El ganador de Internet: Señora Doubtfire

Anoche encontraron muerto en su casa al actor Robin Williams. Según la policía del condado de Marin, la causa de la muerte más probable es el suicidio por asfixia, lo que me lleva a pensar que o bien se lo encontraron colgando como un chorizo de cantimpalo o envuelta la cabeza en una bolsa de plástico como una vulgar lechuga del Mercadona. De no ser así no se entiende la audacia por sugerir las causas de la muerte sin autopsia de por medio.

Durante los primeros momentos tras conocerse la tragedia a través de Twitter, se dudó de que la noticia fuera cierta. A fin de cuentas en la red social del pájaro azul se ha dado por muerto a más famosos que en una fiesta de Charlie Sheen, para posteriormente desmentirlo. Con lo cual me surge la primera reflexión: ¿a quién creer?

La principal ventaja de los medios digitales es también su mayor hándicap: la inmediatez. Los rumores se extienden por Twitter como el fuego en un pajar empapado en gasolina, sin tiempo para verificar nada. Las cuentas de los seguidores sirven de meros altavoces en una alocada carrera por ser el primero en informar de la catástrofe de turno.

Si a esta necesidad por destacar se le une la posibilidad de la usurpación de la identidad de cualquier medio, tenemos episodios como el más reciente de Yahoo News, que anunció el estallido de una epidemia de ébola en Atlanta, donde están siendo tratados de dicha enfermedad un par de doctores. Como esta situación se ha dado ya innumerables veces, con un ataque a la Casa Blanca en la que Obama había resultado herido o un escape radiactivo en la central nuclear israelí de Dimona tras una ataque de cohetes, la gente ya duda de casi todo lo que lee. De hecho anoche, incluso con el comunicado oficial de la oficina del sheriff, había quien no creía el deceso del artista.

Normalmente la gente suele creer lo que le interesa, pero en caso de noticias sin posibilidad de interpretación ideológica, como es el caso de los fallecimientos, tendemos a confiar en unas fuentes antes que a otras, o mejor dicho, a dudar de algunas, bien porque se piensa que tienen un desconocido interés por desinformar o una mala praxis periodística.

El principio de credibilidad es subjetivo. En el caso del suicidio de Williams, no fue hasta que la BBC publicó la noticia, que el rumor pasó a ser certidumbre para un amplio segmento de la población. Todos confían en la BBC, más, al menos, que en La Razón o el blog del Anselmo, que más o menos vienen a ser lo mismo, y aunque en ocasiones esa confianza está justificada, su palabra no es ley. Muchos olvidan el caso Jimmy Saville. Generalmente se suele dar más credibilidad a los medios tradicionales por una mera cuestión económica. La rectificación suele ser cara. En un medio digital siempre se puede culpar a un hacker o a un error informático y retirar cierta información de forma inmediata, sin embargo en un periódico, publicar algo erróneo podría suponer desde la retirada de miles de ejemplares, una denuncia por parte de las partes afectadas y una pérdida de prestigio y de beneficios a medio-largo plazo.

Pero para hablar de ello no tengo muchos ánimos. Así que como siempre, lo que se impone es tener un poco de sentido crítico y de paciencia, porque al pobre Robin le dará igual que nos enteremos de que ha estirado la pata a los cinco minutos o a los 20 años del suceso.

Aproximándonos más al tema humano, creo que nunca antes había leído tantos mensajes de condolencia por la muerte de un famoso. Ocho de diez trending topics mundiales estaban relacionados con él. Da que pensar que alguien que era tan querido y admirado pudiera estar tan triste como para quitarse la vida.

Entiendo perfectamente el suicidio por temas de salud. Espero no tener que entenderlo nunca por otras razones.

Por cierto, nunca he visto El club de los poetas muertos, de sus películas me quedo con El hombre bicentenario, Jumanji y Good Morning Vietnam. No entiendo el coñazo del Oh Capitán, que resulta tirando a patético, la verdad.

El ganador de Internet: Los 90

El Moreno lo ha vuelto a hacer. Un sábado por la noche y todo el mundo está hablando de él en Twitter, y sin albanokosovares de por medio, donde las juventudes podemistas no dan crédito a lo que ven sus ojos: una gala como las que acostumbraba hacer el antiguo ventrílocuo allá por los 90, del cual su máximo exponente es Noche de fiesta, repleta de viejas glorias de medio pelo cantando en playback, pequeños teatrillos con actores semi amateurs, un cachas rubio eslavo que se resiste a hablar bien español tras varios años aquí y unos presentadores sacados de la caja de juguetes rotos de la televisión nacional.

Si se piensa bien, es bastante lógico que el gobierno, que al final es quien maneja la televisión pública, haya decidido encargar este programa precisamente en este momento. Ante el estado de calamidad de la nación, enfrentada a sus contradicciones, un panorama económico desolador y con todos los estamentos del estado en entredicho, conviene implantar en la mente de los ciudadanos la sensación de que los viejos tiempos van a volver, o acaso están aquí ya, con la tan cacareada recuperación en dios sabe qué sectores. Y para ello, entre otras razones, acuden a una vieja fórmula.

