Mensaje navideño del Dr. Moriarty

Queridos seguidores, amigos, fans de Susana Griso y administradores de Google, como cada año me dirijo a vosotros en estas señaladas fechas, para compartir la alegría y la dicha de las mismas con vosotros que me queréis (o al menos lo hacéis en mis sueños). Parece que fue ayer cuando superamos el fin del mundo. Al final Godzilla no hizo aparición y no fue necesario correr desnudo por las calles predicando el evidente apocalípsis, lo que me lleva a arrepentirme de haber vendido toda mi ropa. Por suerte, o gracias al cambio climático, la temperatura que hace por estos lares es más que agradable y mis posaderas no están sufriendo los latigazos del general invierno, que siempre por el sur de España no ha pasado de soldado chusquero.

Nunca se me dieron bien los anuncios institucionales. El último que escribí fue para Urdangarín y creo que se lo revendió a alguien que fue inmediatamente despedido, así que no me enrollaré mucho para desearos una ¡Feliz Navidad! y un prospero año nuevo en el que con suerte nuestros amos alemanes nos subirán la cantidad de arroz que tomemos para la cena. Para rememorar el inicio de esta nueva era que al final era lo que pregonaban los mayas cuando no están intentando venderte baratijas a precio de oro, he creado una pequeña felicitación interactiva que podréis descargar aquí:

http://www.mediafire.com/?y6dd122m0cld43t

El Núcleo

El final se acerca y como hecho significativo de relativa importancia para la historia, la industria del cine ha imaginado el último acto de la humanidad en multitud de ocasiones, representado en forma de pandemias, guerras, revueltas sociales, catástrofes naturales y espaciales, invasiones alienígenas, falta de abastecimiento de Panteras Rosa y muchas otras causas más. El ser humano, dado a autoinfligirse dolor, ya sea cotizando a la seguridad social o viendo películas de terror, devoró estos films con fruición durante décadas hasta que se cansó.

El mercado se saturó con películas de asteroides asesinos, la guerra nuclear estaba muy trillada y además no se correspondía con la época de distensión mundial que se respiraba tras la caída de la Unión Soviética y el cambio climático, de moda a mediados de los 90 hubiera sido muy lento de rodar, aunque luego llegaría Roland Emmerich y su mano derecha Joseph Porro (al que nombro por su gracioso apellido) y se pasaría por el forro las leyes naturales en "El día de mañana" con una glaciación que cubre el hemisferio norte en días o semanas, no se, estaba todo seco, aparte la mirada para mirar los pechos de mi compañera de butaca y al levantar la vista hacia la pantalla los pingüinos llevaban ya abrigo. Había que buscar nuevas amenazas, a ser posible circunscritas a nuestro planeta puesto que los alienigenas ya no podían ser metáfora del ejército rojo. El separatismo catalán como apocalipsis quedaba un poco descafeinado, así que las mentes pensantes de Hollywood pensaron y pensaron, mientras editaban catástrofes menores como "Volcano" o "Un pueblo llamado Dante´s Peak", hasta que algún lumbreras dijo: ¿Y si hacemos que el núcleo de la Tierra se pare?. "No me gusta la idea de meter a los hombres-topo", diría uno. "¿Cómo? ¿La Tierra tiene un núcleo?", preguntaría el productor, pero todas las dudas quedarían ocultas tras un manto de promesas de ciudades destruidas que ofrecería la película apocalíptica de la semana: "El Núcleo", el Armaggedon de los mineros.

"El Núcleo" presenta todos los tópicos habidos y por haber del cine de catástrofes mundiales, empezando por la historia. El gobierno americano, incompetente como él solo, hace que el núcleo del planeta se detenga. Los primeros en notar los efectos son los tripulantes de un transbordador espacial que al reentrar en la atmósfera terrestre se dan cuenta de que los instrumentos les han engañado, como Rajoy a todo el mundo, y en lugar de estar enfilando algún aeropuerto o donde quiera que aterrizan los transbordadores, se encuentran esquivando los edificios de una gran ciudad en uno de cuyos puentes terminarán aterrizando con buena fortuna y una gran labor de sus pilotos.

El modus operandi del gobierno ante situaciones de gran peligro es siempre el mismo: reunir un equipo de gente que no trabaja para el gobierno, porque en los USA los buenos profesionales no trabajan para el estado. Por suerte en España ni pinchamos ni cortamos a la hora de resolver nada porque de seguro el gobierno de turno subcontrataría la salvación del mundo a la empresa de algún familiar. Para ello contactan con un heterodoxo equipo formado por los mencionados astronautas que salvaron el transbordador, que pilotarán hacia el centro de la Tierra una nave construida por un negro que no es el de Matrix ni el de Pulp Fiction, que irá guiado por un sistema de visionado a través de la piedra diseñado por el Harvey Dent de "El Caballero Oscuro", que a su vez es rival y antiguo amigo del engolado asesor del presidente que busca pasar a la posteridad como salvador del mundo, a ver si así deja de dormir solo. Para que la gente no se entere de lo que pasa, un hacker que más bien parece un duende de Santa Claus después de pasar por la "rueda" de la inquisición. Si caen rayos sobre Roma destrozando monumentos milenarios, se le echa la culpa a Berlusconi y nadie preguntará nada más.

El desarrollo quedará claro para todo aquel familiarizado con los cánones establecidos. El primero en morir será el piloto macho que es el que tiene menos minutos desde el primer minuto de metraje, el negro la palmará de forma absurda, el ególatra del gobierno se sacrificará heróicamente y la astronauta hembra se enamorará perdidamente de Harvey Dent que salvará el día con unos pepinos atómicos, recuperando de paso parte de la inversión en la industria armamentística. El hacker al final enviará toda la historia a los cibercafés del mundo después de bajarse un par de películas porno. Y entre medias, un homenaje a "Viaje al centro de la tierra" de SuperLópez, con una visita a un valle con diamantes del tamaño de rascacielos que harían morir de placer a una mujer.
No diré que esta película sea mala, pero si el mundo se acaba antes de que la veáis, no os perderéis nada.


Elegidos para la gloria... Me acabo de dar cuenta de que me olvidé de un personaje. Así sería...

Cosas que hacer antes de morir

Bien, el mundo se va a acabar. Lo dijeron los mayas, lo dijo el señor barbudo de Cuarto Milenio y lo dijo la Fox, así que debe ser verdad. Por ello, para celebrar que todo esto que llamamos vida se termina he decidido celebrar la "Semana del apocalipsis" (como homenaje al Corte Inglés que durante mucho tiempo salvó del armaggedon al estado) Para que lo último que se diga de mi no sea: "Siempre daba los buenos días pero no actualizaba nunca", nos iremos de este mundo juntos actualizando todas las jornadas que quedan hasta la fatídica fecha. De la calidad de los posts ya si que no me hago responsable.

Y comienzo con esta lista de cosas que hacer antes de recibir el dulce y frío beso de la parca. Todo el mundo tiene una de estas, aunque sea para suplir la falta de creatividad producida por una sobredosis de azúcar y mantecados revenidos del Mercadona.

. Vender un libro: solo uno, vaya, un ejemplar. Me conformo con poco. Vale que todavía tengo que terminarlo pero eso no son más que pequeños detalles.

.Retirarme de la vida activa en el Canadá: si Dante hubiera visitado España la hubiera colocado como el 10º anillo de su infierno particular, además gobernado con mano de hierro por Jean Claude Van Damme; por ello no es de extrañar que todo aquel que tenga la posibilidad, quiera huir de este país como alma que lleva el diablo para no volver jamás, por mucho que digan los charcuteros. Hasta ahora solo conozco un país lo suficiente a fondo como para elegirlo como lugar de residencia, y ese es el vecino norteño de los USA. Las razones son muchas y desde luego entre ellas no se encuentra el clima, ni la tortilla de patatas.

. Hacer un Pretty woman en una librería: y no me refiero a ofrecerle mis servicios a la dependienta sino en comprar todo lo que se me antojara sin pensar en mi exangüe presupuesto. Para alguien como yo que sufre el síndrome de Stendhal solo con entrar en un Fnac, podría significar la muerte.

. Volar: no en avión, que ya lo he hecho, ni en parapente, que no lo voy a hacer, sino volar a lo Bola de dragón, siempre arriba, tú y yo lucharemos los dos, y apretar las nalgas e ir más rápido. Sentirme libre de la tiranía de la gravedad y poder de paso hacer scoting sin riesgo para mi integridad.

. Comer croquetas hasta caer muerto: solo se me ocurre una forma mejor de morir y también intervienen las croquetas. Lo malo es que en el Canadá no conocen este manjar, por lo que si no quiero verme en la tesitura de tener que elegir entre estas dos "opciones" no me queda otra que....

. Dominar el arte de hacer croquetas

. Leer todos los cómics de Mortadelo y Filemón: no me importa que se repitan los mismos gags  e incluso viñetas recicladas desde hace decenas de números. Tengo tan poco criterio que siempre me hacen gracia. Por suerte llevo la colección más o menos al día y, cruzo los dedos, pero creo que Ibañez, dios no lo quiera, morirá antes que el que os escribe así que es de las pocas cosas que podré cumplir, tristemente.

. Poder echar a alguien al grito de "Este, a la puta calle": Gil y Gil fue un modelo a seguir, no digo que bueno, pero ahí está para los historiadores del futuro como un... hombre de gran personalidad, ambición y abundantes cuentas en Suiza. En siglos seguro que se convierte en el patrón de los políticos. Sus exabruptos se cuentan por decenas y en su época fueron ampliamente imitados especialmente esta chulesca manera de echar a personas incómodas que tenía alrededor y que solían repetir a veces en "Al ataque".

. Dirigir un periódico: casi que es más probable lo de volar dado la situación de la industria periodística.

. Impartir justicia: pero no como esos pseudojueces de los programas de Tele 5, no, a lo Charles Bronson, con una magnum 45 y un cargamento de balas suficiente para acabar con tanto gilipollas suelto. Primero iría a por banqueros y politicos. Más tarde, a por los modernos, a los que haría ver la filmografia completa de Pajares y Esteso, con los ojos abiertos con pinzas, a lo naranja mecánica.

. Dejarme los brazos haciendo kayak:  se entiende que no tengo ningún interés en deshacerme de mis extremidades superiores sino en poder darle a los remos de un kayak en un río salvaje que atraviese alguna selva misteriosa.

. Conducir un tanque: y destruir cosas claro, si no, vaya  gracia.

. Entender a las mujeres: me quedan 5 créditos y una asignatura de libre configuración así que creo que de septiembre no pasa.

