Memories

Termina el año. Mañana será el día del repaso, como bien podría bautizarse a todos los 31 de diciembre. Es tradición que quien más, quien menos, haga recuento de todo lo acontecido en meses anteriores.

Más allá de crisis y conflictos, este ha sido el año del deporte español, hasta Fernando Alonso, con un auto de choque, consiguió hacer un buen papel. Pero por encima de él, de los ciclistas, de las olimpiadas y de Nadal, ha habido un éxito que hizo vibrar a todo el país: la victoria en la Eurocopa.

Anoche vi un reportaje sobre la misma y me sorprendió la capacidad que aún tenían las imágenes para emocionarme, pese a que no soy muy futbolero.

El campeonato comenzó de la forma esperada. Los "expertos" daban favorita a Portugal, porque en el jugaba el maniquí de moda. Tras el descalabro luso, nadie volvió a sacar el tema.

La selección española deslumbró en el primer partido, como en el mundial de Alemania, y como ocurrió entonces, todos pensábamos que sería flor de primera fase y caeríamos a las primeras de cambio. Entonces llegó Italia.

España ganó la Eurocopa en cuartos de final. El resto fue un paseo. Aun así, podríamos haber sido eliminados por Rusia o los germanos, pero la alegría de la victoria hubiera perdurado frente a la derrota.

Fue un partido de nervios, de ocasiones falladas, alguna que otra jugarreta arbitral y un par de sustos, vamos, lo de siempre, hasta que se llegó a penalties. Para entonces, los nervios de todo aquel que hubiera permanecido delante del televisor, estaban destrozados. La presión sanguínea de muchos, subió a limites alarmantes, y si no hubo fallecidos, fue porque todos los aficionados con problemas de corazón, murieron tras el España-Corea de aquel mundial nefasto.

Algo de ventaja teníamos, no estaba Raúl en el campo.

Antes de la Eurocopa, yo era partidario de llevar al jugador del Madrid a la selección, no como titular obviamente, pero si como revulsivo por si algún partido se trababa más de lo necesario, al estilo Julio Salinas.

Claro que la España de Aragonés, no necesitaba de dichos revulsivos, así que se quedó en casa haciéndose las mechas con Guti. Eso evitó que marrara el penalti que de seguro, hubiera querido tirar.

Todos aguantamos la respiración, cuando Villa se acercó al balón. No falló, Grosso cumplió con su papel, Cazorla exorcizó el fantasma de Joaquín, Cardeñosa, Salinas y tantos otros, con un grito de profunda rabia; De Rossi se encontró con el ángel guardián del Madrid. Todos saltamos junto a él a por esa pelota mientras Camacho se dejaba la garganta celebrando la crucial parada. Senna hizo que hasta el más racista gritara "¡Vamos negro!", Camoranesi continuó con nuestra angustia y entonces llegó Guiza e hizo de Raúl. Todos temimos lo peor, otra vez las lágrimas de desconsuelo, la amargura de la derrota inmerecida, el clamar al cielo por la injusticia...

La cámara enfocó a Casillas, que se levantó con una expresión en su cara que parecía decir "Bueno, me toca salvar el día" y entonces supimos que lo iba a parar y Di Natale aún se pregunta por qué no disparó a la izquierda. Para finalizar, Cesc, la ilusión de todo un país en sus botas, un pedazo de alegría con el que olvidar por unos minutos la crueldad de la realidad en la que vivimos, la oportunidad del desquite, un símbolo de que todo puede conseguirse en esta vida. Con esas mismas botas, rubricó una victoria histórica. Un madrileño y un catalán habían hecho trizas la maldición de cuartos.

Todos los que sufrieron con Sandor Phul, con el fallo de Arconada, con el robo de Al Gandhur, con tantas y tantas injusticias y errores en los momentos más decisivos, se reconciliaron ese día con el fútbol.

Mucho se hablará en el futuro de este año, pero en mi recuerdo, siempre estará asociado a ese partido, a una casa, a esa noche...



