Los famosos...

... no toman drogas, toman sustancias prohibidas.
... no van a la carcel, hacen servicios sociales para dar ejemplo. Los que saben leer contratan a un abogado y se libran incluso de eso.
... no ponen los cuernos, enriquecen su vida en pareja.
... no montan orgías, organizan reuniones sociales a la europea, con gente desinhibida y prostitutas.
... no son gays, son sexualmente indefinidos.
... no trabajan, tienen un hobby por el que les pagan.
... no terminan sus estudios, de hecho muchos ni los empiezan.
... no roban, son esclavos de la cleptomania.
... no comen en hamburgueserias, apoyan el american way of life.
... no editan su lista de reproducción del mp3, sacan un disco al mercado con sus canciones favoritas.

Sé faraón para esto....

Le sacan de su tumba milenaria. Le roban hasta la lápida. Le manosean. Le abren en canal. Le exponen en un museo como si fuera la momia de Lenin... Y no contentos con eso, le ponen la cara de....



Lewis Hamilton.
¿Es que no ha sufrido ya suficiente el pobre Tutankamón?

Muera la inteligencia

Aún a riesgo de parecer integrado en esa entelequia llamada "comunidad bloguera", he de hacerme eco de una noticia que está recorriendo los blogs de todos aquellos que piensan que el conocimiento sirve para ligar (aunque yo personalmente recomiendo un Rolex)

Los supertacañones de la televisión pública han decidido eliminar de la parrilla de la 2, el único programa en que una pregunta puede durar más que una pausa publicitaria: Redes, dirigido por el carismático Eduard Punset. Según sus palabras, la dirección de la cadena le ofreció variar el formato para hacerlo más dinámico y divertido, con el fin de que fuera más asequible para todo el mundo; y él no ha querido pasar por el aro.

Alguien deberia decirle a los mandamases del ente, que igualar por debajo sólo lleva a un camino: Marruecos y su deslumbrante cantera de científicos.

Imagino yo que el deseo de cambiar el rigor y la seriedad que aportan los entrevistados de Punset por algo más "fresco", viene a remolque del irregular éxito de programas de presunta divulgación científica como: Brainiac, Cazadores de mitos o Clever; que sólo buscan la espectacularidad y que acaso lo más que consigan, sea paliar de manera superficial las carencias del sistema educativo español.

Y luego quieren aumentar el presupuesto para I+D... más valdria que empezaran por reformar las escuelas. Que a estas alturas de la película, haya que hacer demostraciones de que dos objetos caen a la misma velocidad independientemente de su peso, hace llorar a Galileo.

Redes es ciencia con mayusculas, al menos todo lo que se puede ser en un medio como el televisivo. Desde luego, será el programa menos visto que más gente eche en falta.

I want to be a porn superstar

Hace bastantes meses, fui finalista en cierto concurso, del cual quedó constancia en el blog, en su momento. El premio correspondiente era un lote de libros, a elegir. Aparte de los titulos que me recomendasteis, decidí escoger uno, del cual habia oido hablar mucho, por el relativo escándalo que generó, tras su publicación en los Estados Unidos. Se trataba de "Como hacer el amor igual que una estrella del porno", una biografia de la porno star Jenna Jameson, reina del cine para adultos de finales de los 90. Desconozco la cara que pondrian los encargados del concurso al ver tan explicito titulo entre mis peticiones, pero no me importó.

Ni que decir tiene, que cuando recibi los volumenes, deje a un lado todos los demás, para empezar a leer el libro de Jenna. No me duró ni tres días pese a sus más de 500 páginas; muchas de ellas sin fotos.

Y es que la historia de esta desdichada rubia de Las Vegas, engancha desde las primeras páginas. Digo bien, desdichada. Su vida es un reguero de desgracias, fortuitas y buscadas, del que intenta salir para luchar por un sueño ya conseguido: ser famosa.
Jenna empezó desde lo más bajo. Fue bailarina de strip tease en diversos clubs, luego dio el salto a la fotografia erotica y finalmente recaló en el porno. Aunque tras leer el libro, queda la sensacion palpable de que para ella era solo un peldaño mas para alcanzar la fama como actriz "tradicional".

El libro es un compendio de historias biográficas, retazos de su diario personal, pinceladas sobre la industria y un somero repaso a las relaciones que se suelen dar entre los que conforman ese mundo, fascinante para el que lo contempla desde fuera, pero que se vive de una forma diferente, una vez que has entrado en él. El que busque cotilleo puro y duro, lo encontrará, aunque no en tanta cantidad como uno espera a priori. A destacar que, según Jenna, Undertaker es en su vida normal, como el personaje que representa en la WWE.

Un libro altamente recomendable, para todo aquel que quiera profundizar en la psicologia de una actriz porno y ver fotos de tias en pelotas.
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