. Recorrer una playa de punta a punta haciendo la croqueta: una de esas cosas absurdas que todo el mundo ha hecho alguna vez en un momento de borrachera máxima. Igual debería comenzar a beber.

. Disfrazarme de Mr. T: Me queda el peinado, los collares de oro, los músculos y ser negro, pero la actitud la tengo.

. Ganar un premio Nóbel: me da igual la rama. El de la paz mismo que parece que lo regalan.

Resident Evil Retribution

Cuando apareció el videojuego Resident Evil, no captó demasiado mi atención. El género zombi estaba hasta ese momento representado por subproductos de serie B y las películas de Romero, por lo que si no te movías en ese mundillo o no conocías al susodicho, los muertos vivientes no dejaban de ser un miembro más del panteón de monstruos de pesadilla infantil junto con Drácula o la momia.

Además el juego de Capcom se ganó las loas de la generación Playstation, abanderados de la revolución cani que acabaría con la cultura y los videojuegos y gracias a los cuales podremos "disfrutar" de Fifa 2321 y Call of Duty Back to the future warfare; un grupo de gente que desconocían que antes que los miembros de STARS hubo un detective que exploró una mansión llamada Derceto y que con un puñado de polígonos planos y unos movimientos que imitaban a Chiquito de la calzada, soltaba intestinos con sustos medidos milimetricamente y una ambientación opresiva. Nada de lo que ellos alabaran podía ser bueno.

Con el éxito de las secuelas de R.E. llegaron las inevitables adaptaciones a la gran pantalla. Y los fans al verlas vomitaron bilis y perdieron la cabeza ante tamaña traición al espíritu del juego (que irónicamente acabaría traicionandose a sí mismo) No seré yo quien defienda las películas de Paul Anderson, que si bien del juego original tomaba algunos elementos y poco más, eran un producto más o menos entretenido con los que al menos nos llevábamos el ver a la Jovovich realizando sensuales acrobacias.

Las continuaciones, tanto del videojuego como de la película, continuaron saliendo, apreciándose cierta convergencia entre ambos medios, hasta llegar a la última entrega cinematográfica, en la que se puede decir que ambas tramas se han unido. No en vano el lanzamiento de Resident Evil 6 y Resident Evil Retribution (el último film de la saga por el momento) ha sido casi simultáneo.

¿Y cómo lo han hecho? Se estarán preguntando los escépticos y los conocedores de las teorías narrativas. Muy fácil... no lo se. R.E. Retribution comienza con un par de minutos de continuación a lo que ocurría al final de la anterior entrega (que ya se pasaba por el forro su propia historia) para que veamos como "Tetitas dulces" Jovovich es capturada por Umbrella y bueno... ahí empieza de cero la historia, en uno de los reboots más extraños y desconcertantes que hayan presenciado estos ojos que os miran mientras os ducháis desnudas.

De pronto comienzan a aparecer personajes que habían muerto, otros vuelven desde el más profundo olvido, antiguos enemigos se convierten en aliados por amor al arte, aparecen enemigos de la nada... y es que realizar una cronología de los hechos acaecidos en el universo R.E. es tan descorazonador e ilógico como hacer el árbol genealógico de los Iglesias.

"Retribution" ha conseguido lo imposible, que alguien que visionó de principio a fin "El árbol de la vida" sin decir ni pío, exclame un sonoro "Vaya mierda" tras ver todo el metraje. En esta ocasión (quizás nunca) no se salvan ni los efectos especiales, que digo yo que ya lo de "especiales" empieza a sobrar. La película es una excusa para sacarle el dinero a la gente con el uso del 3D, el nuevo dios pendenciero de Paul Anderson a quien si no dedica un 80% de los planos, castigará con una reducción de su miembro viril por su falta de fe. Esto hace que ver la película sin las gafas de marras se haga bastante raro, con elementos que chocan por su cutrez como las salpicaduras de sangre o los torrentes de agua creados por ordenador para que parezca que te van a limpiar la cara.

Y si después de esto queda alguien que piense: "Bueno, si la historia es buena..." Solo decir dos cosas: una, la película se puede ver en chino. Te enteras igual porque no es más que un videoclip mastodóntico con las escenas de acción ralentizadas para que te recrees con los estilizados cuerpos de las chavalas protagonistas y dos, salen zombis, disparando, aunque con mala puntería (quizás porque son rusos) y lo mejor de todo, haciendo acrobacias en moto. Ah, y León Kennedy tiene cara de tonto.


Bad dressed, bad dressed, watcha gonna do, watcha gonna do when the Fashion Police come for you?

Christina Hendricks

Desde que las legiones de espermatozoides se lanzan al asalto de la Fortaleza Óvulo, la vida es cuestión de suerte. Puede que el universo sea determinista, del mismo modo que yo puedo ser atractivo, pero mientras las chicas con las que me cruce no salten sobre mi dispuestas a todo, pensaré que son sucesos aleatorios los que conforman nuestra existencia.

A Christina Hendricks la suerte la bendijo con múltiples virtudes: simpatía, inteligencia, compasión, hacer buenas croquetas... pero así como la vida puede ser generosa, el azar también puede mostrar su lado más burlón y todo ello quedó eclipsado por los dos balones de Nivea que penden de su pecho y que a la postre han servido para catapultarla a la fama. Sin ir más lejos yo conozco a tan insigne dama sin haber visto un minuto, que digo, ni siquiera un mísero trailer de la serie que protagoniza, protagonizaba o de la que era / es segundona (guiño, guiño). Ya digo que no tengo ni idea del porvenir de Mad Men ("Locos por los pechos" en español) Luego ayudó también a su meteórico despegue el robo por parte de unos malvados y lascivos hackers de unas fotos que guardaba en su smartphone y que pese a la expectación, no mostraban gran cosa.

Es el tamaño de los senos cuestión nada baladí para las féminas, incluso para la más acérrima defensora de la predominancia de la mujer sobre el hombre. Una feminista me estuvo interrogando con fiereza toda una tarde para descubrir mi opinión sobre sus pechos, no quedando conforme con mis irreprochables respuestas pues pese a ellas le seguían pareciendo pequeños. Pero no es el escaso tamaño de los mismos lo que causa siempre desazón. A veces pasarse de volumen puede tener infaustas consecuencias para la no tan afortunada poseedora de una talla 95 o 100. Como las tuvo para Punky Brewster que harta de que la gente se fijara en ella por sus globos aerostáticos antes que por su pasado como niña artista, se sometió a una reducción de pechos que motivó la conversión al lado oscuro de la fuerza a más de un seguidor.

De haber mantenido su volumen torácico ahora tendría la espalda amorfa pero también una fama tan masiva como la que goza la Hendricks.
Y ahora, para que el post no se me quede muy corto y pueda maquetar las fotos bien, que es lo que al fin y al cabo interesa, de regalo un escueto cuento de navidad:

Hace mucho, mucho tiempo, en la austríaca Salzburgo vivía un humilde cerrajero llamado Wolfgam Mises Beethoven. Como su nombre indicaba era pariente de Beethoven, el famoso, hecho que todos los habitantes de Salzburgo le recordaban cuando le veían por la calle.

Al principio aquel reconocimiento le había ayudado a prosperar en el negocio pues todo el mundo quería tener cerca al primo de Beethoven ya que el verdadero pasaba de ellos como del barroco neoclásico. Estaba tan reclamado que llegó a contratar a un par de aprendices que hacían el trabajo mientras él se dedicaba a disfrutar de los beneficios de sus hijastros, pues los tuvo que adoptar pese a estar soltero para que la gente siguiera contratando los servicios de los Beethoven.

Se había convertido en un próspero empresario que, pensaba, sus conciudadanos  le reconocerían, dejando de referirse a él como "El primo de..." Pero no fue así. En la correspondencia seguían escribiendo "A la atención del primo de Beethoven". Lo intentó todo para  hacer valer sus logros y sus buenas acciones: dio dinero para los pobres, financió la reconstrucción de la iglesia de su barrio, salvó a un perro de morir ahogado en una alberca... incluso, al no dar resultado estas artimañas, se hizo con el control del Salzburgo F.C. Pero eso tampoco funcionó.

Un año después de haber tomado las riendas del club y tras haberle sacado del pozo de la división de plata hasta lograr el título de campeón de la liga alemana, escuchó la conversación que mantenían dos aficionados:
- ¿Sabes que me acabo de enterar de quién es el presidente del equipo?
- ¿Quién?
- El primo de Beethoven.
- ¿El famoso?
- Si
- ¡No jodas!

Con una mezcla de rabia y furia y también una pizca de tristeza, se encerró en su despacho durante varios días, hasta que una mañana las puertas de su lugar de reclusión se abrieron de par en par y mandó llamar a su criado. Durante su encierro había estado recordando su infancia junto a su primo. Este, al que el resto de la familia llamaba "El moñas" por sus refinadas aficiones, no había contado entre ellas corretear bajo las faldas de las doncellas de la nobleza, lo cual había generado siempre turbios rumores sobre batutas con vida propia y orquestas que cabían en una cama redonda.

Ahí estaba la clave, algo que le haría superar a su primo: se casaría con una mujer que estuviera potente. Como no tenía tiempo para perder en conquistas, cortejos y sobornos a las monjas, decidió acercarse al burdel más cercano. Tras una conversación con la madame, las trabajadoras se alinearon frente a él.

Estuvo mirándolas largo rato, hasta que la madame se impacientó y decidió intervenir.
- ¿Usted qué quiere hacer con ella exactamente?
- Impresionar a los demás - respondió él.
- Entonces llévese a Ingrid.
La tal Ingrid era una eslava que bien hubiera necesitado de dos carretas para desplazar sus abultados senos por la calle, pero no le hizo falta pues Wolfgam se había cercado en un carruaje descapotable con el que se paseó por toda la ciudad con la cabeza entre los pechos de su reciente adquisición. Mas no supo calcular el esfuerzo que supondría sacarla luego de ellos. Falto de aire intentó librarse de la prisión de carne que le envolvía el cráneo pero no pudo. Murió asfixiado justo al pasar por una concurrida plaza. Dos músicos presenciaron la escena mientras tomaban café en un bar cercano.
- Ese hombre que acaba de morir me suena...
- Por supuesto - replicó el otro - Es el primo de Beethoven.
- ¿El famoso?
- Si
- ¡No jodas!

Era nochebuena.



