Ya a la venta: Jim del Espacio Exterior

Tras el (futuro) éxito arrollador de ventas de Fin del juego, llega el segundo libro de la colección Mr Roboto: Jim del Espacio Exterior, título llamado a revolucionar el género de los libro-juegos y el skyline de mi biblioteca con decenas de páginas repletas de lugares cósmicos, personajes planos y chistes malos como los del Chiquito extremeño:

- Papá, papá, en el colegio me llaman "Pang".
- ¿Pang?
- Oh no, ¡me han dado!

Te pondrás en la piel de Jim, un policía pasota que no ejerce de proxeneta porque no es lo suficientemente honrado. De ti depende darle un buen final a sus correrías por la galaxia o, si eres un pequeño motherfucker, hacerle sufrir indecibles penurias con las que a buen seguro te troncharás. Y si no lo hace, te devolvemos el dinero (No, no lo hacemos)

Por unos módicos 6 euros, podrás impresionar a las chicas con una lectura sesuda a la par que humorística. ¿Sabes por qué Mandingo triunfa entre las mujeres? ¿Por su lanza estratosférica? Por favor, las mujeres prefieren a un hombre cultivado antes que a un trípode insaciable. La razón de su éxito está en su afición por Jim del Espacio Exterior. ¿Vas a dejar que esa morena con la que te cruces todas las mañanas en el ascensor del trabajo no se acueste contigo por no comprar mi libro? Yo de ti me lo pensaría.




PD: Mandingo no aprueba la utilización de su nombre en este anuncio.

Skool Daze

Se acerca la Navidad y con ella los polvorones, las luces, el portal de Belén, la nieve, las bailarinas de Striptease y uno de los momentos más dramáticos de la rutina de un niño: la entrega de notas.

Y es que por definición, un niño es una persona a la que le importa tres narices cualquier cosa que no sea jugar, de ahí los tristes resultados en los exámenes y la angustia posterior al enseñarlos a sus padres. Ayer pasé junto a un colegio cuando de pronto escuché:

- ¡¡Papá!!

En un primer momento pensé que me había colado sin querer en el rodaje de la segunda parte del anuncio de Kinder Sorpresa, pero no, el niño enarbolaba con alegría un papel mientras corría hacia un señor de Murcia.

- Papá, he sacado un 9,5 en religión y un 10 en gimnasia - exclamaba orgulloso el infante mientras se abrazaba a su padre.

Miré a mi alrededor por si veía alguna cámara, pero debían estar camufladas porque no vi ninguna.

- Pues ya sabes qué vas a ser de mayor - respondió el prócer - Cura futbolista.

- ¿Como Kaká?

- No hijo, que ese no juega al fútbol.

Me alejé del lugar sin conocer qué tal le había ido con las otras materias, pero por experiencia personal puedo decir que no aprobó nada más, ya que siempre se comenta en voz alta las buenas notas, y nadie presume de una sobresaliente en religión a menos que sea el hijo del Papa (el de Roma, no el de Murcia) o si no le queda más remedio.

Si el niño es listo es posible que hubiera falsificado el boletín. Claro que está difícil. Para los americanos no lo es pues ellos usan letras para evaluar, y como dice mi amigo "El Papelas": una raya en el sitio adecuado te puede alegrar el día; Sin embargo aquí, con esas palabras tan largas es más complicado. Eso no fue impedimento para que un compañero de la EGB intentara dársela con queso a sus progenitores. Lo hizo a lo bruto, debido a la carencia de sutileza que le caracterizaba (le llamábamos "El Mascachapas: basado en hechos reales") Su plan era tan absurdo que tenía que funcionar. Y lo hizo. El primer suspensosaliente coló, pero al cuarto su padre empezó a sospechar, pues de alguien llamado "El Mascachapas, etc, etc" no se puede esperar tan buenas notas a no ser que amenace al profesorado, y ese trimestre no había recibido ninguna denuncia. Volvió a leer el boletín y entonces se percató de que el "-saliente" estaba escrito en azul, mientras que el "suspenso" lo estaba en negro.

