No diga crisis, diga: ¡Depresión! (I)

El vocablo crisis ha sido integrado en el día a día, como una onomatopeya cualquiera de Chiquito de la Calzada, y ya hasta en la publicidad podemos encontrarnos con la palabra de marras. Lo que convierte el fenomeno, de algo puntual, a una tendencia de duración imprevisible.

En los 70, en medio de una grave crisis del sistema económico de la época, un puñado de ricachones wanna be y ricos a secas, se juntaron un buen día y dijeron: vamos a cambiar las reglas del juego capitalista, como si fuera el Monopoly de mi sobrino y asi podremos ganar más pasta y cuando esté cerca el momento de arruinarnos, ya veremos que hacemos.

¿Y qué ocurre cuando se cambian las reglas del juego? Que Manolito se enfada con Juan porque una regla estaba mal definida, y terminan a bofetadas sobre la alfombra del salón. Sustituye Juan y Manolito por un banco cualquiera y ya tienes la explicación. En realidad es muchisimo más complejo, lo importante es que el momento en que el sistema financiero se cae a pedazos y hay que buscar una solución, ha llegado.

Pero bueno eso da para otro tema. Especialmente de lo que quiero hablar es de la situación en este país, nada comparable al resto del mundo, puesto que aquí acabamos de superar hace unos días, el record guiness de destrucción de empleo en un año, por detrás de Zimbabwe y sus exóticos billetes de 500 millones de dolares zimbabweños. Y no es debido totalmente a la coyuntura exterior.

Desde que Franco abriera las puertas a las suecas en bikini, el motor de la economía patria ha sido el turismo. Luego estaban los altos hornos de Vizcaya, algo de agricultura y ganaderia y la industria catalana. Con eso, más o menos ibamos tirando, aunque mucha gente debia emigrar, pues las guiris y el carbón no generaban grandes cantidades de empleo.

Luego vino la democracia y las inversiones extranjeras, los fondos de cohesión europeos y el desastre mayor: el boom inmobiliario. Miriadas de trabajadores poco cualificados fueron atraidos con cantos de sirena y sueldos en B, aumentando el consumo espectacularmente, mientras el país despegaba gracias al endeudamiento de sus ciudadanos, esclavos del crédito y el banco, sin ellos saberlo.

Apostamos todo al ladrillo y el turismo, y cuando la ruleta se detuvo, perdimos hasta los palos del sombrajo. Incluso llegó a parecer que perdía la banca, pero ya se sabe que esta nunca pierde. Lo peor es que, como un ludópata irredento, sin nadie que le dé dos bofetadas y lo saque del casino, parece que queremos continuar jugándonos todo nuestro capital con los mismos números pese a que se ha demostrado que no tienen futuro.

No se utilizaron los beneficios obtenidos con la construcción, en el desarrollo de una industria moderna, de trabajadores de cuello blanco, pues con la globalización, los proletarios son chinos, bolivianos, paquistanies..., contra cuyos sueldos, no puede competir un cani español que abandonó sus estudios para poder ganar dinero y comprarse un scooter con el que pasear a la novia.

Y ahora, explosionada la burbuja inmobiliaria, desaparecidos los trabajos derivados de la construcción, las playas vacias de extranjeros que prefieren quedarse en casa antes que visitarnos, Zapatero proyecta nuevos empleos, como Hitler proyectaba ofensivas con ejércitos inexistentes, mientras los rusos bombardeaban Berlin. Moncloa es el nuevo bunker de la cancillería del Reich y sobre ella, se abalanzan los despidos, como las hordas rojas sobre la capital germana.

El país se derrumba y al mando hay un ciego que ve cerca la victoria gracias a una nueva arma maravillosa: El gasto público; pero esta, aunque potente, tiene poco alcance y los ERE´s son demasiado numerosos. El hundimiento, es inevitable.

Lamento decirlo, de hecho creo que para cualquiera que tenga dos dedos de frente, es algo que ya se sabe: no hay un plan B.