Susanna Griso pelirroja y tetona. Mañana revienta el contador de visitas

Todo lo que siempre quiso saber sobra la EGB y nunca se atrevió a preguntar

Mucho se ha hablado de los hijos de la Logse. Puede que la generación ESO sea una de las más criticadas y vilipendiadas de la historia de este país. Sin embargo no son ellos los que han quebrado bancos, hundido el tejido social, robado dinero a espuertas, llenado el litoral de tumbas de cemento habitadas por fantasmas... Ni siquiera su atribuida incapacidad hará que enfermemos más en un futuro, pues lo médicos por entonces serán rumanos, ni harán que baje el nivel de la enseñanza, pues no habrá dinero más que para pagar a un solo profesor para todo un instituto...

Dicen de ellos además que no se involucran en los asuntos actuales. Esta critica suele venir de las élites intelectuales alejadas del establishment, que se dedican a arreglar el mundo por Twitter, sin ni siquiera mostrar un seno en un #fotoyo furtivo. No tienen pasado, presente ni futuro. Alguien podría acusarlos de ser flojos, vagos y vividores, pero eso lo da el clima y la paella, no haber nacido en una determinada época. Y si acaso de Twitter saliera alguna vez algo más que unos chascarrillos de gracia fugaz, serian a lo sumo carne de cañón de una revisión de la Revolución francesa.

Por si solos los chavales de la ESO no serían tan malos, pero tienen la desgracia de ser comparados con la generación... bueno, la de antes de ellos. La de los bocatas de Nocilla, Alaska antes de ser calva, la que escuchó a Loquillo antes de que se volviera comercial, la de Espinete (King in the North) y toda la pesca. Una generación de oro, un nuevo amanecer para este país que quedó truncado por un cambio en la ley educativa que enterró el conocimiento bajo una montaña de buen rollismo, burocracia y asignaturas María como la Geología, hundiendo así en la sima de la ignorancia el futuro de toda la nación.

¿Verdaderamente la EGB / Bachillerato era mejor que la ESO? Para responder a esta pregunta necesitaba recorrer institutos de todo el país y entrevistarme con alumnos y profesores de ahora y de entonces. Pero ello implicaba demasiado trabajo, así que me limitaré a contar mi experiencia personal. Me centraré en 3º, 4º y 5º de EGB, creo que el llamado ciclo Medio (hablo de oidas, como cuando lo hago sobre sexo)

Por aquel entonces era costumbre que un solo profesor impartiera todas las asignaturas y se encargara de seguir la evolución del alumnado. Yo tuve a bien caer en la clase de Don Minervo, cuyo verdadero nombre ha sido omitido por motivos obvios, un orondo cincuentón que vivía un matrimonio ficticio con la, por aquel entonces, directora del colegio. Ese era el rumor que corría por los pasillos. A tan tierna edad yo no entendía ese concepto y pensaba que se querían de 9 a 14, lo cual por otra parte resultó no estar muy alejado de la realidad.

Libreme dios de llamarle vago, pero el caso es que lo era. Gracias a él descubrí que un niño puede cansarse de leer el Super Mortadelo en clase durante 5 horas, que el suelo del aula tenía 74 baldosas y que las inspecciones educativas brillaban por su ausencia. Legendario es el día que, a mediados de 4º de EGB, vino un inspector a hacernos unas preguntas de cultura general para asegurarse de que allí se estaba impartiendo educación y no un cursillo de vagos y maleantes.

Don Minervo colocó a los que parecían más avispados en los primeros asientos de clase. A mi me dijo que no saliera del armario pero aun así, a través de una rendija, pude ver el improvisado examen oral al que estaban siendo sometidos mis compañeros. Las preguntas de matemáticas eran fáciles. Don Minervo se colocaba tras el inspector, un pobre funcionario de esos que apenas cobraban lo suficiente para comer, y con los dedos de su mano chivaba las respuestas a sus alumnos. Del resto de cuestiones salió como pudo: pintando con su dedo las respuestas en la pizarra, articulando con su boca la capital de tal país, con gestos explicativos como un vulgar mimo y finalmente, cuando no hubo más remedio, justificando el fallo de Peloto (al cual mantengo en el anonimato) por provenir de una familia de zíngaros que le obligaban a trabajar por las tardes privándole con ello de unas vitales horas de estudio. No se que tal le sentó a Peloto que le llamaran gitano sobreexplotado en su cara, y más viniendo del mismo Galdácano, pero el caso es que a la semana siguiente le trasladaron a otro colegio.

¿El por qué de semejante charada? Muy sencillo, durante 3º y 4º, los alumnos de la clase B de aquel colegio no cogimos un lápiz más que para hacer malabares con él o jugar a los dardos con una plancha de corcho que pendía de una de las paredes. Y no es que Don Minervo fuese ferviente partidario de una enseñanza socrática, con largos paseos por el patio y clases maestras bajo un almendro, no, es que dedicaba las horas lectivas a leer el periódico, charlar con nosotros sobre la vida y algo que toda España debe agradecerle, entrenarnos para ser deportistas de élite. Pues ocurria que además de maestro, era entrenador del equipo de fútbol del centro y a Sapientin (gran portero a día de hoy), día si y día también le hacia colocarse bajo el quicio de la puerta y saltar con todas sus fuerzas hasta que lograra tocarlo con su cabeza. Desconozco el objetivo final del ejercicio pero me consta que Sapientin acabo el ciclo medio con unas piernas que ni Roberto Carlos. Ahora extrapolad esto a centenares y miles de colegios de toda España y obtendremos la mejor generación de deportistas de alto nivel de nuestra historia.

Era además nuestro profesor bastante puñetero. Sin lugar a discusión, mi colegio fue uno de los primeros en disfrutar de los beneficios de la multiculturalidad, para luego descubrir que todos los niños sin importar de donde sean se sacan los mocos, se ríen de otros niños y se tiran pedorretas. Entre mis compañeros se contaban refugiados políticos de regímenes comunistas asiáticos y europeos, del fundamentalismo islámico y de la socialdemocracia. Especialmente bochornoso fue aquella ocasión en que simuló el ametrallamiento de la plaza de Tiananmen frente a un chino que venía de Cáceres y que no se enteraba de nada. Un chaval curioso Pu Lin, me perseguía a todas partes como si fuera un pokemon pero nunca supe por qué.

En resumidas cuentas, si mi cerebro no sufrió una regresión a la barbarie fue gracias a los libros de vacaciones Santillana que devoraba durante los veranos siguientes. Muchos os estaréis preguntando por qué no me cambié de clase. Obviamente yo adoraba no hacer nada, rasgo que me ha acompañado durante toda mi vida desde entonces, pero trasladarme hubiera sido salir de Málaga para caer en Malagón (y ninguno de los sitios es muy recomendable)

Y es que la clase A era territorio de "El Caudillo". Con su calva brillante, su bigote hitleriano, sus gafas negras estilo Fabra y sus tirantes, no es que fuera adepto del régimen, es que si Franco en persona hubiera aparecido vestido de sport, le hubiera dado dos bofetadas y le hubiera llamado rojo.
Sobre él corrían multitud de historias que nos llenaban de terror: que si había sacado a un niño por la ventana y le había mantenido sobre el vacío agarrado únicamente por las orejas por el simple hecho de haber estornudado, que si solía tirar borradores, tizas, libros y en general todo aquel elemento arrojadizo que pudiera cargar, que si le robaba el Phoskitos del recreo a los niños (esto lo vi en persona)...

Todos temíamos ir  a parar a su clase cuando nos repartían por el colegio durante las frecuentes ausencias de Don Minervo. Desconozco cómo era la metodología de enseñanza de El Caudillo diariamente, pero cuando alguno de los de la clase B recalábamos en sus dominios, formaba un corro con los pupitres en cuyo centro nos colocaba. Era como estar en medio de Apocalipsis Now siendo nosotros el buey. Se iniciaba entonces un espectáculo dividido en dos partes. La primera, una ronda de chistes. Todos teníamos que contar uno y si no gustaba, eramos menospreciados e insultados con palabras amables, como cuando vas a pedir un aumento a tu jefe. Tras un par de estas rondas empezaba el gran espectáculo a cargo de los alumnos "invitados".

La única aportación de El Caudillo al progreso humano fue el "Mochila-Guitar", que como os podéis imaginar, consistía en simular que se tocaba una guitarra representada por tu propia mochila. La canción, la tarareaba tu compañero. Mi mejor actuación fue una cover de "The Final Countdown" que Sapientin, el Slash del Mochila guitar, bordó con su mochila de doble refuerzo, arrancando una sonora ovación durante 10 minutos. Creo que a los prisioneros de guerra americanos los trataban mejor en los campos de concentración vietnamitas.

Al final, quien sabe si por el susto que le metió en el cuerpo aquella inspección o por un repentino ataque de mala conciencia, Don Minervo decidió que todo lo que no habíamos hecho durante los dos años anteriores, lo haríamos en 5º. No había día que no hacíamos un examen sobre unas materias que aprendía a marchas forzadas para olvidarlas al día siguiente. Con lo que el resultado fue el mismo que no hacer nada.

De todo aquello saqué en claro que no importa lo que te impongan estudiar en el colegio. Si tienes interes en aprender lo haces. Por lo que entonces, no hay que buscar las causas del fracaso educativo solamente en un plan de estudios sino en otros factores también.

Falsas apariencias

Hace unos días leí un artículo muy interesante. Planteaba la duda sobre la temática del gran clásico de la literatura de terror: Drácula, de Bram Stoker. A través de varios argumentos no carentes de cierta lógica intentaba demostrar que el libro no va sobre un anciano vampiro transilvano que se planta en Londres un buen día dispuesto a liarse con jóvenes inglesas casquivanas (si es que hay alguna que no lo sea), sino sobre un grupo de personas que sufren una alucinación colectiva cayendo en un estado de paranoia y locura quién sabe si por consumir más opio de lo aconsejado por los médicos de la época.

Sea cierta esta teoría o no, no sería la única obra que resulta ser otra cosa distinta a lo que pensábamos en un principio, siendo uno de los casos más evidentes el de una de las series de animación más importantes de los 80 - principios de los 90. Me refiero a Captain Tsubasa o como fue conocido por estos lares: Oliver y Benji (un diez a este traductor. Irónico si, pero un diez)

Todo el mundo conoce la vida de Oliver Atom, un superdotado del balón cuyo mayor sueño es jugar al fútbol con los mejores pero que tendrá que empezar, como todos, peleando por el torneo juvenil del país. Cuando uno es un niño imberbe sin experiencia en la vida más allá de engañar al heladero para comerte un Frigodedo gratis, uno no ve más, ni menos, que una serie sobre fútbol, donde los minutos se convierten en años, los centímetros en kilómetros y los jugadores en superhéroes de lo cotidiano, capaces de realizar saltos imposibles o romper paredes a balonazos. Sin embargo, con cierto bagaje cultural a nuestras espaldas podemos entrever que las aventuras del jóven Atom esconden un mensaje más maduro tras unos partidos interminables sin ninguno de las características del deporte rey, como demuestra la práctica ausencia de cambios en la alineación y con un árbitro, representante de la ley, ausente del campo de juego, quizás la metáfora más conseguida.