Si no se te ponen los pelos como escarpias, ¡es que no eres español! (o no te gusta el fútbol vaya)

La madriguera del conejo blanco

Sobre la revista Playboy recae un aura mística de sensualidad y obsceno glamour. Junto con la coca cola, es uno de los iconos de los USA y no importa en que sucio agujero del planeta te encuentres, que siempre habrá alguien que haya oido hablar de ella, y de sus apetecibles muchachas de portada.

En España, el Playboy (quitando Espartaco Santoni), como el divorcio, era algo al alcance de muy pocos, pero su leyenda se perpetuaba en los filmes y teleseries americanas que bombardeaban nuestros televisores durante la mágica década de los ochenta. Siempre tuve curiosidad por echar un vistazo a la revista, pero donde yo vivo lo único que tenia el kioskero era el Supervixxen. Aquí de siempre nos ha gustado el porno duro.

Con internet y la generosa aportación de gente que mata su tiempo escaneando páginas y más páginas de todo tipo de magazines (gracias esforzados sufridores) tuve la oportunidad de hacerme con varios.

Aún recuerdo cuando "abrí" mi primer Playboy y me encontré paginas y más paginas de texto y anuncios, salpicadas si acaso con algunos dibujos ligeramente picantes. Yo me esperaba un festival de pechos y sexos depilados unidos con el fin de exaltar la libido del lector, pero nada de eso. ¿Donde estaban aquellas bimbos que amenazaban con dejarte ciego de un golpe de torso? Alguna había si, pero se podía encontrar fotos más explicitas y en mayor cantidad en un simple anuncio de chocolatinas de una página web.

Para mi supuso una pequeña decepción en cuanto a tias buenas se refiere. Supongo que como hijo de petardas.com, un puñado de chicas por muy buenas que estén, no son estímulo suficiente, deben moverse y gemir seductoramente además, para llamar mi interés. Sin embargo, descubrí la parte literaria de la publicación, con unos reportajes y unas entrevistas que más de un periodico nacional querria para si.

Interviu, la copia española, no le llega ni a la suela de los zapatos, básicamente porque no tenemos para entrevistar un Arthur Miller, un Coppola o un Woody Allen, en resumen no tenemos a nadie que tenga algo de que hablar más allá de publicitar su último trabajo.

En mi época uno leia el playboy para ver tias buenas. Hoy, un niño lo abriria para culturizarse, si es que le interesara la cultura, que va a ser que no, porque entonces se harian calendarios a todo color de Juan Manuel De Prada y no es el caso, por fortuna.

Larga vida a Playboy y a Hugh Heffner, auténtico titán humano, que se mantiene firme como una roca ante las acometidas de sus esposas, que no sé cómo no le han echado cicuta en el martini ya, para cobrar la herencia. Usa catadores de cockteles Hugh, el macho occidental no puede permitirse perde a su icono principal.

Vivir, vivir... Que bonito

Podría ser la frase del contestador automático del teléfono de la esperanza, pero hace años, era el titulo del programa matinal que encumbro a Pepe Navarro a lo mas alto del olimpo de las marujas.

Corría el año 1992, Sevilla se preparaba para la Expo, Barcelona recibía un lavado de cara que la haría capital del mundo olímpico, y en mi colegio, se iniciaba una remodelación de las instalaciones, que obligó a dividir las clases en dos turnos. A mi me toco el turno de tarde, lo cual me dejaba con las mañanas libres para hacer lo que quisiera.

Como ahora, esa franja horaria no estaba hecha para los niños. Intentaba matar el tiempo con paseos en bicicleta por el barrio y visitas a la biblioteca, donde tenia que explicar al bibliotecario día si, día también, que no estaba haciendo pellas, sino tratando de culturizarme con los mortadelos que podía encontrar en las estanterías. Aquello fue el germen de posteriores aficiones.

Ocurrió sin embargo, que aun así seguía con un excedente de horas libres. Recurrí entonces al entretenimiento por excelencia: la tele.

