Me conecto al chat. Tras media hora de leer el canal general decido lanzar mi particular mensaje de búsqueda entre las innumerables demandas de compañía ocasional, pasional y sexual por parte de viciosos de distintos orígenes. Media hora después sigo sin tener éxito, ni una sola chica se ha molestado en abrirme un privado para al menos espetarme a la cara lo ofensivo de mis palabras, pues busco una mujer interesante entre una maraña de insustanciales jennys que no saben hablar de otra cosa que no sea la permanente que se han hecho el día anterior o lo perra que es su amiga yoli por haberse liado con el novio de la prima de su hermana Vero.
Me dispongo a rendir la plaza y entregar las águilas al ejercito de bárbaras cuando una ventana se abre en mi pantalla. La conversación empieza bien, lejos de los formalismos de siempre, pero pronto noto que algo va mal, concretamente cuando en más de una ocasión la chica con la que hablo me regala los oídos con un "joder como hablas tío". Pronto se vio que todo no era más que un espejismo. Me encontraba ante una evolución de las jennys, quien sabe si con el factor X en la sangre, mejor adaptada para atraer a los pobres desdichados que no dudarían en pasearlas en coche por media península por la promesa de una simple caricia.
Vale que un chat no es el mejor lugar para encontrar a una mujer inteligente, que por su misma definición no perdería el tiempo en esos lugares donde solo se busca sexo o alguien que te recargue el móvil a cambio de una falsa experiencia cercana al sexo pero ¿dónde están las chicas ilustradas? Por estadística tendría que haber al menos una mujer que supiera distinguir entre "pos" y "pues"; que los andaluces hablemos así y que pueda ser usado como recurso lingüístico en alguna ocasión puntual no es óbice para que se destroce el idioma en cada frase que se suelte.
Y es que los ignorantes no son santo de mi devoción y que nadie se lleve a engaño y me tome por un elitista, me merece más respeto un trabajador que no tuvo la oportunidad de ir a la escuela pero sabe que por mucho que la vida le haya enseñado le queda mucho por aprender, que un licenciado en económicas que piensa que una vez terminada la carrera no necesita aprender más y se siente a gusto así. Si alguien no tiene inquietud por la vida es poco menos que un zombie y por lo visto estos tienen querencia por los chats y por los foros, auténticos lugares de perdición donde la estupidez y la estrechez de miras campan a sus anchas sin freno alguno.
Al final todo esto que he largado no son más que palabras al viento, porque si la chica me hubiera enseñado sus senos como amablemente le pedí, ahora no la estaría criticando. Por mucho que diga, tiran más dos tetas que la enciclopedia británica.
Me dispongo a rendir la plaza y entregar las águilas al ejercito de bárbaras cuando una ventana se abre en mi pantalla. La conversación empieza bien, lejos de los formalismos de siempre, pero pronto noto que algo va mal, concretamente cuando en más de una ocasión la chica con la que hablo me regala los oídos con un "joder como hablas tío". Pronto se vio que todo no era más que un espejismo. Me encontraba ante una evolución de las jennys, quien sabe si con el factor X en la sangre, mejor adaptada para atraer a los pobres desdichados que no dudarían en pasearlas en coche por media península por la promesa de una simple caricia.
Vale que un chat no es el mejor lugar para encontrar a una mujer inteligente, que por su misma definición no perdería el tiempo en esos lugares donde solo se busca sexo o alguien que te recargue el móvil a cambio de una falsa experiencia cercana al sexo pero ¿dónde están las chicas ilustradas? Por estadística tendría que haber al menos una mujer que supiera distinguir entre "pos" y "pues"; que los andaluces hablemos así y que pueda ser usado como recurso lingüístico en alguna ocasión puntual no es óbice para que se destroce el idioma en cada frase que se suelte.
Y es que los ignorantes no son santo de mi devoción y que nadie se lleve a engaño y me tome por un elitista, me merece más respeto un trabajador que no tuvo la oportunidad de ir a la escuela pero sabe que por mucho que la vida le haya enseñado le queda mucho por aprender, que un licenciado en económicas que piensa que una vez terminada la carrera no necesita aprender más y se siente a gusto así. Si alguien no tiene inquietud por la vida es poco menos que un zombie y por lo visto estos tienen querencia por los chats y por los foros, auténticos lugares de perdición donde la estupidez y la estrechez de miras campan a sus anchas sin freno alguno.
Al final todo esto que he largado no son más que palabras al viento, porque si la chica me hubiera enseñado sus senos como amablemente le pedí, ahora no la estaría criticando. Por mucho que diga, tiran más dos tetas que la enciclopedia británica.