A mi compañero le pudo la codicia académica, como a Stephen Hawking cuando atropella a los jóvenes físicos que descubren una teoría nueva, para apropiarse de ella, aunque algo hizo bien: Nunca hay que enseñar las notas a las madres. Ellas ya las conocen antes incluso de que el profesor las escriba, solo que no lo recuerdan, aunque la información permanece en su memoria en espera de ver la firma del profesor. Enseñárselas es como moverse delante de un T-Rex: la forma más directa de perder la cabeza.

Lo mejor es hacer que te firme el boletín tu padre cuando esté lo más distraido posible: durante algún partido de fútbol o cuando intenta montar una mesa del Ikea. Si esas circunstancias no se dan, mejor darle un buen susto, como ir y decirle:

-Papá, soy gay.

Y si por esas casualidades de la vida, tu padre lo es:

- Papá, me gusta tu novio.

Por desgracia, hay padres modernos, calzonazos, bisexuales y liberales, por lo que tarde o temprano te toca enfrentarte a su ira desatada. Lo de menos es la bronca que hace que los del pueblo de al lado se enteren de tu pobre rendimiento escolar en tiempo real; los niños no escuchan los sonidos que superan un cierto nivel de decibelios. Lo peor es el castigo.

Hay padres que te prohiben salir de tu habitación; padres anticuados desde luego, pues hoy día raro es el que salga de ella para otra cosa que no sea visitar el Game; otros te quitan la consola (esto si que duele), los postres, la paga semanal o lo peor: te hacen culpable de que la familia no se pueda ir de vacaciones a la Rivera Maya. Y así, tu abuela y tus hermanos piden tu cabeza porque tu irresponsabilidad les ha dejado en tierra, cuando el verdadero motivo es que tus padres se han fundido los ahorros comprando letras del tesoro, pero claro esto se lo callan, teniendo que aguantar tú gritos e insultos e incluso algún conato de colleja.

Por eso la mejor época para suspender sin preocupaciones es la semana santa. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿que no te vistan de nazareno y te pierdas la procesión de Jesús Cautivo? Todo un drama desde luego...

De todas formas siempre queda el otro lado: aprobar, y su beneficio añadido: las recompensas por hacerlo. En mi clase teníamos un compañero al que apodamos "El Contable". Tenía establecido un convenio con sus padres según el cual, estos le remuneraban con 100 pesetas (si, soy viejo ¿qué pasa?) por cada punto que consiguiera sobre 7 en cualquier asignatura. Si sacaba entre un 5 y un 7 en las asignaturas del grupo 1 (matemáticas, lengua y naturales) le descontaban un porcentaje derivado del último dato del IPC. Si las mismas circunstancias se daban en las asignaturas del grupo 2, no le descontaban nada si la media del total de las asignaturas del grupo 1 era mayor a 7,5, en caso contrario debía devolver un bonus de 20 pesetas... cuando le daban el boletín de notas, sus padres se lo enviaban a un inspector de hacienda para que calculara la cantidad resultante. No se como lo haría, pero siempre lograba sacarse sus 500 pesetas por trimestre y eso que lo más que llegó a sacar fue un 1,3. Creo que ahora es diputado.

Mi experiencia con Lulu

Quien espere un relato detallado de mi alocado fin de semana con una meretriz francesa, está totalmente equivocado, pues Lulu no es el nombre de una jovenzuela capaz de traicionar sus ideales de pureza por un puesto en el olimpo de la interpretación sino el de una empresa dedicada a la autopublicación de todo tipo de obras: desde novelas a calendarios, pasando por una amplia variedad de productos impresos.

Llevaba largo tiempo meditando registrar en formato físico todos los textos que escribí en una etapa más fructífera de mi vida, aunque hasta hace algunos meses no hice acopio de voluntad para ponerme a ello. Otrora expuestos ante el público que surfeara la red, yacían ahora en un rincón del disco duro de mi portátil, aparato que podría estropearse y provocar con ello la pérdida de tantas horas pasadas con un lápiz y una libreta en la mano, pergeñando el universo delirante de un señor robot de infausto para unas, para otros grato, recuerdo.

