La grande mort

Para los antiguos vikingos, fallecer en mitad de un combate, era un honor al que todos aspiraban. Se decía que las valkirias de Odín recorrían los campos de batalla a lomos de sus corceles blancos en busca de los mejores guerreros para llevárselos al Valhalla y convertirlos en Einherjars, los soldados que combatirían junto a los Ases en el Ragnarok.

En los albores del cristianismo, un grupo de estos vikingos fundó una colonia a orillas del río Volga donde prosperaron al abrigo de las frías estepas y los duros inviernos. Fueron llamados los Rus y de ahí deriva el actual nombre de Rusia.

Los tiempos han cambiado y ya no hay batallas gloriosas en las que perecer, ni dioses distantes que pidan su diezmo de sangre. Ahora morir no se estila. Y la dualidad Eros - Thanatos se resuelve matando nazis en la Playstation mientras una chica te agarra el joystick.

Pero lo que no ha cambiado es la existencia de hombres aguerridos con poco cerebro y exceso de testosterona. Como no podía ser de otro modo, el protagonista de la siguiente noticia es ruso, de nombre Sergey Tuganov.

Dos amigas suyas le retaron a un maratón de sexo de doce horas ininterrumpidas. Si amigos, en Rusia las mujeres son así. Por eso triunfó la Perestroika. Para mayor envidia de todo hombre que esté leyendo estas dos lineas, y como si hacer un trio hasta desfallecer no fuera suficiente premio, el joven de 28 años optaba a ganar la nada despreciable cifra de 4.000 euros en caso de salir victorioso del sensual tour de force.

Consciente de que ni una espada toledana es capaz de aguantar semejante desafío, decidió ayudarse con viagra. Fatal error que le costó un paro cardíaco del que no pudieron salvarle los servicios de emergencia.

Y así, este bravo ruso honró la memoria de sus antepasados guerreros. Si existe algún cielo para los picha brava, seguro que está allí tirándose a todo lo que se mueve. ¡Honor y gloria a los que mueren en el catre!

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