El viejo y el mar

Solitario, con la mirada perdida en el horizonte recordando aquellos años de su juventud en los que un verano tras otro trataba de animar a su mujer con la esperanza de que un verano siguiente que nunca llegaria, la llevaria a ver el mar. Sentia un nudo en la garganta que sólo las lagrimas podrían haber desatado, pero no se atrevia a llorar. Cuanto le hubiera gustado que su esposa hubiera podido ver las olas batiendo con parsimoniosa rutina la pisoteada orilla que se extendia bajo sus pies. Fue una lástima que se la llevara el panadero de su madrileño barrio de lavapies, en aquel funesto viaje del inserso a los Ángeles de San Rafael.

Y ahi estaba yo. No solo tenia que aguantar que aquel jubilado me hubiera quitado mi sitio de siempre sino que además tenia que escuchar su vida ante la ausencia de unos familiares que con buen criterio lo habian largado a la playa a eso de las 8:30 para que fuera cogiendo un buen sitio junto a la orilla.

El espectáculo era ciertamente triste. Un anciano sentado en mitad de un mar de sombrillas y sillas vacias en espera de sus perezosos ocupantes, hablando con un joven tumbado en su toalla varios metros más alla. Por suerte los pocos bañistas que se reunian a esa hora en el lugar, se deleitaban con la esbelta figura de una adolescente que jugueteaba con las olas (y juraria que hacia otra cosa a juzgar por los extraños movimientos pélvicos que dejaba entrever la resaca en determinados momentos)

Decidí no darme un chapuzón no fuera a ser que engendrara un hijo por accidente como le pasó a el primo de un amigo de un tio que me vendio un cassete de segunda mano para el coche. Ya bastante tenia con cuidar de mi tamagotchi como para buscarme más responsabilidades (yo siempre en la onda)

El anciano tomó mi precaución como una aprobación hacia su historia por lo que prosiguió contandome sus andazas como piloto de cazas republicano en una España convulsa por la lucha entre la libertad y el fascismo (sic).

A mi no me salian las cuentas: o la república continuó luchando hasta el 64 y todo lo que nos han contado sobre el franquismo fue una gran mentira como eso de la prosperidad argentina, o me encontraba ante un clarisimo caso de.... bueno no estoy familiarizado con los términos psiquiátricos, pero para mi que el tipo estaba loco porque más de 60 no aparentaba. Aún así me contó buenas historias y creo que le plagiare para una próxima novela, una sobre aquella vez que fue derribado sobre la casa del generalisimo, teniendose que hacer pasar por un miembro de su guardia mora (lo cual teniendo en cuenta que, según él de joven era pelirrojo ,tiene su aquel)
Justo cuando me comentaba como Azaña le recibió como un heroe tras acabar con los guardaespaldas de Franco a base de jamón serrano, apareció por fin su familia. Sólo con echarles un vistazo corroboré la versión del anciano de que eran la primera vez que venian a la playa, no les faltaba de nada: colchoneta, barca de remos, crema solar, una mesa para colocar los tuppers, varios libros!!!, pelotas.... (y solo eran 5) A su lado, yo con mi desgastada toalla de todos los años y mi mochila donde transportar un mp3 que por desgracia habia olvidado en casa, me sentia como un pobretón de esos que llegaban a Nueva York a principios del siglo pasado cargados de grandes esperanzas y poco más.