Las cadenas privadas comenzaban a aflorar para regocijo de ociosos y amantes de las Mama Chicho. Las mañanas sin embargo, iban dirigidas a ese ser en peligro de extinción: el ama de casa, con la eterna Maria Teresa Campos de estandarte, al mando de la televisión pública.

En más de una ocasión en la que el azar quiso que cayera enfermo, había pasado las horas muertas viendo sus teatrillos con Paco Valladares y al tío del piano que nunca supe muy bien que hacia allí. En mi casa, siempre fuimos de la Campos. Todo el mundo tiene un pasado...

Todo cambio un día, cuando me dio por cambiar de canal y poner Antena 3. Eran las once y media y en la tele aparecía un ventrílocuo junto a un bulldog de gomaespuma con mala leche, luego más tarde, aparecia un tipo con aspecto de chulo playas (Navarro) dando paso a un perrito llamado Terminator al que daba de comer un tío con greñas de La Cubana, sobre el cual recaería años después la leyenda urbana de que se trataba de Santi Millán. Entre testimonios de amas de casa y gente denunciando problemas, se desarrollaba el impertinente ¿Tiene usted pelos en la lengua?, que ha posado en la memoria colectiva de varias generaciones... Todo un espectáculo alejado de la ortodoxia establecida por el pionero Jesús Hermida, del cual han bebido la mayoría de magazines matutinos hasta la actualidad. Era una mezcla entre un matinal clásico y el germen de lo que poco despues seria el pelotazo del Mississippi.

Al año siguiente, entraba en el último curso de la EGB. Las obras habían terminado, volvia a asistir a clase por las mañanas y Navarro cambiaba el nombre del programa por el de "Todo va bien". Durante el curso caí presa de los resfriados en numerosas ocasiones, por lo que pude ser testido del nacimiento de Pepelu y Doña Reme (entre otros), personajes que tiempo después reaparecerían en Esta noche cruzamos el Mississippi, para salvarlo del abismo del share bajo.

Recuerdo especialmente el programa de la mañana de aquel día en que España se jugaba la clarificación para el mundial de los USA contra Dinamarca. Tras una valla, varios miembros del equipo disfrazados de vikingos, se agachaban y levantaban mientras alguien del publico debía derribar el casco de alguno de ellos con una pelota, mientras era animado por Pepelu y Igor. Hoy día algo así es impensable.

Terminada mi época escolar, tuve la suerte de poder ver el último programa de Navarro en las mañanas. Fue una transmisión emotiva en la que, tras despedirse de los televidentes, salia al exterior del plato, donde se montaba en un burro, y se alejaba para siempre en el horizonte, llevándose consigo los últimos momentos de mi infancia y los retazos de una televisión que nunca volverá. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, ¡¡aunque no lo reconoceré jamás!!

Yes, he can

Bajo el oscuro manto de la noche, se decidió anoche la elección a presidente de los USA. El recuento comenzaba mal para Obama, perdiendo Kentucky, donde vive el coronel del pollo frito. Empezaba a pensar que tenia la negra. A medida que pasaban las horas, el que lo veía todo negro era McCain que finalmente se resignaba a contemplar como su campaña terminaba con un fundido en negro y un desvencijado rotulo que rezaba "The End"

Obama había ganado y los panteras negras para celebrarlo dispararon sus AK47 al aire mientras se comían un paquete de conguitos, tradición reminiscente de sus antropófagos antepasados del África septentrional.

Bien, ahora analicemos los datos fríamente, no como en Moncloa, donde pronto llegará un cargamento urgente de betún, con el que nuestro presidente pretende mimetizarse con el nuevo presidente. Y es que, según datos de CNN, el 93% de los negros afroamericanos, han votado demócrata. Entre los blancos las votaciones han estado más ajustadas, dividiendose los apoyos entre los dos candidatos.

