Genius at work

Uno que es desprendido y solidario, no pudo negarse a la súplica de la madre de un adolescente alocado que necesitaba con urgencia unas clases de apoyo para aprobar Química y librarse de estar todo el verano paseando el libro por la playa y las discotecas de la costa con el consiguiente desgaste e imposibilidad de sacar un dinero por él en el mercado negro educativo. Vamos que la madre se preocupaba por su vástago, y pese a que hacía diez años que no tocaba un texto sobre el tema y había olvidado lo poco aprendido, le dije que contara conmigo.

Nada más llegar me di cuenta de que no sería igual que en mi anterior experiencia como profesor particular, al niño no le gustaba Naruto, así que tendría que explicarle algo de los apuntes que me extendía con desdén mientras se "arascaba" (porque este no tenía pinta de rascarse como todo el mundo) el piercing de la oreja y se limpiaba en su camiseta de los Demon Killers.

Una gota de sudor recorrió mi espalda. En ese momento no recordaba ni el símbolo del oxígeno y mi pupilo me miraba expectante, dudando si robarme los dos euros que había llevado para comprarme un helado en el camino de vuelta o directamente pegarme una puñalada por estafador.

- Puede oler tu miedo - me dije mientras apartaba la silla lentamente intentando ganar tiempo como fuera (ahora entiendo por qué Punset habla tan lento: sólo tiene preguntas para diez minutos de programa y tiene que alargarlo como sea)

Entonces se me ocurrió una idea. Le mandé a por un vaso de agua y en cuanto salió, atranqué la puerta del salón y comencé un repaso veloz al apasionante mundo de los moles (sin relación con la familia de Falete) 

El pomo de la puerta comenzó a girar violentamente. El condenado niño había vuelto demasiado pronto. Intenté abstraerme y continuar repasando aunque fuera los recuadros en negrita, que en mis tiempos condensaban lo más importante. 1 mol de una sustancia contiene 6,022 * 10^23 átomos de esa sustancia... tócate los huevos, ¿y eso en qué me ayudaba para hallar los gramos de soluto que hacen falta para disolver 20 g. de fosfasa?

- Oye, como le estés robando a mi vieja te voy a dar con el puño americano - escuché tras la puerta.

- Está atascada - mentí. Pero creo que no me escuchó, seguramente habría ido a buscar la fatídica arma.

Decidí leer también el texto restante igual si ahí decían algo útil. Y entonces, como en esas películas en las que el protagonista está leyendo un texto en un idioma extraño y las palabras mutan hacia un inglés moderno, lo ví claro. Con una facilidad que ya habría querido en mis tiempos de estudiante, asimilé paso a paso los entresijos de las disoluciones y las reacciones químicas.

Escuché los pasos del joven y abrí la puerta, dándome de bruces con un puño amenazador y una amenaza: "¿A que te meto?" pero allí donde la cienca funciona no existe el miedo así que le cogí del brazo, lo senté en la silla y le metí tal repaso que esa noche estoy seguro que soñó con Avogadro.

Es extraño, algo que en su tiempo me había costado horrores aprender lo había entendido a la primera y bajo presión. Quién sabe los misterios que encierra nuestro cerebro... o puede que los 20 euros la hora ayudaran la verdad.

2 comentarios:

  1. ¡Como está la juventud!
    Nos comen los niñatos, nos comen!!!

    ResponderEliminar
  2. Un día de estos desempolvo mi cresta punk a lo mohicano y me pongo a recorrer las calles, a lo "The Warriors" :P

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.