Soluciones para aliviar, que menos, la crisis hay muchas: Centralización de determinadas competencias autonomicas, desarrollo de energias renovables, reducción del número de funcionarios, importación del esquema productivo europeo con flexibilidad de horarios, facilidad a la hora de crear una empresa, reestructuración de la ley de educación, eliminación de gastos superfluos como los medios de comunicación públicos... pero bueno, dilucidar el éxito o el fracaso de las mismas corresponde a los economistas profesionales. En todas ellas, la esencia debe ser la misma: el cambio.

La mentalidad del siglo XX ha caducado. Esta crisis está llamada a ser un evento histórico al mismo nivel de la revolución francesa o la revolución industrial. Los viejos axiomas y paradigmas no tienen validez en un mundo en que el dinero recorre el orbe en segundos y una masa ingente de hambrientos llama a las puertas del mundo civilizado, dispuesto a esclavizarse por un plato de lentejas. No podemos seguir aspirando a fabricar zapatos, si los chinos fabrican más a menor precio. Esto sólo se soluciona de dos formas: con aranceles o tratando de diferenciarse de los zapatos chinos, por ejemplo, en la calidad o la innovación: en nuevos tejiidos, nuevos diseños...

No se puede hacer como los sindicatos, que piden a Nissan que traigan coches diesel y de gasolina a las plantas de producción españolas y retrasen el coche eléctrico, haciéndonos depender de los caprichos de paises extranjeros e impidiendonos competir con China, donde un coche cuesta 1.000 euros (aunque es más seguro subirse en el coche de Stevie Wonder que en un coche cantonés).

El continuismo que se predica desde todos los estamentos de la sociedad, sólo nos lleva al desastre.

Hablar sobre esta crisis es muy complejo, entre toda una red de dependencias artificiales, mentiras interesadas, cortinas de humo... Lo unico seguro es que las oficinas del Inem están repletas y el empleo no crece del árbol de los buenos deseos.

La tracklist del dolor

¿Has tenido un mal día? ¿Tu novio te ha dado la patada? ¿Estás depre sin razón aparente? ¿Tu madre te ha tirado los Madelman a la basura? Para estos momentos, unos comen helado, otros van de compras, otros de putas, pero absolutamente todos, enchufamos nuestro reproductor de música y atormentamos nuestro corazón con tristes canciones, que flotan en la oscuridad de nuestras habitaciones y se posan sobre la cama en la que yacemos recubiertos de lágrimas.

Envié un par de mensajes a Punset para ver si podía explicarme el por qué de este masoquista comportamiento, pero solo recibí como respuesta un mail que decía "Estimado amigo..." Supongo que aún andará buscando la respuesta.

En cualquier caso, he aquí mis canciones favoritas para hundirme en la miseria.

Dust in the wind - Kansas: Un recuerdo de que no somos nada, sólo un puñado de barro al que el creador dio forma y arrojó fuera del paraíso. Somos un suspiro en la ventisca del tiempo. Vivimos en tanto nos recuerdan y nos quieren, pero cuando muere el amor, morimos para siempre. Según esta teoría, os habla un cadáver que todavía no lo es.


Memento mori. Las imagenes de flores ayudan.



Stairway to heaven - Led Zeppelin: No habla de desamor, ni de sentimientos rotos y sueños despedazados, de hecho no se muy bien de qué habla, pero la adormecedora voz de Robert Plant, te transporta a un mundo donde los corderos duermen con los leones, los pobres no pagan impuestos y el amor siempre llena tu espíritu; Un mundo que no es el real, de ahí lo triste.
Dicen que si la escuchas con un petardo en la boca, eres capaz de ver la escalera. No puedo asegurarlo, pero si alguien lo prueba, por favor, lo confirme.

¡Que viva Led Zeppelin!


My inmortal y Broken - Amy Lee: Dos canciones de Amy Lee, una con su grupo Evanescence y otra con Seether. Escucharlas las dos y correr a por una afilada cuchilla con la que rasgar tus muñecas, es todo uno. No lo recomiendo. La autoría de sendas canciones, le confieren a Amy, el titulo de mujer más triste del mundo, por encima de Lady Di, así como el apelativo de "Viuda negra". Debido a las depresiones que causaba, posteriormente lanzó un single más animado "Bring me to life". Para muchos de sus seguidores, era demasiado tarde.





Si no se te remueve algo en tu interior, es que no tienes corazón. ¡Abandona este blog antes de que suelte a los perros!