Esta mañana cuando desperté, eche un somero vistazo a los medios. En todas las emisoras, las presentadoras, sonrientes, anunciaban la victoria. "De lo que nos hemos librado" parecían decir con su fingida alegría (pues nadie que se levanta a las 5 de la mañana puede ser feliz)

Pero, ¿Quién es Obama? Hace dos años nadie le conocía, ahora es presidente... puede parecer que es el máximo exponente del sueño americano, solo que por mucho que sueñes, no se llega al puesto de más responsabilidad del planeta con tan pocas alforjas.

Bush Jr era gobernador de Texas, Clinton de Arkansas, Bush padre fue vicepresidente y director de la CIA, Reagan era actor y gobernador de California, Jimmy Carter tenia una plantación de Cacahuetes y era gobernador de Georgia, Gerald Ford pasaba por allí, Nixon fue vicepresidente de Ike, etc, etc. En definitiva, Obama surgió de la mismisima nada y se encumbró en lo más alto en apenas un par de años. Nadie se pregunta cómo, ¿para qué? Tiene una sonrisa bonita...

Bueno, por los contribuyentes a su campaña lo conoceréis. Los principales: Goldman Sachs, Morgan Stanley, JP Morgan et al. Igual que su contrincante (hay que diversificar), pero este recibió mucho menos dinero. El que denominan promotor del cambio, resulta que debe mucho a los grandes de Wall Street, quizás por eso votó afirmativamente por la aprobación del rescate de los bancos con dinero de los contribuyentes. Él si que es todo un revolucionario...

Con todo, da la sensación de ser un candidato prefabricado, marioneta de los grupos de poder, cuyos medios de comunicación ocultan "escándalos" de todo tipo o minimizan la importancia de propuestas como la instauración del servicio militar obligatorio en caso de guerra (me gustaría ver la cara de los fumadores de hierba de Princeton al ser reclutados para servir en Oriente Medio, porque, todo el mundo lo ha olvidado, este hombre dijo que atacaría un país nuclear como Pakistán, en su lucha contra el terrorismo)

Entonces, ¿por qué le ha votado la gente? ¿por qué todo el mundo le presupone un aura mística de buen hacer? ¿Por qué se le considera un mesías de ébano, redentor de un mundo arruinado por los republicanos? Básicamente por dos puntos:

1. No es Bush

2. Es negro.

No ser Bush ya es una gran ventaja. No se te presupone estúpido, o parecido a un mono, además, peor no se puede hacer (o eso dicen) El que sea negro ha creado la falsa sensación entre la comunidad afro, de que el nuevo presidente se preocupará por sus problemas. Los andaluces pensaron lo mismo con un tal Felipe Gonzalez y aquí estamos en pleno 2008 y con el mismo desarrollo que un país del tercer mundo. Se olvidan de que ya hubo un presidente que se ocupó de ellos, Clinton, con medidas de discriminación positiva y concesión de hipotecas subprime, pero esa, es una verdad incomoda...

La dinámica de la historia es implacable. Los hombres solo pueden tratar de dirigirla, pero como una bestia salvaje, esta se rebela y prosigue su camino por encima de ideales y buenas intenciones. ¿Pasará por encima de Obama?

Cuando no hay sitio en el infierno...

Trataba de alejarme a toda velocidad de una amable dependienta del Fnac, que minutos antes había intentado hacerme socio de la tienda por un módico precio, ayudada de sus poderosos encantos, cuando, escondido tras una estantería de la sección de comics, descubrí un voluminoso libro cuya portada rezaba Guerra mundial Z. La Z tenia toques de un humillo verdoso algo repugnante, así que de inmediato aquella tipografía extraña quedó asociada a los zombies.

Hojee brevemente el libro y, efectivamente, aquello iba de un apocalipsis en el que los muertos se negaban a reposar en sus tumbas, para mayor alegría de la compañía Ocaso.

