensajes a Punset para ver si podía explicarme el por qué de este masoquista comportamiento, pero solo recibí como respuesta un mail que decía "Estimado amigo..." Supongo que aún andará buscando la respuesta.

En cualquier caso, he aquí mis canciones favoritas para hundirme en la miseria.

Dust in the wind - Kansas: Un recuerdo de que no somos nada, sólo un puñado de barro al que el creador dio forma y arrojó fuera del paraíso. Somos un suspiro en la ventisca del tiempo. Vivimos en tanto nos recuerdan y nos quieren, pero cuando muere el amor, morimos para siempre. Según esta teoría, os habla un cadáver que todavía no lo es.


Memento mori. Las imagenes de flores ayudan.



Stairway to heaven - Led Zeppelin: No habla de desamor, ni de sentimientos rotos y sueños despedazados, de hecho no se muy bien de qué habla, pero la adormecedora voz de Robert Plant, te transporta a un mundo donde los corderos duermen con los leones, los pobres no pagan impuestos y el amor siempre llena tu espíritu; Un mundo que no es el real, de ahí lo triste.
Dicen que si la escuchas con un petardo en la boca, eres capaz de ver la escalera. No puedo asegurarlo, pero si alguien lo prueba, por favor, lo confirme.

¡Que viva Led Zeppelin!


My inmortal y Broken - Amy Lee: Dos canciones de Amy Lee, una con su grupo Evanescence y otra con Seether. Escucharlas las dos y correr a por una afilada cuchilla con la que rasgar tus muñecas, es todo uno. No lo recomiendo. La autoría de sendas canciones, le confieren a Amy, el titulo de mujer más triste del mundo, por encima de Lady Di, así como el apelativo de "Viuda negra". Debido a las depresiones que causaba, posteriormente lanzó un single más animado "Bring me to life". Para muchos de sus seguidores, era demasiado tarde.





Si no se te remueve algo en tu interior, es que no tienes corazón. ¡Abandona este blog antes de que suelte a los perros!

Mr Lonely - Akon: Finalmente, para evitar caer en el suicidio y perder uno de mis valiosos lectores, algo más animado. Estadísticamente, las relaciones que no terminan por una infidelidad, lo hacen porque las mujeres se cansan de los desplantes de su pareja masculina. Y así lo plasma el cantante negro Akon, en esta versión del clásico de Bobby Vinton. El ritmo es tranquilo pero animado, gracias a la participación de los pitufos maquineros y pese a lo devastador de la letra. Todo hombre seguro que se ha sentido identificado con ella. Incluido el chico de la burbuja.

Charm

El otro día, como quien no quiere la cosa, me di cuenta de que no caigo bien a muchísima gente. Si, lo se, yo tampoco lo comprendo, y tampoco debiera importarme, porque no me dedico a vender enciclopedias de puerta en puerta, ni me he presentado a un reality; pero el objetivo de esta vida, es crecer como persona y acostarse con una supermodelo, aunque lo de crecer es más asequible.

Por ello, mientras luchaba contra la muerte frente al segundo pase de "El paciente inglés", decidí que aquello debía cambiar. Quería ser cool, molón, chachi... en definitiva, que la gente me dejara acercarme a menos de 50 metros de ellos.

Tras un profundo proceso de autocrítica, que me llevó toda una noche y dos tabletas de chocolate, llegué a la conclusión de que debía mejorar en tres aspectos principales.

El primero de todos y el más urgente: el aspecto. No es que sea un dejado, pero si me interesara un poco más por la ropa que llevo, puede que llegara a vestir como un mendigo. Qué le voy a hacer, cuando repartieron el buen gusto por la moda, yo hacia cola en la zona de los atributos sexuales (valga la redundancia)

Eché un vistazo a mi armario. Camisetas que no son dos sino una, pantalones pirata, chandals, deportivas doradas... aquello parecía sacado del guardarropa de MC Hammer. Debia renovar toda mi vestimenta, pero ¿a quien acudir? Mi novia estaba muy lejos y además siempre acabábamos en los probadores sin ropa...