La gente dirá lo que sea del almacenamiento digital, pero aún hoy se pueden encontrar libros con centenares de años a sus espaldas y sin embargo el lector de cd´s de la Playstation ya no es capaz de leer una copia del Medievil grabada en un disco Princo hace menos de una década. Por ello investigué en Internet de qué manera podía publicar un libro, sin tener que pagar costosas tiradas o enfrentarme a la vagancia y/o esnobismo del agente literario de alguna de las múltiples editoriales del mercado encargado de seleccionar mi obra como "publicable" cosa que por otra parte no es en absoluto.

La respuesta llegó con el nombre de una chica de anuncio: Lulu (oui, c´est moi) Aunque no es necesario registrarse para comenzar a publicar, es recomendable hacerlo para llevar un mejor control del proyecto. A través de un asistente, podremos elegir el tipo de tapa de nuestro libro, podremos darle un nombre y detallar el autor o autores, el tipo de papel (el estándar es de una calidad aceptable), el tamaño del libro (siendo el A5 el más recomendable), el encuadernado y si será en blanco y negro o en color siendo esta última opción muchisimo más cara.

Ya que hablamos de dinero, unas 700 páginas vendría a salir por el mismo precio que cualquier novedad editorial, con el añadido de que se tiene entre las manos tu propia historia. Eso a precio de coste obligatorio, sin obtener márgenes de beneficio por la venta de los ejemplares. En cualquier caso el autor puede dar el precio que desee a su obra.

Puede parecer barato, pero hay que tener en cuenta que Lulu se limita a imprimir y "pegar" las hojas del documento que se le envía. Por lo que queda en manos del usuario la maquetación del texto y el diseño de la portada, lo cual conlleva un trabajo titánico como tuve ocasión de comprobar. No es fácil escribir un libro, ni siquiera cuando es un copia-pega. Me llevó varias semanas pero al final lo conseguí, tenía un pdf que si no profesional al menos no daba vergüenza ajena y raudo corrí a subirlo al blog como quedó registrado en un post anterior. Lulu permite vender el libro en formato electrónico, todo sea dicho.

Con el asistente de creación de portadas creé una sencilla y minimalista en el menor tiempo posible y me dispuse a comprar una copia de prueba. Para ello te dan varias opciones de envío, tanto por sistemas de mensajería privada como por Correos. En su modalidad gratuita Lulu asegura que se recibirá el pedido en 5-6 días. En mi caso tuve que esperar un mes largo. El paquete viene de Suecia, cosa que en un primer momento me extrañó al ver la notificación de que había recibido un paquete, dejada por un cartero vago que no fue capaz de llamar al timbre de mi casa.

Cuando fui a las oficinas de Correos me dieron una enorme saca verde con la que parecía la versión irlandesa de Santa Claus. Dentro venía un maltratado paquete con el ejemplar. Por desgracia en algún momento entre Malmo y Fuengirola, el cartón se rasgó por una esquina, deteriorando levemente el lomo, pero bueno, la calidad general del libro permanecía intacta.

Aunque en un primer momento el volumen parece robusto, tengo la sospecha de que con el tiempo y la lectura continuada las posibilidades de que se parta en dos irán creciendo exponencialmente. Mientras tanto, cada vez que pase la mirada por mi pequeña biblioteca, podré sonreír satisfecho.

Life is short and my biceps are strong

En la cima de las montañas Stanley se yergue un lujoso palacio de esmeralda propio de un dios. En su salón real, cuyos muros están adornados con las cabezas de los grandes magnates y el fuego sagrado es perpetuamente alimentado por la sangre negra de la tierra, se alza un trono de oro reservado para el destructor de mundos: el dinero. A su izquierda se puede encontrar una sucursal bancaria universal y a su derecha se sienta el mayor sacacuartos de la era tecnológica. ¿La suscripción platinum a Megaporn? No, los teléfonos móviles.