Mr Lonely - Akon: Finalmente, para evitar caer en el suicidio y perder uno de mis valiosos lectores, algo más animado. Estadísticamente, las relaciones que no terminan por una infidelidad, lo hacen porque las mujeres se cansan de los desplantes de su pareja masculina. Y así lo plasma el cantante negro Akon, en esta versión del clásico de Bobby Vinton. El ritmo es tranquilo pero animado, gracias a la participación de los pitufos maquineros y pese a lo devastador de la letra. Todo hombre seguro que se ha sentido identificado con ella. Incluido el chico de la burbuja.

Charm

El otro día, como quien no quiere la cosa, me di cuenta de que no caigo bien a muchísima gente. Si, lo se, yo tampoco lo comprendo, y tampoco debiera importarme, porque no me dedico a vender enciclopedias de puerta en puerta, ni me he presentado a un reality; pero el objetivo de esta vida, es crecer como persona y acostarse con una supermodelo, aunque lo de crecer es más asequible.

Por ello, mientras luchaba contra la muerte frente al segundo pase de "El paciente inglés", decidí que aquello debía cambiar. Quería ser cool, molón, chachi... en definitiva, que la gente me dejara acercarme a menos de 50 metros de ellos.

Tras un profundo proceso de autocrítica, que me llevó toda una noche y dos tabletas de chocolate, llegué a la conclusión de que debía mejorar en tres aspectos principales.

El primero de todos y el más urgente: el aspecto. No es que sea un dejado, pero si me interesara un poco más por la ropa que llevo, puede que llegara a vestir como un mendigo. Qué le voy a hacer, cuando repartieron el buen gusto por la moda, yo hacia cola en la zona de los atributos sexuales (valga la redundancia)

Eché un vistazo a mi armario. Camisetas que no son dos sino una, pantalones pirata, chandals, deportivas doradas... aquello parecía sacado del guardarropa de MC Hammer. Debia renovar toda mi vestimenta, pero ¿a quien acudir? Mi novia estaba muy lejos y además siempre acabábamos en los probadores sin ropa...

Entonces me hice una pregunta: aparte de los italianos, ¿quienes son los hombres más elegantes? Instantáneamente tuve la solución: los gays. Y hacia allí que me fui para que me asesoraran.

La milla rosa es el descriptivo nombre que recibe la zona homo de mi ciudad. Si en algunos barrios no es recomendable caminar por las noches si no quieres que te desplumen, en este lo peligroso es que te emplumen y otras cosas que riman.

Tengo un par de amigos que trabajan en la disco más importante de la zona: Lujuria y pasión en tu sillón. Uno es Lady Zarzaparrilla y el otro/a Fuego en el cuerpo. Por supuesto son sus nombres de guerra. El primero es Manolo y el segundo David, antiguos compañeros de instituto que soñaban con ser ginecólogos. Tenían que disimular los pobres.

Con su ayuda, y tras más de seis horas visitando tienda tras tienda, iba cargado con una boa de plumas, unas botas de tacón alto hasta las rodillas, varios minitangas de cuero, una fusta y dos mascaras venecianas. Para mi no habían encontrado nada, así que decidieron tirar por lo clásico.

Dolce Gabanna, Dior, Coco Channel... en todas entraba ilusionado por los modelos que lucian en el escaparate, para salir horrorizado en cuanto veía el precio. Hasta que llegué a Armani. Cuando me puse uno de sus trajes, sentí como si fuera mio. El dependiente no pensó lo mismo, puesto que llamó a los municipales cuando me vio salir corriendo de la tienda sin pagar. Estuve unos cuantos días con un bonito traje de una pieza, a rayas blancas y negras. Y es que estar a la moda, puede costar muy caro.

Lo siguiente que debía perfeccionar era mi actitud externa hacia los demás. Desde que tengo uso de razón, y edad para que se me imputen crímenes, la policía local no ha dudado en pararme para pedirme la documentación. Debe ser que cuando uno hace algo ilegal, como robar un banco, pone cara de malo, para que así sea mas fácilmente identificable por la policía. Si no, no me lo explico.