En el mundo de José Luís Moreno, la clase media aún existe. En los sketches que salpimentan las actuaciones musicales, las parejas están formadas por un marido con dinero y una asistenta, española, eso si, y los presentadores, entre ellos la Obregón, tras haber vuelto de su sueño milenario en la pirámide de Kefren, se envuelven en la frivolidad de una guerra de los sexos que se encuentra en pleno armisticio para tratar de añadir algo de frescura a algo que caducó cuando Napoleón era un simple proyecto en los testículos de su padre.

Y aun así, es dificil dejar de mirarlo. Es la fascinación por el horror, como ver a Godzilla rasgando los rascacielos de Tokio, como contemplar la onda expansiva de una explosión nuclear convirtiendo en cenizas una gran ciudad, como pasar una otra vez el vídeo en el que un coche se estampa contra un edificio... porque, al final, todos esperamos que la gala termine con el desfile de lencería. O que salga Jaimito Borromeo, ¡coñe!

El ganador de Internet: #Latasgate

El escándalo surgía en mi TL, rozando el mediodía, por medio de un RT de una persona a la que sigo. Por lo visto un grupo de tuitstars, es absurdo, lo sé, pero es un término en uso, había publicado unos cuantos tuits con el hashtag #pentatrillones, una unidad de medida absurda sin significado aparente, pero que, según denunció @mejillonsuicida, correspondía a una campaña publicitaria de una conocida marca de bebidas espirituosas de perfil bajo. 
 
En una captura de pantalla se podían leer mensajes de tuiteros más o menos conocidos como @moedetriana, @norcoreano o @gerardotc, entre otros, en el que trataban de meter con calzador, con mayor o menor éxito, la dichosa palabra. Y ya eso de por sí es triste, por mucho que sea la tónica habitual en este medio. Es como ponerse a sacar músculo delante de la chica a la que te quieres ligar o acercarte a ella en la barra y decirle que conoces a Rafa Mora. Da más pena que otra cosa, pero como digo, que tire la primera piedra el que no haya visto tuits así en su TL en los últimos diez minutos.
 
Si a eso le sumamos que el pago por dichos tuits son dos míseros packs de 12 latas de cerveza, obtenemos una reacción furibunda por parte de los seguidores de dichos personajes. Unos se quejaban por el hecho de que se hubieran vendido por tan poco, otros por haberle hecho publicidad a una cerveza tan mala, otros simplemente por haberse vendido, a secas, y algunos cuestionaban la legalidad de pagar un "trabajo" en especie, pero el sentimiento generalizado era de decepción.
 
Más tarde, se dijo que aparte de cerveza se les había ofrecido a dichos tuiteros suculentas sumas de dinero, lo cual tiene más lógica, porque uno no suicida una cuenta con éxito por un puñado de latas. Por un puñado de dólares, la cosa cambia. Con razón o sin ella, la reacción que causarían dichos mensajes era tan previsible como el hundimiento del Titanic tras chocar con el iceberg.
 
Se les acusa, además de venderse, de hacer publicidad encubierta, y si bien lo primero es discutible, lo segundo, no tanto, pues en ningún momento se tiene presente a la marca que representan y de no ser por la denuncia, hubieran quedado en unos tuits chorras, sin más, hasta el momento en que se hubiera visto el anuncio en la tele o algún otro medio. Habría que recordarle a la empresa responsable de la campaña que los tuits patrocinados están para algo.
 
Como decía, el tema de venderse es más peliagudo. ¿Hasta qué punto es creíble la crítica hacia el sistema por parte de algunos de estos tuiteros cuando se convierten en parte del mismo al hacer publicidad de forma sibilina? Estoy seguro de que las reacciones hubieran sido muy distintas de haber completado dichos tuits con una simple aclaración de que se trataba de publicidad. Sin embargo, la forma de participar en la campaña ha hecho que su credibilidad, si se admite la existencia de esta en Internet, se haya visto dañada para futuras promociones pues a partir de ahora la sombra de la sospecha de intereses ocultos planeará sobre todo lo que escriban. O lo haría si no fuera porque la gente tiene memoria de pez y en un par de días estarán riéndose con las mismas tonterías que ayer.
 
Para quien se acabe de caer de un guindo, un gran porcentaje de internautas se vende. Los chavales hacen gameplays con la esperanza de que los responsables de PR de las grandes compañías de videojuegos se fijen en ellos y les surtan con las últimas novedades, totalmente gratis, que posteriormente pondrán por las nubes, por muy malos que sean, en sus respectivos canales para que la rueda siga girando. Las chicas, así mismo, tienen copado el sector de los cosméticos y la ropa y suelen acudir con frecuencia a reuniones organizadas por las grandes marcas, donde les muestran sus productos para que sean grabados y publicitados de forma masiva. Obviamente una persona crítica considerará que no puede confiar ciegamente en la opinión de tal vlogger o gurú de la moda y tratará de reflexionar sobre lo que le intentan vender. Claro que hablamos de personas críticas, animales mitológicos a la altura del Sasquatch o Chanquete.
 