Y es que, "Campeones" (esta serie tuvo más nombres que el Dioni cuando estuvo fugado) es una alegoría de la lucha de clases, emitida en una época en que la guerra fría se encontraba en su momento más álgido. El protagonista, Oliver Atom, es un niño de familia bien cuyo objetivo en la vida es cumplir su sueño de jugar en Brasil, donde se practica el mejor fútbol (para los aficionados del Marca, la serie es de los 80) Este sueño se antoja posible por la aparición de una vieja gloria carioca: Roberto Sendinho. Tenemos aquí una representación clara de la baja burguesía (Oliver) que aspira a un status superior al actual ayudado por el gran capital (Sendinho) y sus atrayentes cantos de sirena.

En principio, parece que el rival natural del jóven Oliver será el aristócrata Benji Price, un portero que vive en una mansión con entrenador personal y que pronto se tornará en aliado, siguiendo el convencionalismo típico de determinados mangas (Dragon Ball, Saint Seiya entre otros), de convertir en amigos a los que previamente fueron enconados enemigos, convencionalismo adquirido tras la reconversión del demonio americano en benefactor del pueblo japonés tras la segunda guerra mundial.

Ambos, juntos con un grupo de niños de colegio de pago, forman el New Team y se lanzan a la conquista del torneo juvenil nacional. Y es aquí donde aparece la principal némesis de Oliver y verdadero protagonista de la serie: Mark Lenders. Pese a lo que muchos piensan por lo tostado de su piel, el capitán del Muppet (equipo en el que juega) no es el primer japonés gitano o gitano nipón (más apropiado) que se conoce. En una escena en la que se recuerda su infancia se ve que es blanco, al menos todo lo blanco que puede ser un japonés.

En un primer momento se nos presenta como un prepotente y chulo jugador, un soberbio que mira por encima del hombro a sus rivales; alguien que de primeras causa un rechazo natural por su comportamiento arisco y dificil. En los siguientes capítulos se desarrolla su papel como villano hasta que se llega al capítulo 43, en el que se esbozan retazos de su pasado.

Es en este episodio donde resurge un nuevo Lenders, un héroe de la clase obrera, que reparte periódicos bajo la lluvia, paladín de los oprimidos por el capitalismo, al que la muerte de su padre siendo niño forjó su carácter indómito. Él no juega para poder viajar por el mundo, él lucha por su supervivencia en un mundo hostil que no perdona a los expulsados del sistema. Quiere ganar para poder acceder a un buen colegio y recibir una educación, ayudando así a su familia y quiere vencer sobre todo para agradecer a sus amigos la ayuda prestada en los años dificiles. Juega por los demás, como por ejemplo, un Ed Warner campechano frente a la altivez de Price, que se lesiona por salvar a un perro; un personaje al que descubre el entrenador borracho del Muppet a saber dónde, porque los lugares que debe frecuentar el tipo no deben ser muy agradables (desde luego dudo que lo sacara de la filarmónica de Hokkaido) otro marginal, otro pobre de la tierra como él, en busca de un poco de dignidad.

Eso convierte la, en principio legítima, motivación de Oliver en un deseo de conseguir un privilegio innecesario a costa de la supervivencia de la clase obrera. Transforma al héroe en villano, en un ser egoista al que lo único que importa es su sueño, siendo lo y los demás superfluo, un ser cegado por la codicia. Igual por ello el destino le castiga con la huida cobarde del que pensaba era su mentor que incumple su palabra de llevarle con él.

Es este hecho el que le hace reflexionar a lo largo de los años. El gran capital le ha fallado. Ha traicionado sus sueños. Ahora lo que le queda son sus compañeros, los pequeños burgueses, que comprenden que deben apoyarse los unos a los otros para conseguir la victoria en el nuevo torneo que se avecina. Mientras, Lenders ha conseguido acceder al Toho donde se ablanda su carácter, una crítica a la cultura burguesa que apaga el fervor revolucionario de los proletarios. Pierde la mirada del tigre y los malos resultados no tardan en llegar. Es entonces cuando Oliver se redime de su pasado capitalista e insiste en seguir peleando partido a partido por sus compañeros, ya no piensa en él únicamente ahora forma parte de un todo, pese a que está en juego su integridad física, su futuro como jugador que puede verse truncado por sendas lesiones en hombro y pie.

Tras un proceso de introspección, que incluye derribar a un águila de un pelotazo, Lenders vuelve a la senda revolucionaria, justo a tiempo para unirse a su ahora compañero Oliver, y compartir así ambos la victoria final. Así pues, la próxima vez que os pregunten qué estais haciendo viendo dibujitos animados, responded: "Preparando la revolución".


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Los mundos de Yupi

Quizás la definición de lo que es la vida que mejor se ajusta a la realidad es: una sucesión continua de decepciones desde la primigenia: ¿Pero dónde he venido a parar? hasta la última y mayor de todas, que nos sobrecoge un instante antes de morir: vivir no ha servido para nada. Pasando por cuando conoces a una chica maravillosa que tiene que abandonar la ciudad días después o cuando sacas un 4 en un examen que crees que te ha salido perfecto.

Descontando las tradicionales decepciones asociadas a la edad, como cuando los reyes no te traen lo que con tanta ilusión les habías pedido, la primera decepción seria me llegó el día en que Barrio Sésamo terminó. Aquello marcó el fin de mi infancia más que pasar al ciclo medio de E.G.B. o ver "Yo soy la justicia" de Charles Bronson, sobre todo teniendo en cuenta que mis preocupaciones en aquel entonces eran saber si Mike Donovan lograría escapar de la nave nodriza o si el bocadillo parlante que, se decía, habitaba en los vestuarios del polideportivo donde hacíamos gimnasia, saldría alguna vez de allí y nos daría una charla sobre el por qué de las cosas (esto se merece otra historia, que algún día será contada)

Una tarde me senté con un bocata de mortadela (la Nocilla era para ricos) frente a la tele dispuesto a disfrutar de una jornada más junto a mi idolatrado Espinete, cuando en su lugar comenzó a sonar una tonadilla absurda mientras en la pantalla se sucedían imagenes de una nave espacial pilotada por un pelocho naranja gigante y un cruce entre Spock y Buzz Lightyear que aterrizaban en Albacete, o un pueblo similar al quedarse sin combustible. Que ya es casualidad que la Tierra tenga 3/4 partes de agua y vayan a parar a Albacete, pueblo cuya única prueba de su existencia que tengo es la guía Michelin y la famosa tonadilla sobre el amor en la tercera edad. Mi primer impulso fue el de lanzar lo que me quedaba de bocadillo: el pico que nunca me ha hecho demasiada gracia y siempre me he dejado para el final y con el que solía ahuyentar a las palomas del parque. Mi proverbial paciencia calmó mis ánimos y decidí darle una oportunidad. Qué remedio, las cadenas privadas no existían y era eso o ver a los abuelos en la plaza blandir sus garrotes amenazadoramente mientras criticaban a Suarez.


Semper Fi

No hubo manera. Aquello era un pestiño de proporciones cósmicas como la procedencia de la pareja protagonista. Parte del encanto de Barrio Sésamo era intentar averiguar programa tras programa, qué diantres era Don Pimpón, aparte de pederasta que diría un moderno amoral socio del FNAC, pero con Yupi es fácil, es un gusiluz naranja, Astrako, de cuyo nombre se pueden hacer tantos chistes que no haré ninguno, el abuelo de Lightyear y los demás, albaceteños pero de los que no dicen palabras extrañas como: mangurrián, tollina o gambitero. Fin del misterio. Buscando información, he averiguado dos cosas. La primera, que el programa tuvo una segunda temporada donde todo el reparto se montaba en una nave y viajaban por el espacio, a lo Star Trek solo que sin alienígenas cachondas. Creo que fue en ese momento cuando decidí dejar la tele y empezar a leer libros y por ello no recuerdo nada de esta etapa. La segunda revelación ha sido traumática. Astrako y Don Pimpón son la misma persona. Suerte que lo he descubierto pasando ya la treintena, de lo contrario, mi mundo se hubiera derruido como un castillo de naipes en medio de un huracán.

El programa de Yupi, a partir del cual se acuñó la expresión "Estar en los mundos de Yupi", no hubiera sido tan criticado y odiado de no haber sustituido a Espinete. Han pasado décadas y aún permanece el misterio: ¿Por qué le quitaron de en medio? No hubo un programa de despedida. Don Pimpón no se quitó la cabeza y nos dejó al descubierto su verdadero ser. Chema no reconoció sus turbios asuntos con las drogas, Ana no anunció su embarazo de un padre desconocido. No hubo nada. Un día estaba ahí y al siguiente, Espinete había desaparecido para siempre. Su muerte televisiva es el Dallas del 63 de los niños de los 80, un hecho que hace que toda una generación se pregunte ¿qué estabas haciendo tú el día que le dieron la patada a Espinete? Solo que nosotros ni siquiera tenemos un Oswald al que cargar el asesinato ni una bala mágica que nos permita tirar del hilo de un caso que, más que ningún otro, se merece un Watergate que disipe el misterio que se cierne sobre el fin de Barrio Sésamo.


Así hacia Afflelou publicidad antes

A new hope


Que en pleno siglo XXI haya alguien capaz de hacer una pintada de semejante candidez, hace que me reconcilie con el mundo y piense que no todo está perdido.

Running on empty

Primero fue el jogging, ahora es el running, anglicismos cool que sirven para ocultar lo mundano y castizo de correr hasta que se te caigan las cejas del cansancio. La nueva moda que ha pegado fuerte, al menos en la costa, donde no es raro ver a decenas de "runners" dejarse el resuello a lo largo del paseo marítimo. Por un momento es agradable ver correr por allí a alguien que no sea un guineano con la policía pisándole los talones, luego el bamboleo aleatorio de los pechos de las corredoras te alegra el día pero más tarde, pasan a formar parte del paisaje, como las gaviotas o los vagabundos artistas de la arena y la única atención que les prestas es para esquivar a alguno que del esfuerzo ya no sabe si corre hacia su casa o hacia el ambulatorio más cercano, con la mirada ida, el rostro rubicundo y sudoroso y una trayectoria en zig zag con la que de seguro serían un blanco difícil para un francotirador.

