Victoire

España ha ganado la Eurocopa (vaya novedad ¿eh?). El día de la final, el país se paralizó, las calles se vaciaron como si en cada una de ellas se dirimiera un duelo al sol y para calentar el ambiente, en mi casa el previo estuvo repleto de actividades relacionadas con el balompié: partidas al Super Soccer de Super Nintendo, pases de los capítulos más destacados de Oliver y Benji y la proyección de una de las mejores películas sobre el tema.

Basta escuchar los primeros acordes de la banda sonora de Evasión o victoria, para darnos cuenta que nos encontramos ante una película alegre y optimista. Para mi, el mejor film antibelicista en un género repleto de sentimentalismos y moralina, en la que suelen aleccionarnos a no hacer la guerra porque causa muchas muertes y desgracias, como el alcohol, las aventuras extra matrimoniales y los programas del corazón.

Sin embargo, el mensaje de la película de Houston es que hay una vida que merece la pena disfrutar, en lugar de desperdiciarla masacrándose unos a otros.

Los protagonistas son unos hombres que se ven envueltos en la vorágine de la guerra, la cual en todo el metraje, no parece ir con ellos, entendiéndola más como un accidente que interrumpió sus carreras que como una lucha por la libertad, como se ve en la escena en la que renuncian a huir y continuar la lucha armada, para disfrutar del fútbol, motor de sus vidas y vencer a los germanos donde a ellos les gustaría: en el terreno de juego.

El reparto está cuajado de estrellas, tanto cinematográficas como futbolísticas, entre las que destacan el gran Pelé y Michael Caine. Como anécdota, en mis tiempos mozos corría el rumor de que el principal jugador del equipo alemán, era Jupp Heynckes, aunque en los títulos de crédito no aparecía su nombre. El parecido en cualquier caso, era asombroso.

Un oficial alemán, interpretado por Max Von Sydow, visita un campo de prisioneros donde se encuentra recluido una gran estrella del fútbol inglés (Michael Caine). El oficial le propone un partido entre soldados de la Wehrmacht y aliados, con el que aumentar la moral de ambos bandos. El inglés acepta y pronto el encuentro se convierte en un acto de propaganda nazi, que no saldrá como ellos piensan.

Especialmente notable es la escena en que Sydow, ante una magnífica chilena de Pelé que termina con el balón entre las redes, se levanta de su asiento para aplaudir efusivamente la jugada ante la sorprendida mirada de sus compañeros nacionalsocialistas.

La banda sonora es soberbia y acompaña perfectamente a la acción y en momentos como el citado gol de Pelé o el inicio de la segunda parte del partido, consigue poner los pelos de punta.

Hay que citar la simbologia que se esconde en el metraje. Así, a lo largo de los casi noventa minutos de proyección, podemos ver una descripción del comportamiento de los contendientes en la gran guerra según el punto de vista aliado. Los nazis, marrulleros y victoriosos hasta que los americanos (Stallone) e ingleses (Caine) con la ayuda de la Commonwealth (Pelé) les paran los pies. Los franceses a lo suyo, unos espectadores impavidos del conflicto unos y otros luchadores por la libertad con escasa relevancia; y por último, los nobles alemanes (Von Sydow) que luchan con honor y justicia por su país, a su pesar, bajo la bandera nazi. Historia mundial resumida en un cinta.

Un título recomendado también para seguidores de Stallone puesto que, para mi, hace una de sus mejores interpretaciones: la de Stallone intentando hacer como que juega al fútbol.

7 comentarios:

  1. Ví la peli de chavalín y pensé que se trataba de un documental, y muy desencaminado no iba pues como en el "furgol" real de patio de colegio el puesto de guardameta era encomendado al menos apto, papel que Stallone (nunca apto)encarna a los mil amores.
    Max Von Sydow, ese hombre!!!
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Aún hoy, los minutos en los que se desarrolla el partido, mantienen un toque de documental que recuerda a los reportajes sobre la historia de los mundiales de fútbol.

    Max Von Sydow merece una monografía. Es uno de esos actores que estaban en todas partes, como Christopher Lee últimamente.

    Un abrazo!!

    PD: De pequeño, fui portero jaja Me llamaban la araña de Los Boliches. Permanecí imbatido durante la friolera cifra de 37 recreos. Aún tengo las marcas de los balonazos que me daban... Efectivamente, era el menos apto para darle patadas al balón jajaj

    ResponderEliminar
  3. (jajaja, ahora como salgo de este "jardín"...)

    ResponderEliminar
  4. Jajaja no hace falta que salgas, si has dicho la verdad. De portero sólo jugabamos los que no le dabamos bien a la pelota, aunque en mi caso escogia dicha posición porque era en la que tenia que moverme menos :P

    ResponderEliminar
  5. Eso está muy bien observado; el secreto de mis "exitos" futbolísticos era rodearme de "estrallas" de mi mismo nivel, osease, practicamente tullidos que corriamos por el balón cual gallinas descabezadas...¡Fichame para tu super-equipo!!!jajaja

    ResponderEliminar
  6. Fichado quedas Tortlon :) Ahora sólo nos queda un entrenador alcohólico y 9 comparsas que no nos hagan sombra :D

    ResponderEliminar
  7. jajajaja, ¡¡¡Palabra de Roger More!!!! Esto va a misa.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.