Lo sorprendente en este asunto no es que alguien decida trabajar para una empresa de publicidad y suelte un par de chascarrillos sobre la misma, sino la decepción generalizada hacia estos "creadores de opinión". Esto surge del hecho de haber delegado en determinadas figuras nuestra crítica hacia el mundo. Nos sentimos incapaces de expresar nuestro enfado hacia la sociedad, el gobierno o la tortilla sin cebolla, si no es respaldado por un mesías con legiones de seguidores a sus espaldas que piensan lo mismo que nosotros. Hemos convertido a estas personas en supuestos líderes morales o reivindicativos, cuando no son más que unos tíos sentados detrás de un ordenador mientras comen ganchitos y beben cerveza. Hemos sustituido como referente a la hora de interpretar la realidad, a Hobbes por un tío con el avatar de una cebolla, que cuando no escribe sobre el gobierno lo hace sobre tetas (bueno ese igual soy yo), aunque incluso a Hobbes si le pagabas las putas seguro que te hacía publicidad de tu negocio.
 
Leyendo algunos mensajes de indignación, más bien parecía que me encontraba ante el reproche irritado de un hijo que descubre que el padre fuma hierba y no se había dignado a compartir un canuto con él en todos estos años. Sin embargo, salvo que un juez demuestre lo contrario, no existe relación de parentesco alguna entre seguidores y seguidos. Más de uno debería desalojar su panteón de personas a las que admirar y desde luego a la gente que te encuentras por Internet, los primeros, porque, ¿qué son acaso estos tuiteros sino gente normal que simplemente escribe cuatro líneas en una pantalla para hacer la gracia? Mientras no hagan algo ilegal como mearse en la piscina o vender Fanta limón, que hagan lo que les salga del nabo. 
 
 
Ahora párate un segundo y piensa en lo que has leído. ¿No te parece lo más absurdo que te has echado a la cara en los últimos tiempos? Quiero decir, hay más de 14 guerras en el mundo, inestabilidad en un alto porcentaje de países, la crisis parece no tener fin, nos acercamos a la tercera guerra mundial o a una pandemia mortal según el día, y sin embargo, aquí estamos, hablando de lo que hace fulano en su casa. No tenemos solución.

El ganador de Internet: 6 de agosto

Nueva sección diaria, aunque la actualizaré cuando me venga en gana, lo que al final resultará en algún post de aquí a 23 meses vista. El objetivo es señalar todo aquel hecho, fotografía, declaración o poema musical de Nacho Cano que haya obtenido una gran repercusión en las redes sociales en el día en cuestión. ¿Por qué, si todos los que estamos aquí reunidos ya sabemos de qué se ha hablado en la red? Pues bien, ¿alguien recuerda qué estaba de actualidad hace seis meses? No, y puede que a nadie le importe, pero guardar un registro más o menos periódico nos servirá para ver, en un futuro, si la flecha de la estupidez avanza pareja a la del tiempo y nos estamos volviendo más gilipollas, como sostengo, o si por el contrario tenemos alguna posibilidad de sobrevivir a nuestros nietos.

El ganador de hoy (de hecho de ayer, pero no tenía ganas de pasar a ordenador lo que escribí) es el misionero español Miguel Pajares, o como es conocido en distintos círculos de la intelectualidad local: Papa Muerte; el cual se contagió con la peligrosa enfermedad del ébola hace unos días en las lejanas tierras de Liberia.

A modo de apunte histórico, a principios del siglo XIX, la Sociedad americana de colonización, algo así como los Panteras negras, pero en blanco, de la época, vinculada al gobierno estadounidense, decidió comprar un pedazo de tierra en África y enviar allí a los esclavos negros libres, para que pudieran volver a sus raíces y honrar a sus antepasados. Pero los esclavos, que eran negros pero no tontos, no se entusiasmaron demasiado con la idea, y la gran mayoría decidió quedarse en los USA. Los que se fueron pronto aprendieron de sus antiguos amos el uso educativo del látigo y se impusieron a la población local en una versión sui generis de El planeta de los simios, dando forma al estado que está tristemente de actualidad en estos días.

Pues bien, allí se fue hace varios años Miguel, en misión evangelizadora, para echar una mano a las pobres gentes de África tropical. Durante mucho tiempo logró esquivar todo tipo de infecciones mortales hasta que el ébola, el virus del momento fue a darle alcance. Ya lo dijo Johnny Cash: You can run on for a long time, sooner or later God´s gonna cut you down. Lo cual, tratándose de un religioso tiene su aquél...

Languidecía en una habitación de un hospital de Monrovia hasta que el gobierno de España, quién saber si tras haber visto Black Hawk Derribado o no queriendo ser menos que los americanos, decidió no dejar a un solo español atrás, o al menos a este porque a otros si que les ha dado bien la patada, y ordenó su repatriación a la península para que sea atendido en un hospital del primer mundo. Y sobre esto no haré chistes porque el personal médico es de lo mejor que hay, aunque los medios no acompañen.

De inmediato se sucedieron las reacciones en Twitter, porque en Facebook... ¿alguien interactúa en Facebook? Unos expresaban el peligro de traer a nuestro territorio una enfermedad tan peligrosa (60% de los infectados, apróx, mueren, aunque hay cepas en las que el porcentaje sube al 90%), otros se quejaban por el gasto innecesario del operativo que deben desplegar para su traslado, incluido reabrir un hospital, e incluso los había que exclamaban al viento que lo del ébola era un asustaviejas de las farmacéuticas, como los cuñados y la peste negra. Sin embargo, hay un aspecto del que no se ha hablado, y es el de la fe.