Entonces me hice una pregunta: aparte de los italianos, ¿quienes son los hombres más elegantes? Instantáneamente tuve la solución: los gays. Y hacia allí que me fui para que me asesoraran.

La milla rosa es el descriptivo nombre que recibe la zona homo de mi ciudad. Si en algunos barrios no es recomendable caminar por las noches si no quieres que te desplumen, en este lo peligroso es que te emplumen y otras cosas que riman.

Tengo un par de amigos que trabajan en la disco más importante de la zona: Lujuria y pasión en tu sillón. Uno es Lady Zarzaparrilla y el otro/a Fuego en el cuerpo. Por supuesto son sus nombres de guerra. El primero es Manolo y el segundo David, antiguos compañeros de instituto que soñaban con ser ginecólogos. Tenían que disimular los pobres.

Con su ayuda, y tras más de seis horas visitando tienda tras tienda, iba cargado con una boa de plumas, unas botas de tacón alto hasta las rodillas, varios minitangas de cuero, una fusta y dos mascaras venecianas. Para mi no habían encontrado nada, así que decidieron tirar por lo clásico.

Dolce Gabanna, Dior, Coco Channel... en todas entraba ilusionado por los modelos que lucian en el escaparate, para salir horrorizado en cuanto veía el precio. Hasta que llegué a Armani. Cuando me puse uno de sus trajes, sentí como si fuera mio. El dependiente no pensó lo mismo, puesto que llamó a los municipales cuando me vio salir corriendo de la tienda sin pagar. Estuve unos cuantos días con un bonito traje de una pieza, a rayas blancas y negras. Y es que estar a la moda, puede costar muy caro.

Lo siguiente que debía perfeccionar era mi actitud externa hacia los demás. Desde que tengo uso de razón, y edad para que se me imputen crímenes, la policía local no ha dudado en pararme para pedirme la documentación. Debe ser que cuando uno hace algo ilegal, como robar un banco, pone cara de malo, para que así sea mas fácilmente identificable por la policía. Si no, no me lo explico.

Probé como Carmen Sevilla, a ponerme unos esparadrapos detrás de las orejas, para estirarme la piel y dejar al descubierto los colmillos de la felicidad, y tener una sonrisa permanente, pero no funcionaba. Unos góticos pensaron que estaba jugando al Vampire the masquerade y me estuvieron tirando los dados durante una hora.

Estaba luchando contra un miembro del clan Toreador, cuando me sonó el móvil. ¡¡Tenia una entrevista de trabajo!!, el lugar perfecto para poner a prueba mi sonrisa, pero tenia que encontrar la manera de sonreír. Entonces pasaron junto a mi tres alumnas del instituto sueco y las seguí con la mirada, hasta que me vi frente a un espejo, con una sonrisa que habría sido la envidia de un anuncio de dentífrico. Había encontrado la respuesta.

Llegué al edificio puntual, con mi traje de Armani. El entrevistador debió pensar que me había tomado un tripi o algo, porque no hacia más que ofrecerme un vaso de agua. Al tercer intento, lo acepté y caí en la cuenta. Rápidamente borré la sonrisa de mi rostro y puse mi cara mas seria, lo que fue casi peor, porque pensó que se me había bajado la euforia y temiendo que le rompiera las piernas, salio huyendo del despacho excusándose pobremente. Sigo esperando que me llamen.

La entrevista me había salido mal, y necesitaba ánimos para superar dicho momento. Miré en la agenda del móvil y llamé a la última persona con la que había hablado: mi amigo Antonio.

- Pizzeria Giovanni, dígame.

- Perdone, me he equivocado.

Que raro, pensé, debo haberme equivocado. Volví a marcar.

- Pizzeria Giovanni, digame.

- Oh, perdone, me he vuelto a equivocar.

- ¿Donde llama usted?

- A la casa de Antonio Maceda (nada que ver con el futbolista)

- Mmm, en los cinco años que llevo aquí no he escuchado hablar de esa persona.

Me despedí del amable pizzero y busqué el siguiente número por orden alfabético.