Y es que parece que si el siglo de Oro español nos trajo grandes titanes de la literatura, ahora que el país está de nuevo en la ruin ruina, este nuevo amanecer dorado amenaza con crear una raza de superespañoles ciclados que tan pronto se ventilan una maratón como te levantan en vilo. Nunca pensé que viviría para decir esto, pero en este país el negocio más rentable ya no es un bar, es montar un gimnasio. Un alto porcentaje de la gente que conozco, de todo tipo de extracto social para que no se diga que solo me codeo con seguidores de Paquillo Fernández, se ha apuntado o piensa apuntarse a uno en un futuro cercano.

Los gimnasios son las ágoras del siglo XXI donde se discuten los problemas de la sociedad y se filosofa sobre los misterios de la vida como ¿por qué no me crecen los músculos si llevo haciendo pesas 14 meses? Al menos supongo que así serán ahora. Cuando yo solía frecuentarlos, el único tema de conversación eran las mujeres y los coches, mujeres sobre coches, coches con mujeres dentro, mujeres que miran coches desde la distancia... y creo que ya no quedan más permutaciones. No me quedé el tiempo suficiente para descubrirlo. Era un gimnasio de la vieja escuela, donde si preguntabas cuándo era la clase de pilates te respondían con un "Vuélvete a Chueca, invertido", la máquina más moderna era el reloj calculadora del "entrenador personal" y los clientes... bueno, iba yo, con eso está todo dicho.

Pero tras algunos años sin poder moverme de casa por el riesgo a morir congelado junto al supermercado de mi barrio, he decidido empezar a hacer algo de ejercicio físico. Mi motivación es estar en forma para enfrentarme al colapso de la sociedad, como buen fan de la trilogía de Mad Max que soy. No se por qué entrenan los demás. No me he atrevido nunca a preguntarle a alguno de los corredores anónimos con los que me cruzo. Les veo con sus cascos conectados a sendos ipods amarrados a su antebrazo, con la férrea convicción de llegar un metro más allá que el día anterior, aunque por el paseo marítimo de mi pueblo suele andar uno con la mirada permanentemente clavada en su iPad (Y entre los múltiples usos que Steve Jobs ideo para el aparato seguro que no estaba correr con él en la mano aunque sea por lo ridículo de la estampa) Por ello decidí salir a correr por la noche, esquivando, no ya a tranquilos jubilados de Cuenca, que lo hace cualquiera, sino a fornidos y borrachos ingleses que se arrapiñaban en los pubs frente al paseo para animar a su selección. Tras media hora de sufrimiento, acabé estampado contra uno, por fortuna tan alcoholizado que bastó con un agónico ¡England! por mi parte para que se le pasará el enfado y me invitara a una cerveza. No es que me sirviera de mucho correr, pero al menos hice un amigo.

Divagaciones a la luz de una luna de lunes

La tierra es del viento, el dinero público no es de nadie y las tensiones en la economía española provienen de la incertidumbre política en Grecia. Este es el deporte favorito de los españoles: echar balones fuera y no reconocer la propia responsabilidad. Solo que esta vez nos han devuelto directo a la cabeza y la entrepierna, valga la redundancia, todos los balones que hemos ido lanzando al exterior sin querer admitir "nuestros" fallos.

Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así y por eso te voy a tirar de la goma del tanga así que no te me enfades porque además yo solo busco el amor verdadero. Confío en que más tarde podamos seguir esta conversación en mi apartamento después de haberte hecho gritar mi nombre una decena de veces. Así intenté ligarme a una alemana hace dos semanas en el Pachá de Los Boliches (¿que no sabes donde está? Eso es porque no molas) Como respuesta recibí una soberana bofetada.

Si me hubiera llamado España y la chica los micróf... los mercados, el resultado hubiera sido (es) el mismo. Era una versión reducida del "¿Follamos o jugamos al baloncesto? porque se que soy irresistible y manejo bien las pelotas" solo que sin la parte deportiva. Esa forma de ligar es irresponsable, kamikaze y solo hubiera funcionado con una alemana borracha hasta el límite de la consciencia (a menos que seas ese señor gay que hace de Lobezno y España solo llega a Alfredo Landa) solo que cuando llegan a ese límite ya están con otro hombre y otra mujer que de todo he visto, al que ellas han elegido en base a sólidos criterios.

Yo me puedo permitir la boutade porque estoy por encima del "gran juego", por diversión, una apuesta o cualquier cosa excepto por pensar que sea una estrategia exitosa; por eso me pregunto cómo alguien de cuyas acciones depende el bienestar de millones de personas actúa como un cani de discoteca. Las amigas de la chica se mosquean, se lo cuentan a su prima y esta, no voy a hacer otro juego de palabras con esto lo prometo, pone caliente, de una manera nada agradable ni excitante, al audaz pretendiente, pues si la alemana a la que todo el mundo quiere ligarse es del tipo de las buenorras, la prima corresponde al segundo tipo en que se puede dividir a las teutonas: yo las llamo las panzeralemanas, moles de carne de rubicundas mejillas y brazos como pilares del Partenón que podrían estrangular la economía de cualquier país con un simple abrazo.

Pero bueno, otra vez hay fútbol y a nadie le importa nada. Mi vecino se desgañita, se deja la garganta y su mujer los tímpanos, comentando las jugadas fallidas de la "Rosa Luxemburgo". El sonido de las vuvuzelas lo inunda todo aunque en el previo he echado en falta la del niño que estos días atrás amenizaba mis tardes. En su momento deseé que se atragantara con el instrumento de plástico. Espero que la cosa no haya llegado a tanto. Conque le hayan metido en un internado me doy por satisfecho.

Es una semana de la marmota más. Todas son iguales, mismas noticias, mismos personajes, mismas ilusiones perdidas y el mismo calor de siempre, que es como quejarse de que hace frío en Laponia. La refrescante brisa que hasta hoy nos había librado del infierno en la tierra del verano, ha cesado. Me siento como uno de esos mutantes marcianos de Desafío Total cuando el malvado Cohagen les cortaba el oxígeno y estos miraban desesperados las aspas estáticas de los ventiladores gigantes, anunciando su próxima muerte. En mi caso el resultado es menos dramático: una noche en vela recordando a la chica de los tres pechos que no tuvo que pasar por esa agonía pues se la cargaron un par de escenas atrás. No se si en el remake, cuyo poster adornaba el pasillo del cine al que fui la semana pasada, la incluirán. Me temo lo peor. No estará ambientada en Marte, no saldrá Sharon Stone y el protagonista es un tirillas que ni siquiera tiene el carisma de Schwarzenegger (Si, soy de esos) Temo que no será más que un subproducto destinado a recaudar dinero apelando a la nostalgia, con una banda sonora ambiental inspirada por Muse, computadoras de realidad virtual y estética tecnofascista.

Salgo al balcón en busca del frescor de la madrugada y ¿qué ven mis ojos? allí, en la distancia, a apenas dos calles de distancia, en un balcón vecino, le veo: el niño de la vuvuzela. Me ve y sonríe mientras se lleva a la boca ese instrumento del diablo...

¡Paganinis Reuníos!

Rompiendo con mi afición de visionar los grandes éxitos del cine meses después de su estreno, cuando ya nadie se acuerda de ellos, ayer fui a ver Los Vengadores, la melée de superhéroes de la Marvel que estaba llamada a romper todas las taquillas este verano que se ha adelantado. No tengo ni idea de la fecha exacta en la que se estrenó pero en mi pueblo ya debe haberla visto todo el mundo porque tuve toda la sala para mi solo. Y cuando digo solo no estoy ignorando a otro pobre diablo sin planes un miércoles de fútbol internacional por la noche, no. Únicamente estaba yo y 60 butacas a las que poder honrar con mis posaderas. ¿Cómo describir la sensación de libertad y sosiego frente a la enorme pantalla, ante la ausencia de canis descerebrados, niños llorones, parejas metiéndose mano con disimulo o señoras que no se enteran de nada? Ahora se cómo se siente Amancio Ortega cuando quiere ver una película en su cine privado.

Casi que lo de menos fue la película. De hecho durante los aburridos trailers estuve a punto de quedarme dormido. Los culpables fueron el avance de una película española de la que no recuerdo nada y “Frankenweenie” que se asemeja a un episodio largo de cualquier serie de dibujos que ponen en el canal “Boing” los fines de semana. Ya me hubiera gustado ver algo de “Prometheus” pero mi pueblo es de pobres y no les llega siquiera para buenos trailers.

No puedo decir qué esperaba de Los Vengadores, aunque si de una película de superhéroes Marvel: dos horas aburridas y previsibles con una hora larga de presentación de personajes, en este caso del grupo, media hora de desarrollo de la historia y media hora final de hostias como panes llevadas a buen puerto con mayor o menor éxito. No incurriría en ningún spoiler si digo que al final Los Vengadores salen victoriosos y el bien triunfa sobre el mal. Y antes de llegar a eso distintos superhéroes se reunen por mediación de Nick Fury en su molón Helicarrier para robar un cubo de rubik mágico robado por Loki. Ya está. No hay más, solo una ristra de detalles hilvanados de forma que el producto resultante contenga la suficiente coherencia como para que pueda clasificarse de película y no de videoclip. Claro que para que se diera lo segundo, debería contar con una banda sonora. Si la había yo no me he enterado. No recuerdo una sola melodía del film que acentuara la épica o la tristeza o la emoción o…  Igual es porque tampoco había nada de eso.

Los primeros compases de la película los dedican a plantear la amenaza, el robo del mencionado cubo por Loki y la formación del grupo de Los Vengadores, primero por los muy humanos Viuda Negra (esperaba mucho más de ese culo encuerado) y Ojo de Halcón, hechizado a las primeras de cambio, y que se tornan prescindibles más allá de ser protagonista uno del único gag que me sacó una carcajada y de las fantasías nocturnas de cualquier adolescente sin Internet la otra. Al menos han tenido la decencia de no incluir a la avispa para que no tuviera que hacer de comparsa con curvas. Poco después aparecen Iron Man y Hulk, los mejores sin discusión. El primero porque se come al resto de los personajes cuando aparece en pantalla con sus gracietas sobre cualquier cosa y el segundo por su salvajismo desatado que hace que los escasos minutos que le dan para que se luzca supere a las tres películas que le han dedicado al personaje. Luego dan paso a un Capitán América descafeinado al que los guionistas empujan para que sea el líder que finalmente no consigue ser porque Tony Stark es millones de veces más carismático que el supersoldado de la Segunda guerra mundial. ¿Un cambio en la escala de valores que hace que prefiramos a un playboy antes que a un veterano soldado cubierto de gloria? Puede ser, pero que el Capi se comporte como el presidente de España en una cumbre europea no ayuda precisamente a empatizar con él. Además le han arrebatado la mitiquérrima frase con los que alentaba a la batalla a sus camaradas. Ese ausente “¡Vengadores, reuníos!” pesa mucho. Y para terminar está Thor, chuloplayas, mojabragas y cualquier otra cosa que no sea un dios del trueno decente.

