Falsas apariencias

Hace unos días leí un artículo muy interesante. Planteaba la duda sobre la temática del gran clásico de la literatura de terror: Drácula, de Bram Stoker. A través de varios argumentos no carentes de cierta lógica intentaba demostrar que el libro no va sobre un anciano vampiro transilvano que se planta en Londres un buen día dispuesto a liarse con jóvenes inglesas casquivanas (si es que hay alguna que no lo sea), sino sobre un grupo de personas que sufren una alucinación colectiva cayendo en un estado de paranoia y locura quién sabe si por consumir más opio de lo aconsejado por los médicos de la época.

Sea cierta esta teoría o no, no sería la única obra que resulta ser otra cosa distinta a lo que pensábamos en un principio, siendo uno de los casos más evidentes el de una de las series de animación más importantes de los 80 - principios de los 90. Me refiero a Captain Tsubasa o como fue conocido por estos lares: Oliver y Benji (un diez a este traductor. Irónico si, pero un diez)

Todo el mundo conoce la vida de Oliver Atom, un superdotado del balón cuyo mayor sueño es jugar al fútbol con los mejores pero que tendrá que empezar, como todos, peleando por el torneo juvenil del país. Cuando uno es un niño imberbe sin experiencia en la vida más allá de engañar al heladero para comerte un Frigodedo gratis, uno no ve más, ni menos, que una serie sobre fútbol, donde los minutos se convierten en años, los centímetros en kilómetros y los jugadores en superhéroes de lo cotidiano, capaces de realizar saltos imposibles o romper paredes a balonazos. Sin embargo, con cierto bagaje cultural a nuestras espaldas podemos entrever que las aventuras del jóven Atom esconden un mensaje más maduro tras unos partidos interminables sin ninguno de las características del deporte rey, como demuestra la práctica ausencia de cambios en la alineación y con un árbitro, representante de la ley, ausente del campo de juego, quizás la metáfora más conseguida.

Y es que, "Campeones" (esta serie tuvo más nombres que el Dioni cuando estuvo fugado) es una alegoría de la lucha de clases, emitida en una época en que la guerra fría se encontraba en su momento más álgido. El protagonista, Oliver Atom, es un niño de familia bien cuyo objetivo en la vida es cumplir su sueño de jugar en Brasil, donde se practica el mejor fútbol (para los aficionados del Marca, la serie es de los 80) Este sueño se antoja posible por la aparición de una vieja gloria carioca: Roberto Sendinho. Tenemos aquí una representación clara de la baja burguesía (Oliver) que aspira a un status superior al actual ayudado por el gran capital (Sendinho) y sus atrayentes cantos de sirena.

En principio, parece que el rival natural del jóven Oliver será el aristócrata Benji Price, un portero que vive en una mansión con entrenador personal y que pronto se tornará en aliado, siguiendo el convencionalismo típico de determinados mangas (Dragon Ball, Saint Seiya entre otros), de convertir en amigos a los que previamente fueron enconados enemigos, convencionalismo adquirido tras la reconversión del demonio americano en benefactor del pueblo japonés tras la segunda guerra mundial.

Ambos, juntos con un grupo de niños de colegio de pago, forman el New Team y se lanzan a la conquista del torneo juvenil nacional. Y es aquí donde aparece la principal némesis de Oliver y verdadero protagonista de la serie: Mark Lenders. Pese a lo que muchos piensan por lo tostado de su piel, el capitán del Muppet (equipo en el que juega) no es el primer japonés gitano o gitano nipón (más apropiado) que se conoce. En una escena en la que se recuerda su infancia se ve que es blanco, al menos todo lo blanco que puede ser un japonés.

En un primer momento se nos presenta como un prepotente y chulo jugador, un soberbio que mira por encima del hombro a sus rivales; alguien que de primeras causa un rechazo natural por su comportamiento arisco y dificil. En los siguientes capítulos se desarrolla su papel como villano hasta que se llega al capítulo 43, en el que se esbozan retazos de su pasado.

Es en este episodio donde resurge un nuevo Lenders, un héroe de la clase obrera, que reparte periódicos bajo la lluvia, paladín de los oprimidos por el capitalismo, al que la muerte de su padre siendo niño forjó su carácter indómito. Él no juega para poder viajar por el mundo, él lucha por su supervivencia en un mundo hostil que no perdona a los expulsados del sistema. Quiere ganar para poder acceder a un buen colegio y recibir una educación, ayudando así a su familia y quiere vencer sobre todo para agradecer a sus amigos la ayuda prestada en los años dificiles. Juega por los demás, como por ejemplo, un Ed Warner campechano frente a la altivez de Price, que se lesiona por salvar a un perro; un personaje al que descubre el entrenador borracho del Muppet a saber dónde, porque los lugares que debe frecuentar el tipo no deben ser muy agradables (desde luego dudo que lo sacara de la filarmónica de Hokkaido) otro marginal, otro pobre de la tierra como él, en busca de un poco de dignidad.