Andaba escaso de tiempo y dinero, así que tuve que salir corriendo hacia otros quehaceres, con las manos vacías y el bolsillo repleto de monedas (aunque de lejos insuficiente para sufragar los 18 euros que costaba la obra)

Una vez en casa... bueno, busqué información sobre aquella "novela" con formato de entrevistas a los supervivientes del conflicto. Navegué tanto, tanto, que al final, no se como, tenia el libro en el escritorio de mi pc y, en fin, me lo leí en dos tardes.

La novela, o falso documental, como la han calificado muchos, está escrita por Max Brooks, hijo del celebérrimo Mel Brooks, inolvidable creador de El jovencito Frankenstein, Sillas de montar calientes y Spaceballs. El joven Brooks, antes del libro que nos ocupa, escribió, "The Zombie survival guide", una parodia de los manuales de supervivencia contra catástrofes, que tan buena acogida tienen en los USA. Como tamaña bizarrada, se vendió muy bien, vio que tenia un filón ante sus ojos y hacia el se lanzo como un forty-niner camino de California.

Nunca he sido un fanático del subgénero zombie, siempre asociado con el gore. En las últimas obras sobre el tema, quizás se ha rebajado un tanto la cantidad de vísceras y sangre, en detrimento de una mayor profundidad en las relaciones de los humanos que logran escapar de las garras de la muerte y en la exposición más detallada del desastre que supone para la sociedad. Sin embargo, WWZ me atrajo por el enfoque tan realista con el que está escrita.

Como dije antes, no existe una historia hilvanada de un principio al final, sino pequeñas historias contadas por sus protagonistas, de todo tipo de géneros: Terrorificas, épicas, técnicas, históricas... La disparidad de los personajes y la nacionalidad variada de estos, perfila de forma magistral lo que fue la gran guerra entre humanos y zombies. cuya fecha de inicio y final, así como el por qué comenzó todo, se mantiene en el misterio.

No solo los que gusten de ver cuerpos inertes gimiendo por las calles en busca de un cerebro caliente, disfrutarán de este libro. Lo más destacable es la descripción tan concisa que hace de la sociedad actual, de sus motivaciones y maneras de actuar.

Está extendido el tópico, en el subgénero, de que lo peor de una catástrofe así, no son los muertos vivientes, sino las personas. El ultimo exponente de esta corriente de pensamiento, es el comic "The walking dead", donde las mayores atrocidades las hacen los supervivientes. No es así en este libro, en el que nos encontramos con una vuelta a la mentalidad de la guerra fría, donde los enemigos están claramente definidos, no escondidos entre una multitud anónima que le sirve de disfraz para atacar.

Los "Zacks" se reconocen a simple vista, como el viejo enemigo ruso. Si, hay algún que otro renegado, pero al menos en este libro, no son más que meras anécdotas. Es irónico que una de las mayores derrotas humanas que narra Brooks, se deba al uso de la vieja doctrina militar de la guerra fría contra un enemigo que no se ajusta a las capacidades combativas que se espera de ellos.

Con todo, el libro peca del mismo fallo que todas y cada una de las historias sobre muertos vivientes. ¿Cómo el paciente cero, el que inicia el pandemónium, consigue crear una horda de zombies tan numerosa?

Brooks intenta explicarlo con tráfico ilegal de órganos y personas infectadas, y una vez que existen casos en medio mundo, a la ceguera de una sociedad que se deja engañar por sus dirigentes y la publicidad, que ve el problema como algo lejano que no va con ellos. Es en esta parte donde es inevitable que se te ericen los pelos, pues esta laxitud bien podría aplicarse a los momentos de crisis que vivimos. Por suerte, no hay ningún monstruo ahí fuera dispuesto a arrancarte las piernas. Bueno, quizás el cobrador del frac si lo enfadas mucho....

También hay aspectos de la guerra difusos, como la transición de los comienzos de la epidemia y el momento del gran pánico, cuando la gente se dio cuenta de que los zombies estaban en su vecindario.

