Consejos para conseguir más visitas en tu blog

Los blogs llevan en nuestras vidas más de una década. Al menos en la vida de algunos. Cada uno tiene un motivo para crearse una cuenta en Blogger o Wordpress y abrir una ventana personal al mundo: ligar, llamar la atención de alguien que le de una mano cuando esté al borde del precipicio y si hay suerte ligar, hacer currículum y si se puede ligar pues eso que se llevan, hacer del mundo un sitio mejor con sus gracietas y de paso encandilar a alguna chica con la que ligar y los hay que simplemente quieren follar gracias a él. En todos estos casos, para tener éxito en nuestra misión, hay algo que necesitamos obligatoriamente: un gran volumen de visitas (o tener la suerte de que te visite una ninfómana con predilección por amantes digitales, si eres un chico, o un tío que sepa leer, si eres una chica)

Mis provechosos años al frente de, Fin del juego primero, y El Expreso a Thule en la actualidad, me capacitan para daros una serie de consejos infalibles con los que hacer de vuestra bitácora personal un lugar tan concurrido como un club de carretera camino de Valencia. Luego ya si veis que solo tengo tres comentaristas fijos después de casi una década, igual no me hacéis tanto caso, pero bueno, nadie dijo que mi método fuera infalible.

. Hablar de Susana Griso: He de hacer una revelación sorprendente: no funciona; al menos no tanto como uno podría pensar. Si, cada día, durante el horario de emisión del programa que conduce en la televisión, babosos y degenerados como yo teclean en Google el nombre de esta catalana cañón y son redirigidos a mis dominios. Sin embargo, su número se mantiene constante, alcanzándose una masa crítica (muy escasa) de seguidores que no ha variado en todos estos meses. Y es curioso, porque cada jornada me sorprende las distintas procedencias de los que ansían lamer los pies de Susana: un día pueden venir del Ministerio de Defensa, otro de una aldea perdida en Italia, al siguiente de las propias oficinas de Antena 3, Estambul, Novosibirsk o del Ministerio de Hacienda, que imagino que no teniendo suficiente con el sexo sucio que practican con los contribuyentes, necesitan echar mano de imágenes guarras para excitarse. Así pues, es una opción que aunque nos reportará visitas, no es ganadora per se.

. Escribir bien: en tanto calidad como en contenido. Sirve incluso de menos que hablar de la Griso. En este mundo donde lo mediocre triunfa y lo excelso se envidia y se subestima, que tu pluma sea comparable a la del fénix de los ingenios o que toques temas desde puntos de vista novedosos, no te asegura un gran público. Como red social, aquí lo que importa es tener carisma a raudales, charm, savoir faire y savoir être, mojo... y que tu blog lo transmita, ya sea a través de tus posts, tu foto de perfil, los comentarios lisonjeros, concursos y sorteos, las promesas de sexo en agradecimiento por estar ahí, etc. Ya puedes poner al alcance de las abuelas la teoría especial de la relatividad, que un post de una línea con un simple "Hola" proveniente de una adolescente de pechos duros, altivos, sonrisa abierta y ojos acogedores obtendrá cuarenta veces más comentarios que tu disertación. Aún así, si no tienes pechos duros y altivos o directamente no los tienes de ninguna clase, al menos deberás escribir cosas interesantes y con cierto estilo. Es lo que hay. El éxito blogueril instantáneo no es para los hombres.

. Enlazar porno: Alguno me dirá que para eso está xvideos, redtube, pornrabbit, pornhub, porntube, y derivadas, pero salvo las etiquetas que clasifican vagamente los videos por género o filia, básicamente lo publican todo sin importar la calidad, por lo que hay mucha paja (guiño, guiño, cuidado que te da en el ojo) Un blog que publicara únicamente los mejores videos con una clasificación apropiada tendría cierta repercusión. El problema viene en que, sí, obtendrás visitas, pero con contenido que en principio no tenías pensado crear y/o enlazar. No es de recibo incrustar un vídeo con gemelas juguetonas entre un post sobre La aldea del Arce y un poema dedicado a tu novia, por ejemplo; ni siquiera aunque esas gemelas sean ciervas cachondas antropomórficas. Caso diferente es que quieras hacer una página porno, en cuyo caso no necesitas leer esto.