Este hombre es religioso, pertenece a una estructura supranacional tirando a universal que predica, entre otras cosas, el sacrificio por el bien común, y cuyo "jefe" murió por los pecados del mundo, por el bien de todos. Sin embargo, el escuchar la petición de que le traigan de vuelta para aumentar sus posibilidades de sobrevivir, con 75 años ya, y crear un riesgo innecesario para millones de compatriotas (por muy controlado que esté) hace que te preguntes si acaso su fe se sustentaba en nada y duda de lo que le promete su religión. A cualquier católico le debe hacer dudar que un hombre que se entregó durante tanto tiempo a unos ideales, renuncie a ellos cuando tiene que poner las cartas sobre la mesa.

Y se me hace curioso ver cómo en los momentos de zozobra no solo puede arder la llama de la fe en otra vida mejor, sino también lo contrario, que cuando se ve la muerte de cerca es posible darse cuenta de que más allá no hay nada, que hay que aferrarse a esta vida y luchar por poder estar con quien se quiere, y que en esos momentos en que se te escapa la vida, al final tienes que dejar de lado las creencias y recurrir a lo tangible, porque al final del día, siempre tiene que venir a salvarte la vida un pelotón de médicos.

La línea muerta

Como todos sabéis, hace unos días el congreso de los diputados aprobó la modificación de la ley de propiedad intelectual, que incluye el Canon AEDE. A toda prisa, porque los representantes electos de los ciudadanos (esperaré a las próximas elecciones para denominarlos de la forma que merecen) tenían que irse de vacaciones, y claro, por mucho diputado que se sea, el tren o el avión no le va a esperar a uno, que eso sería ya dar demasiado el cante.

La ley, redactada por analfabetos digitales, o simplemente, por analfabetos, como siempre que se legisla, sea el tema que sea, busca gravar los enlaces hacia distintos medios escritos, como El Mundo, El País, La Razón y otros panfletos del montón o incluso la cita de sus artículos. En principio esta medida, llamada significativamente Tasa Google, va dirigida a los agregadores de noticias, manejados por empresas de mayor o menor importancia, que son las que pueden pagar millonadas y aumentar así las arcas de esta nación que está en franca recuperación económica (sic).

Pero no se queda ahí. Teóricamente, si alguna web decidiera enlazar, por ejemplo, uno de mis posts, también podrían cobrarle al administrador de la misma dicha tasa, aunque yo haya dado permiso expreso para que lo haga y haya mostrado mi voluntad de que no se le cobre nada. Lo peor es que ni siquiera vería un duro de ese robo a mano armada, se lo quedaría la sociedad encargada de gestionar el canon, que lo repartiría entre sus socios.

La inseguridad jurídica es total. No se sabe a ciencia cierta a quién va a afectar directamente, quién va a recaudar el dinero, cómo, cuándo... Una chapuza, en definitiva, de tal calibre que le lleva a uno preguntarse por qué lo han hecho.

La primera respuesta es trivial: para salvar a los medios de información escrita tradicionales, arriba mencionados, que, incapaces de evolucionar hacia un nuevo modelo de negocio, agonizan con un descenso de ventas imparable, sobreviviendo gracias a base de créditos de la banca que mantiene al gobierno, a los que debe sumisión. Cualquiera con dos dedos de frente sabrá que lo que hará dicho canon es reducir las visitas a sus webs a la mínima expresión, y nadie va a comprar más periódicos porque en Meneame no aparezca un enlace a La Vanguardia.

Sin embargo, si hacemos que la gente ya no pueda compartir un enlace por no poder pagar el impuesto revolucionario de los corsarios de papel, ¿qué nos queda? Dificultar el acceso a la información a gran parte de la sociedad. Un primer paso hacia el control (casi) total de las noticias. 

Y entonces llegó una tarde de este verano descafeinado, en que me quedé sin conexión a Internet. Y empecé a preguntarme qué ocurriría si en un momento dado al gobierno de turno se le ocurriera "apagar Internet"; que una mañana nos levantáramos y nuestro móvil no recibiera actualizaciones de Twitter, que no pudieramos enviar un correo a nuestro amigo del alma en Francia, que no pudiéramos ver un videoclip de Los Rolling Stones mientras desayunamos (que ya hay que tener estómago). Y entonces empecé a analizar la pirámide de las necesidades secundarias y cómo se verían afectadas por el apagón de la línea.

Empezando por el ocio, quizás es la vertiente que menos se vería afectada. Tengo libros y juegos como mínimo para disfrutar durante esta vida. También podría echar mano de la biblioteca para la literatura, o podría programar mis propios juegos en caso de que me aburriera de los casi 5 000 que tengo.

Alguien dijo que ver series no es un derecho, y tiene toda la razón, por eso me quedaría sin ver el final de Juego de Tronos (tengo los libros), cosa que me importaría más bien poco. Con las películas y la música, otro tanto. Guardo en discos duros lo que me interesa y no creo que mi mundo cultural se vaya a hundir por perderme el último blockbuster de Michael Bay o el nuevo disco de... no sé ni siquiera qué grupo o cantante está de moda en la actualidad.