Probé como Carmen Sevilla, a ponerme unos esparadrapos detrás de las orejas, para estirarme la piel y dejar al descubierto los colmillos de la felicidad, y tener una sonrisa permanente, pero no funcionaba. Unos góticos pensaron que estaba jugando al Vampire the masquerade y me estuvieron tirando los dados durante una hora.

Estaba luchando contra un miembro del clan Toreador, cuando me sonó el móvil. ¡¡Tenia una entrevista de trabajo!!, el lugar perfecto para poner a prueba mi sonrisa, pero tenia que encontrar la manera de sonreír. Entonces pasaron junto a mi tres alumnas del instituto sueco y las seguí con la mirada, hasta que me vi frente a un espejo, con una sonrisa que habría sido la envidia de un anuncio de dentífrico. Había encontrado la respuesta.

Llegué al edificio puntual, con mi traje de Armani. El entrevistador debió pensar que me había tomado un tripi o algo, porque no hacia más que ofrecerme un vaso de agua. Al tercer intento, lo acepté y caí en la cuenta. Rápidamente borré la sonrisa de mi rostro y puse mi cara mas seria, lo que fue casi peor, porque pensó que se me había bajado la euforia y temiendo que le rompiera las piernas, salio huyendo del despacho excusándose pobremente. Sigo esperando que me llamen.

La entrevista me había salido mal, y necesitaba ánimos para superar dicho momento. Miré en la agenda del móvil y llamé a la última persona con la que había hablado: mi amigo Antonio.

- Pizzeria Giovanni, dígame.

- Perdone, me he equivocado.

Que raro, pensé, debo haberme equivocado. Volví a marcar.

- Pizzeria Giovanni, digame.

- Oh, perdone, me he vuelto a equivocar.

- ¿Donde llama usted?

- A la casa de Antonio Maceda (nada que ver con el futbolista)

- Mmm, en los cinco años que llevo aquí no he escuchado hablar de esa persona.

Me despedí del amable pizzero y busqué el siguiente número por orden alfabético.

Una estaba casada, otro en el congo, otro trabajaba de buzo, un par estaban en la cárcel y Manolo y David estaban en la gay parade de Berlin. Estaba más sólo que una pulga en la cabeza de kojack.

Era la última de las cosas que tenia que cambiar. Me encontraba en esa situación de desamparo por no haber sabido mantener una relación de amistad, más de dos meses en el caso de los hombres o después de saber que no tenia posibilidad de llevármelas a la cama, en el caso de las mujeres. La triste realidad era que había abandonado a más gente que Chuck Norris en Desaparecido en combate...

¿Como cambiar aquello? En primer lugar, conociendo a otras personas. Que iba a comprar el pan, pues me presentaba a las amas de casa que hacían cola. Varias de ellas me tomaron por un gigolo buscando trabajo y me llevé varios tortazos y el número de teléfono de una señora a la que ni cobrando se lo haría. Pero no me desanimaba. Cuando iba al super, a la librería o al cine, hacia lo mismo. Pronto se me conoció por el salido del barrio y nadie se me queria acercar. Además la orden judicial me obligaba a permanecer a 100 metros de distancia. Estaba peor que cuando empecé.

Al final, decidí seguir siendo yo mismo porque aquellos a los que caigo bien, chanan mil. Al resto, que les den.

IDDQD

Desde aquella película de Super Mario donde Bowser era un tío que se convertía en dinosaurio y Luigi se ligaba a la princesa, las adaptaciones de videojuegos al cine han caído en picado. Sólo los generosos pechos de la Jolie consiguieron mantener a flote efimeramente a la que estaba llamada a ser la contraparte femenina y moderna del viejo (y nunca mejor dicho) Indiana Jones. Ni siquiera U2 pudo adecentar un bodrio como La cuna de la vida.

Podría hablar de las risibles Street Fighter, Doble Dragón o cualquiera de la inquietante filmografía de Uwe Boll, pero no; lo que vi el otro día fue ni más ni menos que: Doom. Un nombre que al pronunciarse cubre de tinieblas tu habitación mientras a lo lejos se escucha el rugido de un cacodemon dispuesto a sorberte la sesera.

