Jugué al chinchón y no creerás lo que sucedió a continuación

El objetivo del Chinchón es acabar con tus contrincantes por aburrimiento. Llegué a esa conclusión la semana pasada durante una de esas cenas con divertimento para sobrellevar mejor la digestión y que de tiempo a que baje el nivel de alcohol en sangre lo suficiente como para que la guardia civil no te imponga una donación obligatoria al bolsillo de cualquiera de esos políticos tan honrados y píos que tenemos en esta nación.

Yo hubiera preferido ver una película, la verdad, pero alguien sacó una baraja de cartas, una cosa llevó a la otra... y no recuerdo más. Mi cerebro se desconectó por espacio de varias horas interminables y solo despertó al fresco de la brisa nocturna que mesaba mis cabellos de vuelta a casa.

No me quiero ni imaginar lo que se aburrirían los pavos que inventaron el chinchón. Estoy seguro de que se trataba de un par de estudiantes de Económicas, vírgenes como la de los Milagros y excluidos de las fiestas universitarias en las que la gente normal disfrutaba de las bondades de la enseñanza pública: alcohol a granel y desinhibición desenfrenada.

Anselmo y Rufián, que así se llamaban, se reunieron en el altar de la desesperación y sacrificaron su juventud al cruel dios Sopor, señor de las insondables dimensiones tediosas, donde todos los días son domingo por la tarde y siempre se emite en televisión una entrega de La Clave (pero no la entretenida, las demás).

Como agradecimiento a su ofrenda, una baraja española cayó al suelo junto a un señor de boina enroscada, garrote al cinto y aliento matador. Nicolasio era su nombre y su don: ser triple campeón intercontinental de Chinchón en un agujero infernal llamado Bar Paco, especialidad en sangre con tomate y el "SeduceCabras", un refinado cóctel de vino peleón y anís del mono con el que los jóvenes del pueblo aspiran a arrejuntarse con las mozas en la era mientras ponen en práctica el Daygame. Un lugar horrible para un juego horrible. Llevaba en su cartera de piel de ternero una foto del mencionado evento en el que se le veía besando a un bóvido de sexo indeterminado ante el jolgorio de media docena de pueblerinos. En el reverso, se podía leer: Nicolasio, 3 times Intercontinental Chinchon Champion with his friends of Bar Paco. Aparecía firmada por el presidente de la International Chinchon Federation, Xi Jiang, conocido en el pueblo como "El chino chillón".

Nicolasio, heraldo del hastío, azote de los Cárpatos, amante fiel. Se presentó con una voz cazallera que podría haber ahogado en pena a Milikito, cuando este aún tenía ilusión por la vida.

- ¿Para qué me habéis convocado? ¿Problemas con las hembras?

- No, señor Nicolasio - se apresuró a clarificar Anselmo ante la mirada reprobatoria de Rufián, que no había catado hembra desde que su madre dejara de darle el pecho el año anterior -. La somnolencia ante la falta de estímulos y desafíos nos atenaza y buscamos remedio para ello.

El enviado del dios Sopor se rascó la cabeza pensativo, haciendo peligrar el precario equilibrio de su boina.

- Pues yo hubiera pensado en el Pichonari, pero visto que me han dado estas cartas... Os descubriré el enigmático juego del Chinchón - susurró mientras en la lejanía pareció que los rayos rasgaban el negro firmamento -. Se juega de la siguiente manera: se reparten seis cartas entre los jugadores y luego os rompéis una botella en la cabeza y soltáis una carta sobre la mesa. El último en quedar inconsciente gana.

La pareja de aburridos estudiantes se miró espantada.

- Pero Nicolasio, eso es muy violento para unos jóvenes cosmopolitas como nosotros que no conocen la barbarie más que en la hora punta del metro los días de partido.

- Son las reglas de mi pueblo. Si no os gusta os tiramos al pilón a hacerle compañía al maestro -. sentenció el tahúr, porque a ver si os vais a creer que uno llega a campeón intercontinental de chinchón sin hacer trampas. No amigos, este mundo está podrido incluso en aspectos de la vida tan trascendentales como el juego reglado.

Arrepentidos por haber jugado con fuerzas ignotas y haber perdido 56.000 de las antiguas pesetas, pues el Nicolasio vaticinaba un cercano colapso del Euro y no aceptaba cash en dicha moneda, Anselmo y Rufián cerraron Tuiter y volvieron en su máquina del tiempo a la guerra civil, donde lucharían en bandos antagónicos por su visión de lo que debería ser España y para que Pérez Reverte tuviera tema de conversación para sus tertulias en el Café de Chinitas.

