Más allá de la cúpula de la incorrección política

La crisis del 93 es la primera de la que tengo consciencia. Los 80 fueron una crisis continua pero yo andaba más preocupado en que Dartacán rescatara a Julieta de una improvisada torre de papel echa con mis propias manos, que de pulsar el ambiente desolador que se vivía en aquel entonces.

La situación mejoró algo a finales de la década  y la amorfa rebeldía de Cobi junto con las luces que Curro, mascota de la Expo de Sevilla, lanzaba por su pico, nariz o lo que fuera aquello que tenía en la cara, desterraron las sombras de la recesión hasta que los atletas volvieron a sus casas con sus medallas y las puertas del último cerraron sus puertas para no abrir jamás, dejando a Curro hundido junto a una carabela en el lecho del Guadalquivir.

La realidad del paro golpeó entonces con fuerza a mi familia, sufrimos dificultades económicas y, como de todo se aprende, yo empecé a valorar el dinero. Pese a que la economía no estaba para darse muchos caprichos, de vez en cuando iba a la librería local a comprar algún tebeo con los pocos ahorros que podía conseguir de forma lícita.

Por aquella época era seguidor de Mortadelo y Filemón, y atesoraba gran cantidad de sus historietas, y como si fueran pokemons, aspiraba a hacerme con todas ellas. Un día, en una de mis habituales visitas a la la librería, el dueño me informó, con gran consternación por mi parte, de que no tenía nada nuevo de la pareja de detectives. Sin embargo, en las estanterías, junto a al SuperPop y el Teleindiscreta, tenía un cómic dibujado por el mismo Ibañez, que al final compré porque... no lo recuerdo, supongo que porque mi naturaleza impulsiva me empujaba a no irme de vacío y no me atrevía a comprar el Intervíu.

Los protagonistas del mencionado tebeo era "Chicha, Tato y Clodoveo. De profesión, sin empleo", un heterodoxo trio de desempleados (perroflautas más bien)  que viñeta tras viñeta trataban de encontrar ese objeto místico de la misma importancia que el Santo Grial o el peluquín de Hilario Pino: un contrato indefinido. No lo conseguían, por supuesto, y de forma inexorable las historias desembocaban hacia un final repleto de golpes y miembros vendados.

No me gustó, las cosas como son. El esquema de las historias era similar al de los Mortadelo, pero los protagonistas no tenían carisma. Tanto es así, que desconozco quién era quién. Aún así, hace unos meses, sumidos de nuevo en la eterna crisis nacional, decidí en un acto nostálgico, volver a leer alguno de sus números por si ahora, con la experiencia adquirida con los años,  podía encontrar más "Chicha". No me dio tiempo a comprobarlo, porque nada más empezar con el primero "El Cacharro Fantástico" Nº 7 de la colección, página 2, me encontré con una viñeta que me dejó patidifuso:


Así de primeras parece una señora es estrangulada gratuitamente, sin venir a cuento en una historieta para niños. Se nota que fue dibujada en tiempos más "permisivos" (mediados de los 80) donde todavía quedaba alguien que escuchara a Almodovar y McNamara o viera a Martes y 13 decir que su marido le pegaba.

Sin entrar en discusiones de si debería estar ahí o no esa imagen, lo que yo me pregunto es por qué dibujo eso. ¿Era en aquellos tiempos ver algo así gracioso? Si vemos la única viñeta en la página que podría tener relación con la mostrada:


Obtendremos el cuadro completo. La buena señora le echa la bronca a su marido porque el trio de perroflautas protagonista le ha robado los pantalones y este, decide pagarlo con ella. ¿Crítica social? ¿Gag fallido? ¿Mensaje oculto al estilo "El Código Da Vinci? Se admiten apuestas.

4 comentarios:

  1. yo es que estoy muy empanado pero estos perroflautas, como bien apuntas, me dejaron igualmente empanado y las lecturas que pueda sacar ahora mismo de la página mostrada es que "Chicha" (la chica punki) esa un trasunto de Alaska en delgado y sin carrera universitaría.
    ¿Te acuerdas de "Tete cohete"?
    Es que como Mortadelo y Filemón pocas cosas!!!

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  2. ¿Cómo olvidar a ese proto-cani que lo arreglaba todo a cohetazos? (o al menos asi lo recuerdo yo :) Eso si, solo lo vi en esporádicas apariciones en otros títulos de Ibañez. Era amigo del botones Sacarino ¿no?

    Por cierto, yo al principio pensaba que Chicha era un tio, un travesti vaya. Ibañez debería pronunciarse sobre ello. Y ahora que lo dices, Clodoveo se da un aire a Mario Vaquerizo...

    Un abrazo!

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  3. jejeje, seguramente más viril que el referente real pero si, se parecen!!!

    Desconocia el dato de la amistad entre Tete y Sacarino, aunque bien mirado no tenian pinta de vivir en La Moraleja así que seguramente hicieran buenas migas.

    Un abrazo!!!



    P.D."El verdadero uso de Twitter: hablar de tetas y el tiempo. "COMO UN TEMPLO!!!

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  4. Recuerdo lo de Sacarino porque no era un personaje que me apasionara la verdad, excepto por "El año internacional de la juventud" o algo así, donde aparecia el mencionado Tete. Un personaje desaprovechado, sin duda.

    Un abrazo!

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