El archiconocido videojuego de John Carmack cuenta con una reciente adaptación protagonizada por La Roca (que pese a lo que muchos digan, es un actor), un puñado de secundarios típicos de toda peli de acción (religioso incluido) y una rubia maciza para animar la vista de los adolescentes a los que se enganche con la campaña de marketing previa al estreno.

Yo al juego nunca le vi mucha historia más allá de liarse a tiros. La capacidad narrativa del programa era nula o igual yo solo me concentraba en la violencia, que todo puede ser. Según parece, todo gracias a la wikipedia, un marine era enviado a una de las lunas de Marte donde se habían abierto las puertas del infierno (literalmente) por las que se colaban toda clase de demonios y políticos. Por mucho que he visto la película, no he visto un solo demonio, y esto no lo considero un spoiler sino un favor al afortunado que aún no la ha visto.

Con el auge de la carrera espacial, con cohetes surcando el cosmos y hombres tirando basura en la luna, Hollywood pensó que la gente estaría mas interesada en sus historias, si estaban ambientadas en el espacio. Surgieron así títulos como "Los siete magníficos del espacio", "El astronauta" o "Apollo negro", una curiosa blaxpoitation sobre un vecino de Harlem que llegaba a la luna tras fumarse una sustancia extraña.

Con Doom, parece que la industria ha retomado ese camino, porque más parece un Resident Evil en el espacio... bueno, ni siquiera eso, porque si de la ambientación de la película se tratase, bien podría haberse desarrollado en un sótano de Citruenigo.

Como guinda a la pétrea actuación de La Roca y el bello rostro de la rubia de adorno, el guionista introduce de refilón una cuestión a la que aún hoy, los filósofos no han sabido dar una respuesta. ¿Existen hombres buenos y malos per se? y lo que es más inquietante ¿Viene determinado en nuestro código genético?

Preguntas, sin duda, a la que no hallaremos respuestas en un titulo pasable cuando no tienes otra cosa a mano.

Memories

Termina el año. Mañana será el día del repaso, como bien podría bautizarse a todos los 31 de diciembre. Es tradición que quien más, quien menos, haga recuento de todo lo acontecido en meses anteriores.

Más allá de crisis y conflictos, este ha sido el año del deporte español, hasta Fernando Alonso, con un auto de choque, consiguió hacer un buen papel. Pero por encima de él, de los ciclistas, de las olimpiadas y de Nadal, ha habido un éxito que hizo vibrar a todo el país: la victoria en la Eurocopa.

Anoche vi un reportaje sobre la misma y me sorprendió la capacidad que aún tenían las imágenes para emocionarme, pese a que no soy muy futbolero.

El campeonato comenzó de la forma esperada. Los "expertos" daban favorita a Portugal, porque en el jugaba el maniquí de moda. Tras el descalabro luso, nadie volvió a sacar el tema.

La selección española deslumbró en el primer partido, como en el mundial de Alemania, y como ocurrió entonces, todos pensábamos que sería flor de primera fase y caeríamos a las primeras de cambio. Entonces llegó Italia.

España ganó la Eurocopa en cuartos de final. El resto fue un paseo. Aun así, podríamos haber sido eliminados por Rusia o los germanos, pero la alegría de la victoria hubiera perdurado frente a la derrota.

Fue un partido de nervios, de ocasiones falladas, alguna que otra jugarreta arbitral y un par de sustos, vamos, lo de siempre, hasta que se llegó a penalties. Para entonces, los nervios de todo aquel que hubiera permanecido delante del televisor, estaban destrozados. La presión sanguínea de muchos, subió a limites alarmantes, y si no hubo fallecidos, fue porque todos los aficionados con problemas de corazón, murieron tras el España-Corea de aquel mundial nefasto.

Algo de ventaja teníamos, no estaba Raúl en el campo.

Antes de la Eurocopa, yo era partidario de llevar al jugador del Madrid a la selección, no como titular obviamente, pero si como revulsivo por si algún partido se trababa más de lo necesario, al estilo Julio Salinas.

Claro que la España de Aragonés, no necesitaba de dichos revulsivos, así que se quedó en casa haciéndose las mechas con Guti. Eso evitó que marrara el penalti que de seguro, hubiera querido tirar.

