Kong of the jungle

Nunca me han gustado los remakes. Habría que colgar a Tim Burton de los afilados dedos de Eduardo Manostijeras por mancillar "El planeta de los simios", claro que si a mi me hubieran ofrecido el dinero para rodar la nueva versión, hubiera usado muñecos de plastilina y me hubiera quedado con la pasta, así que no soy el más indicado para hablar.

Por ello, cuando me enteré de que se iba a realizar la enésima interpretación del clásico de aventuras: King Kong, la noticia me importó más bien poco, pues nunca he sido demasiado amante del gorila hiperdesarrollado, aunque la película de los 80 no estaba mal.

Un día, me quede sin DVD´s regrabables y bajé al videoclub a alquilar algún juego. El encargado se percató de que me había detenido en la sección para adultos durante más tiempo de lo que aconseja la decencia, por lo que cogí el primer juego que alcanzaron mis temblorosos dedos y abandoné el establecimiento lejos de la mirada reprochadora del dependiente, que debería recibirme con pétalos de rosa pues gracias a mi afición por el cine para adultos salvé su ejercicio fiscal del 97.

Cuando llegué a casa me encontré con que tenía entre manos el juego de King Kong, lanzado para Playstation 2 al mismo tiempo que el film. Estuve jugando con él toda la nochebuena y parte del día de Navidad, hasta que tuve que devolverlo. Era tan bueno que cuando volví a bajar al videoclub, aparté durante un instante mi vista del gran clásico "Debbie does Dallas" y escudriñé la sección de novedades en busca de la película de Peter Jackson. Por desgracia no tuve suerte y allí quedó mi interés por el tema.

Y llegamos a hace un par de semanas y una visita ordinaria a cinetube, a la que un alma caritativa había subido la película, en alta calidad. Después de verla he de decir que daré siempre una oportunidad a los remakes. Las tres horas que dura la historia, pasan demasiado rápido y apenas da tiempo de extasiarse con la brillante noche neoyorquina o la inquietante ciudad aborigen de piedra. Visualmente es un espectáculo que no decepcionará a nadie, salvo en una determinada escena de la que, por una vez, no revelaré ningun dato más. Y gracias al derroche cinemático, el film no se convierte en un tour de force para dirimir quien se acerca más al mundo animal: si el mono, Adrian Brody o Jack Black.
 
Peter Jackson no podía haber salido mejor del atolladero artístico en el que se sumió con "El Señor de los Anillos" que con esta universal historia en el que una bestia se enamora de una bella mujer, y a los que la sociedad no permite ser feliz. Porque las relaciones entre diferentes no suelen funcionar. Gordo y delgada, lista y tonto, viejo y joven... la gente no permite que alguien pueda ser feliz con otra cosa que no sea su idea de normalidad y pronto comienzan las conversaciones a media voz, los chismes, los rumores... y al final el más influenciable de la pareja termina dejándose caer del Empire State, ametrallado, no por biplanos de la 1ª guerra mundial, sino por los venenosos comentarios de familiares, mal llamados amigos, compañeros de trabajo... Algo que quien más quien menos, ha conocido y/o experimentado.

Por ello la vida de Kong siempre tendrá un hueco en los corazones de los hombres y el recuerdo de su rugido estremecerá sus almas.
 

La bella, la bestia y la suegra

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