FTP de Michel

Antes de que la triada Google-Messenger-Emule se hiciera adorar por los neófitos informáticos, el panteón de Internet estaba repleto de dioses que servían al sufrido navegante en su devenir diario: gopher, news, irc, telnet, ftp...

Precisamente de este último quiero hablar. En los albores del mundo, los piratas hicieron famosas unas cosas llamadas "Servidores de ftp", algo así como dedicar parte de un disco duro en una máquina tuya o de otro, a la que podías acceder fácilmente, la mayoría de las veces, con una cuenta de usuario, y que servía para compartir archivos con otra gente. El p2p era algo relacionado únicamente con los sex-shops y sus edificantes espectáculos.

Dicho "disco" solía estar repleto de programas crackeados, porno, juegos y en general todo lo que uno podía imaginar. Yo llegué a encontrar la base de datos de los concursantes del primer Gran Hermano, visto lo cual, hay que decir que un ftp no tenia que ser precisamente útil.

Pero, he aquí que cierto día, se le ocurrió a un misterioso personaje llamado Michel, el crear uno de estos servidores, para compartir una miríada de libros de toda temática y extensión. Aparte de las donaciones de los usuarios, desconozco cómo hacia esta persona para mantener actualizada mes a mes la lista de títulos a descargar, con las últimas novedades editoriales y más de una rareza; pero a medida que pasaba el tiempo, la gran biblioteca virtual iba creciendo, con manuales de informática, catálogos de arte e incluso audiolibros en su última etapa, antes de que la policía del Copyright cerrara sus puertas ¿para siempre?

Gracias a él pude acceder a títulos que no sólo no podía encontrar en la biblioteca de mi pueblo, sino tampoco en las escasas librerías que intentan mantener a flote la cultura local, sobreviviendo a base de Harry Potter y demás fenómenos mediáticos.

No entiendo por qué cerraron su ftp. Sólo alguien que no esté en su sano juicio, como yo, puede leer más de mil paginas en un desgastado monitor sin que las letras chorreen ante sus ojos como en los créditos de Matrix; y de imprimirlos mejor ni hablar. Su existencia no hubiera afectado a la industria como en el caso de los divx, pues solo se utilizaría el ftp como algo puntual. Así pues lo único que se consiguió con esta medida fue intentar coartar la difusión de la cultura.

Puede que Michel siga con su filantrópica obra en algún rincón de Internet no cartografiado aún, ajeno a Google y sus tentáculos. Si es así, ¡¡espero que alguien me pase la dirección!!

2 comentarios:

  1. Que destreza y aguante ocular el tuyo.
    Algún eugenista haría maravillas con la mentada base de datos de los concursantes del primer Gran Hermano...que parezca un accidente y la especie humana sin duda evolucionará!!!
    Un abrazo!

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  2. Si, el libro era Ordenes ejecutivas de Tom Clancy. No lo tenían en la biblioteca y tenía muchas ganas de leerlo. No lo volveré a hacer jamás :P

    Lo de la base de datos, ya está en buenas manos :)
    Un abrazo!!

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