Todos aguantamos la respiración, cuando Villa se acercó al balón. No falló, Grosso cumplió con su papel, Cazorla exorcizó el fantasma de Joaquín, Cardeñosa, Salinas y tantos otros, con un grito de profunda rabia; De Rossi se encontró con el ángel guardián del Madrid. Todos saltamos junto a él a por esa pelota mientras Camacho se dejaba la garganta celebrando la crucial parada. Senna hizo que hasta el más racista gritara "¡Vamos negro!", Camoranesi continuó con nuestra angustia y entonces llegó Guiza e hizo de Raúl. Todos temimos lo peor, otra vez las lágrimas de desconsuelo, la amargura de la derrota inmerecida, el clamar al cielo por la injusticia...

La cámara enfocó a Casillas, que se levantó con una expresión en su cara que parecía decir "Bueno, me toca salvar el día" y entonces supimos que lo iba a parar y Di Natale aún se pregunta por qué no disparó a la izquierda. Para finalizar, Cesc, la ilusión de todo un país en sus botas, un pedazo de alegría con el que olvidar por unos minutos la crueldad de la realidad en la que vivimos, la oportunidad del desquite, un símbolo de que todo puede conseguirse en esta vida. Con esas mismas botas, rubricó una victoria histórica. Un madrileño y un catalán habían hecho trizas la maldición de cuartos.

Todos los que sufrieron con Sandor Phul, con el fallo de Arconada, con el robo de Al Gandhur, con tantas y tantas injusticias y errores en los momentos más decisivos, se reconciliaron ese día con el fútbol.

Mucho se hablará en el futuro de este año, pero en mi recuerdo, siempre estará asociado a ese partido, a una casa, a esa noche...



Si no se te ponen los pelos como escarpias, ¡es que no eres español! (o no te gusta el fútbol vaya)

La madriguera del conejo blanco

Sobre la revista Playboy recae un aura mística de sensualidad y obsceno glamour. Junto con la coca cola, es uno de los iconos de los USA y no importa en que sucio agujero del planeta te encuentres, que siempre habrá alguien que haya oido hablar de ella, y de sus apetecibles muchachas de portada.

En España, el Playboy (quitando Espartaco Santoni), como el divorcio, era algo al alcance de muy pocos, pero su leyenda se perpetuaba en los filmes y teleseries americanas que bombardeaban nuestros televisores durante la mágica década de los ochenta. Siempre tuve curiosidad por echar un vistazo a la revista, pero donde yo vivo lo único que tenia el kioskero era el Supervixxen. Aquí de siempre nos ha gustado el porno duro.

Con internet y la generosa aportación de gente que mata su tiempo escaneando páginas y más páginas de todo tipo de magazines (gracias esforzados sufridores) tuve la oportunidad de hacerme con varios.

Aún recuerdo cuando "abrí" mi primer Playboy y me encontré paginas y más paginas de texto y anuncios, salpicadas si acaso con algunos dibujos ligeramente picantes. Yo me esperaba un festival de pechos y sexos depilados unidos con el fin de exaltar la libido del lector, pero nada de eso. ¿Donde estaban aquellas bimbos que amenazaban con dejarte ciego de un golpe de torso? Alguna había si, pero se podía encontrar fotos más explicitas y en mayor cantidad en un simple anuncio de chocolatinas de una página web.

Para mi supuso una pequeña decepción en cuanto a tias buenas se refiere. Supongo que como hijo de petardas.com, un puñado de chicas por muy buenas que estén, no son estímulo suficiente, deben moverse y gemir seductoramente además, para llamar mi interés. Sin embargo, descubrí la parte literaria de la publicación, con unos reportajes y unas entrevistas que más de un periodico nacional querria para si.

Interviu, la copia española, no le llega ni a la suela de los zapatos, básicamente porque no tenemos para entrevistar un Arthur Miller, un Coppola o un Woody Allen, en resumen no tenemos a nadie que tenga algo de que hablar más allá de publicitar su último trabajo.

En mi época uno leia el playboy para ver tias buenas. Hoy, un niño lo abriria para culturizarse, si es que le interesara la cultura, que va a ser que no, porque entonces se harian calendarios a todo color de Juan Manuel De Prada y no es el caso, por fortuna.