. Hacerte pasar por una chica adorable en sus medianos 20 y contar sus desventuras erótico-emocionales: atraerás público masculino en masa cuya intención será salvarte de una soltería que se cierne amenazadora sobre tu presunto reloj biológico al que derrotarán cual fiero dragón con ayuda de su certera lanza. El mito del príncipe azul trasladado a las estepas digitales. Además el número de comentarios subirá exponencialmente en los momentos en que "presentes" a un posible novio, y cuando este haga algo que mine tu confianza en él.

. Hacer una lista con información de utilidad para los posibles visitantes.

. Crear un personaje interesante: Pese a lo que diga Paulo Coelho, al mundo no le interesa cómo eres. De lo contrario estarías en un yate anclado en la Costa Azul bebiendo champán del ombligo de una adolescente descerebrada. Por ello hay que idear un personaje tras el que esconder nuestra insulsa personalidad y que atraiga con su fuerza arrolladora a las masas, al estilo Max Power. Aviso: no os hagáis pasar por un robot que eso no funciona. En este caso el éxito se deberá más a la interacción con los comentaristas que por lo que escribas, pero al menos es un comienzo.

. Busca un nicho de mercado vírgen y explótalo como una mina en Asturias. Hay muchos temas de los que hablar y no todos son tratados en la blogosfera. Lo malo es que de estas cuestiones huérfanas de representación, que sean interesantes... muy pocas. Ahora no se me ocurre ninguno, pero el que quiere tener éxito eres tú, así que no me presiones.

. Enseñar una teta: y ojo, no una cualquiera, sino la tuya. Consejo solo válido para chicas. Podéis ir subiendo fotos diarias y escribiros dedicatorias en el escote. Aunque bueno, eso ya se está haciendo... Pronto se correrá la voz, entre otras cosas e incluso podrás comenzar a incluir de vez en cuando uno de tus textos más íntimos.

. Hacerte pasar por una chica adorable en sus medianos 30 y contar sus aventuras gatunoemocionales: creará un efecto empático en innumerables chicas que verán en ti un reflejo de sus tristes vidas, de las que seguro que algún día son rescatadas por un príncipe azul en su Porsche Inferno accionado por la contracción rítmica de sus abdominales. No olvides incluir dramas cotidianos como "el vecino buenorro vino a pedirme sal pero no tenía. Ahora se pensará que no soy una buena de casa y no me querrá empotrar", "Mi gato se fue a por tabaco y aún no ha vuelto" o "El chocolate no es un buen sustitutivo del sexo. Shame on you Nestlé". El nombre de tu blog debería incluir alguna de las siguientes palabras: diario, soltera, rubia, lista, tonta, vida, amorosa, veinteañera, treinteañera, cuarenteañera, ganchillo o frincar.

De todo esto se puede sacar una conclusión: si quieres tener éxito, ponte tetas o no podrás escribir de lo que quieras.




 
 
Cada día me cuesta más encontrar una excusa para poner sus fotos

Learning English with Dr. Moriarty

It has passed a lot of time since I arrived from Canada and to be honest, I have forgotten all the English that I learned there. I barely remember how to ask a whore how much for a chupa chupa, and that is sad because if I travel to an anglo-saxon country I will not have fun. Anyway, I want to improve my language skills and that´s why I have created this section: to practice my English and maybe help someone to start to learn the language of those pirates and butchers from the Great Britain. Try to find the grammatical and orthographic mistakes that I will include in every post. As a good spanish, you will learn more pointing to other´s mistakes.