Con todo, el director quiere ir más allá del cine palomitero y demostrar que él también puede dar un mensaje. Para eso está la escena en Alemania, cuando Loki insta a un grupo de germanos a arrodillarse ante él y un anciano, que se intuye que luchó en las Waffen SS, se niega, siendo salvado de la muerte in extremis por el Capitán América. Si este hubiera soltado un “América nunca se arrodilla” hubiera incluso aplaudido, pero está claro que alguno de los productores le tiene ojeriza al personaje. Al final lo más interesante es la media hora larga de explosiones y puñetazos en pleno Nueva York, en la que se echa de menos un cameo de Spiderman, más teniendo en cuenta que dentro de poco saca película nueva, y que termina con media ciudad destruida, un universo lejano nukeado y un último plano de un Nick Fury con barriga cervecera. Que pase que sea negro, pero ¿panzudo? Creo que Samuel L. Jackson se comió la bolsa de billetes que le pagaron por aquello del miedo a la quiebra de los bancos.

En conclusión: película recomendable sobre todo si te invitan al cine y si eres fan acérrimo de Iron Man.


Le han retocado el culo con Photoshop. ¡Exijo que me devuelvan el dinero de la entrada!

Divagaciones a la luz de una luna de domingo

Una noche más de fútbol que se acaba. Apenas unas horas antes, viejas glorias del Real Madrid y de un Manchester United que sin Cantona o Alex Ferguson es desconocido para el profano del deporte rey, se enfrentaban por una buena causa que ya he olvidado pero de seguro se podría haber resuelto con la mitad de la nómina de los que han pisado el césped. Nada que objetar. Yo posiblemente no hubiera levantado un dedo por una causa lejana cuando a pocos metros de mi casa hay bancos que aún no están en llamas.

Y hace unos minutos la selección española, la llamada a terminar con la crisis, a descabezar a la Merkel con un chut desviado de Sergio Ramos, media sus fuerzas, engrasaba la máquina y alguna que otra tópica metáfora más, contra la otra selección roja: la china. Curioso, un jugador chino es rojigualdo como la bandera. Quizás por eso se pueda entender como lógica la noticia de la que sibilinamente tuve conocimiento.

Me pregunto qué opinarán los últimos patriotas de que una competición española se juegue en suelo extranjero por un puñado de dólares como si de una ramera barata se tratara, porque además las cifras que se dan para la operación de "traslado" de la Supercopa de España a Pekín durante cinco años son ridículas. Pero bueno, ya todo el mundo sabía que el fútbol es así, que son once contra once y que si la Liga se llama BBVA es porque por mucho que se usen las enseñas nacionales al final todo es un negocio: España S.A. (además ruinoso)

Falta dinero dicen. Y se ha notado en los comentarios del mencionado partido donde escuchar a uno de los comentaristas me causó gran aprensión pues parecía que se ahogara con cada palabra que salía de su boca. No había nadie en toda Televisión Española con un Ventolín para aliviar a ese hombre. Llegó un momento en que ya no se le escuchó más. Me imagino que no por su fenecimiento sino porque saldría a beber un vaso de agua... Para no gustarme el fútbol he hablado demasiado de él. Ni siquiera he visto el partido, simplemente me llegaron sus ecos al balcón donde contemplo el firmamento nocturno.

La luna, preñada de luz sirve de guía a los mosquitos, que zumban como zeros kamikazes lanzándose irracionalmente sobre mis oídos haciendo de una apacible noche un Pearl Harbour caótico con manotazos a destiempo, picaduras a traición y una ensalada de gritos de confusión y ofuscación ante las tácticas de evasión de los cazas de seis patas y afilados picos que surcan el aire. Hace mucho calor.

Ya llegó el verano. No soy El Corte Inglés pero me veo con la autoridad moral suficiente como para poder declarar el cambio de una estación días antes de lo que los equinocios mandan. Va a ser un verano caliente, no solo por las temperaturas ni por los recortes en las faldas de las damas. Llega el verano del descontento, como anunciaba un periódico inglés hace no muchos estíos precisamente poco tiempo después de nacionalizar alguno de sus bancos. ¿Se convertirá el verano de nuestro descontento en un invierno deprimente con los guiris tostados al sol como convidados de piedra mientras la incertidumbre lo cubre todo con su manto de angustia? Nah, juega la selección.

Y quienes no estén observando el balón rodar, estarán en otras cosas como socializar en las redes sociales, competir por ver quién es más ingenioso, tratar de ser más chispeante que un refresco con gas para ganar... bueno, por algo lo harán. Debe ser el clima, pero últimamente mi timeline se ha llenado de chicas que se quejan del poco éxito que tienen con el sexo masculino, que proclaman lo necesitadas que están en un vano intento de calentar al personal; tácticas que a los veteranos de las trincheras del IRC causan una sonrisa de condescendencia, hacia unas y hacia los otros, los pagafantas digitales. Todos juntos hacen que mi timeline se haya convertido en una sucesión de lugares comunes repetidos hasta el hartazgo y salpicados por fortuna con escasas, demasiado escasas, fotos de las interfectas. Claro que la culpa es mia por tener un único criterio para seguir a alguien: que sea una chica y que enseñe carne.

Y mientras tanto, dicen que han encontrado un nuevo calendario maya que descarta el fin del mundo para este año. Mientras no descubran un informe económico con los principales indicadores en verde, seguiré pensando que el final de todo llegará el 21 de diciembre... o a principios de julio.

Interludio (I)

Hay ancianos que caminan como si se dirigieran a la muerte; con pasos vacilantes, erráticos, un pie delante y el otro todavía atrás por unos instantes, una parada sin intención, un vistazo alrededor. Echan la vista atrás como si quisieran atisbar el pasado por un segundo, y ya puede reunirse el pie con su gemelo allá en la vanguardia. Y vuelta a empezar hasta volver a casa con la compra o con unas cuantas horas de menos hasta el siguiente día.
En aceras estrechas el tiempo no corre igual para todos.

Próximamente...

Hace unos días llegó a mis manos un ejemplar del libro más fascinante que he leido en mi vida, por delante del "Kamasutra para funambulistas". Se trata ni más ni menos que "Hombres de Papel", la crónica descarnada de la llamada "Guerra de las razones", un conflicto que enfrentó a la República de San Marino con Italia, redactada por el veterano corresponsal de guerra de The Times, Stephen Ray. Una historia repleta de heroismo, acción y buenas intenciones, que ganó el Premio Pulitzer con el soborno de únicamente el 23% de los jueces. Mientras lo traduzco al español, tardaré un poco en actualizar. Espero que la espera merezca la pena ser esperada.

Terrorismo SEO

Community manager, Script girl y SEO son oficios que han aflorado al calor de las nuevas tecnologías y las redes sociales; cargos que están en boca de todos, con el que incluso alguno se gana la vida pero que nadie tiene muy claro qué es lo que realmente hacen.

Una Script girl... bueno, lárgame un cilindrín, fotero y búscalo en la Wikipedia porque sigo sin saber a qué se dedica, aunque me lo imagino (y si, es una guarrada) Además es una profesión de relleno para hacer un homenaje y ya está.

Un Community manager practica el arte de conseguir que le paguen por decir en Twitter que le gustan los condones Durex, comentar en Facebook con un "Jajaja, te lo advertí" la foto del hijo recién nacido de sus contactos que acaban de ser padres y subir a Tumblr una foto de un paño con "Pónselo, Póntelo" bordado en hilo de oro junto a un corazón. Pero, ¿y un SEO?

De morfología intencionadamente similar a la palabra "Sexo", SEO es el acrónimo de "Siempre Estamos Ocupados", pues si bien no tienen tareas específicas que realizar, siempre están ocupados haciendo sus cosas. Si, igual que los funcionarios, de hecho deberían llamarse así, pero SEO suena más tecnológico. Solo hay que hacer la prueba de Star Wars. "En la estrella de la muerte se podían encontrar cuatro funcionarios" no tiene la misma fuerza evocadora que "En la estrella de la muerte se podían encontrar cuatro SEOs y un Jedi Master". Aunque reconozco que con la inclusión de lo del Jedi he hecho algo de trampa.

El objetivo de un SEO es hacer que el sitio web del que está a cargo aparezca en los primeros puestos de las páginas de resultados de los principales motores de búsqueda. En definitiva, que si buscamos "Tetas" en Google, aparezcan las nuestras en primer lugar. Para ello existen distintas técnicas que nos llevarán al éxito incontestable. Todas van enfocadas a su uso en el mencionado servicio. Cierto es que también esta "Bing", Oh no, me han dado. Si, el chiste es malo pero peor es el buscador, así que pasaremos de él.


Keywords

También llamadas palabras clave, que la gente puede teclear en cualquier buscador y que les llevará a nuestro sitio. Ya el uso de "terrorismo" en el título de este texto nos ha granjeado la visita fiel de todas las agencias de seguridad de los países civilizados y de algún que otro indeciso que busca un empujón para entregarse a la sacrificada vida del terrorista. A estos últimos les digo: los ganadores no explosionan bombas, a no ser que trabajen para el ejército americano. Alístate en tu centro de reclutamiento más cercano.