Una estaba casada, otro en el congo, otro trabajaba de buzo, un par estaban en la cárcel y Manolo y David estaban en la gay parade de Berlin. Estaba más sólo que una pulga en la cabeza de kojack.

Era la última de las cosas que tenia que cambiar. Me encontraba en esa situación de desamparo por no haber sabido mantener una relación de amistad, más de dos meses en el caso de los hombres o después de saber que no tenia posibilidad de llevármelas a la cama, en el caso de las mujeres. La triste realidad era que había abandonado a más gente que Chuck Norris en Desaparecido en combate...

¿Como cambiar aquello? En primer lugar, conociendo a otras personas. Que iba a comprar el pan, pues me presentaba a las amas de casa que hacían cola. Varias de ellas me tomaron por un gigolo buscando trabajo y me llevé varios tortazos y el número de teléfono de una señora a la que ni cobrando se lo haría. Pero no me desanimaba. Cuando iba al super, a la librería o al cine, hacia lo mismo. Pronto se me conoció por el salido del barrio y nadie se me queria acercar. Además la orden judicial me obligaba a permanecer a 100 metros de distancia. Estaba peor que cuando empecé.

Al final, decidí seguir siendo yo mismo porque aquellos a los que caigo bien, chanan mil. Al resto, que les den.

IDDQD

Desde aquella película de Super Mario donde Bowser era un tío que se convertía en dinosaurio y Luigi se ligaba a la princesa, las adaptaciones de videojuegos al cine han caído en picado. Sólo los generosos pechos de la Jolie consiguieron mantener a flote efimeramente a la que estaba llamada a ser la contraparte femenina y moderna del viejo (y nunca mejor dicho) Indiana Jones. Ni siquiera U2 pudo adecentar un bodrio como La cuna de la vida.

Podría hablar de las risibles Street Fighter, Doble Dragón o cualquiera de la inquietante filmografía de Uwe Boll, pero no; lo que vi el otro día fue ni más ni menos que: Doom. Un nombre que al pronunciarse cubre de tinieblas tu habitación mientras a lo lejos se escucha el rugido de un cacodemon dispuesto a sorberte la sesera.

El archiconocido videojuego de John Carmack cuenta con una reciente adaptación protagonizada por La Roca (que pese a lo que muchos digan, es un actor), un puñado de secundarios típicos de toda peli de acción (religioso incluido) y una rubia maciza para animar la vista de los adolescentes a los que se enganche con la campaña de marketing previa al estreno.

Yo al juego nunca le vi mucha historia más allá de liarse a tiros. La capacidad narrativa del programa era nula o igual yo solo me concentraba en la violencia, que todo puede ser. Según parece, todo gracias a la wikipedia, un marine era enviado a una de las lunas de Marte donde se habían abierto las puertas del infierno (literalmente) por las que se colaban toda clase de demonios y políticos. Por mucho que he visto la película, no he visto un solo demonio, y esto no lo considero un spoiler sino un favor al afortunado que aún no la ha visto.

Con el auge de la carrera espacial, con cohetes surcando el cosmos y hombres tirando basura en la luna, Hollywood pensó que la gente estaría mas interesada en sus historias, si estaban ambientadas en el espacio. Surgieron así títulos como "Los siete magníficos del espacio", "El astronauta" o "Apollo negro", una curiosa blaxpoitation sobre un vecino de Harlem que llegaba a la luna tras fumarse una sustancia extraña.

Con Doom, parece que la industria ha retomado ese camino, porque más parece un Resident Evil en el espacio... bueno, ni siquiera eso, porque si de la ambientación de la película se tratase, bien podría haberse desarrollado en un sótano de Citruenigo.

Como guinda a la pétrea actuación de La Roca y el bello rostro de la rubia de adorno, el guionista introduce de refilón una cuestión a la que aún hoy, los filósofos no han sabido dar una respuesta. ¿Existen hombres buenos y malos per se? y lo que es más inquietante ¿Viene determinado en nuestro código genético?

Preguntas, sin duda, a la que no hallaremos respuestas en un titulo pasable cuando no tienes otra cosa a mano.
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