Como toda contienda mundial, las historias y los hechos de la guerra que se tratan de pasada,son tantas, que bien podría haber una segunda parte detallando aún más el conflicto o una nueva "guerra". El dinero decidirá si la hay o no.

Si lo se, me duermo

Las tres de una tarde otoñal cualquiera. El viento enfría los ánimos de quienes se atreven a pasear por las calles. Hace un rato que he terminado de comer. Mi sistema circulatorio bombea sangre al estomago, para reducir los restos deglutidos de lo que antaño fue un alegre pollo, y la modorra se instala en mi consciencia como un okupa en una fábrica abandonada de Barcelona.

Podría echarme a dormir la siesta, pero la cama me rechaza. Bastante abuso de ella. Pongo La 2 dispuesto a ver algún documental sobre animales (Si, yo veo los documentales, hasta que empieza Gran Hermano. Más de una vez los confundo y no se qué estoy viendo)

No es la grácil figura de un antílope africano, la que brinca en la pantalla, sino una cara de sonrisa esculpida, gafas de pasta y cabello negro ensortijado. Entonces me pregunto ¿Ha estado Jordi Hurtado siempre ahí?

Aun recuerdo cuando, tras un prolongado descanso del éxito que le trajo Si lo sé no vengo, le pusieron al frente de Saber y ganar. Me alegré mucho de que abandonara el paro, porque me caía muy bien. Yo soy así de buena gente, me alegro de que alguien consiga trabajo, aunque no lo conozca de nada.

Me quedo mirando un rato a los concursantes, los cuales deben ganar una miseria, porque llevan decenas de programas y no les veo cubiertos de oro, como un cani sevillano. Al final me quedo dormido. Soy pedante pero no masoquista (no, no lo soy)

Cuando desperté, Jordi Hurtado seguía ahí; y ahí estará mientras a nadie le de por revisar el presupuesto y descubra lo que gasta en vaselina para los dientes.

Tres reyes

Sudamerica nunca pasará de ser una nota al pie de la página de la historia mundial. Que nadie se ofenda, pero pocas cosas dignas de relevancia mundial han ocurrido allí. Lo cual tiene sus ventajas por otra parte.

Si algo sabiamos de su cultura es porque sus habitantes la han traído consigo. Es por eso que apenas sabíamos nada de su música, su cine, su televisión, su pintura... más allá de las películas de Cantinflas y las reposiciones de El Chavo del ocho y el Chapulin Colorado en el canal comunitario.

Llegó entonces internet y su misión universalizadora, y toneladas de información llamaron a nuestras puertas. Sobre todo y gracias a youtube, descubrimos su música. He aquí los mejores temas que dio la tierra de la revolución bolivariana. (PD: Para mi, Sudamérica empieza en la frontera de los USA con México)

Wilfred y la ganga - Mi abuela: Una anciana hispana con un nieto panameño. De ahí solo podia salir una cancion como esta, el primer rap en español de la historia. Recuerdo cuando pegó fuerte en Málaga. Casi todos los chavales cantabamos por la calle aquella mítica estrofa: "Aqui se come mierda y arroz con habichuelas". La abuela no rapeaba muy bien, todo hay que decirlo y por ello, no pude acercarme a un potaje, hasta la edad adulta.
La letra narra las desventuras del mencionado panameño con su abuela, como si de una historieta de Ibañez se tratara, regalandonos momentos míticos.
Gran exito de Wilfred, que posteriormente alcanzaria la fama inmortal con... bueno, pasemos al siguiente.


El Chombo - El gato volador: La música española suele tratar temas de desamor y celos, todos igual. Los que van de alternativos solo hablan de sexo, drogas y lo mala que es la sociedad (que original) sin embargo, nadie tiene el valor de coger algo tan absurdo como un gato que vuela y hacer de eso un megahit como este del grupo panameño El Chombo.
Para que luego digan que los de la Hora Chanante son originales. Años antes ya estaban los de El Chombo con esta canción que el mismo Dali hubiera incluido en su mp3 derretido. Una epopeya musical sobre un gato que se coló volando en casa de un tipo. A destacar la integridad ética y artistica del grupo, que en más de un momento critica a su propia canción. Ya podria aprender Amaral.