Fueron los directivos de las televisiones los primeros en darse cuenta del potencial caudal de ingresos que podrían conseguir con la recepción de mensajes sms enviados por los inocentes espectadores. Así, cualquier programa sin importar temática se vio invadido por una franja horizontal en la que la gente podía leer los mensajes que enviaban. Los había  de diferentes tipos: estaban los que se dedicaban a opinar sobre el tema que se trataba ("El q está ablando es jilipoyas"), los que servían para hacer más fácil una declaración de amor ("Pepi te kiero un tako"); informativos ("A la azafata se le ve un pezón. Que alguien termine el trabajo y le abra la blusa del todo") o crípticos ("Compro oro")

Con el tiempo estos mensajes empezaron a formar parte de la vida diaria del vulgo como el plasma o la ordinariez de la Esteban. Visto que pese al desmesurado coste de los sms, se enviaban a miles, los empresarios buscaron nuevos métodos con los que exprimir a la gallina de los transistores de oro. La última idea es la de celebrar concursos literarios de sms. La premisa es sencilla: en 140 caracteres se debe crear un texto literario de interés. Obviamente lo de menos con tamaña limitación es la calidad. Si, alguno me recordará aquel "cuento"... "Y cuando despertó, el dinosaurio seguía allí".

El éxito de esta frase lo adjudico al efecto Lady Gaga, que es cuando algo se pone de moda y nadie sabe muy bien por qué. De hecho "El zombi nunca creyó que estuviera muerto" me transmite una inquietud sobre el concepto de vida y muerte que no han conseguido las obras completas de Kierkegaard y dicha sentencia no ha sido inmortalizada en el blog de algún joven existencialista o en su defecto Emo gótico; como "La abuela rompió la faja" que conjuga intriga, violencia, misterio y puede que erotismo, según lo pervertido que seas.

Últimamente este tipo de concursos sacacuartos han aflorado como setas. El último de ellos promovido por un conocido banco y una no menos conocida operadora de telefonía. Como tenía algo de saldo que, ironías de la vida, esa misma compañía me iba a quitar por no haber hecho uso del móvil durante meses, decidí participar con un par de "propuestas". Con el dinero que me sobraba llamé al teléfono de la esperanza, y me alegro porque salvé a mi interlocutor del suicidio. Me costó eso si. No fue hasta 2 horas después de estar charlando que logré que me dijera: "O cuelgas o salto por la ventana". Y colgué claro.

Del primero de los textos que salieron de mis dedos no esperaba mucho:

Y el mundo llegó a su fin. Lo último que vio fue el coche que le había atropellado, alejarse a gran velocidad.
Como veis nada del otro mundo. Con el que guardaba ciertas esperanzas era con el siguiente:
Entrar al banco le salvó de la pobreza. Junto a la ventanilla de pagos, olvidado en el suelo, encontró un billete de lotería premiado.
Se que para un concurso patrocinado por un banco tal vez no fuera el relato más adecuado, aunque no se si la crítica implícita cercenó mis aspiraciones al premio. Nunca se sabrá. Pues en caso de haber ganado hubieran contactado conmigo por teléfono, el cual recordé ayer que yacía bajo una montaña de papeles sin batería desde vete a saber cuando. Y de aquí se saca una valiosa moraleja: El teléfono de la esperanza no es gratis.

Nosotros los esclavos

Con la familia real española tirándose los trastos en un suntuoso palacio francés en Bayona, las tropas napoleónicas entraron en la península ibérica so pretexto de atacar Portugal, aliado de los pérfidos ingleses. Mientras Carlos IV cede la corona de España a Napoleón y este a su hermano José, las tropas invasoras cometen toda clase de tropelías sobre la población civil y ocupan plazas alejadas del camino a Portugal. La lucha estalla cuando llegan a la capital del reino rumores de que Murat quiere trasladar al infante Francisco de Paula. Es la mecha que prende fuego a la piel de toro. Durante largos meses, la antigua Hispania será testigo de las más crueles acciones y su tierra se cubrirá con la sangre de ambos bandos.