Era hora de darme un buen chapuzón, no sin antes ser presentado a los miembros más distinguidos de la familia Sanjurjo. Ya en el agua, sin otro interes más que hacerme el muerto para que el agua refrescara mis ideas, me dispuse a contemplar como el padre Sanjurjo jugaba a las palas con el hijo adolescente Sanjurjo, el cual para el ojo inexperto hubiera pasado por un patán en toda regla, ya que no habria visto cómo el púber no despegaba la vista de una atractiva morena que ofrecia en sacrificio sus senos al sol en pos de una (tal vez) mal entendida belleza, pocos metros detras de donde se encontraba su padre; y claro el chaval no daba ni una. En cuanto la chica cubrió sus tostados pechos, volví a mi sitio. El partido entre los Sanjurjo habia terminado con un abrumador y sorprendente 25-15 a favor del hijo (habian intercambiado sus posiciones a los 5 minutos de haber comenzado) como se encargó de informarme el as de la aviación. Me disponia a irme sin más sobresaltos cuando vi a la madre Sanjurjo.... Chicas que vais por primera vez a la playa y/o la piscina, jamás lleveis un bikini celeste si vuestras aureolas (y no me refiero a lo que tienen los ángeles en la cabeza) son más bien oscuras o al menos no os sumerjais en el mar o de lo contrario recibireis la mirada penetrante de cientos de ojos sobre vosotras. Lástima no tener una cámara a mano.

6 comentarios:

  1. Primeramente, que demonios hacía un chico como tú a las 8:30 en la playa?
    La familia no es que no hubiera ido nunca a la playa, lo que ocurre es que la última vez que lo hicieron fue cuando Verano Azul se estrenó ( y recordemos que en aquellos tiempos se iba a echar el dia a la playa, vamos yo iba hasta con el pijama por si acaso...)
    Y por último, el momento mamá bikini celeste con aureolas oscuras......... que igual lo que pasa es que era uno de esos bikinis que dejan penetrar los rayos solares para no dejar marca. Y claro, si deja entrar, deberá dejar salir ¿no?

    PD: fue esta vision la que hizo que casi cogieras una insolacion?

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  2. Hola Dani
    mi prima dice que eres muy simpatico y muy interesante.
    el texto que has puesto hoy me ha aburrido un poco, comparado con el material narrativo al que me tienes ya acostumbrado, pero lo de la aureola y el pezon y el bikini celeste estuvo muy bien y salvo los muebles.

    Me encanta leer cada dia lo que pones, y espero tener pronto yo tambien un blog, a ver si asi me pones comentarios que le den sentido a mi tecleo que pretendere que sea diario.
    Ya para terminar, pues recomendar a todo el que lea esto la peli de Stanley Kubrik "Barry Lindon", pues me parece impresionante, y seguro seguro que si la veis la tendreis entre vuestras cinco mejores que hayais visto SEGURO
    Hasta pronto, Roboto

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  3. Bueno monologuista, la noche anterior no pude dormir a consecuencia del calor, asi que a las 6 de la mañana ya estaba en pie y la verdad otra cosa mejor que ir a la playa no tenia que hacer. A esas horas se puede conocer a un amplio catalogo de chicas deportistas y ademas de paso me evitaba las horas mas duras en cuanto al sol se refiere, lo que no evito que me quemara (soy muy sensible y de piel mas :)
    Lo del bikini ni idea. Si este mundo fuera perfecto la ropa de baño no seria más que una extravagancia de la gente con complejos; me da que el bikini en cuestion dejaba salir mas que entrar... causandome la insolacion sí, sobre todo porque me recordo a una chica... pero bueno esa es otra historia :)
    Gracias por la critica pablo, pero bueno el dia no dio para mas, teniendo en cuenta que no habia dormido y que pille una leve insolacion, suerte fue que pudiera escribir algo :)
    Mucho animo con tu blog, alli estare para comentarte.
    PD: me apunto la pelicula ya te contare.

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  4. los pezonacos, que gran invento!!!

    El celeste es mi color favorito...Doctor Roboto ¿Soy un moñas?

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  5. Tranquilo tortlon, el gusto por el color celeste es perfectamente normal, otra cosa seria si te gustara el gris marengo....

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  6. Bueno en la segunda parte el chaval tuvo que intercambiar el puesto con su padre, y a este se le iban los ojos aun mas que al hijo, que ya es decir jajajaj. Ademas el padre tenia el handicap de estar para el arrastre y entre que no veia la bola y que no se podia mover.....

    PD: ufff si que tienen morbo las madres, lastima no haber tenido una camara a mano :D

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