In my opinion, the best way to learn a language is live in a country where it is spoken. That´s not always possible because you maybe don´t have enough money to live outside, you are afraid of taking an airplane or, who knows?, you are so racist that you can live in a place with too much races. If that is the case, we have to improvise. We can simulate the inmersion with the only thing we have at hand for free: culture. If in the high school you did something more apart from smoke weed, flirt with the french teacher and play videogames I´m sure you will know the theory of the English language: grammar, orthography, the phrasal verbs and that kind of useless stuff when you are talking with a brother from the guetto. Anyway, the hardest thing of English is understand someone when he is speaking. If you barely can understand a guy from Cádiz when he is talking your own language, you will have some difficulties. There is only a way to get used to the English accent: hear people speaking English anytime. And how can you do that in a city where the only english men are the sailors of a damaged nuclear sub?: watching movies and listening songs. That´s why I suggest you to watch or to listen everyday a movie, a tv show or a few songs in original version.

Today I will recommend you a documentary that you can find in Youtube between Justin Bieber´s last sex scandal and One Directions´s fans fainting while touching themselves in the solitud of their bedrooms: "Escape to the Legion", with Bear Grills. You may remember him from shows like "I was in the army six months and I´m fucking cool", "I smile, your pants go down" and the most known documentary: "The last survivor", although a more accurate name for the show would have been "The last survivor and his cameraman" (I always thought that the real protagonist of the show was the cameraman because he did all the things that Bear did, but he was with a fucking camera in his hands!!) Actually, the real name of the show is "Man vs Wild", but who cares?

Escape to the legion is a mix between Big Brother and one month of training in the French Foreign Legion. 12 english men, including Bear Grills and a gay wedding dress designer (what a surprise!) test how would be the basic training of a legionnaire, in the hot sands of the Sahara. Some ex-legionnaires will insult and push them beyond their strenght. It is a good show because you will be exposed to all kind of English accents, most of them will be hard to understand because they speak really fast, using slang... If you are interested, you also will learn a few things about the Foreign Legion and, who knows, maybe you will hear the call of duty (Modern Warfare) Probably at the beginning you will not understand nothing but soon you will notice that almost all that they speak about is different ways to say: Ah, the sergeant is fucking me hard.

For those who hate the "survivor guy", don´t worry, his main function is to narrate what happens in the episodes. His presence is minimum. I hope you will enjoy the show.


 
Episode 1
 

 
Episode 2
 

 
Episode 3
 


 
Episode 4


Note: Thanks to Pharaoh Gallardón II I could face a jail sentence just for linking the videos. What do you think now about Spanish justice? Stop the mad egyptian before it´s too late!

Oido en... la estación del trenecito de mi pueblo

"Ayer me corrí tres veces"


Y no es que estuviera poniendo la oreja en la conversación que mantenía una señora de clase media, mediana edad y media melena con su atenta amiga, un peldaño por encima en la escala social a juzgar por los collares de oro con los que ejercitaba las vértebras mientras asentía las confidencias de las que estaba siendo partícipe, aumentando así sus lazos de amistad, pues me imagino que algo de tamaña intimidad no se va contando a cualquiera que te encuentres por la calle. Vamos, digo yo que la afortunada gimnasta del amor no se sentó a esperar el tren y le dijo a la primera que se sentó a su lado los orgasmos que tuvo en una jornada de pasión.

O puede que sí. Eso me retrotrae al primer encuentro que tuve con la forma reflexiva del verbo correr, durante una obra de teatro que tuvo lugar en mi instituto. Le dije "córrete hacia allá" a una chica que ocupaba la butaca que tenía asignada y mis compañeros se rieron como ardillas histéricas, cómplices de un juego de palabras del que yo no era participe por mi candidez y tontuna. Igual la señora de los collares le dijo a la otra que se corriera un poco para dejarle sitio mientras llegaba su turno y la otra no dudó en vanagloriarse de su capacidad uterina aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

En cualquier caso tuve que seguir mi camino y no pude enterarme de si la confesíón quedaba ahí o continuaba con detalles importantes como ¿dónde había ocurrido? ¿Con quién? ¿Cómo?, si había repetido esa misma mañana... que supongo que no. Uno no se corre tres veces y deja escapar al causante para ver mi pueblo, que es muy bonito pero para nada compensa.