Aparte de perder el tiempo navegando en Pornhub, de vez en cuando me gusta informarme de lo que pasa en el mundo. Sin Internet... no tendría manera de saber qué ocurre en Libia o Sudán del sur, por ejemplo. Ni tampoco podría conocer las recomendaciones del FMI sobre política económica para este país. Estaría ciego, nada. Lo único que podría hacer sería acudir a la librería de mi barrio y comprar el Financial Times, claro que seguiría teniendo una visión parcial de la información y carecería de la capacidad de poder contrastar los hechos.

Y hablando de Pornhub, aunque parezca mentira, hace tiempo tuve que enfrentarme a un dilema imposible: ¿conservar los chorrocientos gigas de vídeos XXX o borrarlos y hacer sitio para la trilogía en versión extendida de El señor de los anillos? Total, que salió cara y borré el porno. Así pues, si quisiera tener algún tipo de estimulación sexual, tendría que echarme novia... Qué horror. Espero que Internet no se vaya nunca. Y no, he visto demasiado porno alemán como para volver a echar mano de la imaginación.

Sin embargo, la Red no es solo diversión y perversión, también tiene su lado pedagógico. Hay multitud de webs y cursos de los temas más inverosímiles. Previsor como soy, y con un síndrome de Diógenes digital que no se lo salta un gitano, tengo descargados suficientes cursos como para formarme y adquirir unos conocimientos que me permitieran encontrar un trabajo fuera de esta dictadura bananera.

Aunque claro, aquí tendríamos la primera consecuencia realmente negativa de la desaparición de Internet: encontrar trabajo en otro país sería infinitamente más complicado. Hoy día, tienes a golpe de ratón las ofertas de empleo de prácticamente todo el mundo. Puedes enviar tu currículum a cualquiera de ellas, y si le interesa al encargado de RRHH, hacerte una entrevista por Skype aun estando cada uno en una punta del globo.

Sin esa conectividad, la única opción sería elegir un país en función de las perspectivas que, pensaras, pudieras tener en el mismo, gastarte un buen dinero, estar allí unos días o semanas buscando trabajo.. y la incertidumbre de que hayas hecho todo eso para algo.

Sin embargo, si algo sentiría de la desaparición de la red de redes, sería la imposibilidad técnica de comunicarme con la gente con la que diariamente charlo y comparto mi vida cotidiana. En mi pueblo no conozco a absolutamente nadie, con lo cual, estaría completamente solo. Aislado, sin capacidad de organización con otras personas...

Y a vosotros, ¿cómo os afectaría la imposibilidad de conectaros a Internet?

Great Scott!

Dicen que Internet es para el porno, pero no solo ha salvado la vida sexual de millones de pajeros, también ha hecho mucho por los amantes de los cómics, aunque suene redundante. Por ejemplo, con sendos archivos de tebeos de la llamada Golden Age del cómic estadounidense, que tuvo lugar en las décadas de los 30 y los 40, así como de la Silver Age.

Nada de superhéroes de la Marvel o DC más preocupados por su identidad sexual o las facturas del dentista, que por dar de mamporros a los villanos y disfrutar con ello. Cómics bélicos, de ciencia ficción, westerns espaciales... la lista es interminable.

En Comic Book +, concretamente son casi 25.000 tebeos los que se pueden encontrar, en distintos idiomas, incluido el español, aunque con predominancia de los escritos en lengua inglesa. Por desgracia en algunas colecciones no están todos los números disponibles. Así, me quedo sin saber cómo termina la Tercera guerra mundial, que estalla en el cómic "Atomic War!".

Este es un cómic tremendamente interesante si os gusta la historia. Dibujado en 1953, con la guerra de Corea sin un final claro, al principio de cada ejemplar se puede encontrar publicidad para comprar bonos de guerra con los que sufragar los enormes gastos de la contienda.

No es este el único título que trata la posibilidad de una confrontación bélica con los soviéticos. Así, encontramos el más propagandístico "World War III" o "Atom-Age Combat". Rasgos comunes en estas historias son el inicio de las hostilidades por parte de los rusos, que engañan a los confiados americanos con propuestas de paz, un primer ataque con armas nucleares limitado a un puñado de ciudades, entre ellas Detroit, a la que se retrata como una ciudad próspera y poco menos que faro de América, y cierto desprecio por el frente europeo, que se trata sin la importancia que hubiera tenido en la realidad.

Es curioso ver cómo pese a que profetizan varios adelantos en la tecnología militar, como los aviones de despegue vertical, la visión remota del campo de batalla con imágenes o el uso de ICBMs (aunque esto no era muy dificil de imaginar), en otros temas fallan estrepitosamente, como en el envío al espacio del primer hombre en 1972, y que finalmente resulta ser ¡un enano! porque son los únicos cuyo peso es capaz de llevar un cohete.

Como curiosidad, quedan también los anuncios de fajas para hombres y aparatos para perder peso, algo que pese al discurrir de las décadas, no ha cambiado nada.

Y si no habéis quedado saciados de literatura pulp, existe otra página, la Digital Comic Museum, donde encontrar centenares de tebeos más.