Eso convierte la, en principio legítima, motivación de Oliver en un deseo de conseguir un privilegio innecesario a costa de la supervivencia de la clase obrera. Transforma al héroe en villano, en un ser egoista al que lo único que importa es su sueño, siendo lo y los demás superfluo, un ser cegado por la codicia. Igual por ello el destino le castiga con la huida cobarde del que pensaba era su mentor que incumple su palabra de llevarle con él.

Es este hecho el que le hace reflexionar a lo largo de los años. El gran capital le ha fallado. Ha traicionado sus sueños. Ahora lo que le queda son sus compañeros, los pequeños burgueses, que comprenden que deben apoyarse los unos a los otros para conseguir la victoria en el nuevo torneo que se avecina. Mientras, Lenders ha conseguido acceder al Toho donde se ablanda su carácter, una crítica a la cultura burguesa que apaga el fervor revolucionario de los proletarios. Pierde la mirada del tigre y los malos resultados no tardan en llegar. Es entonces cuando Oliver se redime de su pasado capitalista e insiste en seguir peleando partido a partido por sus compañeros, ya no piensa en él únicamente ahora forma parte de un todo, pese a que está en juego su integridad física, su futuro como jugador que puede verse truncado por sendas lesiones en hombro y pie.

Tras un proceso de introspección, que incluye derribar a un águila de un pelotazo, Lenders vuelve a la senda revolucionaria, justo a tiempo para unirse a su ahora compañero Oliver, y compartir así ambos la victoria final. Así pues, la próxima vez que os pregunten qué estais haciendo viendo dibujitos animados, responded: "Preparando la revolución".


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10 comentarios:

  1. O_O

    ¿Todo eso sucede en lo que yo creía que se llamaba Oliver y Benji? Cómo simplificamos las cosas cuando sólo vemos a unos niños obsesionados por ganar al fútbol.

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  2. Una vez leí que el hecho de que en el caldo primigenio en el que surgió la vida, las células, hasta entonces solitarias, comenzaran a juntarse conformar entes pluricelulares con un montón de individuos luchando por el mismo fin, era prueba definitiva de que el comunismo estaba implantado en las raices mismas de la vida. Poco me faltó para ponerme en pie y aplaudirle al libro ante tamaña retorsión de la realidad.
    Al final cada uno ve las cosas como las quiere ver...

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  3. ¿Y que opinas de "Inazuma eleven"?¿Acaso se trata de otra ensoñación de nuestro iconico demiurgo alopécico llamado Resines?

    Un abrazo!

    Tortlon ("Por Resines maaaaaaato")

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  4. Inazuma Eleven es la continuación de "Los Pitufos". Ahí lo dejo...
    Un abrazo!!


    PD: Todos somos una ensoñación de Resines. Es la única posibilidad que explique su "éxito" durante décadas. Somos seres hechos de imaginación y de esperanza. Un bel canto en la mente de un calvo. Amor, música, poesía, todos sus seguidores viviendo en armonía. Oscar a su trayectoria para Resines ya! o al menos que alguien diseñe una camiseta conmemorativa.

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  5. Jo tío, qué trauma. Mi vida es una mentira xD

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  6. Pues si te contará lo de las flores y las abejas... :D

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  7. Que sepas que lo de Oliver y Benji viene porque la serie no vino diréctamente de japón a España, sino que se trajo de EE.UU y se tradujo del inglés. Es decir, si no se pierden cosas de al traducir una cosa de un idioma a otro imagínate con dos traducciones de por medio.

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  8. Jo que fuerte. No tenía ni idea. Desde luego, vaya locura exportar esta serie a los USA antes que a España. Americano tenia que ser el que puso Oliver y Benji...

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  9. Madremía madremíaaaaaaaaaaaaa, me has dejado sin palabras O_o.
    Bueno.. errr... yo siempre estuve ciegamente enamorada de Mark Lenders, era con mucho, el más sexy de todos y siempre rechacé la teoría de sus orígenes romaníes, aunque hasta yo misma la sospechaba ;)

    Besos!

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  10. Sospechoso era si. De haber salido en algún episodio con una guitarra no habría habido manera posible de quitarle el sanbenito romaní. Aunque mucho de lo que se decía sobre él era pura envidia por parte de esos estirados seguidores de Oliver. Es que no los puedo ni ver!! :P
    Besos!!

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