Con todo lo que me sorprendió no es que expusiera a voz en cuello su vida sexual ante todo aquel desconocido que tuviera interés por conocerla, desconocidos que por otra parte olvidarían su cara al instante, menos yo que le hice una foto porque nunca se sabe a quien te puedes encontrar por la noche, lo verdaderamente sorprendente, a juzgar por el tono eufórico de su voz y el tintineo de sus ojos, fue que lo considerara como una hazaña. ¿En serio? ¿Por solo tres veces?

Sobreviviendo en las rebajas

Entre las necesidades básicas del hombre se encuentran procrear, procrear, comer, entrenar en solitario la procreación y no pasar frio, quizás por ello no entendemos el concepto abstracto de ir de compras, vamos muy a gusto con el pecho descubierto o con una piel de mamut cuando el frío aprieta. Todavía no he encontrado a un hombre al que le gusta ir de tienda en tienda mirando prendas (heterosexuales fuera de su época de celo, se entiende) Quizás por ello las tiendas dedicadas en exclusiva a nosotros suelen presentar un aforo similar a un Valdebebas - Cerezo de tercera regional. Símil futbolístico que los machos entenderán. De hecho el lugar más solitario del planeta sería la planta para hombres del Zara, si no dejaran entrar a las mujeres.

Sin embargo, llega un momento en que todo hombre debe hacer de tripas corazón, guardar su lanza y acompañar a su pareja a las tan temidas rebajas, para mayor disgusto, ahora eternas. No te libras ni aunque sea verano. Empieza entonces un lento caminar por los pasillos repletos de mercancía en espera de ser sobada, observada, sopesada, resobada, quizás probada, cambiada por otra talla mayor, devuelta y vuelta a empezar. La primera vez te lo tomas como algo exótico. ¿Así que esto es lo que hacen las mujeres cuando salen a la calle? piensas mientras observas fascinado el ecosistema único de cada local: Grupos de chicas en busca de ropa para salir de marcha ancladas en la sección de tops, milfs ojeando bolsos, dependientas que doblan ropa mientras con un ojo guardan control de lo que hacen las clientas y con el otro examinan el chupetón que muestra su compañera en el cuello y que seguro que se lo ha hecho el Johnny, que mira que le dijo el otro día que le dejara, pero nada, no aprende. Y anda que no cubrirse con un pañuelo para que no nos demos cuenta. ¡Será guarra! Y así sales al final contento por haber vivido una experiencia nueva y enriquecedora que te ha hecho comprender un poco más a tu mujer.

Ya cuando salís de la tienda para meteros en la de al lado, el enriquecimiento personal te parece pelín excesivo. Se inicia de nuevo el recorrido diabólico por los pasillos y a la quinta tienda empiezas a buscar formas de guardar la compostura y no caer preso de la fatiga de rebajas, término médico que no me detendré a explicar aquí pero que convierte a un hombre perfectamente sano en posesión de todas sus facultades en poco menos que una mula de carga que arrastra los pies por las baldosas que le indica su pareja, con la voluntad anulada y la mirada hueca. Un guiñapo vamos.

Es en este momento en el que un hombre demuestra la pasta de la que está hecho. Hay quien se deja arrastrar por la situación y lo único a lo que aspira es a encontrar la mirada de consuelo en los ojos de un camarada desconocido pero en ese instante en el que se cruzan sus ojos, casi hermanos, y hay quien mira a los ojos a la adversidad y le pide que le enseñe las tetas.