Lo mejor, tanto en una como otra página se pueden leer los cómics online, y si te registras, los puedes descargar sin cargo alguno. Así pues, que le den al Thor travelo, al Capitán América negro y a todos los sacacuartos de la "Tin Age".

Para los solteros exigentes

Hace unos días recibí una sorpresa en mi buzón de correo. No era una #fototetas, ni un mensaje de admiración de alguna seguidora del blog, ni siquiera publicidad para alargar mi pene. Se trataba de un mensaje de cierta página de "citas" a la que me había apuntado hacía siglos, y cuyos correos  había filtrado Gmail estupendamente hasta ese momento.

Como no tenía nada que hacer, pinché en el enlace en el que anunciaban las nuevas incorporaciones femeninas (que al leerlo me imaginé la salita de Casa Juani, no sé por qué) y estuve cotilleando un rato para ver si esa vecina con la que me cruzo cada semana está tan desesperada como (yo) pienso.

El caso es que tras descubrir que hay más mujeres en Málaga de las que yo pensaba, me encontré con dos listados de temas de los que hablar y de los que no, con una mujer. Desconozco quién las ha confeccionado, y por tanto, su fiabilidad a la hora de guiarse por ellas, pero me huele mucho a chamusquina. Para empezar, los peores temas para entablar conversación con una mujer:

1. Política
2. Otras citas
3. Relaciones Pasadas
4. Ciencia Ficción
5. Religión
6. Celebridades
7. Ciencia
8. Antigüedades
9. Dinero
10. Historia

Dejémoslo claro, la "suspensión de la incredulidad" no existe con este tipo de webs. Aquí se sabe que va todo el mundo a pillar cacho. Lo de los sentimientos, mirar juntos las puestas de sol y sacar a pasear al perro de la mano (de la mano de tu pareja, no la del perro, que por cierto no tiene mano), es la excusa o el imposible al que aspiran algunos pobres ingenuos al inscribirse en una página de contactos. Por esto, entiendo que esta lista lo que sugiere es que, si te quieres llevar a la cama, el sofá o la pared sin gotelé más cercana, a una chica, no debes hablar de ninguno de estos temas sesudos cuando intentas romper el hielo con ella. 

De política y religión, así de primeras, en frío, sin saber siquiera cómo se llama la chavala o si le huele el aliento, es mejor no hablar. Es un tema que va saliendo y que se percibe antes de entrarle a alguien. Parejas de ideología mixta hay pocas, porque para acercarse a alguien con un polo de Lacoste o un cilicio hay que tener un estómago del que muchos carecemos.

Otras citas y relaciones pasadas, básicamente la misma cosa. Jamás, nunca, never and ever, en la vida, ni aunque se te caiga el pito a cachos, se debe hablar de anteriores parejas. Nunca. Y quien lo hace, que se lo haga mirar porque no lo ha superado. Para los hombres es fácil. Si de trincar se trata, se aguanta lo que sea; como si ella se pone a hablar de cómo le gustaba a su ex subirla a un columpio y lanzarla contra su... vamos, ya pilláis el concepto. Luego, mientras lo haces, piensas tú en otra persona, y ya estáis en paz. Pero en el caso contrario, no funciona. Si le habláis a vuestro nuevo ligue de la que iba a ser madre de vuestros hijos, pensará con toda la razón del mundo que siempre la tendrás en mente, y nunca te volcarás del todo en la actual relación, aunque esta no dure más que un fugaz polvo. Las mujeres para eso son muy egoistas.

Antigüedades... ¿qué hombre habla de antigúedades? ¿Confunde el autor de la lista a un hombre con una jubilada de abultados ingresos en busca de objetos que la hagan sentir joven? ¿Qué clase de antigüedades? ¿Se considera a un Spectrum una antiguedad? ¿Y un cromo de Prosinecki en el Real Madrid? ¿No se le puede entrar a una chica comentándole: "Oye, ¿te acuerdas de cuando teníamos que meter un boli en uno de los agujeros de una cinta para poder rebobinarla?" mientras se le guiña un ojo y se le da un codazo?

Lo de las celebridades es algo que me sorprende. Durante años estuve empollando el Qué me dices, el Hola y demás, ¿y ahora me dicen que no sirvió para nada? ¿Que las conversaciones que tuve con decenas de féminas sobre la brillantina de John Travolta o los líos de faldas de Kennedy no fueron todo lo agradables que me hicieron sentir? ¿Fingieron todas esas chicas las alegres tardes que pasamos charlando del zapatero de Tom Cruise o el aceitero de George Michael?

De dinero, ya sea hombre o mujer es conveniente no hablar. Aunque por 50 os hago un completo. No digo 50 de qué, porque entonces ya sería delito.

Ciencia ficción... no quiero en mi vida una persona que no quiera hablar de ciencia ficción y sí de celebridades. ¿Qué tienen las mujeres contra la ciencia ficción? ¿Es porque en todos y cada uno de los futuros distópicos no hay un solo bolso o zapato que conjunte con los escasos y antiestéticos trajes que se ven obligadas a llevar las mujeres del mañana? ¿Es porque ellas sueñan despiertas con el maquillaje perfecto o la panceta que no engorda, en lugar de con la exploración del espacio o la creación de vida artificial?