1812, el sol brilla con fuerza en Cádiz. Las cortes generales promulgan la que será la primera constitución española, "La Pepa", que establece las bases de un gobierno democrático: separación de poderes, sufragio universal, libertad de prensa... Pronto la península se verá libre de franceses. Con la salida del pérfido Pepe Botella y la vuelta del legítimo Rey, las esperanzas de un futuro brillante para España son más claras que nunca. Sin embargo tales esperanzas no tardarán en tornarse vanas, pues el pueblo que otrora se rebelase contra la tiranía gabacha, grita ahora "Vivan las cadenas" ante el paso de la comitiva de Fernando VII, el dirigente absolutista más nefasto de la historia de la nación hasta la actualidad. España, con la connivencia de sus ciudadanos, volvía a perder otro tren, uno más, para convertirse en un estado serio.

1933. Es noche cerrada en Berlín. Una fría noche como tantas otras, de no ser porque en las calles cercanas al Reichstag se respira el humo denso y caliente que producen las llamas que están devorando la sede del parlamento alemán. Pronto llegan los bomberos, alertados del incendio por los alarmados vecinos. No tardan mucho en llegar Hitler y Goering, dirigentes del NSDAP, que comprueban cómo la policía ha encontrado a Van der Lubbe, comunista holandés, en los alrededores del lugar de los hechos. Al día siguiente se declara el estado de emergencia y se promulga el decreto del incendio del Reichstag por el cual se suspenden varias libertades civiles y se proscribe y detiene a los comunistas y varios de sus líderes (que contaban con el respaldo del 17% de la población) En las elecciones de Marzo el partido Nacionalsocialista conseguiría la mayoría absoluta en la cámara de representantes.

2010. Mientras volvía a casa después de pasear por la playa, me detuve unos instantes junto al muro trasero de unos conocidos grandes almacenes, donde, perfectamente alineados suelen colocar los cubos de basura en los que se deshacen del excedente alimenticio del día. No me cuesta distinguir la espigada figura de un sin techo habitual al que suelo ver siempre que mis pasos me llevan a esa parte de la ciudad. Rebusca en los contenedores en busca de la cena y con suerte, el próximo desayuno. Ha sido rápido pues a no muy tardar, el lugar se verá repleto de gente como él: vagabundos, pensionistas, viudas, parados de larga duración... En ese momento todavía no lo se, pero mientras el sin techo espigado comprueba si un generoso tomate está podrido, en un canal de noticias, una conocida presentadora califica de terrorismo el que los controladores aéreos hayan declarado una huelga salvaje espontánea dejándola en tierra y privándola de la obra de teatro que iba a disfrutar en Londres en compañía de una ex-ministra del gobierno. Perdonad que no derrame una lágrima por ella. El actor principal de "La bella y la bestia" seguro que se deprime por no verla en primera fila, pero seguro que lo supera sin muchos traumas. Al fin y al cabo, el espectáculo debe continuar.

Al llegar a casa, con el sonido del televisor de fondo conecto a Internet. La red bulle de ira y rabia. Piden las cabezas de los responsables de que no hayan podido despegar en los aviones que les iban a llevar a sus destinos turísticos. El aparato está lleno de niños que iban a Disneylandia, vocifera a mis espaldas una señora, trabajadora de la banca. ¿Es que nadie piensa en los niños?  Casi al instante leo un comentario: "No hay derecho a que nos hagan esto, con lo que ganan esos sinvergüenzas..." Ahí está. No ha tardado en salir esa España cainita y miserable que prefiere la desgracia ajena al bien personal. Que sería capaz de dejarse cubrir de cadenas y caminar al paso de la oca siempre que el de al lado tuviera que llevar el doble. Que antes de exigir que se respeten sus derechos prefiere que recorten los de los demás.