Yo comencé a salirme a la puerta de las tiendas a esperar. Allí conocí a gran variedad de personajes, amén de crear el Pulanberismo. Entre todos ellos me llamó la atención un señor mayor que decía llevar esperando a su esposa en la puerta del Trucco de mi ciudad nada menos que 15 años. Sorprendido, le pregunté la razón por la que no entraba en el local a buscarla. Si hombre, para que la encuentre, respondió antes de liarse un cigarro. Y así tantos otros congéneres que pasaban frío, soledad y verguenza, porque las chicas te miran siempre con pena al entrar, el rato. Yo tuve que dejarlo porque me di cuenta dos semanas después que cada vez que íbamos de compras tenía que dormir en el sofá.

Tuve que poner en marcha otros mecanismos de supervivencia. Comencé por los viejos trucos matemáticos, como contar cuantas camisetas llevaban demasiado escote, cuantos pezones podrían verse con las camisas de Pull and Bear y así. Sin embargo, cuando llegué a la conclusión de que con el 78% de las faldas de Mango se veía la puerta de los deseos si te agachabas en un ángulo menor de 45º, me aburrí. Como también me aburrió intentar aprender algo sobre moda, cosa muy útil si tienes pensado en una fiesta hacerte pasar por gay, ya sea por convicción o como técnica para ligar, cosa que por aquel entonces no necesitaba. Pasé entonces a escuchar la conversación de la gente que me rodeaba. Me enteré de muchas cosas, como que el sueldo de las dependientas de Zara da para irse de vacaciones a Nueva York una semana a todo lujo, que hay una Vane suelta por la provincia esparciendo infecciones, que el final de Perdidos era una mierda (cosa que ya sabía pero bueno...) y que Pablo Alborán debe tenerla como un caballo a juzgar por los comentarios poco profesionales de la que decía ser su fisioteraputa. Y no, no hay una errata.

Lo de las dependientas me sorprendió, así que les dediqué más atención de la prestada hasta el momento. Por regla general suelen ser chicas jóvenes y guapas, algunas incluso majas.Craso error pues cuando una dependienta ve a una clienta, lo primero que viene a su cabeza es: A ver que quiere esta gorda, seguro que una 34 cuando eso no le cabe ni en una de esas patas de elefante que se gasta. Una mujer nunca va a hacer caso a la opinión de una desconocida. La empatía entre mujeres guapas es similar a la que se da entre la víbora y la King Cobra. La compradora ve en la dependienta a su enemiga, esa niña del colegio que le decía que las coletas eran de pueblerina, esa compañera de trabajo que hace comentarios sobre el incesante tamaño de su trasero con una sonrisa, y claro, si se compra es por necesidad y por vicio, pero el supremo arte de vender consiste en colocar al cliente algo que no necesita. Si pusieran a hombres como Clooney o el Khal Drogo a vender, les comprarían hasta una carpa de circo.

En cualquier caso yo agradezco que el status quo matriarcal en el área comercial se mantenga, pues así al menos puedo alegrarme la vista. Eso si, un consejo, existe un alto riesgo de que te pille tu novia si eres muy descarado mirándolas y créeme, no acabará en trío. A mi me pasó una vez, pero a los 10 minutos ya empezaron los títulos de crédito.

Al final fui asimilado y siguiendo el viejo adagio, me uní al enemigo, aunque mi primera experiencia fue nefasta. El otro día me quedé sin comprarme una camiseta de Vegeta porque la elefantiásica cola de la caja me echó para atrás. ¿Por qué no se crea una caja de emergencia que reduzca el tiempo de espera? Así gente consumista como yo, sin ninguna necesidad de una camiseta, podría tirar el dinero alegremente.

Así se lo conté al señor mayor que esperaba en la puerta. Este se limitó a encoger los hombros y me ofreció un cigarrillo.