Normalmente los aburridos manuales de SEO recomiendan el uso de palabras relacionadas con nuestro sitio pero eso solo lo hace el tipo de gente que lee las instrucciones de su reproductor de mp3 y nadie en su sano juicio se fiaría de alguien así, por lo que nos decantaremos por palabras populares de ayer, hoy y siempre. El reto está en conseguir que nuestro post sea una lista de palabras clave sin perder la coherencia ni el interés del lector. A nuestro rescate, como hizo con los ingleses en la Batalla de Inglaterra, viene la ciencia. Según un estudio de científicos que no pasaron del 6 de media en la facultad, la gente lee en diagonal así que allí pondrás el texto con la información seria y rigurosa que quieras ofrecer y en los "huecos" colocarás determinadas palabras clave. Por ejemplo:

Vendo sexo caliente
pechos Opel vagina
pene Oprah Corsa

Dependiendo del tipo de personas al que esté orientada la página web a nuestro cargo, deberemos seleccionar unas palabras u otras para obtener el mejor resultado posible:

. Si quieres atraer mujeres: Cartera, dinero, propiedades, buen partido, chocolate, rubia tonta, rolex, peinado, isasaweis, depilación láser, zapatos, ropa, celulitis, entrecejo, dietético, vibrador, laca, falsa, ¿estoy gorda?, etc.
. Si quieres atraer hombres: tetas, tetas, culo, boca, labios, felación, kamasutra, tetas, dinero, too fast too furious, coche, culo, tetas, call of duty, FIFA, drogas, tubo de escape, amoto, tetas, etc.
. Si quieres atraer jubilados: ¡enseñame la paga!, gratis, imserso, antes todo esto era campo, almondiga, niño deja la puta pelota, boina, regalos, estufa, etc.
. Si quieres atraer españoles: Trabajo, oferta de empleo, fútbol, soy mejor que tú y lo sabes, pincho de tortilla, vivo entre salvajes, subvención, dinero, paro, fachas rojos todos quieren ser los campeones, Torrebruno, gratis, villarato, beca, vacante, sustitución, etc.


Susanna Griso

El número de seguidores de la diosa de las mañanas es innumerable, como las lágrimas que derraman por no poder yacer con ella aunque solo fuera una hora. Si queremos que todos ellos recalen en nuestro sitio, deberemos incluir el nombre de la periodista en el mayor número de artículos posibles, al menos 2 veces (Teorema de la resonancia Griso) complementados con tantas fotos de ella como tengamos. Es aconsejable en última instancia abandonar la temática de nuestra web y dedicarla en exclusiva a Susanna. Tendremos más visitas que el brazo incorrupto de Santa Teresa el último día de la cuaresma.


Hacer referencia a temas de actualidad

Conviene tener una buena App en nuestro smartphone (porque todo buen SEO que se precie tiene uno por si no lo sabías) que nos informe de lo que acontece las 24 horas del día. Los acontecimientos solo se detienen si J.P. Morgan ha salido a comer, no les importa que hayas preparado una cena romántica para tu novia de plástico y látex. Si quieres un amplio volumen de visitas deberás echar mano de noticias que puedan suscitar el interés de los navegantes.
En Internet la gente se informa de dos maneras, yendo a sus centros de adoctrinamiento favoritos o corriendo al buscador en busca de información ampliada de alguna noticia que hayan leído en la Telva o le hayan contado en la cola del Inem.

Por ello deberemos incluir en nuestra página las noticias más destacadas del día, aderezadas con palabras clave para añadir fuerza a nuestra formula. Por ejemplo:

Bin Laden polla fue capturado en la vagina de Cicciolina y arrojado al mar por los Chunguitos marines.

Con una simple frase nos hemos ganado el interés de los integristas islámicos, gente informada, sibaritas de las perversiones sexuales, mujeres y los amantes de la música ligera española.

No importa que de una noticia seria quede un churro sin pies ni cabeza. Siempre habrá algún crédulo en Twitter que pensará que eres gracioso y algún pánfilo de Meneame que te confundirá con El Mundo Today.


Captar usuarios de las distintas redes sociales

Llegará un día en que la gente pasará de Google. ¡Eso no puede ser!, ¡pero si Google es dios! ¡Y mi padre! ¡Si dejé las drogas gracias a él! Ya, yo también creía que Yahoo no sería desbancado por los chavales de Mountain View, pero así es la vida. Un día te levantas y tu novia está a tu lado tirándose a un italiano.

Además Facebook, la principal red social, está desarrollando su propio buscador interno con lo que la gente no saldrá de esa página más que para acudir a Youporn, hasta que Zuckerberg vea el filón de permitir las fotos subidas de tono de los usuarios y las muestre a quien pueda permitirse 15 míseros dolares por un porno verdaderamente amateur. Y es que, tras la muerte para el gran público de la descarga directa y de la mensajería instantánea, ¿qué queda por hacer en Internet aparte de mirar los pechos de tu vecina o cotillear la vida de tu jefe y viceversa?

Por ello, debemos crear una cuenta en todas las redes sociales disponibles. Incluso en ese nido de brasileños llamado Orkut, que sirva de puente entre esas ovejas desvalidas que son los usuarios y el sitio web que nos da de comer, más mal que bien. Aquí van unos cuantos consejos para llamar la atención en los mismos.

. Tuenti: Pídele a tu primo de 15 años que se haga un perfil. Si la policía te pilla allí intentando "engatusar" a "menores", por mucho que algunos de estos hayan comido más polos o degustado más vieiras de las que probarás tú en la vida, te buscarás un pequeño lío. No importa que tus intenciones sean las más puras del mundo. Puedes incluso intentar engañarlos con promesas de un futuro trabajo de comercial. Todo sea por la popularidad. Al fin y al cabo, si has de ir a la cárcel que sea por estafa y no por pederasta. Así pues echa mano de algún familiar menor de edad para que hable de tu web. Agradecerá la experiencia y gracias a la reforma laboral le podrás pagar en Sugus y ya con eso se podrá dar por satisfecho. Además los mayores de 20 años son incapaces de entender el protolenguaje que se habla en esta red social. Y si no, a ver quién sabe lo que significa "Essshahh lohhka la mari" que bien podría haber sido sacado del Necronomicón o de los archivos del logopeda de Rajoy.

. Facebook: También llamado el Tuenti para viejos o personas distinguidas. Nada de escandalosas faltas de ortografía aquí. Un uso indebido de "haber" y la omisión de la "h" están permitidos pues la mayoría de sus usarios tienen el bachillerato al menos. El uso de las tildes es opcional. Puedes empezar estableciendo contacto con antiguos compañeros de colegio, a no ser que fueras el problemático de la clase, que si lo único que has podido conseguir es dedicarte a esto del SEO, es lo más probable. También se aconseja actualizar de vez en cuando con frases destacadas de Paulo Coelho. No es muy complicado, basta con abrir uno de sus libros al azar y seleccionar la primera que veamos. Ya habrá alguien que la encuentre muy profunda y reveladora, porque si la has puesto es por algo. Hará notar que le gusta y con suerte dejará un comentario. Aprovecha para responder que encontrarás más en tu página web y ya está. A esperar que damas soñadoras, seguidas por su correspondiente cortejo de pagafantas, hagan subir los números de tu contador de visitas.

. Twitter: Podemos seguir varias estrategias para conseguir el éxito. Desde la clásica charada de fingir que somos una maciza calentorra que habla a todas horas de sexo para enmascarar una timidez enfermiza con los hombres, hasta el gracioso/ingenioso (rol bastante exigente para tan escaso rendimiento) pasando por el pesado, alguien que se hará follower hasta del Cojo Mantecas y hará RT de las cosas más absurdas con el fin de llamar la atención. Ninguna de estas opciones es una estrategia ganadora por si misma y por ello el esfuerzo que dedicaremos a esta red social será mínimo, pues está llena de amargados, resentidos y marujas de zarcillo en la oreja, camiseta agujereada y barba de tres días que no tienen dinero ni para hacerse un perfil de Facebook y que gustan de remozarse en una piscina repleta de ego, soberbia y fluidos corporales, alejándose de cualquier otra propuesta que no les ofrezca 140 caracteres donde poder hacer chascarrillos con la palabra "tróspido".

. Instagram: Coge tu cámara Reflex, la que tienes para hacerte fotos frente al espejo y subirlas a Badoo e inmortaliza en una instantánea la primera taza de café que encuentres en tus oficinas. Si eres autónomo o freelance (un autónomo de más allá de los Pirineos) aprovecha para retratar de fondo un paisaje idílico, que diga: si usáis mis servicios podréis acceder al Olimpo como yo. En mercados no hispanos no funciona, pues puede generar cierta envidia. No así en España, donde todo el mundo trabaja en lugares de ensueño y folla sin pagar, por lo que a no ser que muestres una foto del mismísimo Dios otorgándote una medalla por tu fe inquebrantable, no se inmutarán lo más mínimo. Y aún así te dirán que a ellos se la dieron la semana anterior.


Bucear en las búsquedas

Si el uso de palabras clave es como lanzar clavos en distintos puntos de la carretera en los que confiamos que pasarán el mayor número de coches, estudiar las búsquedas de los usuarios de la red nos dará una idea certera de por donde pasan la mayoría de los vehículos para poder echar al mayor número de ellos de la carretera y aumentar los beneficios de nuestro garaje. El servicio de estadísticas contratado para nuestra web nos dirá qué es lo que le interesa a la gente, lo que nos ayudará a enfocar futuros artículos o cambiar unas keywords por otras. Así por ejemplo si ha habido muchas personas que han buscado:

. Mi amiga es una zorra ¿Cómo se lo digo para que no se rompa nuestra amistad? ¿Me tiro a su novio para que pille la indirecta?


. Si le pongo el condón al plátano, ¿luego yo que me pongo?

y ha ido a parar a nuestra página, significará que es posible que haya más gente interesada en la decencia de sus amistades y en una educación sexual para vegetarianos. Por cierto, las búsquedas son 100% reales.

Lo ideal es hacerse con los passwords de los administradores de la mayor cantidad de webs posibles y consultar sus estadísticas para obtener la mayor cantidad de información posible.  De paso, ya que hemos comenzado una vida de crimen cibernético o nos hemos dejado un dinero contratando a un becario de Anonymous, podemos aprovechar para espiar a enemigos, ex, amigos, novias, etc y así en el juicio siempre podremos decir que estábamos trabajando.

En el mundo SEO una imagen no vale más que mil palabras

¿Por qué? porque Google no indexa imágenes. Eso leerás en los manuales caducos de hace ochenta meses. Ahora, el 70% de las visitas que recibe un blog provienen de la búsqueda de fotos, dibujos y demás parafernalia visual, según datos del blog de Mr Roboto y del sitio web de la revista Primera Linea. Por ello, no dudes en adornar tus textos con todo tipo de fotos, a ser posible de porno soft, lo suficientemente porno para que a la gente le interese y lo suficientemente soft para que Google no te las bloquee. Eso si, cuyo nombre debe estar formado por el mayor número posible de keywords de entre los que hemos sugerido antes o los que se te ocurran a ti, que para eso te están pagando ¡Vago!


