27 de septiembre del año 2010

Saludos hombre del futuro:

Ayer recibí un mensaje de parte de una amiga reciente que en principio no era muy importante en mi vida. La conocí en un chat, no hace más de un mes, una tarde en que necesitaba intercambiar unas palabras con quien fuera. Sin embargo, al leer las escuetas palabras de ánimo que me dedicaba, el saber que se había molestado en pensar en mi y regalarme unos instantes de su tiempo para hacer que me sintiera mejor, me dio un subidón de alegría como hacía mucho que no sentía.

Por desgracia no duró mucho. El tiempo justo de darme cuenta de que a centenares de kilómetros, la que fuera el amor de mi vida podría estar recibiendo en ese mismo instante un mensaje similar, sintiendo la misma dicha que yo sentía en ese instante por el mensaje de otro. Y sin más, me eché a llorar como un estúpido.

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