Literatura muerta

Nos encontramos en la era de los zombis, cuyo reinado no ha sido siquiera amenazado por los exitosos vampiros moñas de Crepúsculo, más afeminados si cabe que los de Anne Rice, que ya es decir mucho. Videojuegos, comics, series de televisión con el mérito de querer que todo el reparto muera devorado... y películas. Dentro de poco se estrenará en los cines de medio mundo Guerra Mundial Z, la adaptación a la gran pantalla de la obra maestra de Max Brooks en el que el mundo se enfrenta a la enésima invasión zombi a la que tendrán que hacer frente de la forma que saben hacer los americanos: con una guerra. Nos encontramos en el libro con una sucesión de entrevistas a distintos supervivientes de la guerra contra los muertos a través de las cuales descubriremos todo el proceso que se desarrolló desde el primer "infectado" hasta la posguerra misma, con una verosimilitud apoyada en detalles reales técnicos, políticos, sociales y militares, que te absorbe hasta el punto de llegar a dudar si te encuentras ante un documento oficial, el libro se supone que es parte de un informe para la ONU, o una novela.

Por los trailers vistos hasta el momento, la película se parece al libro como un huevo a una castaña pero solo por la esperanza de que alguien se coma a Brad Pitt, merecerá la pena. Y cuando digo comer no me refiero en el sentido que le gustaría a más de una/o.

Sin embargo, si lo que busca uno son zombis, muertos vivientes, infectados o votantes del PPSOE, donde encontrará una ración tan abundante que hará que se empache si trata de arramplar con todo, es en la literatura. Hace tiempo tuve una época gris en la que me quería morir y que de paso lo hiciera el mundo entero, porque, total, si hay que diñarla, que sea a lo grande. Por ello, empecé a leer todo aquel libro sobre zombis que cayera en mis manos. La relación entre ambos hechos es difusa, más que nada porque la primera premisa me la he inventado. Empecé a leerlos porque me desc..., saqué de la biblioteca un conjunto de libros de dicha temática que el bibliotecario gay, si todavía trabaja allí, había comprado, pues también es un gran aficionado al tema.

Tras leer casi una veintena de novelas sobre lo mismo, uno podría pensar que acabaría hasta los... no puedo decir "cojones" porque es muy mainstream, vamos, que uno acaba hasta los veinte de tanto gore, tanto preparacionista, tanto caminante putrefacto, tanto humano caníbal por necesidad o disfrute, tanto dilema moral y tanta muerte estúpida, porque las muertes producidas por zombis son estúpidas, salvo que los zombis corran, pero entonces ya no serían zombis, serían jamaicanos. El caso es que no, siempre tienes ganas de más y más. Por suerte siempre llega alguien que escribe como el culo y te quita las ganas. No hablaré de estos engendros, sino de otras que más o menos tienen su gracia.

Empezando por el clásico español, con mayúsculas, aunque yo no las escriba; un pionero que supo ver que el público hispano estaba ansioso de ver caminantes por las calles de su barrio y no en un lejano pueblo de Iowa, donde el maíz crece hasta el sol y las chicas son alegres. Me refiero a Manel Loureiro (si lo repites tres veces rápidamente te haces un esguince en la lengua) abogado de profesión y por ello gran conocedor de lo que es comer seres humanos crudos y arrebatarles hasta el alma, experiencias que le sirvieron para escribir su Apocalipsis Z.

No recuerdo cómo descubrí su blog en el que contaba, como si de su bitácora personal se tratara, como los zombis se iban apoderando del mundo y de su Galicia natal en particular. Visitaba su blog casi cada día en espera de una nueva entrada hasta que un día anunció que una malvada editorial publicaría un libro con su historia y solo en él podríamos encontrar el final. Por supuesto la gente de Internet se le echó encima, llamándole pesetero, agarrao, traidor, comunista nazi y demás lindezas, o al menos eso me dijeron.