No enlaces demasiado

Google se dará cuenta de que haces trampa porque... bueno, Google lo ve todo. Es como dios pero sin palmeros loando sus virtudes. Eso es cosa de los de Apple. Así que con los enlaces de rigor a las páginas más famosas de la Internet hispana: El blog de Javi Moya, Petardas y Marqueze, es suficiente. También puedes adentrarte en el clandestino mundo del intercambio de enlaces, algo así como el Teto doble, aunque de esa forma empezó el de Cowboy de Medianoche.

Hasta aquí los consejos que espero te reporten un gran número de visitas. Y si no, búscate un trabajo de verdad, como Community Manager.




Tenía más fotos pero tienen marcas de agua y no hay que olvidar la primera regla del SEO: Jamás hagas algo ilegal a no ser que todos tus datos personales sean tan falsos como la risa de la Pantoja.

PD: Cogió sus libros y los guardó en las alforjas que colgaban del camello.
Paulo Coelho

Negrácula, ¡el auténtico!

En la anterior etapa del blog, di buena cuenta de diversas películas con el archiconocido conde transilvano como protagonista y/o inspirador; sin embargo, en aquella época en que Megavideo no era más que la unión antinatural entre una Megadrive y un reproductor VHS, nunca tuve la oportunidad de echar mano del gran clásico del cine negro, negro de color vaya: Blacula (o Negrácula como debería haber sido traducido) Si, podria haberlo hecho usando el Emule, pero ¿ya nadie recuerda lo desesperantemente lento que era? Me imagino que con el cierre de Megavideo más de uno lo estará padeciendo en sus carnes. Además ya lo intenté una vez y lo que finalmente se descargó, aunque también iba de muerdos en el cuello y clavar estacas, se alejaba bastante del género de terror, a menos que fueras una monja o Pitita Ridruejo (a la que mando un abrazo, porque seguro que me lee desde su pirámide)

Estaba tan emocionado por haber encontrado al fin aquella blaxploitation en la siempre útil Cinetube, que decidí compartir la proyección con unos mendigos que escarbaban en el cubo de la basura del jardín de mi casa. Armados con alcohol y unas cuantas pizzas pulsamos el play y abrimos nuestras mentes a un mundo de sensualidad, negrura y mucho funky.

La película empieza en Transilvania a finales del siglo XVIII. En una casa de campo que a duras penas intenta parecer un castillo, vemos al conde Drácula charlando con Mamualdi, representante de un pueblo africano que ha acudido al país centroeuropeo para pedir que cese el tráfico de esclavos.
Desde luego el tal Mamualdi no es tonto, pues en lugar de acudir a Inglaterra, Francia o alguna de las potencias esclavistas del momento, donde nada más pisar tierra habría sido encadenado y puesto a arar la tierra, acude a un sitio donde lo más parecido que han visto a un negro es el deshollinador del pueblo.

Quién sabe si para coger experiencia o confianza, le suelta un speech al Conde sobre lo malo que es servir por la fuerza a otros y se lo cuenta a él precisamente, esclavo del tiempo y de su insaciable sed de sangre. Quizás por eso, tras llamarle mono gratuitamente, muerde a Mamualdi convirtiéndole en vampiro y encerrándolo en un ataúd donde morará por los siglos de los siglos, amén.
Pero llegan los locos años 70 del siglo XX y con ellos los gays, que ya por aquel entonces disponían de un poder adquisitivo superior a la media, que les permitía recorrer la vieja Europa en busca de antiguedades con las que decorar su loft en Manhattan. Y en una de esas, una pareja interracial, llega al castillo de Drácula, en estado de cuasi abandono, y del que se vende hasta el ataúd donde yace el pobre desdichado de Mamualdi, cuyos restos viajan a America junto con un cargamento de cortinas, jarrones y cuadros horteras.
Ya en Nueva York, Mamualdi, bautizado como Negrácula, es liberado de su prisión en una escena que perpetúa uno de los mitos, no será el primero, que definen a la raza negra: su vagancia. Y es que Negrácula, tras pasar casi 200 años tumbado sin poder moverse del sitio ni siquiera para rascarse el trasero, muerde a los dos marchantes de arte (los gays de antes vaya) y acto seguido, se vuelve a meter en el ataúd a dormir la mona. Se rumorea que al contemplar dicha escena, Spike Lee aplastó el paquete de palomitas que había robado a una anciana y abandonó la proyección rabioso, decidido a demostrar la realidad de su raza matando de aburrimiento a los blancos por el camino.

Por suerte no terminó de ver el film pues en lugar de a la academia de cinematografía, se hubiera afiliado a los Panteras Negras y hubiera terminado poniendo bombas en los campos de golf. La película continúa y tras asistir a las exequias de sus dos primeras víctimas, Negrácula no solo persigue a una de las asistentes al mismo como si fuera un vulgar acosador, sino que además ¡le roba el bolso! (si es que lo llevan en los genes)

El porqué de este arrebato delictivo es el gran parecido de la chica con la que fue el amor de su vida, que le había acompañado a Transilvania y había muerto a manos del xenófobo Drácula, y a la cual no había nombrado hasta ahora porque simplemente se limitaba a morir.

Desde luego el interés de Negrácula por la chica no debe obedecer a la cantidad de sangre que recorre sus venas, pues ella demuestra tener horchata en su lugar, cuando ve aparecer a su perseguidor en una discoteca en la cual el espectador es obsequiado con una actuación de música funky gratuita.
A petición de la chica, Negracula se sienta con ella y unos amigos. Hay que decir que el vampiro va demasiado sobrado. Pide champán francés en un sitio donde lo más refinado que tienen es el jabón del lavabo, y sin embargo, ¡se lo traen! De donde lo sacó el barman es un misterio. Además, ¿desde cuando los negros beben champán? Eso es de blancos afeminados.

Lo que desconoce nuestro sibarita chupasangre es que está compartiendo mesa con el que será su némesis lo que resta de película: un policía de frondoso bigote y cuidado pelo afro que sospecha que los misteriosos asesinatos que, casualidad de la vida, están asolando la ciudad, son obra de un vampiro, porque es la opción más lógica y porque lo ha leído en un libro de ocultismo.

Para demostrar su teoría decide desenterrar un cadáver a medianoche como si fuera un vulgar profanador de tumbas y no un agente de la ley. Al menos no está solo, le acompaña una amiga, autora de la frase más ridícula del film pues cuando el cadáver resucita gracias al poder vampirico e intenta matar al policía, esta, aterrorizada grita: ¡no lo mates!, como si en lugar de enfrentarse a un demonio místico, se hubiera encontrado un ratoncito en la alacena.

Con las pruebas en la mano el poli se va a ver a su jefe y le comenta sus inquietudes, que el causante de las muertes en Harlem no solo es un vampiro afro, sino que además le tira los tejos a su amiga. Por ello va a su casa donde se la encuentra en la previa del acto amoroso con Mamualdi que interrumpe bruscamente, poniéndolo en fuga. ¿Se convierte para ello en el clásico murcielago? No señor, Negrácula huye a la carrera por las calles del barrio, como un vulgar ladrón de casettes. Por ello la policía pronto le da alcance y lo acorrala en un edificio abandonado donde, esta vez, se transforma en murciélago y escapa volando en espera de una mejor ocasión para llevarse a su amor con él.
La policía, que no es tonta, lo sabe y rodea el barrio con efectivos para evitar el secuestro de la chica. Con lo que no cuentan es con que Negrácula se comunique con ella por onda corta y la convenza para que acuda a una fábrica donde ha montado su guarida. El caso es que cuando la chica sale de su apartamento, un coche de policía la sigue discretamente hacia el nido de Negrácula donde tras una escabechina donde mueren varios policías, la chavala muere a manos de la pasma (otro caso Rodney King) y convertida en nosferatu solo para morir de nuevo atravesada por una estaca (no metafórica)

Negrácula pierde las ganas de vivir y el rumbo de su vida y en un gesto de clase y distinción como solo puede tener un negro de los 70, antes de que le claven algo, se dirige caminando sereno y determinado hacia la luz de la mañana donde los rayos de sol acaban con su vida hasta "Negracula 2"

Al contribuyente americano
PD: Los mendigos me robaron dos manzanas y una escoba (que no se para qué la querrían)

Dame un euro payo

Muchos me llamaron loco cuando en los albores de la crisis publiqué un post sobre la "teoría de la larga cola" que podéis leer aquí. A modo de resumen, venia a decir que la época de los productos destinados a la gran masa estaba por terminar, pero que sin embargo, en su lugar florecerían multitud de productos personalizados destinados a un mercado reducido donde obviamente los beneficios no serian tan abultados como los obtenidos con el modelo clásico.

El problema es que al verse reducido dicho margen de beneficios, encontrar inversores dispuestos a aportar su dinero para financiar dichos productos minoritarios es muy difícil por el alto riesgo que en principio, conlleva dicha inversión.

Han pasado ya varios años, la crisis no solo no remite sino que mantiene a la economía mundial al borde del precipicio, y el modelo de grandes productos mayoritarios, si bien no ha caído, comienza a tambalearse. Y es aquí donde aparece el Crowdfunding, que no es más que la financiación de proyectos de diverso pelaje por los propios consumidores finales, que aportan lo que buenamente pueden con la esperanza de obtener un producto a su gusto.

Si bien los primeros intentos de Crowdfunding fueron independientes, como la producción de la película "Iron Sky", en la se usaron distintos medios de difusión para captar fondos, últimamente parecen haberse agrupado en la página web de Kickstarter, un sitio donde los creadores piden a su público una determinada cantidad de dinero para desarrollar su idea, ya sea un juego, un corto, un disco o un gadget. Y si al final no logran recaudar dicha cantidad, nadie tiene que pagar nada. Si hay suerte, el pequeño inversor obtendrá una copia del producto ya materializado y diversos extras, dependiendo del autor y de la cantidad donada, pudiendo llegar a aparecer como extra en un corto, salir de fiesta con un grupo una noche o convertirte en personaje no jugable de un juego, todo ello reservado a las donaciones más generosas claro está.

La última moda es acudir a esta página para tratar de devolver al primer plano a sagas clásicas de videojuegos por las que la industria no apuesta, como la segunda parte de Wasteland o una aventura gráfica del creador de Grim Fandango.

El problema: das dinero a ciegas, sin saber como será el resultado y si satisfará tus expectativas, claro que eso ya pasa cuando te compras un juego solo por el titulo o por la caja.

Por cierto, no existe una versión española de dicha web. ¿La razón? Falta de visión, poca confianza en el formato o tristemente, que con la cantidad de gente que estaría dispuesta a pagar por algo en este país, no se podría financiar ni un Chupa Chups.
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