"¿Que ganan 300.000 euros? ¿Y de mi dinero?" exclama sorprendido un viajero que arrastra demasiado las eses. Ah, pero un momento, con tu dinero se ha salvado de la quiebra al sistema bancario nacional. Si, esos que no te darían una hipoteca para comprarte una casa sobrevalorada cuyos beneficios irían a parar a un constructor amigo del alcalde de tu ciudad, que se deja invitar a copas servidas por ardientes mulatas, o a ese compañero de butaca en "La bella y la bestia" que ahora está en lucha contigo, codo a codo en la terminal 4 de Barajas, por vuestro derecho a volar. Esos bancos que en caso de concederte el dinero para pagar, no se apiadarían de ti si estuvieras pasando una mala racha; esos bancos que te quitarían el pisito, te embargarían la nómina y todos tus bienes hasta que tu sobrevalorada deuda estuviera pagada y que ante tus protestas se limitarían a decirte con una voz mecánica: Vuelva usted mañana.

Pasan las horas. Nadie se mueve. El presidente de la nación está desaparecido. Aparece el ministro de fomento rodeado de señores colocados a dedo que cobran de "tu" dinero y cuya incompetencia queda manifiesta en un comunicado vago e impreciso. Los ánimos se caldean y la gente pide al gobierno que actúe. "Que los metan en la cárcel" "Si yo me levanto de mi puesto de trabajo, me echarían". Ah, pero el gobierno ya ha actuado. No podrás jubilarte a los 67, por el momento, y eso si con suerte el sistema de pensiones estilo Ponzi no ha quebrado y te encuentras con 70 tacos sin ingresos y con la casa por pagar. Pero ey, no te preocupes, que te quiten lo bailado. Hasta entonces habrás podido llevar una buena vida, trabajando 50, 55, 60 horas semanales. Las que ellos decidan, cobrando un sueldo que te permitirá darte el lujo de que te corten las lonchas de jamón un poco más gruesas de lo normal, una vez por semana.

Pero aún está por llegar lo mejor. Dos de la mañana. Las madres siempre dicen que a esas horas de la madrugada solo están despiertos los delincuentes y la gente de mala vida. Y debe ser cierto porque estoy viendo por televisión al ministro del interior/vicepresidente/subdirector de Ikea comentando que si a las 9 de la mañana no se ha normalizado la situación, un consejo de ministros extraordinario decretará el Estado de alarma. El otro día vi una película de Denzel Washington con un título parecido, claro que el estado era de excepción. No será tan grave entonces. Me voy a dormir. Por si acaso aparece Bruce Willis sobre un tanque por la Castellana al día siguiente, que al menos me pille despejado.

Llega el momento. Las 9 han pasado, y luego las 10 y las 11. En los aeropuertos calma chicha. Se anuncia una rueda de prensa para el mediodía. Escucho en honor de los que acuden a Barajas, Fly me to the moon, del gran Sinatra. Espero que no se ofendan. Estaba entre La Voz y Lady Gaga. Cortan la programación habitual y aparece el subdirector de Ikea declarando el estado de alarma. El jefe del estado, de visita en Argentina desde donde ha firmado todo lo que le han puesto delante, incluso un autógrafo para un turista chino, y el presidente del gobierno están desaparecidos. Según la Wikipedia, que después de las filtraciones de Wikileaks me parece más de fiar que el BOE, el estado de alarma define que está legalmente permitido:

Suspensión de derechos
  • Limita la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados, o condicionarlas al cumplimiento de ciertos requisitos.
  • Practicar requisas temporales de todo tipo de bienes e imponer prestaciones personales obligatorias
  • Intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, talleres, explotaciones o locales de cualquier naturaleza, con excepción de domicilios privados, dando cuenta de ello a los Ministerios interesados
  • Limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad.
  • Impartir las órdenes necesarias para asegurar el abastecimiento de los mercados y el funcionamiento de los servicios y de los centros de producción afectados.

Esto me recuerda cada vez más al tercer episodio de una saga de películas de una galaxia muy muy lejana en la que sale un alienigena detestable que habla con lengua de trapo mientras vuela sobre un plato. Si hombre, esa en la que al final aparece un obrero con el casco negro de la rabia que le produce el conocer que el líder sindical del Imperio no le invitado a la mariscada del fin de semana.