La clave del éxito del blog y posterior novela, creo que fue su cercanía. Yo nunca he estado en Pontevedra, pero me imagino que para los lectores gallegos, el poder reconocer calles y lugares comunes debe ser muy satisfactorio; y aunque yo nunca he estado allí, una de mis ex era natural de Vigo, así que puedo comprender el terror que puede inundar sus calles perfectamente. El blog estaba escrito en primera persona, con un lenguaje muy directo, pues se trataba de anotaciones que Manel hacía en un supuesto diario que escribía tras determinado suceso o por la noche antes de ir a tocarse. A medida que la trama se fue desarrollando, estas entradas mutaron en algo más literario. La historia presenta un inicio clásico de tipo "Superviviente solitario" que va encontrando aliados y enemigos durante su búsqueda de un lugar seguro. Sin embargo en el segundo libro de la trilogía: "Los días oscuros", las cosas cambian.

En el mundo de la televisión, se define "saltar el tiburón" como un hecho extraordinario e inesperado que ocurre en una serie. Ejemplos de esto son los múltiples empleos de Homer en "Los Simpsons", los niveles de super guerrero en Dragon Ball Z, o Perdidos, que era toda en si un "saltar el tiburón". Pues bien, en la historia que continúa Apocalipsis Z hay tantos, que bien parece un espectáculo de Sea World. De entre todos ellos hay uno a destacar. ¿Hay alguien que fuera capaz de aguantar las carcajadas al oír hablar de los "froilos"? Sin desvelar mucho de la trama, decir que el autor recurre aquí a nuestra naturaleza guerracivilista, frente al desafío americano del héroe solitario frente a un mundo de salvajes de la carretera; un recurso que me pareció algo "fan service". Todo concluye en "La Ira de los Justos", un delirio digno del mejor Michael Bay, con un predicador sureño loco, marines estilo Soldado Universal, una cura milagrosa a la enfermedad que provocó el apocalipsis y un ejército de norcoreanos atravesando los USA de una costa a otra en busca de dicha cura; todo ello regado de muchas explosiones y tiros.

A decir verdad, pese a que como historia de zombis descarrila, sobre todo en su última entrega, la trilogía de Apocalipsis Z es totalmente recomendable y bastante divertida.

No era mi intención pero el siguiente libro que cayó en mis manos: Zombie Island, formaba parte también de una trilogía, que parecen estar de moda, aunque esta si es obra de un americano: David Wellington, primero de una serie que continua con Zombie Nation y finaliza con Zombie Planet y cuyos nombres dan una idea del ámbito espacial en el que tienen lugar. Es quizás el libro más atípico de los que he leído. Y es que no es muy normal encontrarnos con un inspector de armas de las Naciones Unidas, empotrado en un comando de niñas soldado somalíes que visitan Nueva York en busca de medicinas para el SIDA que mantengan con vida a la lider de su tribu. Una Gran Manzana, por supuesto, repleta de zombis... y de algo más. Es este rocambolesco inicio el que hizo que continuara leyéndolo tras un inicio excesivamente lento y un planteamiento en principio tópico en cuanto a su leit motiv: intentar sobrevivir en una ciudad repleta de seres aterradores dispuestos a usarte de aperitivo. Sin embargo ocurre algo que dará un giro a la historia y que te hará preguntarte qué demonios se le habrá ocurrido al autor en la siguiente página. Y así vas avanzando, a trompicones porque no es una lectura muy ligera, hasta llegar a leerte todos los libros por puro amor propio. Incide en la misma tendencia de las grandes sagas de zombis, en el canon establecido en los últimos años por series como The Walking Dead, en las que estos, conforme pasa el tiempo, dejan de ser el elemento aglutinador de la historia, la némesis incansable de los protagonistas, el terror primario, para pasar a formar parte del paisaje y ser meros comparsas que justifiquen los actos de los protagonistas. A los amantes de la casquería, aunque sea imaginaria les resultará un libro aburrido pese, o quizá por ello, a los toques (muy) fantásticos que van in crescendo a medida que la historia se acerca a su final.