Infiltrados en las trincheras del enemigo extendieron el juego maldito entre los milicianos siendo responsable del 47% de las bajas en combate y primera causa de fallecimiento en la retaguardia, por delante de la sífilis y la discusión sobre qué lleva una paella, convirtiendo así al chinchón en el juego de cartas más sanguinario de la contienda, por delante de las Siete y media nazis.

Así se inventó el chinchón y se plantó la semilla del odio en el ADN de las dos Españas, la que pasa de las cartas y la que puebla los bares los fines de semana, cigarrillo en boca y mirada aviesa a los contrincantes entre chato de vino y chato de vino. Así que mi consejo de hoy va a todos aquellos anfitriones de cenas, celebraciones varias o despedidas de soltero: las croquetas que no falten nunca.

#ChinchónFacts

. Hitler fue expulsado en su juventud de la Escuela Imperial Austríaca de Chinchón. Si sería malo, el hijoputa.

. En la versión primigenia de "La guerra de los mundos", los marcianos eran expulsados del planeta tras una partida de cuatro días al chinchón.

. "Chinchón is bigger than life" es el eslogan con el que se anunciaba la cerveza Coors a principios del siglo XX. Tras los malos resultados cosechados con el mismo, se decidió cambiarlo por el más eficaz: "Ni tu gato mea algo tan delicioso".

. Si hablas del Chinchón blasfemas como un cabronazo.

. Murcia era un vergel y una potencia tecnológica hasta el siglo XVIII momento en que el naturalista cartagenero James McAvenue introdujo el chinchón en la sociedad murciana tras un viaje de 2 años a la Tasca Manoli.

. "El PP robará (presuntamente) pero al menos no juegan al chinchón". Oído en un colegio electoral el pasado 20D.

. Si escribes Chinchón al reves podrás leer: "El Ratón Pérez no existe". Haced la prueba:

Chinchón

Y ahora del revés:

El Ratón Pérez no existe.

Espeluznante.

. En 1997, tuvo lugar la partida entre Deep Green, lo último en Inteligencia Artificial de Dell Computers y el señor Jordi Tarradellas. Sacó tanto de quicio a la máquina con su parsimonia, que esta, entre jugada y jugada, mostraba en pantalla mensajes para desestabilizarle. Como por ejemplo:

"El catalán no es un idioma."

"Catalonia is Spain."

"El doblaje catalán de Bola de Dragón es una mierda."

"¿Y Pujol cuándo va a devolver lo que se llevó?"

"Messi tiene más hormonas que los pollos del Carrefour."

Dichos comentarios no afectaron lo más mínimo al Sr. Tarradellas, que con 4.000€ en juego no prestaba atención ni a su madre. Finalmente se alzó con la victoria al acabarse la batería del ordenador.

. Hay toda una generación de españoles que no tienen ni idea de quién es Chiquito de la calzada. ¿Cómo pueden dormir por la noche? Esto no tiene mucho que ver con el tema tratado pero tenía que decirlo porque me parece una aberración.

. Escribí este post durante la mencionada partida de chinchón. Además me dio tiempo de esculpir en puré de patata una reproducción a escala 1:100000 del Taj Mahal y a aprenderme el Cantar del Mío Cid para impresionar a una moza, ya que Nicolasio se llevó de vuelta a la dimensión tediosa la receta del "SeduceCabras".

4 comentarios:

  1. Yo el chinchón lo asocio con tardes en la piscina esperando a ver si hacía la digestión o no durante las cuatro horas de rigor. O sea, que sí, que es un poco soporífero, pero exceptuando al strip-poker y algún juego absurdo e infantil, qué juego de cartas no lo es?
    Al menos me he reído con tu post :DDD
    Un beso!!

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    1. Pues ahora que lo dices, es verdad, no conozco ningún juego de cartas que no sea un billete de ida a la calle de la desesperación. Eso sí, en la modalidad "strip", hasta la brisca se convierte en una experiencia excitante.
      Me alegro de que te hayas reído :)
      Muchos besos!!!

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  2. Jajajajaja. Como yo soy un ser por demás aburrido, tengo que admitir que al chinchón no tengo rival. Pena que soy tan extremadamente aburrida que nunca juego por dinero.
    Y no puedo irme de aquí sin probar esto:

    Chinchón

    El Ratón Pérez no existe.

    ¡Ostras, es cierto! Me ha dado mucho miedo...

    Besotes!!!!

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    1. No jugar con dinero no es de persona aburrida, algo que por otra parte tú no eres, sino de persona prudente y que tiene en alta estima sus ingresos. Yo tampoco suelo apostar a menos que sean garbanzos o prendas de ropa.
      Lo de escribir Chinchón al revés creo que voy a comentárselo a Iker Jiménez a ver si me lleva un día a su programa y así puedo cumplir mi sueño de conocer a Enrique de Vicente, antes de que los Annunakis se lo lleven a la cara oculta de la luna.
      Muchos besos!!!

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