Como amante de la historia, el último punto me duele bastante. No es que me pase las horas hablando de cómo el colonialismo sentó las bases de la decadencia de la civilización europea o por qué Napoleón se sujetaba la chorra con la mano, pero qué menos que una charla distraida sobre el centenario del incio de la Primera Guerra Mundial, ahora que se cumplirá dentro de unos días...

Según esta lista yo no tengo ninguna posibilidad con una mujer. No tengo ningún tema del que hablar con ellas. ¡Este listado me empuja a la homosexualidad! ¿De esto no se queja la Conferencia Episcopal? ¿Dónde está Juan Manuel de Prada cuando se le necesita?

Veamos ahora los 10 temas favoritos de las mujeres, según la citada web, por si al menos intentando ser otra persona puedo tener algo de éxito.

1. Metas y aspiraciones
2. Hobbies/intereses en general
3. Música
4. Sueños
5. Romance
6. Amistad
7. Viajes
8. Vacaciones
9. Películas
10. Entretenimiento

Si Metas y aspiraciones es de lo que más les gusta hablar a las mujeres, el impulso femenino de buscar a alguien que te mantenga y pueda criar a tus vástagos no está tan superado como pensábamos. Al fin y al cabo, hasta hace poco más de tres décadas, las mujeres necesitaban un permiso para poder deletrear su nombre.

Hobbies... y aquí tenemos una contradicción enorme. ¿Qué ocurre si tu hobby son las antigúedades o la ciencia ficción? aunque me imagino que se referirá a los hobbies de ellas...

Hay algo que me hace pensar que esta lista sí está escrita por una mujer, en contra de lo que pudiera parecer, y es que incluya el tema "amistad" en esta lista. Si una chica habla de amistad con un hombre, en el 99,9 por ciento de los casos, con un error de 0, está tachando a esa persona de la lista de empotrables o maridos ejemplares. Quizá eche mano de ellos cercana a la cincuentena, con la soledad eterna susurrándole en el oído: "recuerda la menopausia", y el reloj biológico sujeto a una cornisa con la punta de los dedos a veinte metros del suelo, pero es altamente improbable. Un amigo, como un diamante, es para siempre.

Viajes y vacaciones, de nuevo dos tópicos similares, porque no creo que les guste a ellas hablar de viajes de negocios. Aquí uno puede pensar de forma malévola o bienintencionada. Si es el ángel de la guarda el que se posa en nuestro hombro para susurrarnos bellas palabras, podemos decir que es un tema relajado y que nos permite conocer ciertos aspectos de nuestro partenaire. No es lo mismo un tipo que ha visitado el Yucatán con los indios araucanos, que alguien que lo más lejos que ha alcanzado a ver es el lupanar de Sotillos de Reinosa (donde se come muy bien, entre otras cosas). Si por el contrario el diablillo de afilado tridente y cola puntiaguda es el que nos aconseja, está claro que lo que estará pensando esa aprovechada, es en saber si el aspirante a rollete tiene posibles y/o ambición para llevarla de viaje a un spá en el Ampurdán o al Gran Casino de Mónaco.

"Hola, soy Barbie Malibú y si me tiras de la coleta ¡me duele la cabeza!", y por ello mejor hablar de entretenimiento y películas, algo ligero, fresco y desenfadado que no me haga pensar demasiado. Además todo el mundo ve películas... O al menos lo hacía antes, ahora su lugar lo ocupan las series, y el que no aparezcan aquí, me lleva a pensar que el autor no está muy actualizado.

Y tras toda esta sarta de topicazos de género que haría llorar a la niña Jesulina, creo que queda demostrado que, aparte de que hombre o mujer, el que ha escrito esto es gilipollas, al final todos estos "trucos", los artículos del estilo "Cómo volver loco a..." y demás consejos para tratar de conectar con otra persona en base a una fórmula matemática, son un camelo. Cada uno es como es, y si queréis mambo, pues compradme un billete de tren y voy a donde sea. Estoy de oferta.

Ligar es mucho más fácil que andar comprobando una lista absurda. Basta con anular tu personalidad y hablar con las mujeres de lo que les gusta a ellas. Nunca falla.

Hoy es 29 de mesidor.

Bueno, eso era en otro lado, ¿no?.

Consejos a la hora de invertir

Tras los, más o menos, recientes escándalos de Fórum Filatélico, Afinsa, Nueva Rumasa, Bankia, las preferentes, Gowex, etc, etc, me veo en la obligación de dar unos cuantos consejos a aquellos a los que les queme el dinero en el bolsillo y piensen en invertirlo en una empresa. Para evitar quedar arruinado y pasar de compartir caddy con Aznar a un cartón bajo el puente de la A-7 con Chema, el tiritos, deberéis tener en cuenta los siguientes criterios a la hora de arriesgar vuestro patrimonio:

