Diccionario Robótico: Echarle cara

Nunca fui un estudiante muy trabajador que dijéramos. Aprobaba sin necesidad de estudiar, simplemente asistía a clase y escuchaba lo que tuviera que decir el profesor. Las tardes las pasaba leyendo las decenas de libros que sacaba de la biblioteca al mes o jugando con el ordenador.

Cierto día, el profesor de Literatura, antes de enzarzarse a contar anécdotas sobre su fallida vida amorosa, nos alentó a que leyéramos "Las Ratas" de Miguel Delibes. Un mes más tarde, nos amenazó, habría un examen sobre el mismo.

En fin, yo siempre he sido muy pasota, tanto, que compré el libro la tarde anterior al examen tras rebuscar histérico en las abarrotadas estanterías de la librería local. A las ocho de la tarde para ser más exactos. Y bueno, puede que me arriesgue a que Javier Marias me embosque en el callejón de la licorería una noche de luna nueva por decir esto, pero Delibes es tan ameno como una guía telefónica. El resultado fue que no me leí ni el resumen de la contraportada.
Llegó la hora del examen. Por extraño que parezca, no me sentía inquieto. Una extraña calma me invadía. El profesor entró en el aula y lo primero que hizo fue eximir de la realización del examen a aquellos que no quisieran hacerlo, sin ninguna represalia añadida. Creo que nos mandó que leyéramos el libro sin haberlo hecho él antes, y cuando se puso a ello, llegó a la misma conclusión que yo.

Aquella era la mía. Estaba salvado. Sólo tenía que levantarme de la silla y huir de la clase como alma que lleva el diablo. A día de hoy todavía me pregunto por qué no lo hice. Quizás porque sabía que a partir de entonces sería el chico que no quiso hacer el examen.

Movido por los hilos de algún titiritero cósmico votante de Zapatero, me concentré en aquel folio en blanco y comencé a escribir la mayor sarta de mentiras desde los Presupuestos Generales del 2009. Eso si, cuando lo entregué no me tembló el pulso; y tuve la sangre fría de comentar que me había salido mejor de lo que esperaba (claro que lo que yo esperaba era no escribir nada)

Aprobar aquel examen hubiera sido un milagro comparable a que el Atlético de Madrid gane esta liga. De hecho no aprobé, pero tampoco suspendí. El destino es caprichoso y quiso que los exámenes se perdieran en una oportuna mudanza.

Y así, queda acuñado el primer término: Echarle cara.

3 comentarios:

  1. ...Javier Marias no podría ni con una niña poliomelítica, no obstante, la obra de Delibes tiene su aquel-será cosa del pseudo-paisanaje.

    Saludetes!

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  2. xDDDDDDDDDDDD
    Qué poca verguenza tienes xDDD

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  3. No se, la verdad es que escritores españoles no hay ninguno que me apasione. Me gusta Reverte (aunque El pintor de batallas es para darle de hostias), y algún libro esporádico como "La locura de Dios" o "Vientos de intriga"

    Pues si Rizos, verguenza tengo muy poca, y ahora que no tengo nada que perder, mucho menos jajaj
    Besos y abrazos!!

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