Larga vida a Playboy y a Hugh Heffner, auténtico titán humano, que se mantiene firme como una roca ante las acometidas de sus esposas, que no sé cómo no le han echado cicuta en el martini ya, para cobrar la herencia. Usa catadores de cockteles Hugh, el macho occidental no puede permitirse perde a su icono principal.

Vivir, vivir... Que bonito

Podría ser la frase del contestador automático del teléfono de la esperanza, pero hace años, era el titulo del programa matinal que encumbro a Pepe Navarro a lo mas alto del olimpo de las marujas.

Corría el año 1992, Sevilla se preparaba para la Expo, Barcelona recibía un lavado de cara que la haría capital del mundo olímpico, y en mi colegio, se iniciaba una remodelación de las instalaciones, que obligó a dividir las clases en dos turnos. A mi me toco el turno de tarde, lo cual me dejaba con las mañanas libres para hacer lo que quisiera.

Como ahora, esa franja horaria no estaba hecha para los niños. Intentaba matar el tiempo con paseos en bicicleta por el barrio y visitas a la biblioteca, donde tenia que explicar al bibliotecario día si, día también, que no estaba haciendo pellas, sino tratando de culturizarme con los mortadelos que podía encontrar en las estanterías. Aquello fue el germen de posteriores aficiones.

Ocurrió sin embargo, que aun así seguía con un excedente de horas libres. Recurrí entonces al entretenimiento por excelencia: la tele.

Las cadenas privadas comenzaban a aflorar para regocijo de ociosos y amantes de las Mama Chicho. Las mañanas sin embargo, iban dirigidas a ese ser en peligro de extinción: el ama de casa, con la eterna Maria Teresa Campos de estandarte, al mando de la televisión pública.

En más de una ocasión en la que el azar quiso que cayera enfermo, había pasado las horas muertas viendo sus teatrillos con Paco Valladares y al tío del piano que nunca supe muy bien que hacia allí. En mi casa, siempre fuimos de la Campos. Todo el mundo tiene un pasado...

Todo cambio un día, cuando me dio por cambiar de canal y poner Antena 3. Eran las once y media y en la tele aparecía un ventrílocuo junto a un bulldog de gomaespuma con mala leche, luego más tarde, aparecia un tipo con aspecto de chulo playas (Navarro) dando paso a un perrito llamado Terminator al que daba de comer un tío con greñas de La Cubana, sobre el cual recaería años después la leyenda urbana de que se trataba de Santi Millán. Entre testimonios de amas de casa y gente denunciando problemas, se desarrollaba el impertinente ¿Tiene usted pelos en la lengua?, que ha posado en la memoria colectiva de varias generaciones... Todo un espectáculo alejado de la ortodoxia establecida por el pionero Jesús Hermida, del cual han bebido la mayoría de magazines matutinos hasta la actualidad. Era una mezcla entre un matinal clásico y el germen de lo que poco despues seria el pelotazo del Mississippi.

Al año siguiente, entraba en el último curso de la EGB. Las obras habían terminado, volvia a asistir a clase por las mañanas y Navarro cambiaba el nombre del programa por el de "Todo va bien". Durante el curso caí presa de los resfriados en numerosas ocasiones, por lo que pude ser testido del nacimiento de Pepelu y Doña Reme (entre otros), personajes que tiempo después reaparecerían en Esta noche cruzamos el Mississippi, para salvarlo del abismo del share bajo.

Recuerdo especialmente el programa de la mañana de aquel día en que España se jugaba la clarificación para el mundial de los USA contra Dinamarca. Tras una valla, varios miembros del equipo disfrazados de vikingos, se agachaban y levantaban mientras alguien del publico debía derribar el casco de alguno de ellos con una pelota, mientras era animado por Pepelu y Igor. Hoy día algo así es impensable.

Terminada mi época escolar, tuve la suerte de poder ver el último programa de Navarro en las mañanas. Fue una transmisión emotiva en la que, tras despedirse de los televidentes, salia al exterior del plato, donde se montaba en un burro, y se alejaba para siempre en el horizonte, llevándose consigo los últimos momentos de mi infancia y los retazos de una televisión que nunca volverá. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, ¡¡aunque no lo reconoceré jamás!!