En cualquier caso, los controladores no están para muchas películas. En caso de no acudir a sus puestos de trabajo podrían ir a la cárcel durante una cantidad indeterminada de años. No se de qué se preocupan si los violadores y asesinos entran y salen de allí como Pedro por su casa. Pero para muchos no debe ser agradable así que claudican y la normalidad vuelve poco a poco a los aeropuertos.

Y la gente se alegra de que de la noche a la mañana se aprueben decretos ley a toda velocidad mientras que para otras cuestiones el gobierno muestre una lentitud exasperante. Y la gente se alegra de que los militares tomen el control de un servicio público de buenas a primeras. Y la gente se alegra de que se siente un peligroso precedente según el cual todo aquel que ponga en aprietos al gobierno pueda ser militarizado y amenazado con prisión de no plegarse a determinadas condiciones. Mientras que se les permita ir a visitar Disnelylandia, recorrer las bohemias calles de centroeuropa o asistir al teatro en Londres, todo estará bien. Y así muere la democracia, con un estruendoso aplauso.


Cabreados, con ojeras, menos dinero y la boca cerrada, volarán al fin a su destino. A disfrutar de sus merecidas vacaciones. Yo no saldré hoy a pasear. Creo que he visto por la tele suficientes indigentes por una temporada.

Y así se comprueba, una vez más, que ya sea en 1812, 1933 o 2010, mientras el pueblo lucha por salir adelante, por buscar un pedazo de pan que llevarse a la boca, por buscar un alojamiento digno para sus hijos, mientras trata de sobrevivir, en definitiva, otros, la clase dirigente maneja entre bambalinas las marionetas de este inmenso teatro que es el mundo en su propio beneficio lanzando a las unas contra las otras, alejados del bien y del mal, del sufrimiento y el hambre. Eso es cosa nuestra, porque nosotros, personajes prescindibles de ese despiadado escenario, nosotros, somos sus esclavos.

Do you wanna date my avatar?

En el momento en que alguien decidió realizar una versión porno de World of Warcraft, el famoso titulo de Blizzard pasó de juego para viciosos a fenómeno de masas. En él tienen cabida personajes de diverso pelaje: los típicos nerds cuya habitacion esta empapelada de elfas oscuras semidesnudas (su única aproximacion al género femenino hasta que cumplan los 50 y sus madres se atrevan por fin a entrar a sus habitaciones para ver por que no sale el niño de ella) cool hunters que buscan estar a la moda, amas de casa aburridas, chinos "farmeadores" a los que despidieron del restaurante, tías buenas e incluso Willy Toledo, cuando se cansa de que le den palizas por esos mundos de dios. Todos ellos tienen algo en común: su aversión por la realidad.

Cierto es que WoW no es el primer MMORPG del mercado, ni siquiera es el mejor, pero es el único que ha logrado vestirse de un hábito de cotidianeidad que hace que no nos sorprenda ver un meme, una película porno, disfraces o como hoy comentamos, una serie web basada en él.

Para ser más exactos "The Guild" parodia todo el género de los juegos de rol multijugador on-line y no un solo titulo. Como su propio nombre indica relata la historia de un clan, grupo o como prefiráis llamarlo, y las extrañas relaciones que se establecen entre sus miembros. Como no podía ser de otra manera en una serie ideada para ser transmitida por la red, se trata de una comedia. La tensión dramática necesita de un desarrollo prolongado. Si te enseñan a un niño llorando te dará exactamente igual (a no ser que vayas en un avión) Si durante más de 120 capítulos de media hora de duración has sido testigo de su trágico viaje a través de medio mundo en busca de su madre, a la que encuentra moribunda en su lecho de muerte, te desharás en lágrimas y pedirás a tu madre que te llevé en avión a los andes esos para que Marco no esté solo y tenga un amigo con quien jugar que no sea ese mono que parece que tenga el tifus; pero tu madre te dirá que es un dibujo animado y las lágrimas se convertirán en un torrente inabarcable... todo esto de forma metafórica claro.