El Chombo - Chacarrón macarrón: Una constante en los videoclips, no solo del sur de America sino del resto del mundo, es la afluencia de mujeres con escasa y ajustada ropa, retorciendose como culebras para llamar la atención. Este video hace gala de este recurso para... bueno ya lo vereis.

Hubo un tiempo en que si escuchabas hablar a un infante sudamericano, te surgian dudas de si te estaba hablando un niño o un académico de la lengua, por el dominio del lenguaje que demostraba, lejos del "Tio", "¿Que pasa?" y demás. Esta canción es la prueba de que el castellano está en buenas manos. El tema habla sobre drogas, aunque cuando lo escucheis vereis que no hace falta que lo diga.

Yo y el mundo

Hubo un tiempo en que las tardes eran coto privado de los niños. Los adultos debían alejarse de los televisores y dedicarse a otros menesteres como limpiar la casa o trabajar. Pero he aquí que llegó el paro masivo de la era Gonzalez, y el número de gentes ociosas delante de la caja tonta se disparó. Así pues, el territorio de los niños fue menguando hasta que solo quedó un pequeño foco de resistencia en la segunda cadena de Televisión Española.

Fue en una de sus tardes, cuando descubrí una de esas series, que sólo los americanos saben hacer: Yo y el mundo (Enseñando valores americanos desde 1993). La coletilla por supuesto es mía.

Excepto las series de afroamericanos, en las que se pretende hacer gracia mostrando a un blanco tonto o a una chica chasqueando los dedos mientras reclama la posesión de su hombre, las teleseries estadounidenses hasta mediados de los 90, siempre contenían algún tipo de reflexión moral, que hiciera que ya que habías desperdiciado media hora de tu vida, al menos aprendieras algo.

"Yo y el mundo" era una reflexion moral en si. Todos los capítulos giraban en torno a la educación del joven Corey Matthews, que se enfrentaba a situaciones que le hacían meditar y tomar el camino incorrecto, para ser posteriormente reprendido y llevado al buen camino, por sus padres o el elemento más pertubador de toda la serie: su profesor y vecino, el señor Finney.

Dicho sujeto, aparte de ser interpretado por el actor que puso la voz a Kitt, el coche fantástico, se dedicaba a perseguir a Corey a lo largo de toda su vida académica, cosa que solían hacer los griegos y que va en contra de los valores conservadores que propugna la serie.

Como en toda moraleja, el protagonista tenia un contrapunto gamberro y antisistema, en la persona de su mejor amigo, Shawn. Un chaval pobre que va en contra del mundo porque el peluquero no le corta bien las puntas, en el cual se reflejan las actitudes que un buen americano no debe adoptar nunca, como beber antes de cumplir los 21, destrozar el coche del profesor, saltarse las clases, dejar embarazada a la novia, perderse la superbowl...

Todo buen ciudadano, tiene su recompensa, y Corey la recibía de manos de Topanga Lawrence, compañera de colegio, que pasó de hippie puritana a calentadora andante. Que los pechos le crecieran más que la cabeza, fue lo que propicio el cambio de guión, así como el hecho de que toda una generación creciera viendo la serie. A medida que la edad de los telespectadores aumentaba, disminuía la cantidad de ropa que ocultaba las prietas carnes de Topanga, que terminaria casándose con Corey.

La serie consta de siete temporadas. En la primera de ellas, pusieron a un nerd repelente, pensando que seria el único, cuando la realidad es que no se libraba ni uno. No había nadie que inspirara otra cosa que no fuera desprecio, empezando por los padres puritanos, el vecino sabelotodo, la niña precoz, el hermano alelao... ¿Que por qué veía la serie? os estaréis preguntando...


Jamás subestimes el poder de unos pechos, para aumentar las audiencias.

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