Yes, he can

Bajo el oscuro manto de la noche, se decidió anoche la elección a presidente de los USA. El recuento comenzaba mal para Obama, perdiendo Kentucky, donde vive el coronel del pollo frito. Empezaba a pensar que tenia la negra. A medida que pasaban las horas, el que lo veía todo negro era McCain que finalmente se resignaba a contemplar como su campaña terminaba con un fundido en negro y un desvencijado rotulo que rezaba "The End"

Obama había ganado y los panteras negras para celebrarlo dispararon sus AK47 al aire mientras se comían un paquete de conguitos, tradición reminiscente de sus antropófagos antepasados del África septentrional.

Bien, ahora analicemos los datos fríamente, no como en Moncloa, donde pronto llegará un cargamento urgente de betún, con el que nuestro presidente pretende mimetizarse con el nuevo presidente. Y es que, según datos de CNN, el 93% de los negros afroamericanos, han votado demócrata. Entre los blancos las votaciones han estado más ajustadas, dividiendose los apoyos entre los dos candidatos.

Esta mañana cuando desperté, eche un somero vistazo a los medios. En todas las emisoras, las presentadoras, sonrientes, anunciaban la victoria. "De lo que nos hemos librado" parecían decir con su fingida alegría (pues nadie que se levanta a las 5 de la mañana puede ser feliz)

Pero, ¿Quién es Obama? Hace dos años nadie le conocía, ahora es presidente... puede parecer que es el máximo exponente del sueño americano, solo que por mucho que sueñes, no se llega al puesto de más responsabilidad del planeta con tan pocas alforjas.

Bush Jr era gobernador de Texas, Clinton de Arkansas, Bush padre fue vicepresidente y director de la CIA, Reagan era actor y gobernador de California, Jimmy Carter tenia una plantación de Cacahuetes y era gobernador de Georgia, Gerald Ford pasaba por allí, Nixon fue vicepresidente de Ike, etc, etc. En definitiva, Obama surgió de la mismisima nada y se encumbró en lo más alto en apenas un par de años. Nadie se pregunta cómo, ¿para qué? Tiene una sonrisa bonita...

Bueno, por los contribuyentes a su campaña lo conoceréis. Los principales: Goldman Sachs, Morgan Stanley, JP Morgan et al. Igual que su contrincante (hay que diversificar), pero este recibió mucho menos dinero. El que denominan promotor del cambio, resulta que debe mucho a los grandes de Wall Street, quizás por eso votó afirmativamente por la aprobación del rescate de los bancos con dinero de los contribuyentes. Él si que es todo un revolucionario...

Con todo, da la sensación de ser un candidato prefabricado, marioneta de los grupos de poder, cuyos medios de comunicación ocultan "escándalos" de todo tipo o minimizan la importancia de propuestas como la instauración del servicio militar obligatorio en caso de guerra (me gustaría ver la cara de los fumadores de hierba de Princeton al ser reclutados para servir en Oriente Medio, porque, todo el mundo lo ha olvidado, este hombre dijo que atacaría un país nuclear como Pakistán, en su lucha contra el terrorismo)

Entonces, ¿por qué le ha votado la gente? ¿por qué todo el mundo le presupone un aura mística de buen hacer? ¿Por qué se le considera un mesías de ébano, redentor de un mundo arruinado por los republicanos? Básicamente por dos puntos:

1. No es Bush

2. Es negro.

No ser Bush ya es una gran ventaja. No se te presupone estúpido, o parecido a un mono, además, peor no se puede hacer (o eso dicen) El que sea negro ha creado la falsa sensación entre la comunidad afro, de que el nuevo presidente se preocupará por sus problemas. Los andaluces pensaron lo mismo con un tal Felipe Gonzalez y aquí estamos en pleno 2008 y con el mismo desarrollo que un país del tercer mundo. Se olvidan de que ya hubo un presidente que se ocupó de ellos, Clinton, con medidas de discriminación positiva y concesión de hipotecas subprime, pero esa, es una verdad incomoda...

La dinámica de la historia es implacable. Los hombres solo pueden tratar de dirigirla, pero como una bestia salvaje, esta se rebela y prosigue su camino por encima de ideales y buenas intenciones. ¿Pasará por encima de Obama?

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