En cualquier caso la serie solo consta de cuatro temporadas con alrededor de diez episodios de no más de 7 minutos de duración, por lo que deben recurrir a los típicos ganchos cómicos de gran impacto visual como los hijos de corta edad de una de las jugadoras, tratados como animales de granja o diálogos inspirados en los clichés de los juegos de rol, por lo que puede que no sea del todo recomendable para todo aquel que piense que "farmear" es visitar las granjas de los colegas en Farmville. Cosa distinta es un videoclip del tema que da título al post protagonizado por los protagonistas de la serie y del que todo el mundo sacará algo de provecho: frikis disfrazad@s con erótico resultado, estribillo pegadizo, letra profunda... Disfrutadlo.


Por la boca muere el pez

Hay determinadas profesiones que tienen beneficios añadidos más allá de la pertinente remuneración económica. Como tester de videojuegos, tengo la oportunidad de probar algunos de los mejores títulos meses antes de que salgan al mercado; los reposteros se ponen ciegos a magdalenas, el asistente de Juan Manuel de Prada se saca su buen par de botellas de aceite semanales y los dependientes de las librerías tienen acceso a todas las publicaciones impresas, de forma gratuita.

Tengo un amigo del ramo que suele proporcionarme todo aquello destinado al contenedor de basura pero que sin embargo guarda un gran valor aunque sea como hemeroteca efímera, pues al final su destino termina siendo el vertedero.

Lo último que ha llegado a mis manos ha sido un documento demoledor, clave para entender los malos momentos que está viviendo la economía española.

Suplemento "El Mundo Magazine" de diciembre de 2008. Después de comprobar con tristeza que Goomer se ha pasado al estilo minimalista, abandonando los paisajes recargados que le daban personalidad, me llama la atención una entrevista a Juan Villalonga, el que fue uno de lo más reconocidos presidentes de Telefónica; en especial un par de comentarios resaltados por el redactor. El primero no es nada que, desgraciadamente, sorprenda ya que es algo habitual aquí:

"Cuando me senté por primera vez en mi despacho de Telefónica no sabía una palabra de telecomunicaciones, y eso fue positivo porque llegaba con la mente abierta"

Bueno, en un principio no tiene por qué ser malo, al fin y al cabo la cúpula directiva de una empresa se dedica a gestionar el dinero, aunque nunca viene mal tener alguna idea de donde sería más beneficioso recortar o en que conviene invertir, para no estar a merced de consejeros interesados. Pero bueno, como he dicho, ¿Hay alguien que no tenga un jefe que no tenga ni puñetera idea de lo que se hace en su empresa?

Es en el segundo comentario donde se certifica la incapacidad congénita de la clase dirigente de este país:

"Esta crisis es de unos pocos: de los ricos ricos y de la clase media que invertía en Bolsa. El pánico es exagerado y en 2010 las economías recuperarán su crecimiento"
En la entrevista continúa hablando de que la gente podrá beneficiarse de créditos baratos y precios más bajos... Esto lo comentó apenas un par de meses después de que el sistema financiero fuera rescatado in extremis del abismo y de que los USA abrazaran el socialismo 20 años después de la caída del muro de Berlín. Ahora estamos en 2010, Grecia ha sido intervenida, Irlanda ha sido intervenida, España va a serlo en breve, la quiebra empieza a llamar a las puertas de Bélgica e Italia, las pensiones se congelan, los salarios se recortan, el paro aumenta... No parece que las economías recuperen nada.

La linea de pensamiento de Villalonga es puramente política. Tomó unos dato puntuales, el de la bajada del euribor, los indicios de deflación, el desplome de las bolsas... y lo extrapoló hasta crear una tendencia de futuro, sin el más mínimo análisis ni criterio. Tal y como se ve diariamente en el parlamento. Y en manos de esta gente está el país...
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