Susana Griso

¿Susana o Susanna? No importa. La Griso se ha convertido sin mucho esfuerzo en el mito erótico de toda una caterva de señores trajeados que se toman un carajillo por las mañanas ante el televisor sin temor a que les llamen marujas. De ellos y de todo aquél o aquella que sepa apreciar la belleza serena de esta periodista catalana de algo más de 40 años y pelo rubio como la cerveza.

Podría considerarse el mascarón de proa de toda una generación de cuarenteañeras sexys, atractivas y liberadas que protagonizan los ardientes sueños de miles de jóvenes, de no ser porque el programa que presenta es de nulo interés para ellos, emitiéndose a una hora intempestiva de la mañana.

Sin embargo no siempre fue así. Susana comenzó su carrera en televisión en la cadena autonómica de Cataluña: TV3 aunque su salto a la fama se produjo al lado del inefable y siempre ponderado Matías Prats en las noticias de Antena 3, que con sus chascarrillos y gracietas la hacia sonreir, generando suspiros en los hogares de millones de televidentes.

Sin embargo a finales de 2006 se deshizo de la mesa que nos privaba de la visión de sus kilométricas piernas y se puso al frente del matinal "Espejo Público" que sigue presentando, dejándonos ver su cuerpo esculpido y apetecible. La mejor forma de comenzar el día. Así lo entendió la audiencia encumbrándola al éxito televisivo, llegando a rivalizar con la vaca sagrada de las mañanas en Telecinco: Ana Rosa Quintana.

No es difícil señalar las causas de su fama. A su belleza, la tranquilidad que transmite, sus labios carnosos y demás atributos físicos más que evidentes, se le une la cualidad de hablar en un orgasmo continuo que causa las delicias de los espectadores masculinos. Además abre mucho la boca. Eso siempre gusta.

Si pruebas con una cuarenteañera, ya no quieres a otra.

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