Puede que las historias de zombis no cansen, pero tener que esperar tres libros para descubrir su final si. Por ello, mi siguiente elección fue una novela más bien corta con un enfoque totalmente distinto a los anteriores: Nueva York: Hora Z de Craig DiLouie, que narra las desventuras de un pelotón de marines americanos desplegados en Manhattan durante los comienzos del estallido de una plaga de efectos desconocidos. Está enfocado desde un punto de vista militar, con una profusión de términos militares bañados en el famoso sentimiento de hermandad presente en las fuerzas armadas, del estilo "el mundo se está derrumbando pero todavía nos tenemos los unos a los otros" o "Luchamos por el que tenemos al lado", lo que lo convierte en un "Black hawk derribado meets the zombies", aunque sin la maestría de la obra de Ridley Scott claro. Un libro correcto, bien escrito, ligero y diferente, en el que no tenemos una visión global del conflicto como en la obra de Brooks, sino una visión más claustrofóbica y quizás más cruda.

Quizás poseído por el espíritu de los seres cuyas historias devoraba, me lancé de cabeza a por otro titulo que saciara mi apetito. En otro universo más condescendiente, estaría devorando rubias, morenas, pelirrojas y calvas, pero aquí estamos y lo único que me puedo permitir son libros, como El alzamiento, de Brian Keene. Cuando empecé este libro desconocía que se trataba de una bilogía, o trilogía incompleta, como os suene mejor, sorpresas que me llevé en las ultimas paginas. Todavía no se si agradable o no. Esta historia se aleja del estereotipo zombi. De hecho los muertos vivientes no son zombis ni infectados, son... españoles. Se mueven, hablan y actúan como seres humanos, pero como unos seres humanos muy hijodeputas, cuyo único objetivo es acabar con todo lo que encuentren a su paso para luego ir a dar por saco aún más allá. Ante esta capacidad motora e intelectual en la jauría humana, es irremediable preguntarse y decirse en voz alta en más de una ocasión, como es posible que los protagonistas permanezcan con vida durante tanto tiempo. No desvelaré mucho, pero en su continuación La ciudad de los muertos, tras un claro, clarisimo, diáfano, cristalino, prístino, inapelable... vamos, que prácticamente lo han copiado, homenaje a la película de Romero: La tierra de los muertos vivientes, seremos testigos de uno de los mejores finales que se pueden encontrar en el subgénero.

Finalmente, harto de tener que estar informándome antes de si un libro tenía o no secuelas, intentar buscarlas, encontrar algunas, amenazar al librero para que me encargara otras y demás esfuerzos absurdos pudiéndomelos descargar cómodamente, decidí darle una oportunidad a sendas antologías de relatos, de los que no suelo ser muy aficionado. La primera lleva el original título de Antología Z, colección de relatos de autores españoles, lo que explica el título, bastante originales unos, otros más bien recopilaciones de tópicos del género, incluido el punto de vista de un muerto viviente. Si tuviera que seleccionar alguno, sería el último relato, ambientado en el espacio. Como cada texto es de su padre y de su madre, los estilos son muy distintos, aunque salvo alguna excepción, todos se dejan leer de forma ligera y agradable dejándote en ocasiones mal cuerpo, lo cual es de agradecer.

Para finalizar, le di una oportunidad a La Marcha zombi de Max Brooks, cuatro relatos que bien podrían considerarse descartes de Guerra Mundial Z. Y es esa la sensación que te dejan, la de encontrarte ante un texto que no está a la altura y que si no ha sido borrado del ordenador del autor es porque los de la editorial querían rascar más dinero. Quizás por ello en esta estación me apeé y dejé de lado a estos adorables comedores de carne que estarán de moda mientras las sociedades se comporten como borregos sin cerebro.
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