. Si se habla más de la empresa que del producto que vende o el servicio que ofrece. NO ES DE FIAR.
. Si trabaja con la administración pública (especialmente si cobra a tiempo) NO ES DE FIAR.
. Si su CEO es comparado con Steve Jobs. NO ES DE FIAR.
. Si es una empresa de Internet española, NO ES DE FIAR. Ahí está Softonic como la tercera mayor empresa de Internet de este país. Vergonzoso es decir poco.
. Si al preguntar por su plan de negocios en su junta de accionistas, en lugar de responderte, empieza a actuar Shakira, NO ES DE FIAR.
. Si sus inversores se dedican a grabar vídeos coreando el nombre de la empresa, NO ES DE FIAR.
. Si el CEO usa palabras como: sinergia, oportunidades, the next big thing, interconexión, networking o pardillos, en cada discurso, NO ES DE FIAR.
. Si el vecino del 4º 2ª que tira la basura por la ventana ha invertido también en la empresa, NO ES DE FIAR.
. Si la cúpula directiva se ha subido recientemente el sueldo, NO ES DE FIAR.
. Si el gobierno le ha dado un premio por su buena gestión, NO ES DE FIAR.
. Si le cuentas a tu sobrino de siete años cuál es la actividad de la empresa, y este te responde: qué gilipollez, NO ES DE FIAR.
. Si sale a bolsa sin tener un plan claro de expansión o de I+D para el que necesite financiación, NO ES DE FIAR.
. Si te dan un duro por cuatro pesetas, NO ES DE FIAR. Quien no haya oído esto de boca de su abuelo, que levante la mano.
. Si algún político o ex-político forma parte del organigrama, NO ES DE FIAR.
. Si tiene una mascota ridícula, NO ES DE FIAR. ¿Alguien conoce la mascota de Google? Y no, Manzanita no tuvo nunca ninguna relación con Apple, que yo sepa.
. Si el día que sale a bolsa montan un espectáculo tocando una campanita a miles de kilómetros de Wall Street, NO ES DE FIAR.
. Si la campana la toca la mascota, HUID INSENSATOS.

Y si pese a todo decidís regalar vuestro dinero a esa tecnológica que está de moda, o a ese señor tan trajeado con MBA en una prestigiosa universidad privada que se va a comer al mundo a las 3 de la tarde en el restaurante del Hotel Ritz, recordad el corolario de Maxwell: Si perdéis hasta los zapatos, apechugad con las pérdidas y no vengáis llorando para que los demás paguemos por vuestros errores. Si queréis que el dinero trabaje por vosotros, contratad a un rumano que os sustituya en la oficina y llamadle Peseta.

Animator 3000

¿Qué has estado haciendo todo este tiempo? os estaréis preguntando. Ya os digo yo que follando no. Ante la negativa del señor de Santander de salir del armario del anonimato y mostrarse públicamente, caí en una depresión que me llevó a estudiar desarrollo de apps para móviles Android, que me sería más provechoso que contar cómo le tiré los tejos a la vecina del 4º y cómo ella salió corriendo de su cocina con una sartén en la que calentaba aceite para freir unas cocochas, y cómo la lanzó a mi cara mientras gritaba: Socorro, policía; y... el caso es que me equivocaba en mis conclusiones y como muestra, mis ultimas apps. Como tengo una bonita voz, que se ella la que hable por mí.



Como siempre, está disponible para plataformas Android con la opción Orígenes desconocidos, del menú Configuración - Aplicaciones, de vuestro móvil, activada.

Podéis descargar la App desde la siguiente dirección:  https://dl.dropboxusercontent.com/u/5334490/Animador3000.apk

Roadside Picnic

Iba por el paseo tan tranquilo cuando el viento juguetón creo remolinos en mi pelo con cómico resultado. Alcé mi mano para atusármelo para no atraer demasiadas miradas sobre mi, cuando a lo lejos vi a una señora que a un perro paseaba responder a mi ademán con un efusivo saludo.

Me giré disimuladamente fingiendo una ligera contractura en el cuello y vi que no había nadie más a quien pudiera ir dirigido aquel gesto. Lo peor fue cuando vi que la mujer permanecía parada mientras yo me acercaba a ella con multitud de dudas merodeando por mi cabeza: ¿Tenía que decirle algo? ¿Me diría algo? ¿Cual es el protocolo en estas situaciones? ¿Se puede saludar a alguien a lo lejos y luego pasar a su lado sin decirle nada?

El caso es que la mujer me miraba fijamente con una sonrisa anclada en su boca sin hacer ademán de continuar su camino o preocuparse por lo que hacía su perro con el tronco de una palmera. Y me hizo dudar. ¿Acaso la conocía y la había olvidado? Ni vecina, ni compañera de pupitre o casual acompañante de paseo... Tampoco había salido con ella, eso estaba claro. Parecía inteligente. ¿Quizás una tuitera anónima que me habría reconocido? Todo el mundo sabe que detrás de las cuentas de Twitter se esconde un ejército de chinos intentando que la empresa crezca, Facebook termine por comprarla y peguen tal pelotazo que puedan dejar de pasar el fin de semana buscando oro en el World of Warcraft, así que eso no podía ser... ¿Quién diantres sería esa mujer?

Total, que me dio dos besos y recuerdos para la prima Amparo, la cual por cierto se ha separado y se ha echado un novio guineano según le dije. Así que si hay una chica llamada Amparo leyendo el blog con una prima que pasea su cocker spaniel por la costa, que sepa que la llamará mañana para ver si es verdad lo que dicen de los negros.

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